Borges

HISTORIAS CALIDOSCÓPICAS

Examen de las obras de Herbert Quain, Pierre Menard y Ts'ui Pên

También el sabio oriental Ts'ui Pên dedicó los últimos años de su vida a la composición de una novela y de un laberinto que resultaron ser una única obra caótica y contradictoria: El jardín de senderos que se bifurcan. El caos se explica porque en ella el individuo opta -simultáneamente- por todas las alternativas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos, que también proliferan y se bifurcan. Pero más que un simple experimento de variaciones se trata de una reflexión sobre el tejido del tiempo:

El jardín... es una imagen incompleta, pero no falsa, del universo tal como lo concebía Ts'ui Pên. A diferencia de Newton y de Schopenhauer, su antepasado no creía en un tiempo uniforme, absoluto. Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas las posibilidades. (479) El "tiempo absoluto" corresponde al tiempo de la física de Newton. Según sus leyes, el tiempo es el mismo para todos los sistemas de referencia y no está en relación con nada exterior al sistema. Pero este tiempo uniforme ha sido refutado por numerosas teorías científicas y filosóficas algunas de las cuales han sido expuestas por Borges en sus ensayos. Así, en "El tiempo y J.W. Dunne", Borges explica la tesis de las infinitas dimensiones del tiempo de Dunne, según la cual, "ya existe el porvenir, con sus vicisitudes y pormenores. Hacia el porvenir preexistente fluye el río absoluto del tiempo cósmico, o los ríos mortales de nuestras vidas. Esa traslación, ese fluir, exige como todos los movimientos un tiempo determinado; tendremos pues, un tiempo segundo para que se traslade el primero; un tercero para que se tralade el segundo, y así hasta lo infinito."(Otras Inquisiciones, 647)

La novela de T'sui Pên pretende seguir este tiempo multidimensional y, por ello, resulta caótica y contradictoria o, en otras palabras, "total": "el héroe muere en el tercer capítulo y está vivo en el cuarto", o, "no existimos en la mayoría de esos tiempos; en algunos existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos" (Ficciones, 476, 479) Esta estrategia -estructurar la historia mediante un modelo laberíntico o de red donde cada nudo se bifurca y cada bifurcación es un nudo que se desata en otras posibilidades- permite dar cuenta de realidades simultáneas, del universo infinito,  a pesar del lenguaje sucesivo y del soporte impreso que obliga a la organización lineal, coherente y en un sentido borgiano, reduccionista.

Justamente,  Yu Tsun, quien espera el momento para asesinar a Albert, alcanza a percibir la presencia de múltiples realidades: "Me pareció que el húmedo jardín que rodeaba la casa estaba saturado hasta lo infinito de invisibles personas. Esas personas eran Albert y yo, secretos, atareados y multiformes en otras dimensiones del tiempo". (479) El asesino escogerá una de las posibilidades y ejecutará el crimen.

El tiempo multidimensional resulta inseparable de la negación de la sucesión, del "continuo temporal". Otras teorías examinadas por Borges que refutan la sucesión son la eternidad de la mente divina y el tiempo interior o "duración"de Bergson.

En su revisión de la "Historia de la eternidad" Borges cita el quinto libro de las Enéadas y transcribe lo siguiente: "Los objetos del alama son sucesivos, ahora Sócrate y después un caballo, siempre una cosa aislada qe se concibe y miles que se pierden; pero la Inteligencia Divina abarca juntamente todas las cosas. El pasado está en su presente, así como también el porvenir. Nada transcurre en ese mundo, en el que persisten todas las cosas, quietas en la felicidad de su condición." (Historia de la Eternidad, 354) es la eternidad mágica de la simultaneidad de los tiempos. La eternidad platónica también es simultánea pero el catálogo de los arquetipos es selecto y más modesto que la variedad del mundo.  No así la cristiana que es mas copiosa que la realidad temporal humana:

