5.5.6. Angiotensina
    Hace casi un siglo, en 1898, se descubrió que el extracto del riñón produce un fuerte efecto vasopresor; a este principio se le dio el nombre de renina. Posteriormente se descubrió que la renina no era vasopresora por sí misma, sino que era una enzima que convertía a un producto inactivo del plasma, el angiotensinógeno, en uno activo, la angiotensina. La angiotensina es una hormona que descubrieron el doctor Braun-Menéndez y su grupo, en Argentina hacia 1939. Casi al mismo tiempo, el grupo de Page, hizo el mismo descubrimiento. Cada uno de estos grupos dio un nombre al compuesto generado en el plasma, el primero lo llamó "hipertensina" y el segundo "angiotonina". Fue necesario que pasaran casi 20 años, para que se pusieran de acuerdo los investigadores del campo en el nombre adecuado para la hormona, y en 1957 se le dio el nombre híbrido de angiotensina.
    Actualmente sabemos que hay tres angiotensinas: la I, la II y la III, las cuales son productos cada vez más pequeños; es decir, del angiotensinógeno se forma la angiotensina I, de ella la angiotensina II y de ésta a su vez la angiotensina III; la más activa es la angiotensina II.
  A partir del angiotensinogeno, un péptido de 14 aminoácidos  y por acción de una enzima proteolitica (renina) se forma la angiotensina II por acción de la enzima convertidora de angiotensina (ACE), este octapéptido estimula la sed, ingesta de liquido, aumento de la presión sanguínea y secreción de aldosterona.
    En el cerebro se han localizado todas las enzimas para su síntesis y se encuentra en la medula espinal, área postrema, órgano subfornical y la lamina terminal en donde los capilares son carentes de barrera hematoencefálica.  Se han encontrado receptores específicos en los sinaptosomas, en neuronas del núcleo supraóptico sintetiza y libera vasopresina.
    Un antagonista es la saralina que bloquea la respuesta a ingesta de líquidos, por inhibición de la ACE, por lo que la Angiotensina II no se produce.
    La angiotensina I es un decapéptido que resulta de la acción de la enzima proteolítica renina sobre la prohormona angiotensinógeno, que se origina en el hígado. La enzima conversora de angiotensina, que se encuentra sobretodo en tejido pulmonar, elimina el dipéptido terminal C (His-Leu) de la angiotensina I y da lugar al octapéptido angiotensina II, que es la especie activa más importante. Por último, a través de la acción de las aminopeptidasas se forma la angiotensina III de siete aminoácidos.
    La angiotensina II posee acciones tanto centrales como periféricas, estimula intensamente la sed, libera vasopresina, ACTH y aldosterona, además de ejercer su conocido efecto de elevación de la presión sanguínea del que deriva su nombre. Muchos de estos efectos se pueden evitar por medio del antagonista relasina. La angiotensina II es el agente vasopresor más potente que se conoce hasta ahora; además es un importante regulador de la secreción de otra hormona por la corteza de la glándula suprarrenal: la aldosterona. En el corazón, la angiotensina II incrementa el flujo de calcio y la fuerza de contracción del músculo. Otra acción importante de este péptido es favorecer la secreción de la vasopresina. Durante los últimos años ha resultado evidente que este compuesto es también capaz de alterar el metabolismo hepático.
    Pero ¿cómo ejerce sus efectos? La angiotensina II tiene receptores específicos localizados en la membrana plasmática de muchas células. Se han identificado dos tipos de receptores para la angiotensina II. El AT1 de distribución periférica y el que media las acciones más conocidas del péptido. En algunas especies el gen que codifica para el receptor se ha duplicado y modificado dando origen a dos variedades de este tipo de receptor (A y B). El receptor está acoplado al recambio de fosfoinosítidos a través de Gq y a la adenilil ciclasa en forma inhibidora por medio de Gi. Además parece estar asociado a otros sistemas de transducción, que le permiten actuar como un poderoso factor de crecimiento en muchas células.
    El receptor AT2 parece estar acoplado a través de proteínas G (aún no bien identificadas) a una fosfatasa de proteínas para residuos de tirosina. Este parece ser un nuevo sistema transductor que ahora se está estudiando con mucho interés. Por otro lado, el receptor AT2 parece expresarse en el sistema nervioso y especialmente en ciertas etapas del desarrollo, lo que ha sugerido que ocupe un lugar en la diferenciación de este importante sistema.

Distribución de angiotensina
    Por medio de estudio se ha comprobado que la angiotensina II se encuentra en muchas regiones del cerebro y médula espinal. Parece que también se sintetiza localmente y una vez liberada interactua con receptores inaccesibles a la angiotensina circulante. Otras regiones como el órgano subfornical, órgano vasculoso de la lámina terminal y el área postrema son accesibles a la angiotensina circulante puesto que se encuentran en órganos con capilares fenestrados carentes de barrera hematoencefálica.

La angiotensina como neurotransmisor
    Se han llevado a cabo varios estudios para estudiar tanto los receptores inaccesibles como los accesibles; de éstos últimos se ha localizado el doble de concentración de angiotensina II en el órgano vasculoso de la lámina terminal de ratas hipertensas, esto indica una respuesta funcional por la población de receptores. También se ha detectado receptores específicos de la angiotensina II en los terminales nerviosos (sinaptosomas) con mayor afinidad que los receptores de la corteza suprarrenal.
    Se ha mostrado que la angiotensina II aplicada por medio de iontoforesis activó la velocidad de descarga del 75% de las neuronas del órgano subfornical, estando la respuesta relacionada con la dosis y antagonizada por la saralasina. En otros trabajos se ha comprobado que la angiotensina activa las neuronas del núcleo supraóptico que sintetiza y secreta vasopresina. No obstante, todavía no se conoce bien la función de transmisor en el SNC.

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