La cultura caligráfica

En la fase "civilizada", que seguiría a la fase de la cultura oral,  "las condiciones de comunicación instauradas por la escritura conducen al descubrimiento práctico de la universalidad."(Lévy, 29)  La escritura, consignación de la palabra en el espacio, asegura la extensión del saber y del sentido único en el tiempo y en el espacio. Emisores y  receptores no necesitan compartir la misma situación espacio-temporal para asegurar la difusión del conocimiento que se encuentra así descontextualizado. Esta ausencia de un contexto común conduce al concepto de universalidad y a la pretensión de una comunicación que sea compensible por sí misma y que no necesite de elementos de autoridad externos para avalar su razón. Por supuesto, no puede omitirse que junto al texto escrito aparezca la interpretación como disciplina paralela; sin embargo,

...lo que debe mantenerse inalterado a través de las interpretaciones, traducciones, adaptaciones, difusiones, conservaciones, es el sentido. El significado del mensaje debe ser el mismo aquí y allá, hoy y ayer. Esta universalidad es indisociable de una pretensión de clausura semántica. Su esfuerzo totalizador se enfrenta a la pluralidad abierta de los contextos que atraviesan los mensajes, a la diversidad de las comunidades que los ponen en circulación. De la invención de la escritura derivan las muy especiales exigencias de la descontextualización de los discursos. Desde el momento en que se produjo este acontecimiento, el dominio omnicomprensivo del significado, la aspiración al todo, el intento de instaurar en cada lugar el mismo sentido (o, en el caso de la ciencia, la misma exactitud) han quedado para nosotros asociados a lo universal. (Lévy, 20)


Del análisis de Ong sobre las psicodinámicas de la oralidad podemos extraer aquellas dinámicas que corresponderían al pensamiento y la expresión escritas (43-62) de tal manera que estas serían:

Subordinadas y analíticas: el discurso escrito implementa un repertorio de conectores que organizan las ideas en un flujo de subordinación lineal, razonada y analítica. De aquí la importancia de la sintaxis (organización del discurso) en la escritura ya que "para transmitir significado, depende más sólo de la estructura lingüística, dado que carece de los contextos existenciales plenos normales que rodean el discurso oral y  ayudan a determinar el significado en éste, de manera un poco independiente de la gramática."(Ong, 44)
No redundantes: la escritura elimina la acumulación, la repetición, las expresiones formularias que entorpecen la continuidad del discurso y que no son necesarias para seguir el hilo de lo escrito, ya que en el soporte visual el lector puede volver atrás cuando sea necesario para recuperar alguna idea. Además, con la escritura el autor puede tomarse el tiempo necesario para reorganizar cuanto sea necesario su discurso y eliminar lo redundante; la improvisación no es aquí una virtud de la producción discursiva.
Intelectualmente experimentales: como el saber ya no necesita ser conservado en la memoria, la escritura sustituye a la mente de sus funciones conservadoras y favorece la producción de nuevos conocimientos.
Descontextualizadas: las estructuras analíticas de la escritura permiten estructurar el saber sin  referencia directa con la experiencia vivida; esto modifica radicalmente las formas de la adquisición del conocimiento y determina la tradición académica moderna.
Distanciadas: la escritura  está separado de su autor y por ello es inherentemente irrefutable. (Ong, 81) Este rasgo afianza aún más el fenómeno de la "clausura semántica" y crea las condiciones para la "objetividad" en el sentido del alejamiento personal.
Históricas: la escritura permite fijar y conservar el saber aún cuando éste haya perdido su vigencia en el presente; es el archivo de la memoria histórica.
Abstractas: la escritura alfabética da origen a la lógica formal, abstracta, que puede funcionar perfectamente fuera de todo contexto pragmático.
 

 
LA ESCRITURA PRIMITIVA

LOS ALFABETOS

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