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Juego y lenguaje
Recurriendo nuevamente a las definiciones del diccionario, encontramos por «Juego de palabras» lo siguiente : "Artificio que consiste en usar palabras, por donaire o alarde de ingenio, en sentido equívoco o en varias de sus acepciones o en emplear dos o más que sólo se diferencian en alguna o algunas de sus letras." (Diccionario de la Real Academia, p.779).
El lenguaje y el juego mantienen estrecho parentesco entre sí; ambos representan la realidad, la trasponen; son su ficción. El juego y el lenguaje serían, pues, el anverso y el reverso de una misma actividad, consistente en distanciar lo real mediante la ficción. El lenguaje corresponde al orden del juego, es un sistema de reglas carentes de sentido, pero necesarias. Y el juego es lenguaje. A propósito escribe Joseph Leif:
Si la condición del juego es el rescate de la libertad perdida en el mundo, entendemos porque Julio Cortázar definió la poesía como juego:
Pero es que la geometría del pensar heideggeriano no es la línea, sino la espiral y el círculo; no es la respuesta y la conclusión, sino la pregunta y el asombro. El camino de este pensar no nos conduce de un punto a otro sino de lo mismo a lo mismo, es una "senda perdida" en el bosque, "Holzwege": caminos que no llevan a ninguna parte. Porque el pensar es una marcha hacia la proximidad del origen, un aprendizaje no de lo nuevo sino de lo ya vivido, un hacer memoria: "Retornar a la patria". Pero estas cosas en virtud de su proximidad son las más lejanas e inaccesibles. La esencia de la cercanía aparece en acercar la cercanía al dejarla a distancia. La cercanía al origen es un misterio. Pero si entonces retorno a la patria significa llegar a estar en casa en la cercanía al origen, ¿no debe consistir ante todo y quizá largo tiempo la llegada a casa en conocer el misterio de esta cercanía o incluso en aprender a conocerlo? Pero nunca conocemos un misterio a fuerza de desvelarlo y descomponerlo, sino únicamente por resguardar el misterio en cuanto misterio. ("Retorno a la Patria/Los Parientes" en Interpretaciones sobre la Poesía de Hölderlin, p.45)
El "origen" es lo reservado, lo que no se conoce por medio del análisis sino de la revelación.
Si juzgamos este pensamiento con base en criterios lógicos el resultado no será afortunado. Hay que aceptar previamente, por tanto, que la reflexión avance a través de la multiplicidad inherente al sentido. El pensador auténtico es aquel que es capaz de escuchar la voz silenciosa del Ser para "mostrarlo" y no de-mostrarlo. Y también el poeta.
¿ Qué es poesía?. El "discurso poético" debe tener como función propia la revelación de la existencia, es decir, la revelación de la esencia misma del hombre. En principio, la poesía establece una estrecha relación con el hombre y el lenguaje. Pero Esencia no significa aquí un concepto general, abstracto y universal. La esencia de la poesía se confunde con su realización concreta, con su existencia histórica. Los elementos invariables que pudiéramos sustraer de la comparación de las obras de los grandes poetas no nos dirían nada sobre la esencia "esencial" de la poesía. Es por esto que Heidegger escoge mostrar la esencia de la poesía a partir de un poeta: Friedrich Hölderlin.
Ahora bien, el lenguaje, en el pensamiento de Heidegger, tiene una importancia fundamental. El lenguaje es la «casa del Ser» y el lugar primero de la verdad. Aquí, pensadores y poetas -aunque de manera diferente-, tienen una ocupación común: el "cuidado" del lenguaje. Y la Poesía, en tanto que es por excelencia lenguaje, ocupa un lugar privilegiado dentro del arte.
Poesía es fundación (de lo que permanece) por la palabra y en la palabra. El poeta nombra a los dioses y nombra a todas las cosas en lo que son. Ese nombrar no consiste en que algo ya conocido antes sea provisto sólo de un nombre, sino en que al decir el poeta la palabra esencial, mediante esa denominación, lo que es resulta nombrado como lo que es. Así es conocido como ente. " Poesía es auténtica fundación del ser." (p.61). Y por tanto, el decir del poeta fundamenta la existencia humana en su "fundamento". Y la existencia humana, en su fundamento, es "poética" porque "poética" es la existencia en su fundamento.
Entonces, la mejor manera de iluminar el ser de la poesía ( y de toda realidad humana) sería la de decirlo poéticamente, la de poetizarlo (ser "poeta del poeta"). Y este movimiento especular podría confirmarse si admitimos que en la obra de Hölderlin hay una suerte de "arte poética" no entendida como conjunto de reglas y medios para la composición poética. Su poesía es la "puesta en obra" de su vocación poética; y esta vocación es la de llevar en sí mismo la miseria de la nueva época: la ausencia de los dioses; la época de la metafísica que olvida esta ausencia y que es incapaz de asumir ese desamparo. Y es precisamente este desamparo y esta angustia, como comienzo del advenimiento de una nueva era histórica, lo que manifiesta su poesía. La vocación poética se transforma en responsabilidad frente a la aparición de un mundo nuevo.
Hölderlin poetiza la esencia de la poesía, pero no en sentido de un concepto válido sin tiempo. Esa esencia de la poesía forma parte de un tiempo determinado. Pero no de tal manera que se conforme a ese tiempo como ya existente. Sino que en la medida en que Hölderlin funda de nuevo la esencia de la poesía, determina entonces un tiempo nuevo. Es el tiempo de los dioses huidos y del Dios que viene. Ese es el tiempo menesteroso porque está en una doble carencia y negación; en el ya-no de los dioses huidos y en el todavía-no del que viene. (p.67)
Para Heidegger, Hölderlin es el primero que anuncia la vocación de los poetas futuros: nombrar lo Sagrado justamente en los tiempos en que los dioses se han ido. * Hölderlin es el modelo, el predecesor de los poetas en el tiempo de la angustia.
El lenguaje, ya lo dijimos, es el Nombrar, el Decir donde se manifiesta el misterio del Ser. Es, en consecuencia, el lugar donde habita auténticamente el Hombre como ex-sistente, como "abierto" al Ser. Pero para que esto se manifieste es necesario liberarlo de los lazos de la gramática, es decir, del uso exclusivamente logo-técnico donde lo encierra la concepción metafísica.
Esta liberación se produce por igual en la palabra poética y en el decir del pensar. Por tanto, el poeta y el pensador tienen la misión de someterse a esa doble voz reveladora y msiteriosa a la vez. Sin embargo, no es posible confundir las dos formas de Decir sin correr el riesgo de que se destruyan. La creación del "canto" y la vocación interrogativa son los dos componenetes necesarios -y como tales, inconfundibles-, de una misma exigencia.
En el quebrantamiento de la palabra -o lo que es lo mismo, en la palabra poética- se da el ser. La poesía es concebida como "puesta por obra de la verdad".
Y en la misma dirección en que concebimos el arte en la época de su reproductividad técnica, así también, y siguiendo nuevamente a Vattimo:
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