La creencia en la continuidad y homogeneidad
del mundo es sólo un efecto de la percepción.
Cuando con las reviviscencias instantáneas de la apercepción llenamos todos los intervalos de la percepción, que es por su naturaleza fraccionaria y discontinua, el Mundo y el Yo se nos aparecen como el ser en continuidad de existencia, como una sustancia continua y permanente desenvolviéndose dentro y fuera de nosotros sin interrupción. Mas en la conciencia o sensibilidad del niño, y en un estado contemplativo en el hombre, cada percepción se produce suelta y desligada, como caen las campanadas de un reloj en nuestras orejas distraídas. (No toda es vigilia..., MNE, 78)Desde el Idealismo, Macedonio, y desde la fisiología cerebral, los teóricos del hipertexto, uno y otros afirman que la estructura fragmentaria y la función asociativa son más afines a los procesos cerebrales del pensamiento y del conocimiento.