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Tercera
parte: Otras yerbas
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El proceso creativo en la ficción hipertextualEN BUSCA DE UNA NUEVA METÁFORA¿Cuál debe ser el nuevo sustrato de una imagen que ya no es la imagen icónica, sino la imagen virtual? Una respuesta a esta pregunta exige el tránsito de, por lo menos, cinco escenarios: a) EL CAOSCalabrese nos ha recordado que en la cultura occidental siempre se han contrapuesto dos series de nociones (132-134). De un lado han estado las nociones de orden, regla, causa, cosmos, finitud, etc. Del otro, las de desorden, irregularidad, azar, caos, indefinido, etc. Unas se han utilizado para dar cuenta del origen y la previsión de los fenómenos (orden) y otras para justificar lo imprevisible o lo intangible (desorden). La tendencia en ciencia y en cultura ha sido la de “alejar” el desorden, ya sea por la manera como se le define o porque no se le da una funcionalidad clara. Pero en los últimos años se ha abierto paso la idea de que no todos los fenómenos siguen necesariamente un "orden". Existen fenómenos que tienden a una máxima complejidad y eso les da una dinámica distinta. Por eso, los fenómenos inefables o indecidibles (como los estéticos), observados desde esta perspectiva, han empezado a revalorarse, y esa revaloración del desorden se extiende desde el ámbito de los fenómenos naturales a los culturales: de un lado, se derivan consecuencias estéticas, tanto para la producción como para la recepción de objetos culturales. De otro, concepciones protagonistas de la escena cultural contemporánea como el pensamiento débil o el deconstruccionismo encuentran un espacio de convergencia muy útil a sus propósitos. Por su lado, Lévy (25-27), al describir el ambiente de la conectabilidad simultánea, propio de la cibercultura, afirma que el orden no es sino la tendencia —inherente a la cultura de lo escrito— a clausurar semánticamente todo texto. Desde esta perspectiva de lo universal totalizador, la interconexión extendida (de la que el hipertexto es una manifestación, el Internet, otra), al abrir los textos, al impregnarlos de líneas de fuga y de heterogeneidades, se percibe como desorden y caos. Pero desde el otro lado, en cambio, ese caos, no es sino la forma normal de la intercomunicación humana, fluida y variada por naturaleza. En el ciberespacio no puede perpetuarse la voluntad de control excesiva. Los intentos de cierre (orden) se convierten en empeños casi impensables o evidentemente abusivos (Lévy, 26). b) RIZOMAPara Deleuze y Guattari, existen tres tipos de libro: el libro-arbol, que seguiría una lógica binaria; el sistema raicilla, de raíces múltiples, y el libro-rizoma, constituido por mesetas (fragmentos) autónomas, comunicadas por “microfisuras”. En este libro-rizoma cada fragmento puede leerse por cualquier sitio y ponerse en relación con cualquier otro: un libro así, según Deleuze y Guattari, "se niega al logos, a la trascendencia de la idea, a la interioridad del concepto, al tribunal de la razón, a los funcionarios del pensamiento, al sujeto legislador". El libro-rizoma cumple seis condiciones: ? Conecta cualquier punto con otro punto cualquiera. Estas características son perfectamente asimilables a la práctica hipertextual y a sus psicodinámicas. El rizoma, pues, resulta ser una imagen muy oportuna para representar la hipertextualidad. c) LA LÓGICA DIFUSAEn general, mientras un sistema está disipando energía, la disipación da lugar a entropía (desorden). Este principio puede aplicarse a los sistemas lógicos: un sistema lógico difuso o disperso no podría generar estructuras de orden. La paradoja, puesta en evidencia por las nuevas dinámicas del ciberespacio, con su interconexión generalizada, es que la disipación, en lugar de conducir a la entropía, conduce a la formación de nuevos órdenes. La conectabilidad simultánea, es la puesta en escena de una lógica dispersa, según la cual el proceso lógico no tiende al cierre, sino a la conexión suplementaria, añadiendo, nuevas fuentes de información y nuevas líneas de fuga al objeto inicial. El resultado