PIEDRA. Es la principal fuente de inscripciones
que ha sobrevivido del antiguo Oriente; se usó para esculpir las
leyes y los convenios, un ejemplo de ésto es el famoso Código
de Hamurabi. (LITTON,27)
ARCILLA. En la antigüedad se utilizaron tablillas de arcilla cocida como material de escritura, especialmente en el Cercano Oriente, donde su uso se veía favorecido por el clima. En las excavaciones de Nínive y Babilonia se descubrieron muchas bibliotecas de tablillas de arcilla, en las cuales habían sido grabados importantes textos de toda índole. (LITTON,27)
TABLETA. Por su mayor durabilidad, los natiguos griegos y romanos utilizaron tablillas hechas de una gran variedad de materiales, incluyendo el marfil, el bronce y la madera. Las tablillas estaban recubiertas con una capa de yeso o cera sobre la cual se escribía. La primera noticia de su existencia en la antigua Grecia aparece en Las Nubes, comedia de Aristófanes escrita en el año 423 a. C. (LITTON,27)
TABLILLAS ENCERADAS. Se utilizaron en la antigua Roma para anotaciones breves, consignar edictos públicos y comunicar noticias; se las usaba además para muchos fines domésticos de índole puramente transitoria: epistolares, enseñanza de niños y otros similares. A fin de evitar que se borrara lo escrito, se unían dos tablillas con charnelas, de modo que quedaran juntas y protegidas del roce las dos caras interiores sobre las cuales se había escrito. Se ataban las tablillas con una correa o cuerda que pasaba por un agujero del centro de aquellas. La superficie de las tablillas se ahuecaba un poco y sus bordes salientes servían para contener una finísima capa de cera, generalmente negra, aunque ocasionalmente se usaban otros colores. El escribiente trazaba las letras con un estilete de meta o de hueso que raspaba la capa de cera negra, dejando al descubierto el color claro de la madera. estas tablillas, llamadas dípticas, continuaron en uso durante la Edad Media. (LITTON,27-28)
METAL. En la antigua Roma se utilizaban tambien planchas de bronce, cuando la permanencia del texto era un factor importante, porque el metal ofrecía gran resistencia contra la inclemencia del tiempo. En bronce se grabaron, en los años 450 y 451 a. C., la célebre ley de las Doce Tablas. Otro metal empleado para escribir durante la antigüedad fue el plomo. (LITTON,28)
QUIPUS. Eran éstos cordones o cuerdad de diferentes colores con que, haciendo diversos nudos, los indígenas del Perú precolombino suplían la escritura. Los cordones significaban según su color y los nudos tenían valores aritméticos. Los cordones anudados fueron conocidos tambien en el antiguo Oriente. (LITTON,28-29)
PAPIRO. Algunos estudiosos afirman que las tablillas de arcilla, las piedras talladas y los cilindros "polígonos" de los antiguos asirios, babilonios y caldeo, pueden considerarse libros primitivos. Otros afirman que el término "libro" debe reservarse para el rollo de papiro, el llamado "volumen", del latín volvere, arrollar. Los rollos, cubiertos de la escritura hierática de los antiguos egipcios, son documentos que datan del tercer milenio. Un ejemplo es el conocido como "Los proverbios de Ptahhotep" que contiene los dichos del sabio de ese nombre, quien vivió alrededor del 2650 antes de nuestra era. (LITTON,29-31)
ORIGEN. El papiro es un producto de origen vegetal que se obtiene de un arbusto que crece principalmente en lugares pantanosos de Egipto, Siria, Palestina y Sicilia. El papiro más antiguo de los hoy existentes contiene relatos de tiempos del faraón Neferirkaré, del siglo XIV a. C. Se han descubierto en Egipto papiros, conservados a consecuencia de la sequedad del aire, que remonta al tercer milenio antes de nuestra era.
MANUFACTURA. Uno de los aportes más
importantes que el Egipto faraónico hizo a la cultura fue la preparación
de las hojas de la planta llamada igual en latín y griego papyrus,
papiro, como material para escribir; así lo afirma Plinio
en su Historia Naturalis (vol.XIII, 74). El papiro a diferencia del pergamino,
se podía producir fácil y económicamente, además
de adaptarse muy bien a las necesidades de la escritura.
Egipto fue la plaza comercial más
importante del mercado de papiro, en calidad de exportador, hasta la caída
del Imperio Romano, siendo Roma y Grecia los mayores consumidores de ese
material para documentos de toda índole. Los Griegos ya conocían
el papiro desde el 450 a. C. La primera noticia del uso del papiro en Italia
aparece en una obra del poeta Ennio (239-169 a. C.)
El proceso de preparación de cueros para usarlos como material de escritura se perfeccionó a principios del siglo II antes de nuestra era, por obra de Eumenes II (197-158 a. C.), rey de Pérgamo, Asia Menor. Desde entonces se viene hablando de la "carta pergamena" o "pergamino" (es decir, proveniente de Pérgamo). El arte de preparar el cuero pasó luego a Grecia y de allí a Italia, de donde se difundió a toda Europa, teniendo los monjes parte principal y activa en esa difusión. (LITTON,32-33)
CALIDAD. Los cueros tienen diferentes calidades. Las pieles de vaca y de cerdo eran las menos aprecidas para la escritura por su excesivo grosor. Las más estimadas eran las de ternera, oveja y cabra. La vitela resultaba lo suficientemente gruesa como para poder escribir en las dos caras y permitía enmiendas y raspaduras, sin correr mayor riesgo de deterioro. No así el papiro, que, por ser muy delgado y debido a las desigualdades de su superficie, no permitía la escritura sino de un solo lado.
En 1948, en unas cuevas a orillas del Mar Muerto, fueron hallados fragmentos de pergamino casi en perfecto estado, que datan del comienzo de nuestra era.
El pergamino se utilizó en Roma para reproducir obras literarias en el primer siglo de nuestra era, y los griegos lo habían empleado antes todavía. Ya a partir del siglo IV d. C., las literaturas griega y latina habían sido transferidas de los rollos de papiro originarios a códices de pergamino preparados en hojas de forma rectangular.
PAPEL. (LITTON,33-34)
La invención del papel, así
como de la xilografía y la tinta, se debe a los chinos. Fue un funcionario
llamado Tsua-Luon quien en el primer siglo de nuestra era produjo el primer
papel utilizando como materia prima una mezcla de trapos, corteza de árbol,
fibras vegetales e hilos de cáñamo.
Según la tradición, los
árabes obtuvieron el secreto del papel en 751 de dos artesanos chinos.
Poco después, se instaló en Samarkanda la primera fábrica
y la segunda, en bagdad, en 794. Los árabes llevaron la fabricación
de papel a El Cairo hacia principios del siglo IX de nuestra era, y más
tarde lo difundieron por el norte de Africa, llegando hasta España,
donde establecieron una fábrica en Jabita (Játiva), alrededor
de 1150. Poco después, el papel se fabricaba también en Toledo
y en Valencia.
En Sicilia y en Italia continental también se producía papel en ese mismo período. El conocimiento del arte de hacer papel llegó a tierra itálica desde el norte de Africa; más tarde se propagó por toda Europa, a través de españa e Italia, antes del año 1300. Durante mucho tiempo, las fábricas de Italia exportaron papel, como artículo de lujo, a otras regiones europeas.
Cuando se inventó la imprenta, a mediados del siglo XV, el papel era ya de empleo habitual en toda Europa.