LA IDONEIDAD DEL DOCENTE DE
EDUCACIÓN RELIGIOSA ESCOLAR (ERE)

Jesús Omar Montagut Vega
José Leobardo Cossio Restrepo


Las recientes publicaciones de la Conferencia Episcopal: "Escuela y Religión" y, el Decreto sobre "Idoneidad del Docente de Religión", publicadas y promulgadas en fechas recientes nos permiten abordar una situación de interés eclesial y nacional, referidas a la Educación Religiosa Escolar (ERE).

La Educación Religiosa Escolar (ERE) ante la Ley colombiana

La Ley General de Educación (Ley 115 de 1994) en los Artículos 23 y 31 dispone que, para el logro de los objetivos de la Educación Básica y de la Educación Media Académica se establecen áreas "obligatorias y fundamentales" del conocimiento y de la formación que "necesariamente se tendrán que ofrecer de acuerdo con el currículo y el Proyecto Educativo Institucional". La Educación Religiosa forma parte de estas áreas fundamentales y obligatorias del currículo común.

En el parágrafo del Art. 23 y en el Art. 24 de esta misma Ley, fija un "régimen especial" para el área de Educación Religiosa, debido a que ella está protegida por los derechos de libertad de conciencia, libertad religiosa, libertad de pensamiento y el derecho de los padres a escoger para sus hijos el tipo de educación que esté de acuerdo con sus convicciones.

La decisión sobre la obligatoriedad para alumnos y padres de familia está en manos de ellos mismos, quienes tienen derecho a manifestar su voluntad de recibir o no recibir esa educación; los padres por sus hijos si éstos son menores de edad y los alumnos directamente si son mayores de edad. Hay que aclarar que no se trata de preguntar a los padres y alumnos qué credo religioso profesan, pues esto violaría el derecho de libertad de conciencia reconocido en el Art. 18 de la Constitución Nacional.

¿Cómo afecta esta Ley a los contenidos de la ERE?

Se entiende por contenido, el enfoque y la orientación global de la educación religiosa. La Ley 133 (Art. 6) se acogió a lo establecido en los pactos internacionales sobre Derechos Humanos, en el sentido de garantizar a los padres una educación religiosa para sus hijos, que sea "según sus propias convicciones". De esta opción se deduce que la educación religiosa escolar no se trata de una cátedra de "cultura religiosa", entendida como el estudio de las diversas religiones presentes en la cultura, ni de filosofía, psicología o sociología de la religión. La ERE se trata del estudio de una experiencia religiosa precisa, que corresponda al credo religioso de padres y alumnos. Esta opción exige una educación religiosa confesional en cuanto al contenido.

¿Qué implica que la ERE sea confesional?

La confesionalidad del contenido de la ERE hace que la entidad competente para orientarla sea la Iglesia o confesión religiosa, "que asista o enseñe". Así lo establece la Ley 133, en los Art. 6,7 y 8, pues un Estado no-confesional es incompetente para pronunciarse sobre asuntos internos de las religiones. Si el contenido y la responsabilidad es confesional, el docente también debe estar vinculado confesionalmente al credo religioso que enseña. Para el caso de la educación religiosa de contenido católico, es la Iglesia Católica quien tiene el derecho-deber de hacer el reconocimiento de la idoneidad de los profesores de religión.

¿En qué consiste la idoneidad del profesor de religión?

Ante una ERE que es confesional en su inspiración y en sus contenidos, se sigue que quien transmite este mensaje, el profesor de religión, sea también "testigo oficial" del credo que profesa. En este sentido, un profesor de educación religiosa católica, es un católico comprometido que debe reunir ciertos requisitos para que sea "idóneo" tanto en sus conocimientos como en su experiencia de fe, y así, con propiedad, pueda dirigir esta área, que está inscrita dentro de la acción evangelizadora de la Iglesia Católica.

La idoneidad del profesor de religión se puede estructurar en torno a los siguientes aspectos:

1. Testimonio de vida cristiana
2. Poseer una recta doctrina
3. Poseer aptitud pedagógica

Para regular, promover y procurar una mayor competencia de los docentes de ERE, la Iglesia Católica colombiana promulgó un Decreto, en el cual se señalan los requisitos básicos para el certificado de idoneidad del profesor de religión, el cual es expedido por la autoridad eclesial competente, es decir, el Obispo diocesano o su delegado y es necesario para ejercer la docencia en ERE de contenido católico en todo tipo de establecimiento educativo, cumpliendo con los requisitos exigidos para el caso.

¿Qué es y qué implicaciones tiene el Decreto sobre la idoneidad del Profesor de Religión?

