La
«Belarte Conciencial»
Las teorías estéticas de
Macedonio Fernández se condensan en lo que él denominó
«Belarte
Conciencial»:
Belarte debe llamarse al Arte, para excluir
netamente la sensorialidad, cuyo oficio y cultivo debe llamarse Culinaria.
Yo propondría como mejor nombre del Arte el de Autorística.
(...) El Arte no es un fenómeno de Belleza; ésta, si
existe, es la natural, de ambas Naturalezas; psíquica y física.
El Arte es un fenómeno de Autorística, más personal
y típica que la Autorística del saber, o Ciencia. Y la Autorística
-que no copia mentes ni cosas- típica, o el Arte, nace de emoción
impráctica y suscita emoción impráctica, nunca de
sensación y para sensación. (Teorías, MNE,
388)
La «Belarte» implica un proceso
de negación de lo sensorial y del realismo,
y de afirmación del arte conciente que cause la conmoción
de la conciencia del lector:
Yo no encontré una ejecución
hábil de mi propia teoría artística. Mi novela es
fallida, pero quisiera se me reconociera ser el primero que ha tentado
usar el prodigioso instrumento de conmoción conciencial que es el
personaje de novela en su verdadera eficiencia y virtud: la de conmoción
total de la conciencia del lector, y no la de ocupación trivial
de la conciencia en un tópico particular, efímero, precario,
de ella, y que con esto y algunos otros pensamientos que van formulados
en el conjunto del libro en camino, hago más llegadora esa Perfección
que vosotros esperáis, y, ejemplificando algo también, una
severa doctrina del arte literario. (MNE, 197)
Para ello propone construir un universo sin
elementos prestados de la vida real. La Belarte, como un juego, debe nacer
de una actitud impráctica, sin otro
interés accesorio que el de transmitir un estado de ánimo
del autor que nada tenga que ver con la experiencia racional o la exactitud
descriptiva, o imitativa. El arte debe ser un espacio aparte, autónomo,
recortado sobre el mundo cotidiano en el cual no tienen validez las leyes
de la vida práctica y se experimenta el desinterés
de lo inútil y la libertad ante los hábitos y principios
de la realidad, de la razón y de los modelos creativos establecidos:
La tentativa estética presente
es una provocación a la escuela realista, un programa total de desacreditamiento
de la verdad o realidad de lo que cuenta la novela, y sólo la sujeción
a la verdad del Arte, intrínseca, incondicionada, auto-autenticada.
El desafío que persigo a la Verosimilitud, al deforme intruso del
Arte, la Autenticidad -está en el Arte, hace el absurdo de quien
se acoge al Ensueño y lo quiere Real- culmina en el uso de las incongruencias,
hasta olvidar la identidad de los personajes, su continuidad, la ordenación
temporal, efectos antes de las causas, etcétera, por lo que invito
al lector a no detenerse a desenredar absurdos, cohonestar contradicciones,
sino que siga el cauce de arrastre emocional que la lectura vaya promoviendo
minúsculamente en él. (MNE, 207)
Macedonio enfatiza el carácter de Ficción
de la Belarte. Se entiende con ésto una oposición al «realismo»
artístico o, que no existe relación de la obra con «la
vida», y una afirmación del Idealismo?