EL HIPERTEXTO

HISTORIA
CONVERGENCIAS
CARACTERISTICAS

Significaciones

El hipertexto puede ser entendido como un signo privilegiado de la instauración de una nueva lógica escritural que consiste en unos modos diferentes de producción, publicación y recepción de los textos con respecto a la lógica de la cultura caligráfica y a la tipográfica. El hipertexto ofrece al escritor "nuevas formas de experimentar con la segmentación, yuxtaposición y conexión entre los textos" (Murray, 66) teniendo, además,  a disposición la opción de emplear herramientas audiovisuales -o de integrar un equipo de trabajo multidisciplinar- y de intervenir en el diseño y en la edición.   Esta experimentación por supuesto, no es sólo un alarde de innovación o dominio técnico sino una apuesta por esa nueva lógica escritural cuyas consecuencias son decisivas en el actual marco cultural de la cibercultura. Entre estas consecuencias está la reconfiguración de modelos estructurales y retóricos y la consecuente problematización de lo que debe entenderse, en el medio digital,  por la obra literaria y por las funciones, tradicionalmente delimitadas, del autor, del lector y del editor.  (Vouillamoz, 124)

En relación a ésto último y a propósito de la recepción, el lector de un hipertexto puede someterlo a múltiples operaciones (hacer su propio índice, anotarlo, copiarlo, fragmentarlo, recomponerlo, moverlo) y, más aún, puede convertirse en coautor: "La distinción, muy visible en el libro impreso, entre la escritura y la lectura, entre el autor del texto y el lector del libro, se borra en provecho de una realidad distinta: el lector se convierte en uno de los actores de una escritura a varias manos o, al menos, se halla en posición de constituir un texto nuevo a partir de fragmentos libremente recortados y ensamblados." (Chartier, "Del códice a la pantalla" ,48). Así el lector debe poner en juego competencias de lectura no lineal,  multimedial e  interactiva que no le son completamente extrañas, el contacto cercano con los medios electrónicos de comunicación y la cultura urbana, así como a una tradición artística y literaria experimental seguramente han modificado sus capacidades perceptivas, pero que sólo muy reciéntemente parecen adquirir cierto protagonismo.

A partir de estas condiciones de la relación autor-lector se problematiza la descripción de una obra como producto de un acto creador individual, singular y original,  tal y como la instituyó la estética idealista, y que da cimiento al derecho de propiedad del autor. El autor de un hiperterxto se enfrenta al reto de producir obras abiertas de "segundo grado" que se ofrecen intencionalmente al lector como modelos para armar y modificar. Si bien en las artes plásticas convencionales y electrónicas ya hay antecedentes claros de esta "colaboración manual" del receptor, es a través del hipertexto que se han tocado las fibras más sensibles, estructurales y pragmáticas,  del ámbito literario y escritural.

Las potencialidades del formato hipertextual se traducen pues como opciones creativas alternativas al modelo literario convencional. Podría tratarse incluso,  no tanto de un nuevo género literario sino talvez de un nueva expresión artística: el arte hipermedial, arte propio a la lógica comunicacional y cultural del presente.
 

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