Realismo

Ante todo, es claro que el llamado realismo es sólo una denominación para un período y estilo en la historia del arte y que, sin duda, no es sinónimo de realidad. Todo arte, dentro del estilo o época a la que pertenezca, "_procede, puede proceder solamente con irrealidades." (Alazraki, p.25) De otra forma, la literatura sería copia de la realidad y más aún, copia inútil y trivial. La finalidad del hacer literario es construir "_ una novela así que por una buena vez no sea clara, fiel copia realista. O el Arte está de más, o nada tiene que ver con la Realidad; sólo así es él real, así como los elementos de la Realidad no son copias unos de otros." (MNE, p.126)

Libre sin límite sea el arte y todo lo que le sea anejo, sus letras, sus títulos, el vivir de sus cultores. Tragedia o Humorismo o Fantasía nada deben sufrir de un Pasado director ni copiar de una Realidad Presente y todo debe incesantemente jugar, derogar.

Es axiomático error definir el arte por copias: la vida la comprendo sin copias; una situación nueva, un carácter nuevo encontrado en el vivir, sería eternamente incomprensible si las copias fueran necesarias. Efectividad de autor es sólo de Invención. (MNE, p.48)
 

Si "la irrealidad... es condición del arte" (Borges, p.510) podemos afirmar que toda literatura es ficción y hablar de las Invenciones de Macedonio sería algo de por sí, evidente. Sin embargo, la peculiaridad de sus «papeles» hace que este calificativo no sea accesorio sino necesario, pues nos indica que estamos ante un universo literario que va más allá de toda escritura familiar al lector.

Para que una obra ofrezca una interpretación convincente de la vida no tiene que basarse en una realidad de circunstancia, de detalle o de rutina corriente. Antes bien, las «irrealidades» pueden ser, en el arte auténtico, la expresión del verdadero, profundo y «real» sentido de lo humano. En palabras de Macedonio: "... esta novela se parece más a la vida que la «novela mala» o realista, es decir la novela correcta. La congruencia (identidad) de los caracteres hace encantadores a los novelistas de la novela mala o correcta: esta congruencia nunca se mostró en una novela y no la hay en la vida; son poco realistas en esto los escritores realistas; ni siquiera saben decir qué es congruencia." (MNE, 238)

La conclusión es clara: a cambio de correcta congruencia Macedonio propone desordenadas incongruencias: "... empleo todo recurso, y entre ellos las incongruencias, para desafiar con lo artístico o verosímil, lo pueril verosímil ...." (MNE, 227)  Y más adelante: "El desorden de mi libro es el de todas las vidas y obras aparentemente ordenadas. La congruencia,(...) es un engaño del mundo literario y quizá de todo el artístico y científico. (...) Es tan fantástico que haya fuera de alguna obra de texto o tratado una continuidad, congruencia, ejecución efectiva de plan, como una continuidad en el lector o estudioso de esas obras." (MNE, 248)