NOTAS


Remito al capítulo 2 de la obra de Johan Huizinga, Homo Ludens: "El concepto de juego y sus expresiones en el lenguaje", del cual he tomado los ejemplos mencionados. Huizinga explica no sólo las citadas sino todas las diferentes palabras y sus acepciones que, en cada lengua, se relacionan con lo lúdico y, además, extiende su análisis a otras familias lingüísticas.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


Desde una posción crítica, afirma Huizinga sobre este tipo de teorías: "Los numerosos intentos para determinar esta función biológica del juego son muy divergentes. Se ha creído poder definir el origen y la base del juego como la descarga de un exceso de energía vital. Según otros, el ser vivo obedece, cuando juega, a un impulso congénito de imitación, o satisface una necesidad de relajamiento, o se ejercita para actividades serias que la vida le pedirá más adelante o, finalmente, le sirve como un ejercicio para adquirir dominio de sí mismo. Otros, todavía, buscan su principio en la necesidad congénita de poder algo o de efectuar algo, o también en el deseo de dominar o de entrar en competencia con otros. Hay todavía quienes lo consideran como una descarga inocente de impulsos dañinos, como compensación necesaria de un impulso dinámico orientado demasiado unilateralmente o como satisfacción de los deseos que, no pudiendo ser satisfechos en la realidad, lo tienen que ser mediante ficción y, de este modo, sirve para el mantenimiento del sentimiento de la personalidad. Todas estas explicaciones tienen de común el supuesto previo de que el juego se ejercita por algún otro móvil, que sirve a alguna finalidad biológica. (...) Abordan el fenómeno del juego con los métodos de mensura de la ciencia experimental, sin dedicar antes su atención a la peculiaridad del juego, profundamente enraizada en lo estético."  (p.12-13).

No sobra agrergar que la dimensión estética es justamente la que nos ocupa y que, siguiendo a Huizinga, dejamos de lado las numerosas teorías biológico-psicológicas sobre el juego.
 
 
 


Y en esto coinciden, probablemente bajo la influencia de Schiller, prácticamente todos los autores consultados. remito, por ejemplo, a: Neri, Juego y jugetes, p.38, 40; y Leif, La verdadera naturaleza del juego, p.32, 39.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


"Nuestro paseo por las formas y los comienzos del juego quiere mostrar que el juego es el elemento vital de la procreación espiritual. La vida bella de que han surgido las venerables obras de la humanidad, requieren el margen de la libertad. Es un juego alegremente atrevido frente a la insondable seriedad de lo eterno e inescrutable."  (Bally, p.121)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


En Homo Ludens, Huizinga desarrolla con acierto esta relación entre lo lúdico y lo sagrado (Cfr. p.28-42). Y a propósito de lo festivo escribe: "Entre la fiesta y el juego existen, por la naturaleza de las cosas, las más estrechas relaciones. El descartar la vida oridinaria, el tono, aunque no de necesidad, predominantemente alegre de la acción -también la fiesta puede ser muy seria-, la delimitación espacial y temporal, la coincidencia de determinación rigurosa y de auténtica libertad..." (p.36)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


La interpretación del juego como imitación se apoya generalmente en una confusión entre el juego y el teatro, favorecida por el hecho de que algunos idiomas emplean, por lo general, una sola palabra para significar a la vez la acción del actor y la del jugador, e incluso designan también la acción del intérprete de un instrumento musical. En francés, estas acciones se expresan como "jouer". Similar es el caso del alemán con el significado del verbo "Spielen", o el del inglés con el "to play". En español, por el contrario, tenemos las palabras "interpretar" y "representar"que impiden esta identificación.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


Sobre el nombrar lo Sagrado véase "Como cuando en día de fiesta...", en Interpretaciones sobre la poesíia de Hölderlin, p.92-96.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


"San Agustín (...) formulaba en La doctrina cristiana una oposición fundamental: la que existe entre el uso y el goce:   "Gozar es, en efecto, apegarse a una cosa por amor a ella misma. Usar, por el contrario, es convertir el objeto del cual se hace uso en objeto que se ama, en caso de que sea digno de ser amado". Esta distinción tiene una repercusión teológica: en resumidas cuentas, ninguna cosa, salvo Dios, merece ser gozada, merece ser amada por ella misma. (Todorov, p.12).
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


