Personajes
 

El cambio en la narración coincide, entonces, con el cambio del personaje. Pasamos del personaje «real» sobre el que reposa el sistema de identificaciones del Realismo al personaje Imaginario que es sólo una conjetura, una posibilidad. Los «personajes» de Museo ... (Eterna, Dulce Persona, Presidente, Quizagenio, Deunamor el No Existente Caballero, Autor, Lector...) están libres del rol ortodoxo y convencional y se permiten poner en crisis la verdad instituida de su existencia. El ejemplo más sorprendente es el de "Deunamor" caballero no existente «protagonista» de aventuras que suceden en un mundo ideal; esto es, en una palabra, la Belarte o Literatura. Creer ser o soñar ser, esta es la diferencia entre presuntos y "verdaderos" personajes:

Todos los personajes están contraídos al soñar ser que es su propiedad, inasequible a los vivientes, único material genuino de Arte. Ser personaje es soñar ser real. Y lo mágico de ellos, lo que nos posee y encanta de ellos, lo que tienen sólo ellos y forma su ser, no es el sueño del autor, lo que éste les hace ejecutar y sentir, sino el sueño de ser, en que ávidamente se ponen. Sólo el arte realista que no es belarte, el arte de Ana Karenina, Madame Bovary, Quijote, Mignon, carece de «personajes», es decir, éstos no sueñan ser, porque creen ser copias.

Lo que no quiero y veinte veces he acudido a evitarlo en mis páginas, es que el personaje parezca vivir, y esto ocurre cada vez que en el ánimo del lector hay alucinación de realidad del suceso: la verdad de vida, la copia de vida, es mi abominación, y ciertamente, ¿no es lo genuino del fracaso de arte, la mayor, quizá la única frustración, abortación, que un personaje parezca vivir? Yo consiento que ellos quieran vivir, que intenten y codicien la vida, pero no que parezcan vivir, en el sentido de que los sucesos parezcan reales; . (MNE, 209)

En la novela no hay vida -luego tampoco, muerte-; sólo Eternidad fuera de tiempo y espacio, triunfo sobre las leyes lógicas que gobiernan nuestro mundo: ... los tristes seres-personajes viven sólo los minutos que alguien posa escribiéndolos: concluidos de hacer, han concluido, nada son, más tristes todavía porque recorre sus figuras muertas la cosquilla, la mariposa de la mirada lectora o humana, inquietante tacto de pétalos de burla o piedad que deshojáis, escalofriándolas, sobre sus formas que no tuvieron nunca acceso a la Vida.

Ha sido hecha sin vida la Novela y sin embargo para no ser olvidada. (MNE, 217)