Un sistema puede ser descentrado cuando el centro se multiplica o se coloca más cerca del límite. El centro existe pero puede ser excéntrico, situarse en el límite amenazando su ruptura pero sin conmocionar verdaderamente al sistema. En las representaciones y comportamientos excesivos se superan los límites desestabilizando el orden, relativizando los centros.
Los sistemas centrados corresponden a organizaciones simétricas cuyo medio es el centro. El cosmos de Galileo es un sistema centrado: el centro del mundo es el lugar natural único a partir del cual el mundo se organiza perfectamente. Alejarse del lugar natural es la perversión del orden.
En el sistema descentrado el orden se da
por yuxtaposición, elementos unos al lado de otros que llenan el
espacio impidiendo privilegios de posición. No hay un centro ordenador,
"emisor" que de unidad. Todos los puntos pueden ser, sin contradicción,
centros potenciales.