6.1.3.
Taurina
La taurina (ácido 2-aminoetanosulfonico) se halla muy concentrada
en el tejido nervioso , posee efectos inhibitorios. La enzima clave en
la síntesis de al taurina es la cisteina sulfinato descarboxilasa,
produce la hipotaurina y después la taurina.
La taurina es un aminoácido neutro en cuya composición entra
a formar parte el azufre. Su nombre se deriva de Bos Taurus (bilis
de buey) de la cual fue por primera vez aislada hace más de 150
años. La Taurina difiere de la mayoría de los otros aminoácidos,
en que no se incorpora a las proteínas. Existe como un aminoácido
libre en la mayoría de los tejidos animales y es uno de los aminoácidos
más abundantes en el músculo, las plaquetas, y en el sistema
nervioso en desarrollo. Se sintetiza a partir de la cisteína, que
es otro aminoácido azufrado, por acción de una descarboxilasa
similar a la GAD.
Parece que su papel inhibitorio se reduce a una actuación en la
médula espinal, como la glicina. En comparación con la intensa
actividad inhibitoria del GABA en el cerebro, la taurina solo tiene una
débil acción depresora. Además de cómo neurotransmisor,
actúa como un regulador de la sal y del equilibrio del agua dentro
de las células y como un estabilizador de las membranas celulares.
La taurina participa en la desintoxicación de químicos extraños
y también está involucrada en la producción y la acción
de bilis.
Una parte significativa de al taurina se halla en el cerebro y en otros
órganos es probablemente de origen dietético y otra parte
se forma del pool de aminoácidos sulfurados como la cisteina y la
metionina.
Las concentraciones de taurina son elevadas en la médula espinal,
cuerpo estriado, músculo, pulmón, hígado, riñón,
vesícula seminal y en otros órganos. Los niveles elevados
de taurina indican que lleva a cabo alguna función distinta a al
de neurotransmisor. La liberación es inducida por despolarización
con dependencia parcial de calcio.
La taurina
es neurotransmisor dudoso, a favor de que sea un neurotransmisor se encuentra
lo siguiente:
1. Deprime la actividad
nerviosa, en muchas regiones del sistema nerviosos central.
2. Se halla en
los terminales nerviosos y en vesículas sinápticas.
3. Su principal
enzima de síntesis se halla concentrada en terminales nerviosos.
4. Se libera
a partir de terminales nerviosos que dependen en parte del calcio.
5. Existe un
sistema de captación de alta afinidad que indica que podría
inactivar al compuesto liberado.
En contra de que la taurina sea un neurotransmisor se dice que no se han
sintetizado agonistas sobre antagonistas específicos que posibilitarían
una detección de los receptores de taurina.
Se ha demostrado que
la taurina posee una gran significación en el tratamiento de varias
enfermedades comunes.
En relación a las enfermedades cardíacas, podemos decir que
la taurina comprende más de 50% de los aminoácidos libres
en el corazón. La taurina mejoró la fuerza del músculo
del corazón, previno el desarrollo de una cardiomiopatía
en animales.
En las enfermedades oculares, se sabe que existen altas concentraciones
de taurina en la retina del ojo, donde parece que funciona como un buffer
celular protegiendo a las células retinales de los efectos dañinos
de la luz ultravioleta y las sustancias tóxicas.
Este aminoácido resulta eficaz también en el tratamiento
de la diabetes y en los cálculos biliares, donde la taurina es un
componente normal de la bilis (no hay que olvidar que la glicina y la metionina
son los otros aminoácidos esenciales para funcionamiento adecuado
de la vesícula biliar). Se sabe que la taurina se enlaza a ciertas
sales biliares, y por ello mejora su habilidad para digerir la grasa. Los
estudios animales han demostrado que la complementación con taurina
puede inhibir la formación de cálculos biliares, aunque aún
no ha sido probado en humanos.
Otro ejemplo de la importancia de la taurina lo encontramos en la fibrosis
quísticaesta enfermedad frecuentemente conduce a una deficiencia
de ácidos grasos esenciales y otros nutrientes solubles en grasa.
