El cambio en la narración coincide, entonces, con el cambio del personaje. Pasamos del personaje «real» sobre el que reposa el sistema de identificaciones del Realismo al personaje Imaginario que es sólo una conjetura, una posibilidad. Los «personajes» de Museo ... (Eterna, Dulce Persona, Presidente, Quizagenio, Deunamor el No Existente Caballero, Autor, Lector...) están libres del rol ortodoxo y convencional y se permiten poner en crisis la verdad instituida de su existencia. El ejemplo más sorprendente es el de "Deunamor" caballero no existente «protagonista» de aventuras que suceden en un mundo ideal; esto es, en una palabra, la Belarte o Literatura. Creer ser o soñar ser, esta es la diferencia entre presuntos y "verdaderos" personajes:
Lo que no quiero y veinte veces he acudido a evitarlo en mis páginas, es que el personaje parezca vivir, y esto ocurre cada vez que en el ánimo del lector hay alucinación de realidad del suceso: la verdad de vida, la copia de vida, es mi abominación, y ciertamente, ¿no es lo genuino del fracaso de arte, la mayor, quizá la única frustración, abortación, que un personaje parezca vivir? Yo consiento que ellos quieran vivir, que intenten y codicien la vida, pero no que parezcan vivir, en el sentido de que los sucesos parezcan reales; . (MNE, 209)
Ha sido hecha sin vida la Novela y sin
embargo para no ser olvidada. (MNE, 217)