El dibujo de viaje
Apuntes de campo
Rafael Ortíz
 
Jaime Bernal Villegas, MD, PhD.
Editor Terrenos de la Gran Expedición Humana
 
Una serie de interrelaciones son las que hacen del "dibujo de viaje" un acto sorprendente. Concentración, agudeza y la mirada fija sobre el motivo, son serias razones para conformar la imagen apropiada que se va a dibujar. El viaje y el constante desplazamiento requieren de un encuadre que permita en instantes capturar lo esencial. Las pistas son necesarias y el dibujo debe retener en poco tiempo lo sugerido por el paisaje; la temperatura, la luz, las siluetas, la distancia y el aire.
 
Dibujar es animar nuevamente lo animado del paisaje. Lo bello pasa rápido y el dibujo queda como rastro de la conexión que existe entre la imagen que se observa, el ojo que recibe, la mente que traduce y la mano que interpreta.
 
El motivo que se va a dibujar incita en el artista el tono de expresión que uede utilizar. La penumbra que precede al atardecer, lleva a la simplificación de los trazos, logrando una imagen abstracta, fina en atmósferas. Los relatos y observaciones de las personas, un gesto o una simple mirada se desarrollan sobre el papel por medio de las aguadas, los colores y las líneas. También se presentan situaciones en las que el dibujo requiere de un trazo realista y de mucha precisión y carácter. El detalle es mejor evitarlo en un comienzo, es más eficaz capturar la totalidad de la escena para que quede como base de datos en la memoria del dibujante. No se trata de hacer una imagen fotorrealista ni de lograr una pintura con todos sus efectos.
 
Los dibujos de viaje son postales emocionales y el acto de dibujar se traduce en algo más cercano a un sentir.
 
Reflexionando sobre los dibujos que realicé durante el tercer viaje de Expedición Humana, confieso que no todos, por estar sujetos a la humedad y los accidentes, o al descuido, la lluevia e incluso la pérdida, sobrevivieron. Percances que normalmente pueden acompañar un viaje al departamento del Chocó, en medio del río Atrato. Algunas ilustraciones que intenté durante el viaje, quedaron abonando el paisaje. No resistieron la autocrítica. Varías imágenes las dejé marchar en manos de sus verdaderos dueños en honor al trabajo y paciencia que se necesita para ser modelo.
 
Al regresar del viaje me apropié de un rincón del taller para retrabajar a conciencia los dibujos que inicialmente quedaron esbozados. Un ejercicio sustancial para el dibujante, es apartarse de la referencia inicial y evocar las sensaciones que residen en la memoria para luego hacer que la imagen aparezca dibujada sobre el papel.
 
En el transcurso de obtener la imagen ilustrada, ésta se convierte en una reconstrucción independiente de su fuente inicial. Un proceso en desarrollo que permite que el dibujo llegue a contener su propia vida.
 
Presentamos una selección de dibujos que contemplan las experiencias que se vivieron durante el viaje. Gracias a la colaboración del Dr. Jaime Bernal y los compañeros del tercer viaje de la Expedición Humana; la comunidad indígena de los Embera, la comunidad negra de Bellavista y el inconfunidble paisaje del río Atrato, estas imágenes quedarán como una huella indeleble en el tiempo para que otros interpreten a su manera todas las sensaciones que se inscriben en un documento como lo es el "dibujo de viaje"
 
Rafael Ortíz