Laberinto
El laberinto es una figura compleja que
tiene un orden, aunque complicado u oculto. Sus características
se relacionan con el receptor-jugador y el placer (y miedo) que experimenta
al perderse en su diseño, puesto que no podría tener una
visión global, y al salir gracias al ingenio e inteligencia.
En ambos momentos la conciencia de un orden está siempre presente:
en el primero se pierde para luego reencontrarse. Es la globalidad la que
resultaría anulada en el recorrido: no hay control sobre el sistema
topográfico, ni mapa ni posibilidad de reconocer los recorridos
como diversos. La solución del dilema resulta de la suma de operaciones
parciales: ir deduciendo los movimientos en cada cruce. (Calabrese, 146
ss.) De esto resulta la vinculación del laberinto con el movimiento,
de
hecho es un recorrido-juego que propone un viaje con obstáculos
en cada encrucijada y cuyo punto final se mantiene en suspenso, y con el
espacio, en una doble dimensión: como espacio
de juego y como estructura narrativa
que se potencia incluso, sobre la temporalidad.
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Conjetural |
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