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EL "lIBRO-JUEGO"
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| Libertad | |
| Dualidad | |
| Espacio-Tiempo | |
| Automovimiento | |
| Aleatoriedad | |
| Doble productividad |
| ESTETICA DEL JUEGO |
EL "LIBRO JUEGO"
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| Intencionalidad
cero
En el campo de juego, el movimiento conduce al vacío y esta "marcha en vacío" encuentra nuevos objetivos que no pueden ser, como ya se anotó, metas de la conducta instintiva o de otras necesidades externas. Antes bien, "el movimiento dirigido al vacío produce con una vitalidad creadora un mundo sin intenciones, que no se dirige hacia ninguna finalidad vital." (Bally, p.113). Jean Duvidnaud acuña la expresión "intencionalidad cero" (p.50) justamente para expresar la racionalidad gratuita y sin finalidad de la experiencia lúdica. Para apreciar el juego hay que poner entre paréntesis la búsqueda de relaciones fijas y configuraciones estables; la intencionalidad de la tarea del juego debe hallarse vacía. La "intencionalidad cero" surge cuando la conciencia no le tiene "horror al vacío" y no se vincula a ningún objeto: "... Se juega con formas sin que esas formas alcancen jamás un contenido. (...) Esa apertura hacia la "nada" no es un llamamiento a la nada, es un vacío que colmamos con la manipulación lúdicra del espacio recibido en común o de figuras que deformamos. O desviamos" (p.127). El vacío "...ese "hoyo'... nos arroja fuera de toda certidumbre, de toda tradición y toda coherencia." (p.51). Sin embargo, es una región vacía de contenido pero no de sentido. En la conducta de juego el vacío se convierte en plenitud. El juego revela que a la vida se le puede dar un sentido mediante una creatividad desprovista de toda preocupación funcional. |
Percepción distraída
El "libro-juego"participa de ese "mundo-alejado"de lo in-útil y lo no-serio que se opone al mundo productivo. No obstante el jeugo participa de lo serio, pero instituido por sus propias leyes, cuando el juego absorbe por completo al jugador y éste se somete a las reglas sin perder la conciencia de estar en un mundo sumergido en la representaicón, en el "como si". Esta experiencia estética se aproximaría a lo que Benjamin llamó la "percepción distraída"por la cual, el espectador ya no encuentra "obras" sino significaciones diseminadas, micrológicas, periféricas, produciéndose euna lkiberación de los valores enfáticos de la tradición: eternidad, permanencia, grandiosidad y significado que se imponen. El "libro-juego"-como expresión lúdica, no útil o no instrumental- puede ser leído como evento marginal sin intencionalidad que, problematizando el ámbito de los valores instituidos del arte y la literatura, ponga en discusión, ironice, su propia condición. Y de esta forma, se constituya en expresión histórica de la particular representación de la situación del ser humano contemporáneo en el mundo. |
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