Según la Estética de Hegel la narrativa se caracterizaría por presentar la totalidad de los objetos: "una esfera de la vida real, como los aspectos, las direcciones, los acontecimientos, los deberes, etc. que ella comporta" (93) Su énfasis estaría en la representación, la "mímesis", estableciendo una polarización entre el autor y el mundo objetivo, el narrador y el discurso. El novelista sería el escritor para quien "el mundo externo existe solicitando su atención y su análisis" (Aguiar, 189) y la novela sería el ámbito de los personajes situados en un contexto espacio temporal determinado que mantienen entre sí diversas formas de relaciones. Siguiendo estas premisas, los métodos de análisis textual señalan ciertas exigencias para la narrativa sobre las cuales focalizan su estudio: las relaciones entre los personajes, el desarrollo de la intriga cohesionada por las acciones, la organización del tiempo y del espacio, las proposiciones y secuencias narrativas.
Wolfgang Kayser propone una clasificación tipológica de la novela, que aunque rígida, enfatiza la importancia de las acciones, el personaje, y el espacio-tiempo como sus elementos constitutivos:
Novela de acción o acontecimiento: caracterizada por una intriga fuertemente estructurada con principio, medio y fin. En primer plano está la sucesión y encadenamiento de los episodios quedando relegados la psicología de los personajes y la descripción de los ambientes.
"La acción novelesca, desarrollándose en el tiempo, alimentándose de las interrelaciones de los personajes entre sí y de los personajes con el ambiente, representa el flujo y la uridimbre de la vida misma. La historia narrada, como observa Forster, constituye, de cualquier modo, la espina dorsal de una novela, y representa la supervivencia, en una forma artística, de una actitud ancestral del hombre, quizá ya comprobable en el período paleolítico: la actitud de curiosidad que impele al hombre a oír, con la boca abiertya y los ojos ansiosos, una narración de acontecimientos que se suceden en el tiempo y que seducen por su carácter de sorpresa y de expectación. " (Aguiar, 214)
Novela de personaje: fundada en un personaje central minuciosamente construido, eje de todo el desarrollo de la novela.
Los personajes objetivados en la novela se sitúan en los acontecimientos, en los hechos que se suceden en la historia y por ellos, "el mundo de la novela es el mundo del devenir" (Aguiar, 190) "El novelista crea seres humanos, situados en un espacio determinado, que se mueven en una determinada acción. Según Lukács, la novela es la historia de un agonista problemático "que va por el mundo aprendiendo a conocerse, que busca aventuras para experimentarse en ellas y que, a través de esta prueba, da su medida y descubre su propia esencia."
Novela de espacio: concede la primacía
a la descripción del ambiente geográfico, histórico
y social de la trama.
La estructura narrativa de la novela se ha llamado tradicionalmente "asunto" o argumento (misterio, encuentro, viaje, persecución, etc.) El argumento consta, a su vez, de estructuras narrativas menores (episodios, incidentes). Estos elementos se "armonizan" gracias a la motivación, al conjunto de causas que da razón de los acontecimientos: "en una obra de arte literaria, la "motivación" ha de acrecentar la "ilusión de realidad", esto es, su función estética. La motivación "realista" es un artificio artístico. En arte, parecer es aún más importante que ser." (Wellek, 262)
La fábula es la secuencia temporal-causal,
la suma de todos los motivos. El tiempo de la fábula es el período
total que comprende una determinada historia. El sujet o estructura
narrativa es la presentación artística de los motivos. El
tiempo del sujet es el de la narración: es el tiempo de lectura
o tiempo experimentado determinado por el novelista.