3.3.1.
Sistema nervioso central (SNC).
Denominado
también eje-di encéfalo-espinal o bien neuroeje, es una entidad
anatómica, protegida eficazmente de los traumas externos mediante
formaciones óseas del cráneo y de la columna vertebral (canal
raquídeo), encargada de recibir y transmitir impulsos, coordinando
de esta forma las diferentes actividades del organismo. Se origina por
modificación y sucesiva evolución de la parte medial (placa
neural) de la hoja external o ectodermo del embrión, durante las
primeras semanas del desarrollo el SNC, comprende el cerebro, cerebelo,
puente, bulbo y médula espinal. Cada parte va envuelta en membranas
de naturaleza conectiva denominadas meninges, que, desde el exterior
hacia el interior, son la duramadre, la aracnoides y la piamadre. A lo
largo de todo el recorrido del eje cerebroespinal en el interior de él
se aprecia un canal que modifica la propia uniformidad de su calibre, ampliándose
o estrechándose según las regiones que se examinen: es el
canal central del epéndimo. En él, como en los espacios delimitados
por las meninges, circula una sustancia, compleja en cuantos a su composición,
denominada líquido cefalorraquídeo, cuya función es
la de evitar que los traumas de cierta entidad repercutan, transmitiéndose
directamente sobre el neuroeje. En el espesor de la sustancia encefaloespinal
se encuentran, ordenadamente dispuestas, los elementos nerviosos, reagrupados,
formando los denominados núcleos, cada uno de los cuales, como es
conocido, está provisto de prolongaciones dendríticas y de
una neurita. La mayoría de las neuritas, de longitud variable, se
unen formando fascículos nerviosos que, por lo general, salen del
SNC o, como se dice en lenguaje anatómico, emergen en puntos del
neuroeje bien individualizados y recorren tramos más o menos largos,
alcanzando las áreas de inervación. Los citados haces constituyen
las vías nerviosas (piramidales, sensoriales, de asociación,
etc.), que proceden desde los centros neuroaxiales (vías eferentes)
y conducen estímulos motores o que provienen de la periferia (vías
aferentes), y conducen sensaciones más o menos en el límite
de la conciencia.
A la localización normal de las diferentes partes ayudan los elementos
de sostén del SNC, definidos con el término de neuroglia
y de células ependimales. Las primeras (células de oligodendroglia,
microglia y astrositos están situadas en el contexto del SNC, y
con sus propias prolongaciones forman una red más o menos amplia
de mallas irregulares, útil para las relaciones con las neuronas;
las segunda, que mantienen los caracteres de células epiteliales,
revisten internamente el canal homónimo y dan lugar a una membrana
limitante interna. De la parte basal de las células del epéndimo,
colocada hacia la sustancia neuroaxial, se originan unas finas prolongaciones
que se ramifican en el seno de la sustancia misma y con sus extremidades
en forma de finos pedículos envuelven todo el contorno de los vasos;
en correspondencia de la porción periférica de la misma sustancia,
justo por debajo de la piamadre, otros pedículos forman la membrana
limitante externa.
En el seno del neuroeje se observa la presencia de dos tipos de sustancias,
las cuales, a causa del color que poseen, se denominan sustancia blanca
y sustancia gris. Estas están distribuidas de una forma típica,
y en algunos segmentos del eje encefaloespinal se encuentran a veces en
compañía de la sustancia gris, pequeños, debidos a
masas de elementos nervioso funcional y morfológicamente distintos.
También los centros nerviosos, están definidos como zonas
de llegada o de partida de los estímulos relativos a las actividades
neurológicas más amplias y complejas.
De las cinco vesículas cerebrales primordiales, que, en sentido
cráneo-caudal, están representadas por el telencéfalo,
diencéfalo, mesencéfalo, metencéfalo y mielencéfalo,
toman su origen para describir, delimitando así mejor los diferentes
segmentos del encéfalo; la médula espinal viene descrita,
por lo tanto, como el segmento que se desarrolla caudalmente al mielencéfalo.
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