Nosotros percibimos los hechos reales e imaginamos los posibles (y los futuros); en el Señor no cabe esa distinción, que pertenece al desconocimiento y al tiempo. Su eternidad registra de una vez (uno intelligendi actu) no solamente todos los instantes de este repleto mundo sino los que tendrían su lugar si el más evanescente de ellos cambiara -y los imposibles, también. Su eternidad combinatoria y puntual es mucho más copiosa que el universo. (Historia de la eternidad, 363)
En El jardín de senderos que se bifurcan Ts'ui otorga a sus personajes-lectores el don de la mente divina: "en todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y eleimina las otras; en la del casi inextricable Ts'ui Pên, opta -simutáneamente- por todas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos, que también proliferan y se bifurcan. (Ficciones, 478) Las limitaciones de la vida y de la escritura -la sucesión irreversible- quedarían así superadas. Cabe aventurar si la hiperficción  no anhela secretamente esa eternidad.

El filósofo francés Henri Bergson  también plantea un modelo alternativo al del tiempo sucesivo que conduce a una "dualidad temporal": Hay dos tiempos: la "durée" o tiempo interior que es un tiempo intuido, sentido, verdadero y sinultáneo que desconoce la sucesión, la cronología y la enumeración, ; el otro tiempo es exterior, es el tiempo del reloj, de la sucesión, el tiempo contaminado por el espacio. (Younoszai, 2-3)

Hay que distinguir entre la percepción del espacio y del tiempo que tradicionalmente se habían medido de igual manera. Al pensar el tiempo como una sucesión de momentos, lo que se hace es trasladarle la forma de pensar los objetos en el espacio uno detrás de otro. Cuando se mide el tiempo lo que se mide es su figuración en el espacio. También así pensamos nuestros estados de conciencia: sucesivos, alineados, unidos por medio de un hilo que los atraviesa pero que es distinto de ellas. Habría que determinar más bien el tiempo y la temporalidad de nuestra conciencia como duración y ésto significa pensar el tiempo como algo cualitativo y distinto del espacio, por lo tanto, sin cortes precisos. El yo de la conciencia es duración pura: progreso dinámico en que los estados están en continuo devenir y donde el pasado y el presente forman una sola intuición en la duración o tiempo puro.

La sucesión pertenece al tiempo exterior de las matemáticas. Implica el concepto de serie, de enumeración de momentos, anteriores o posteriores con respecto a un punto determinado. En "Nueva refutación del tiempo", Borges explica que negar el tiempo es "negar la sucesión de los términos de una serie" (Otras Inquisiciones, 769). La sucesión y enumeración de una serie depende de la conciencia de quien enumera; la sucesión existe en el tiempo exterior gracias a la conciencia: "la fijación cronológica de un suceso, de cualquier suceso del orbe, es ajena a él, y exterior." (Otras Inquisiciones, 769). Pero en el tiempo interior no hay sucesión sino la pura interpenetración de todos los estados mentales que forman una totalidad orgánica, una "simultaneidad de estados" que representan la realidad de nuestro tiempo mental. (Younoszai, 106-107)  La simultaneidad se hace concreta en el presente, en el instante, en el momento actual que contiene la totalidad de la vida. El presente, cada instante autónomo,  nos define precisamente por ser simultáneo, ominicomprensivo.

El presente es también el tiempo en que se actualiza la memoria a la que Bergson denomina "cono de la memoria" y que también rechaza la sucesión. El  "cono de la memoria" es sinónimo de nuestro tiempo interior y representa la totalidad de nuestra personalidad, la suma total de nuestros recuerdos que nunca se olvidan sino que se guardan para actualizarse en el presente sin seguir ninguna cronología o sucesión. (Younoszai, 63)

La obra de Ts'ui también refuta la sucesión temporal. Su modelo es la mente divina o la "durée" y por ello choca con la idea del tiempo cronológico, irreversible. Pero Borges nos ofrece sólo su descripción. Otros autores de historias multiformes se dedicarán a diseñar sus propios jardines que se bifurcan y a ensayar con otras formas de escritura su posibilidad.
 
 

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