Como categoría que expresa el gusto neobarroco, lo repetitivo y lo serial se oponen al concepto, esencial a la estética idealista, de originalidad. En el análisis de las condiciones en que surge la reproducción (repetición) técnica de la obra de arte, Benjamin enfatiza la pérdida del aura, de la existencia irrepetible, auténtica de la obra: el aquí y el ahora de la obra como testimonio histórico, como acontecimiento único que escapa a toda reproducción.
Para la estética neobarroca, las series de variaciones sobre el mismo tema -forma de la repetición- es uno de sus principios esenciales y remite directamente al virtuosismo barroco definido como "la fuga total de una "centralidad" organizadora, para dirigirse, a través de una espesa red de reglas, hacia la gran combinación policéntrica y hacia el sistema de sus mutaciones." (Calabrese, 57)
Museo de la novela de la Eterna se construye mediante variaciones de comienzos, de prólogos, que posponen la realización de la obra. Por eso es la "novela que comienza" para "lectores de comienzos", la "novela que no sigue", la "novela impedida", la "prólogo novela", la "novela sólo prometida" en estado de "no-existencia efectiva". Es una novela futurista: sólo se cumplirá en el futuro pero éste siempre se posterga. La repetición impide la obra completa, total, conclusa, porque la obra es el conjunto mismo de las repeticiones: muchos comienzos, ningún final. Seriación de fragmentos hipotéticamente abierta al infinito.
También las historias calidoscópicas
diseñadas por los autores imaginarios borgesianos son composiciones
estructuradas sobre la base de las múltiples variaciones de un argumento
único.
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|