MACEDONIO

Espacio textual: Prólogos y capítulos

El espacio textual de Museo de la novela de la Eterna está dividido en 57 prólogos y 20 capítulos. Ni unos ni otros cumplen con sus funciones retóricas tradicionales: el prólogo, la de anteponerse al cuerpo de una obra para presentarla o comentarla, y los capítulos, la de desarrollar la trama.

El número de prólogos indica por sí mismo que no se trata de una composición  usual porque es la repetición de algo que debe ser único. Siguiendo a Calabrese, se trataría de una de las modalidades de la relación identidad-diferencia: el mismo mecanismo en diferentes modalidades o, una serie de variaciones sobre el mismo tema, en este caso, sobre algunos temas principales: la presentación y descripción difusa de la novela, las teorías estética y filosófica sustentadas en el rechazo del Realismo canónico,  la ironía sobre la institución y la crítica literaria, la labor del autor y del lector de novelas, los pasajes humorísticos y absurdos y las evocaciones poéticas de la Eterna. Todos estos temas se combinan sin ningún programa establecido que sugiera un desarrollo argumental lineal. Entre el conjunto de prólogos no existe una unidad discursiva.  Al contrario son discontinuos, inconexos, entre cada uno y al interior de cada uno.

Los capítulos, por su parte, no desarrollan ninguna historia, ni siquiera las acciones de los personajes son fundamentales. Entre ellos no hay un desarrollo narrativo y, al igual que los prólogos,  cada capítulo está, a su vez,  compuesto por fragmentos diversos: descripciones, diálogos, reflexiones teóricas, episodios humorísticos y absurdos, poemas.

Las estrategias narrativas que promueven el desorden, la incoherencia, la asistematicidad, la irregularidad, la incertidumbre ante la pérdida de la totalidad, el policentrismo, la disolución de la trama lineal en el mosaico de fragmentos serían: