EL YO
Que sólo exista lo sentido
es una mitad del idealismo; que no exista lo sintiente es la otra. No han
visto los idealistas que la concepción del Yo es un realismo, una
externalidad al estado, tan ajena a él como a la percepción
del mundo exterior, la Materia. Que ese yo que se pone como típico
de lo interior es una ininteligibilidad ociosa, es nuevamente la Substancia,
bajo el cambio, de los estados, que convierte a éstos, que son presentaciones
plenas, en representaciones precarias. Dos realismos: Materia y Yo, o sólo
el Yo, tienen la misma virtud total: negación de efectividad a nuestros
estados. La crítica del conocimiento o Metafísica, no es
un fin: alguno se detiene en la actitud crítica cuando tiene ante
sí por última vez el Yo, por primera vez la Mística,
tesis final de la crítica. Y empero, la anulación del Yo
es un acrecimiento: a ella le sigue la anulación mística.
si en el ser hubiera un yo eso sería lo único mortal. El
problema de la Percepción es: que siendo subjetivamente (único
modo del ser) sólo una Imagen, queremos que sea una imagen con realidad,
como si alguna vez la realidad nos hubiera dado otra cosa que imágenes;
el problema de la Sensibilidad o Ser es que: queremos algo más que
sus estados, un Yo en ellos como si alguna vez hubiéramos sentido
otra cosa que estados. No creemos que los estados puedan concluirse un
día, pero sí que nuestro yo pueda faltar a los estados, como
si alguna vez hubiéramos conocido antes a ese Yo. No conocemos más
que "estados" y sólo estados "nuestros". No conocemos más
que Imágenes y no causas no sentidas de imágenes (Percepción,
Realidad). (No toda es vigilia..., MNE, 132-133)