AUTOR-TEXTO-LECTOR

 

Puede que la figura del autor quede totalmente relegada y nunca más se le tome en cuenta en un futuro, pero nunca se podrá acabar con el sujeto que necesita expresar. El hipertexto le ayuda al deconstructivismo y a las teorías de la recepción, en cuanto que le da una supremacía al lector, al realizar la metáfora de la construcción del texto a través de la interpretación. Entendiendo la relación autor-lector, como una relación de poder, se puede decir que el hipertexto democratiza el texto y legitima cualquier lectura. Pero limitar las relaciones entre autor, texto y lector, a una relación de poder es cerrar el campo visual a otras perspectivas.

 

Para el autor de cualquier obra estética, el lector-público es importante por más que no le importe lo que se entienda de su obra. Al fin y al cabo está creando para otros, y su creación necesita de un “otro” para completarse. De no ser así, bastaría con que imaginara la obra. En el hecho de crear se implica la expresión, el deseo de perpetuar una sensación, una idea o un sentimiento, lo cual es imposible si nadie tiene acceso a la obra. El hipermedia está condicionado por un medio de comunicación en donde el público es el principal objetivo, por lo cual el lector tiene mucha más importancia aquí para el autor, que la puede tener en un libro impreso. Necesita tener en cuenta al lector para la escritura, para las imágenes, para los enlaces, para el diseño de las lexias y del sistema. El texto mismo debe ser creado a partir de la  intencionalidad del autor y del papel fundamental que juega el lector en el hipermedia. Más que ningún otro texto, el hipermedia necesita del lector para ser completado, y esto debe haberlo interiorizado el autor antes de crear.

 

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