Descripción
Evolución
Fotografía: William Pasuy
Fotografía: William Pasuy
En el siglo XIX y casi todo el siglo XX se consolidó una visión ya tradicional del patrimonio cultural, en tanto éste sólo se ocupaba de su dimensión material, que lo asoció a un conjunto de actividades técnicas tendientes al mantenimiento de los bienes que lo componían, lo cual implicó que la restauración se convirtiera en la principal acción para su conservación. Ello inevitablemente condujo a que en 1976, cuando era evidente el deterioro y la destrucción de ejemplos del patrimonio cultural colombiano, se propusiera ofrecer un programa de Maestría en Restauración de Monumentos Arquitectónicos desde el Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Javeriana. Este programa finalmente se abrió en 1998 con éste nombre, aún cuando para esa década era evidente que la actuación en el campo del patrimonio cultural implicaba asumir sus otros componentes (investigación, intervención, gestión, divulgación y sostenibilidad) en aras de garantizar su preservación.

Con posterioridad, desde los inicios del siglo XXI, el conjunto de bienes que constituyen el patrimonio se amplía, incluyendo además de las expresiones materiales las inmateriales que dan cuenta de las identidades culturales de los pueblos. Este cambio suscitó que las acciones tendientes hacia su preservación se orientarán también a la salvaguardia y se generaran dinámicas de participación e inclusión social en las labores de identificar y valorar los bienes y manifestaciones del patrimonio cultural.

Acorde con esta transformación conceptual y de actuación en el patrimonio, el programa ha evidenciado la imperiosa necesidad de transformar los objetivos de formación y por tanto el perfil del egresado, el cual será capaz de integrar las herramientas conceptuales y metodológicas de diversas disciplinas para su manejo (identificar, valorar, diagnosticar, intervenir, salvaguardar, divulgar y planificar la sostenibilidad) y entendiéndolo desde su relación con el territorio en el que se enmarca. De ahí que, en consonancia con este proceso y con la nueva legislación cultural nacional, se optó por cambiar el nombre de la maestría al de Patrimonio Cultural y Territorio.

Ante estos nuevos retos y siendo consecuentes con las tendencias mundiales, el plan de estudios del programa adecúa su fundamentación teórica y con ello las metodologías pedagógicas, para dar respuesta a un campo profesional que exige entender y proponer soluciones para la complejidad que implica el patrimonio cultural.