NOVELA MECANO
Escritura fragmentada
La búsqueda vital en el tablero de la Rayuela es también una búsqueda expresiva. Rayuela en su singularidad es la ruptura con el canon de la novela y a su vez, contiene la teoría de esa nueva novela de la que la obra es significante. Reuniendo los rasgos dispersos en las "morellianas" podemos condensar la teoría de Cortázar-Morelli así: En esta nueva "roman comique" los personajes estarían fuera de toda causalidad psicológica, su conducta sería inexplicable y parecerían insanos o totalmente idiotas. Todo sería desasosiego, inquietud y desarraigo continuo. Su "estructura" se quedaría en notas sueltas y tendría muchos finales. El texto sería desaliñado, desanudado, incongruente, minuciosamente antinovelístico (aunque no antinovelesco).No se contentaría con un orden cerrado -como lo acostumbra la tradición occidental- sino que buscaría la apertura y se negaría a la construcción sistemática de caracteres y situaciones. Su método: la ironía, la autocrítica incesante, la incongruencia, la yuxtaposición multisecuencial, la imaginación al servicio de nadie. No tendría mensajes ni pretesiones de explicar o de conmover. Prescindiría de las articulaciones lógicas del discurso y se propondría un destrucción de formas (fórmulas) literarias. Se construiría sobre partes sueltas, discontinuas, incluso contradictorias, por lo tanto, no le interesaría la ligazón de las partes o las relaciones causales y mecánicas. La incoherencia se justificaría al concebir la vida como una serie fotográfica, es decir, no aprehender la acción sino tan sólo sus fragmentos recortados, instantes fijos que no siguen un devenir cronológico. Morelli explica su hipotético «libro» no como una continua sucesión de imágenes que recuerdan la película de cine, sino como "fragmentos eleáticamente recortados" que recuerdan la fotografía: "un álbum de fotos, de instantes fijos; jamás el devenir realizándose ante nosostros". Morelli se niega a la cohesión de esos fragmentos, a una coherencia que dejaría al lector del otro lado, separado por un escenario y sentado pasiva y cómodamente en su butaca de lector. La amalgama de esas imágenes sueltas y flotantes debía proveerla justamente el lector: "Los puentes entre una y otra instancia de esas vidas tan vagas y poco caracterizadas, debería presumirlos o inventarlos el lector, desde la manera de peinarse, si Morelli no la mencionaba, hasta las razones de una coducta o de una inconducta, si parecían insólita y excéntrica. El libro debía ser como esos dibujos que proponen los psicólogos de la Gestalt, y así ciertas líneas inducirían al observador a trazar imaginativamente las que cerraban la figura. Pero a veces las líneas ausentes eran las más importantes, las únicas que realmente contaban". Filer destaca "la función liberadora que tiene la apertura del texto concebido como espacio de infinitas transformaciones", como visión "calidoscópica", de cambio y movimiento. (227)
La ruptura de la sucesión por supuesto se hace evidente en los cortes del espacio tipográfico que acercan la composición al collage. (Esto mismo puede rastrearse en otros de sus libros-collage: La vuelta al día en ochenta mundos, Ultimo round y Territorios.) Cortázar retoma de Macedonio y de la "novela nueva" la reflexión y la experimentación con la organización del libro. Las palabras de Landow parecen confirmarse cuando afirma que el desarrollo del hipertexto y de la hiperficción está asociado a la crítica de la escritura caligráfica y tipográfica.
Desde aquí sólo resta dar un paso para
entrever las consecuencias de esta nueva concepción literaria de
la escritura y la lectura sobre un segundo juego re-creativo: la crítica.
La obra es inacabada, abierta y descubre su vacío. Esta condición
permite la multiplicidad de las lecturas pues es una obra que afirma simultáneamente
la ausencia de significado y la necesidad de significar. Sin embargo, la
crítica ya no puede darse en nombre de los valores Absolutos y jerarquizantes
y exige un nuevo fundamento ontológico que no ofrezca legitimaciones
definitivas y tranquilizadoras. Aceptar la realidad como texto de múltiples
lecturas y a la obra de arte como mímesis de esa realidad. Si ya
no nos es posible conocer el mundo, sólo podemos aspirar a establecer
la red de relaciones de signos que tejen la realidad. Seguir la lógica
del juego .
|
|
|
|
|
|
|
|
Conjetural |
|
|
|
|
|
|
|
|
|