Historia
Características
Significaciones
El mundo contemporáneo ha recuperado la memoria al reconocer como suyas antiguas ideas científicas y filosóficas, así como saberes tradicionales, ignorados y que ahora originan una nueva situación sin precedentes: la concepción radicalmente múltiple, fragmentaria, relacional, comunicativa, evolutiva y compleja de la naturaleza y de la cultura. * Es esta una «nueva alianza» (Prigogine y Stengers) entre el ser humano, sus sociedades y la naturaleza donde nuevos-viejos órdenes son revalorados: órdenes dinámicos, complejos, coherentes y, sin embargo, "abiertos", fragmentados, no-lineales. Ya no hay certidumbres absolutas sino expectativa ante lo imprevisto causante de las transformaciones, la innovación, la creación y la destrucción.
Esta descripción de un sistema complejo se asemeja claramente a los rasgos asociados al juego: espacio abierto-aparte donde se conjuga la necesidad de la regla y la disposición al azar y a la indeterminación. El juego establece también una «nueva alianza» que lo justifica y da razón de su ser: la no distinción entre espectador y jugador porque sólo quien juega hace posible la realización del juego. El jugador es parte del juego, así como hoy la nueva ciencia comprende que el ser humano pertenece a la naturaleza y participa de su construcción estableciendo un diálogo que no pretende la dominación del interlocutor.
Este compromiso activo entre juego y jugador constituye el valor y el sentido estético de una tradición literaria también crítica a los valores dominates. En la historia de la literatura podemos distinguir dos tipos de sistema : uno «clásico» (representado por la estética realista) y otro que tiende a alejarse del equilibrio. A este último pertenecerían las obras que se inscriben en la tradición lúdica y que propongo denominar «libros-juego». Estas nuevas estructuras y nuevas formas son el resultado de la desestabilización y la indeterminación introducida en el diseño y en la lectura de la obra, y de la disipación de ciertos elementos caros al equilibrio. El autor, como diseñador conciente del libro-juego propone en el texto una serie de estrategias desestabilizadoras (cuya consecuencia inmediata es la ruptura de las simetrías temporales y espaciales) que invitan al lector a jugar, a participar activamente en la actualización de la obra. A su vez, en este nuevo orden se producen pérdidas: el autor, la trama, la historia de causas y efectos, la forma, el límite y la totalidad se disipan.
De lo anterior se destaca la caracterización de la producción literaria como diseño autoconciente de una forma y de una estructura compleja, ordenada, abierta al azar y a la indeterminación. La consecuencia inmediata de ubicar la escritura en el campo del diseño es el privilegio de las estructuras espaciales en detrimento de la tradicional función del tiempo como dinamizador de la narración.
En cuanto a la recepción, el proceso participativo del lector se radicaliza. Las estrategias del diseño -la fragmentación, la inestabilidad, las estructuras laberínticas y la imprecisión- promueven la participación del lector y desestabilizan la lectura (La recepción será entonces, accidentada, inestable, descentrada, extraviada, en últimas, productiva). De esta forma, la lectura (experiencia participativa) y la escritura (proceso creativo) se revelan como desarrollos complementarios. La productividad del texto se dinamiza en la producción del lector: el hecho estético se realiza como un fenómeno de «doble productividad», como un compromiso creativo e interactivo entre lector y texto.
Como el paradigma de los sistemas complejos, el juego
en el ámbito cultural y literario es un orden diferente relegado
al olvido por las tendencias y valores dominantes de la sociedad moderna.
Sin embargo, afirma Prigogine, lo minoritario, lo excluido puede ser el
origen de algunas de las innovaciones que han transformado a la sociedad.
(171)
|
|
|