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La
Maestría propende por una educación encaminada
a la formación del ser humano
como persona íntegra. Una educación que reconoce
las dimensiones humanas en constante interrelación.
No privilegia lo cognitivo sobre lo emocional, ni aparta lo
imaginado de lo real, ni dicotomiza la persona singular de
la persona en comunidad.
La
educación como acto de constitución de la persona
y su comunidad.
Busca la formación armónica de la persona como
ser individual y social. Por lo tanto, propicia la autonomía
y la creatividad, permite que cada quien sea lo que puede
ser, que avive y perfeccione sus fortalezas y asuma sus carencias
como reconocimiento de su naturaleza humana. A pesar de que
ningún acto educativo puede darlo todo, el acto de
constitución de la persona se postula como posibilidad
formativa y no como límite humano.
La educación como proceso
formativo simbólicamente mediado.
La Maestría concibe que el modo de ser humano puede
ser formado, independiente de sus configuraciones innatas
y biológicas, a través de procesos interactivos
simbólicamente mediados.
La investigación como
estrategia para la solución de problemas educativos
La Maestría pretende fortalecer las bases de la capacidad
nacional para la generación, apropiación, transferencia
y aplicación del conocimiento educativo mediante la
investigación. Es el programa de mayor nivel académico
en la Facultad de Educación, y su objeto es el de ofrecer
formación avanzada en procesos de investigación
y creación de conocimiento educativo orientado a la
solución de problemas teóricos y prácticos
que fortalezcan el bienestar social y cultural de la persona
y la comunidad.
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