3.3.1.2.
Cerebelo
Es una estructura
que se ubica detrás del tronco encefálico y debajo del lóbulo
occipital de los hemisferios cerebrales. En su parte externa, está
formado por una sustancia gris y en la interna por una sustancia blanca.
Su función es dirigir la actividad motora del individuo. Controla
movimientos musculares amplios (motricidad gruesa) como caminar, y
otros más específicos (motricidad fina) como poner la llave
en la cerradura o enhebrar una aguja. Es una estructura con muchas circunvoluciones
situada por detrás del cuatro ventrículo y de la protuberancia
y unido al tronco cerebral por haces de fibras aferentes, que le llevan impulsos
procedentes de la médula, bulbo, puente y cerebro medio y anterior.
A su vez, de los núcleos del cerebelo nacen fibras eferentes para
cada una de estas regiones.
En
el cerebelo la sustancia gris está en la corteza, mientras que la
blanca está en el centro. El cerebelo tiende a ser grande y bien desarrollado
en los animales capaces de movimientos precisos y finos; y su extirpación
produce pérdida de la precisión y de la coordinación
de los movimientos.
El cerebelo se asemeja morfológicamente a una mariposa, con un cuerpo
central alargado en sentido posteroanterior y dos alas dispuestas lateralmente
a él, denominadas lóbulos cerebelosos: Las dos superficies del
cerebelos (superior cóncava e inferior convexa) son bastante irregulares
por la presencia de numerosos surcos más o menos profundos y curvilíneos,
con una concavidad anterior y medial. La superficie cerebelosa, y algunos
núcleos situados en el interior, están constituidos por sustancia
gris (núcleo del techo, núcleo dentado, etc.); la sustancia
blanca ocupa la parte restante y contiene numerosas fibras nerviosas, aferentes
y eferentes, que llegan o salen del cerebelo a través de los pedúnculos
cerebelosos superiores, medios e inferiores. Además se encuentran
un discreto número de fibras nerviosas comisurales que ponen en relación
zonas del hemisferio del mismo significado funcional y fibras nerviosas asociativas
interpuestas entre las láminas de sustancia delimitada por los surcos
cerebelosos. De gran importancia son los núcleos dentados, inmersos
uno a cada lado en cada lóbulo y constituidos por una estría
de sustancia gris, flexuosa, que delimita internamente una zona de sustancia
blanca, característicamente reconocible en sección transversal
del órgano y que recorre diferentes fibras nerviosas de conexión
entre el cerebro y el bulbo, entre el cerebelo y el tálamo óptico,
etc.
Desde el punto de vista histológico las corteza cerebelosa presenta
capa externa o molecular formada por células de pequeñas dimensiones,
con numerosas prolongaciones; una capa interna o granular, o células
de distintas formas y dimensiones y por último, una capa intermedia
compuestas por células voluminosas (células de Purkinje), provistas
de numerosísimas prolongaciones dendríticas, que alcanzan la
capa molecular, y prolongaciones neuríticas que, penetrando en la
capa alcanzan los núcleos de sustancias del cerebelo. Están
además presentes células de neuroglia distribuidas en forma
diferente.
Funciones:
- Se asocia a actividades
motoras iniciadas en otras partes del sistema nervioso.
- Contribuye al control
de los movimientos voluntarios proporcionándoles precisión
y coordinación.
- Regula y coordina
la contracción de los músculos esqueléticos.
- Controla los impulsos
necesarios para llevar a cabo cada movimiento, apreciando la velocidad y
calculando el tiempo que se necesitará para alcanzar un punto deseado.
Así mismo, frena los movimientos en el momento adecuado y necesario.
- Ayuda a predecir
las posiciones futuras de las extremidades.
- Es esencial para
el mantenimiento de la postura y el equilibrio por sus conexiones kinestésicas
y vestibulares.
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