La certificación de Idoneidad del docente de religión consiste en una manifestación escrita de la autoridad eclesial competente acerca de las capacidades humanas, cristianas y profesionales del docente del área de religión, mediante la cual se garantiza ante el Estado el ejercicio cualificado de la docencia en Educación Religiosa Escolar acorde con los requisitos establecidos por la ley y la autoridad eclesial.

La Conferencia Episcopal de Colombia elaboró y aprobó el texto del Decreto C1/99, sobre la idoneidad del docente de Religión, el cual fue presentado y aprobado con fecha 16 de Mayo de 2000 por la Congregación para los Obispos, del Vaticano. En la sexagésima nona asamblea plenaria ordinaria de la Conferencia Episcopal de Colombia del 3 al 8 de Julio de 2000, fue presentada la publicación del texto para su promulgación.

Hasta el año 2005 nuestros docentes del área de Religión deberán formarse para el ejercicio de la Educación Religiosa. Una de las dificultades será la formación de los docentes actuales para que respondan con una preparación acorde a las exigencias de esta certificación que empezará a tener vigencia a partir de la fecha indicada.

Este Decreto garantizará al Estado Colombiano contar con personas idóneas para asumir el ejercicio de la docencia de una de las disciplinas fundamentales y obligatorias del currículo. Como consecuencia de contar con personas idóneas en esta área, la Educación Religiosa podrá cumplir con su cometido de servir como elemento integrador de todas las disciplinas del currículo e inspirador de lineamientos concretos para fundamentar un currículo que propenda por la formación integral de las personas.

"La aprobación y promulgación de esta norma permitirá a la Iglesia Católica en Colombia responder mejor a las necesidades cada vez más exigentes de la Educación Religiosa. Suscitará nuevos planes y programas de formación permanente de los docentes, enmarcado dentro de los criterios comunes sobre idoneidad, así como el acompañamiento y apoyo constante por parte de la Iglesia a estos educadores"[1]

A la comunidad católica colombiana le servirá de apoyo para una formación religiosa que responda a las necesidades y a las exigencias de la Nueva Evangelización. Contar con personas idóneas para dirigir el área le estará dando reconocimiento a la Educación Religiosa como una disciplina escolar con epistemología y pedagogía propias que la ubican a nivel de las otras áreas obligatorias y fundamentales del currículo.

La aplicación de la norma presenta algunos retos y desafíos para instituciones y personas relacionadas con la misma:

· Las instituciones educativas universitarias deberán adecuar los planes de estudio de tal manera que respondan a las exigencias académicas indicadas en el Decreto C1/99.

· Los Obispos o sus delegados asumirán muy responsablemente su función de otorgar certificación, establecer la remoción, nombramiento y/o revocatoria de los docentes de Religión en las instituciones educativas.

· Los docentes con una carrera en Educación deberán velar por una preparación adicional que tenga los componentes teológicos necesarios para obtener la certificación de idoneidad.

· Los Obispos tienen en los programas académicos ofrecidos por las universidades la garantía de una formación sólida y seria que amerita su reconocimiento a la hora de proporcionar una certificación de idoneidad.

· A nivel de las Diócesis se han de establecer Programas, en la medida de las posibilidades, en estrecha relación con las instituciones universitarias que proporcionan formación teológica en el país con el fin de garantizar la calidad y la exigencia académica de la disciplina teológica.

· Para garantizar y salvaguardar los derechos religiosos de la Comunidad educativa, el Estado ha de atender a estas exigencias de la Ley General de Educación y nombrar para las instituciones educativas personas que acrediten tal idoneidad.

Esta medida, en líneas generales, redundará en beneficio de los estudiantes, de los docentes al promover su cualificación, de las instituciones educativas que contarán con personal docente de calidad y, al tiempo, genera un reconocimiento del estatuto epistemológico del área tal como el de las demás disciplinas.

En el campo de la pedagogía generará nuevas estrategias que permitirán el desarrollo de didácticas propias para la Enseñanza Religiosa Escolar, además, fortalece la participación del docente en ámbitos eclesiales, proyectando un trabajo pastoral al cual está llamado por su compromiso cristiano y por ser testigo oficial de un credo religioso que lo vincula a la misión de la Iglesia.

Nuestra Especialización en Enseñanza Religiosa Escolar y Catequesis ha sido considerada por la Conferencia Episcopal de Colombia como uno de los Programas académicos a nivel de postgrado que responde a las exigencias de formación indicadas en el Decreto en mención para la certificación de idoneidad del Profesor de Religión.

[1] Conferencia Episcopal de Colombia. Idoneidad del Profesor de Educación Religiosa. Presentación. Pág.8