La pervivencia de
Schiller en la estética contemporánea
Schiller
es el primer pensador que postula la relación directa entre juego
y arte. Ya, de por sí, esto lo hace ocupar un lugar priviligiado.
Pero su influencia no murió con su época, sino que continúa
presente hasta hoy y se deja sentir en varios aspectos. En primer lugar,
el punto de partida común a las estéticas contemporaneas
de la llamada Teoría Crítica y también de la Hermenéutica,
es la consideración autónoma
del arte en la modernidad , la concepción del arte moderno
como una instancia autónoma, negativa, con respecto al carácter
instrumental de la razón en la sociedad burguesa moderna, capitalista
o postcapitalista. "El arte, desligado de la praxis vital, de los contenidos
socioeconómicos de la realidad moderna, posee ante todo el estatuto
negativo, crítico, de la otreidad, de la diferencia." (Feijóo,
p. XCII). En segundo lugar, y además de este claro hilo conductor
que atravieza la teoría estética desde Kant,
el principio del juego ha sido también una herencia capitalizada
por la estética contemporánea, y en especial, por dos autores
-Herbert Marcuse y Hans-Georg
Gadamer- en quienes vemos la clara pervivencia de la estética
de Schiller en el pensamiento actual.
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