HISTORIAS CALIDOSCÓPICAS
Examen de las obras de Herbert Quain, Pierre Menard y Ts'ui Pen
El novelista francés Pierre Menard escribió
-no copió, no imitó- los capítulos noveno y trigésimo
octavo de la primera parte y un fragmento del capítulo veintidós
de
El Quijote. Las obras de Cervantes y de Menard son verbalmente
idénticas, coinciden palabra por palabra, pero la distancia
histórico-temporal que las separa las hace radicalmente diferentes.
El horizonte de interpretación de cada lector, en cada tiempo, aportará
las distinciones suficientes para hacer única cada versión
del texto: "una literatura difiere de otra, ulterior o anterior, menos
por el texto que por la manera de ser leída" ("Nota sobre (hacia)
Bernard Shaw", Otras Inquisiciones, 747). Menard propone la suya
pero ésta es sólo una más de las muchas posibles.
Se trata de una obra obra multiforme en virtud del tiempo; cada tiempo
le otorga su contexto y su forma. La consecuencia es deducible: toda obra
por su dimensión histórica y pragmática sufre mutaciones,
no es una sóla sino muchas, es relativa con respecto al punto de
lectura. El acento, por supuesto, está marcado sobre el lector.
Según Vuillamoz, con Pierre Menard, autor del Quijote", Borges da
forma narrativa a las directrices de la teoría
literaria que conducirán al desarrollo de la estética
de la recepción y de la participación porque de él
se desprende que "el discurso literario no transmite una única
voz, sino una multiplicidad de voces que surgen en los sucesivos procesos
de actualización del texto que tienen lugar en el acto de la lectura."
(72)
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Conjetural |
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