es una red de relaciones aparentemente anárquica, a la que se le han superpuesto instrumentos de navegación que recuperan un orden complejo. Finalmente, la navegación en redes no es sino la operacionalización de órdenes complejos. En el caso del hipertexto, esto se refleja en lo que podríamos llamar una "lectura productiva", en la cual, cada usuario de la red puede añadir información y líneas de fuga al texto original, de modo que al final se cuenta con una red "anárquica", a través de la cual, sin embargo, es posible navegar, dados unos instrumentos adecuados. Además de la lectura productiva, podríamos extender la identificación de otras estructuras disipadoras en el hipertexto de ficción: disipación de la trama, de la historia, del autor, que no acaban con las posibilidades creativas, sino que, exigiendo un nuevo orden (una nueva lógica), abren sus potencialidades. d) EL PENSAMIENTO COMPLEJOCon la revalorización de lo caótico, prácticamente no hay aspecto de la cultura que no se haya revisado desde la perspectiva que ofrecen los estudios acerca de lo complejo. Pero son esos fenómenos ligados tradicionalmente a lo inefable o a lo indecidible, los que más se han favorecido con esta nueva tendencia. El pensamiento es uno de esos fenómenos, sobre los que los estudiosos han renovado su mirada, ya sea para reformular su aspecto lógico, ya para adentrarse en sus aspectos biológicos. En los estudios sobre inteligencia artificial, por ejemplo, esto ha permitido distinguir mejor varios campos (Rojas, 54-58). Uno de ellos, el de la representación del conocimiento, resulta especialmente interesante en relación con las condiciones de conectabilidad simultánea propias de la cibercultura. Modelos como el de los "marcos" permiten ahora entender mejor la manera como el pensamiento dinamiza los horizontes de experiencia en la lectura hipertextual. Este modelo del pensamiento complejo, sugiere la idea de que la mente interpreta cada nueva situación (reconocimiento y potenciación de nodos) en concordancia con estructuras de datos que ha almacenado previamente (contextualización). Por otra parte, el modelo de las "redes semánticas", permite comprender la manera como conectamos esos nodos con otras informaciones, pero también hace que un fenómeno tan inefable como el de la creación o el descubrimiento, pueda ser ahora falible. e) LA INTELIGENCIA CONECTIVAKerckhove (32-34) define la inteligencia conectiva como una condición de la mente que nace de la asociación espontánea o deliberada de numerosas personas en grupos. Esta condición pareciera, de un lado. estar favorecida hoy por la dimensión de conectabilidad simultánea, propia de la cibercultura (y que ha permitido el afloramiento de nuevas formas de pensamiento basadas en la interdependencia) y, de otro, expresaría muy bien la nueva realidad que surge de esa creciente conectividad en los distintos sectores de nuestra sociedad. La conciencia sobre la realidad de esta inteligencia conectiva permitirá acelerar la sinergia de los procesos de conocimiento descentralizado, pues su dinámica no tiene un único centro, un solo yo, sino que viaja de individuo a individuo. Surge así una nueva propiedad, un nuevo funcionamiento que podría estar afectando no sólo las tradicionales formas de conciencia compartida, sino las estructuras neurofisiológicas mismas. En cualquier caso, pareciera como si el sustrato de la hipertextualidad estuviera exigiendo prácticas distintas a las previstas por la forma convencional de comprender el proceso creativo. ¿A qué nos invita el hipertexto: a usar otra herramienta o a crear de una manera inédita? ¿Parece ineludible la necesidad de replantear el esquema del comienzo para abordarlo ahora, no desde un sujeto aislado, sino desde un sujeto interconectado que se enfrenta a una realidad virtualizada? No me atrevo a responder afirmativamente a esta última cuestión, pero todo parece indicar que el hipertexto ha abierto exigencias para una creatividad radicalmente distinta a la que se basó en la confianza en el autor privilegiado y en una realidad homogénea, conceptos propios de las ideologías romántico-modernistas. |