Novela de la Eterna

y la

Niña de dolor "Dulce-Persona" de-un-amor que no fue sabido

Dedicada al Lector Salteado

por

Macedonio Fernández






MUSEO DE LA NOVELA DE LA ETERNA: f. indef. irreg. Primera novela buena y la que más veces habrá sido arrojada con violencia al suelo. Novela Incoherente, Desordenada, Inventada, Fantástica, Salteada, Inseguida, Incongruente, Deshilvanada, sin Mundo. Novela de lectura de Irritación: la que como ninguna habrá irritado al lector por sus promesas y su metódica de Inconclusiones e Incompatibilidades; novela de Lectura Loca. Novela con cortes transversales que muestran lo que a cada instante hacen los personajes de la novela: personajes No-existentes en situaciones y caracteres Imposibles. La Prólogo-novela, Arte-novela, Estética-novela, Presente-novela, Ensueño-novela, Mareo-novela. Libro abierto.
 
 

MUSEO DE LA NOVELA DE LA ETERNA: "_libro que inaugura el gran cambio de orientación consciente de la literatura latinoamericana de este siglo." (Jitrik, p.224)

Divertida y exasperante, esta ¿Novela? es una nueva experiencia de lectura que debería ser absolutamente original si leyéramos la literatura en estricto orden cronológico. No conocida del todo por sus contemporáneos (fue iniciada casi a principios de siglo pero se publicó completa en 1967) y seguramente considerada como una extravagancia, viene a ser hoy, una obra pionera. 57 Prólogos y 20 Capítulos que compendian un hacer y un pensar estético y metafísico; una obra literaria y ensayística que cuestiona la trayectoria histórica en el arte de escribir  y que representa la búsqueda del texto independiente, libre de modelos y conformismos imitativos.

Cómo ubicar una obra que pretende realizar la empresa de la destrucción de los cánones literarios, que se rehusa programáticamente a hacer Literatura, a distinguir entre los géneros, a facilitar la tarea del lector.? Ya lo dijo su hijo Adolfo de Obieta -compilador y editor de sus «papeles»- al definir la singular labor de Macedonio:

Por escurrirse espontáneamente de los géneros y especies literarias, o por crear figuras propias, todavía innominadas, resulta un autor difícil, aunque pocos quisieron ser menos difíciles que él (...) Es difícil, entre otras cosas, por no ser fácil ubicar sus escritos dentro de las formas delineadas por la preceptiva o por la rutina literaria (...) Su expresión a la vez elíptica y analítica, su texto sin tejido conjuntivo, de modo que a veces si no se lo lee al microscopio puede perderse la ilación o deshojarse la corona de pensamientos que entornan el desarrollo lineal del tema, exigen la colaboración no de lectores pasivos sino de lectores tan aventureros como el  autor, lectores-coautores. (Citado por De Campos, p.293)