La idea del autotelismo como definición de lo bello y del arte viene en linea directa de la estética kantiana. En este sentido, Kant vale como punto de partida para innumerables estéticas modernas que se proponen el análisis intrínseco de "lo estético"y "la belleza", estéticas que suelen se denominadas "formalistas".
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

A los largo de La nueva alizanza Prigogine y Stengers remiten los actuales desarrollos  de la ciencia a  cuestiones ya planteadas por  científicos como Stahl, Diderot, Venel y filosófos como Lucrecio, Leibniz, Bergson, Whitehead, y más recientemente, Michel Serres y  Deleuze. El común denominador que los une es su concepción del mundo como un sistema complejo, no-lineal, en permante cambio. Pero también recuerdan que esta metamorfosis de las ciencias contemporáneas  lleva a comprender el significado y la inteligencia de antigüos saberes y prácticas  «comunicativas»  con la naturaleza (las de los campesinos y marineros) que la ciencia moderna, orientada hacia el modelo de una fabricación técnica automatizada, había creído poder dejar a un lado.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


Por el concepto de "pragmática"se entiende en la semiótica una de las tres dimensiones de la noción de signo: la sintaxis se ocupa de la regularidad de relaciones entre los signos entre sí, la semántica de sus significados y la pragmática del origen, usos y efectos de los signos en la conducta de aquellos en los que ocurren.(Cfr. Charles Morris. Signs, language and behavior)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

No toda es vigilia la de los ojos abiertos es la obra en la cual Macedonio Fernández expone su teoría filosófica y metafísica claramente inspirada en las tesis idealistas. En MNE, pp. 65-134.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Remito a los Prólogos "A los críticos", "Carta a los críticos", "Prólogo primero de la novela para el lector corto" y  "1 nota de posprólogo y 2 observaciones de ante-libro".
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Barthes afirma que "una «auténtica» lectura, una lectura que asumiera su afirmación, sería una lectura loca, y no por inventariar sentidos improbables ( «contrasentidos»), no por ser delirante, sino por preservar la multiplicidad simultánea de los sentidos, de los puntos de vista, de las estructuras, como un amplio espacio que se extendiera fuera de las leyes que proscriben la contradicción (el  «Texto» sería la propia postulación de este espacio). (El susurro del lenguaje, 48)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

El crítico Noé Jitrik plantea el caracter visionario de la obra de Macedonio y sus conexiones con la posterior "novela nueva". Al respecto ver Jitrik, Noé. "La 'novela futura' de Macedonio Fernández", en: Lafforgue, Jorge, (ed.) Nueva novela Latinoamericana. Buenos Aires: Paidós, 1972.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Rayuela (1): "En la antigüedad, la rayuela era un laberinto en que se empujaba una piedra -es decir, el alma- hacia la salida. Con el cristianismo, el diseño se alarga y se simplifica. Reproduce el plano de una basílica: se trata de hacer llegar el alma, de empujar el guijarro, hacia el Cielo, el Paraíso, la Corona  o la Gloria, que coinciden con el altar mayor de la iglesia, representado esquemáticamente en el suelo mediante una sucesión de rectángulos." (Callois, 138)

Rayuela (2): "Un dibujo simple tan geométrico como infantil. Una encrucijada de líneas, un diagrama que es símbolo y espacio. Una interpretación, una reducción del cuerpo sutil o del mandala. Un viaje, un puente, un camino espiritual hacia el cielo o hacia el centro. El juego infantil se convierte en trayectoria de iniciación; el salto de casilla a casilla,l en las etapas de una búsqueda de ser; el entretejido de capítulos, en un libro. La rayuela de la portada es la puerta y el mapa de un viaje/lectura al final del libro, al otro lado del libro. (Ramos, 257)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Los mandalas suelen ser un cuadro o un dibujo dividido en secretos compartimentos o casillas -como la rayuela- en el que se concentra la atención y gracias al cual se facilita y estimula el cumplimiento de una serie de etapas espirtuales.