Estas deficiencias pueden a veces ser corregidas mediante la administración
de enzimas pancreáticas. Sin embargo, algunos pacientes con fibrosis
quística también tienen una anormalidad de la función
biliar que resulta en una mala absorción de las grasas. Esta anormalidad
parece ser debida en parte a una deficiencia de taurina, la cual juega
un papel clave en la acción digestiva de la bilis.
Otra enfermedad en la que puede emplearse la taurina como terapia nutricional,
es en la epilepsia donde se ha demostrado que la taurina disminuye la frecuencia
de las crisis convulsivas de la epilepsia en varios modelos animales. La
taurina ha demostrado también una actividad anti-epiléptica
definitiva potente y de larga duración en un grupo de epilépticos
que no respondieron a los medicamentos convencionales. Este efecto antiepiléptico
fue visto en la taurina a dosis entre 200 y 1500 mg. al día. La
taurina se encuentra principalmente en las áreas de alta actividad
eléctrica, tales como el ojo, el cerebro y el corazón. La
función más importante de la taurina, es estabilizar las
membranas de las células nerviosas. Si la membrana de la célula
está eléctricamente inestable, la célula nerviosa
puede disparar demasiado rápido y erráticamente, lo cual
puede causar algunas formas de epilepsia. Otra teoría de la epilepsia
sostiene que es causada por cantidades anormales de ácido glutámico
en el cerebro. De acuerdo con esta teoría, la taurina trabajaría
normalizando los niveles de ácido glutámico.
Algunos estudios han demostrado que la falta de taurina durante las 2 primeras
semanas de vida afecta permanentemente el nivel de algunos aminoácidos
en el cerebro. El nivel aumentado de ácido glutámico puede
hacer a un organismo más propenso a las crisis convulsivas durante
ciertas situaciones de estrés, tales como una fiebre alta, estimulación
excesiva, trauma, cambios dietéticos o cualquiera de estas circunstancias
en combinación con factores genéticos o daño cerebral.
Sin embargo, existe controversia a este respecto, puesto que hay trabajos
que han encontrado que la taurina no produce beneficio ninguno en algunos
casos de epilepsia. Se requiere de investigación adicional para
determinar cuáles de los muchos tipos de epilepsia que existen,
pueden responder a la taurina y cuales son las dosis óptimas.
También se han hecho estudios en relación con el uso de la
taurina en el síndrome de abstinencia del alcohol con resultados
muy positivos en lo tocante al desarrollo de algunos de los síntomas
más graves de este tipo de trastorno, tales como el delirio y las
alucinaciones. La taurina también disminuye las molestias en el
síndrome de abstinencia por adicción a la morfina.
En lo referente a su toxicidad, la taurina es generalmente bien tolerada.
No se conocen serios efectos colaterales a las dosis terapéuticas
usuales de 1-3 gramos al día. Los pacientes con enfermedad hepática
han sido tratados con taurina con hasta 18 gramos durante 6 meses (para
aliviar los calambres musculares, dolorosos), sin problemas aparentes.
A pesar de los muchos estudios clínicos, la verdad es que la dosis
óptima de taurina no se conoce. Los médicos orientados en
la nutrición generalmente prescriben de 500 a 1000 mg, 2 a 3 veces
al día, para adultos.
En palabras sencillas se puede afirmar que se ha demostrado que la taurina
es segura y también es un tratamiento efectivo para la insuficiencia
cardíaca congestiva. La investigación adicional sugiere que
puede ayudar a prevenir la degeneración macular, los cálculos
biliares, y las complicaciones de la diabetes. La taurina mejora la absorción
de grasas en algunos individuos con fibrosis quística. La taurina
puede prevenir las crisis epilépticas en algunos casos, pero la
investigación es conflictiva. Los vegetarianos, los ancianos y la
gente con síndromes de mala absorción pueden necesitar taurina
adicional.
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