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Alfonso Llano Escobar, S.J.
INTRODUCCIÓN
1.- Marco
Histórico
2. Ubicación del tema
3. Impacto de la Bioética en la cultura
universal contemporánea
PRIMERA ETAPA DE LA BIOÉTICA
EN LATINOAMÉRICA: “EL TRASPLANTE”
1.- Antecedentes
2.- Contraste entre dos culturas
3.- Trasplante y Desarrollo de la Bioética
en Iberoamérica
SEGUNDA ETAPA (De
la Bioética en Iberoamérica): CONSOLIDACIÓN
1.- Boletín de la OPS
2.- Felaibe
3.- Programa
Regional de Bioética, de la OPS
RÁPIDA
DIFUSIÓN DE LA BIOÉTICA EN IBEROAMÉRICA
INTRODUCCIÓN
1.- Marco Histórico
El siglo XX ha sido escenario de una radical transformación
del sentido o cultura medieval con el que la sociedad occidental,
concretamente la europea, vivió durante siglos y de manera
precientífica, ingenua y casi parroquial, su relación
con Dios, el Universo, la Tierra, el Hombre, la Religión,
la Ciencia, todo.
Entramos en una nueva Época de la Historia, caracterizada
por la globalización de todas las dimensiones de la vida
social, empezando por la científica que nos va entregando
una visión nueva del Universo, formado evolutivamente a partir
de un Big-Bang hace unos 15 mil millones de años. Puesto
privilegiado en este ingreso a la nueva Época lo ocupa la
biotecnología, concretamente, la ingeniería genética,
que pone en manos del Hombre, por primera vez en la historia, el
genoma humano, patrimonio de la Humanidad.
Casi hasta mediados del siglo XX la tecnocracia, cierta investigación
irresponsable, peor aún, la violencia y la tortura se practicaron
impunemente contra seres humanos indefensos, contra la Vida, en
todas sus manifestaciones, y contra el medio ambiente, poniendo
así en grave peligro su supervivencia.
Las ciencias y tecnologías de la vida se habían divorciado
de la ética, y ésta, a su vez, se vio relegada a las
elucubraciones de los filósofos, sin poder ejercer su influjo
benéfico sobre ellas. Sólo a partir de mediados del
siglo XX empezaron a aparecer hechos internacionales, en forma de
Declaraciones universales, de Códigos morales, valores y
derechos, como reacción contra tales abusos y tal separación,
hechos que han servido de símbolos de una progresiva toma
de conciencia de tales injusticias y abusos, y de la necesidad de
una reflexión ética a nivel mundial que conduzca a
una gestión autónoma y responsable de la investigación
y de la tecnociencia.
La moral tradicional (occidental, religiosa, heterónoma)
se comprobó insuficiente para seguir dirigiendo y regulando
la vida social, como prácticamente incapaz, por sí
sola, de valorar y resolver los múltiples problemas nuevos
que planteaba a la civilización occidental y mundial, la
vida moderna: la ciencia, la tecnología, los descubrimientos,
los inventos y las crisis mundiales.
Los abusos del hombre contra el hombre, en el uso de las nuevas
tecnologías e investigaciones científicas, (experimentación,
campos de concentración, guerras, guerrillas, violencia familiar
y política) hicieron ver la necesidad de una nueva forma
de hacer ética, que fuera a ser posible interdisciplinaria,
en la que participaran en diálogo todos los estratos sociales
y todas las ciencias de la vida, para que contribuyeran a frenar
dichos abusos, a hacer Declaraciones Universales y a establecer
normas nacionales e internacionales que combinaran la libertad de
investigación y experimentación con el respeto a los
derechos de las personas y de los animales y con la defensa del
medio ambiente.
Así fue como surgió entre los años 1960 y
1980 el Hecho Social, de increíble magnitud e importancia,
de una toma de conciencia que se extendió a todo Occidente
y luego, a todo el Mundo, de la consideración de la dignidad
de toda persona humana como criterio universal para la valoración
y toma de decisiones a favor de la vida en todas sus formas, y del
medio ambiente, dentro de un paradigma cósmico y planetario,
evolutivo.
La Bioética, entonces, debe entenderse como una nueva Ética
para la vida y el medio ambiente.
2. Ubicación del tema
La Bioética nació en los Estados Unidos, en la segunda
mitad del siglo XX, como un ‘producto’ típicamente
norteamericano, concretamente, como una ‘nueva ética’,
con características norteamericanas y para solucionar problemas
norteamericanos. Inclusive, no nació como una sola Bioética.
Ya en su origen, 1971, -luego se multiplican- encontramos dos tendencias,
bien distintas, a saber:
Primera: Van Rensselaer Potter, con su libro “Bioethics,
Bridge to the Future”(2),
quien acuña el vocablo, lanza la idea de una nueva disciplina
y un movimiento mundial a favor de la Vida y del Medio Ambiente,
en peligro. Concibe la Bioética ‘en emergencia’,
como un diálogo entre el saber científico y el ético,
con miras a la supervivencia del Hombre y del Planeta-Tierra.
Segunda: El Kennedy Institute of Ethics, de la Universidad de Georgetown,
en Washington, el mismo año, 1971, formaliza la Bioética
y la institucionaliza, al darle soporte académico, y la enfoca
como una macro-ética médica, que es la tendencia que
más va a prevalecer, durante las siguientes décadas
(1970-2000) en los Estados Unidos.
La Bioética nace en un contexto científico (3)
en un marco secular (4)
–es decir, no religioso- como un intento de humanizar la nueva
biotecnología, en rápido crecimiento, y de darle cabida
al paciente como persona, para efectos prácticos en la toma
de decisiones (5).
3. Impacto de la Bioética en
la cultura universal contemporánea
3.1 Posiblemente ninguna otra área de estudio,
en la historia reciente de la cultura universal, distinta de la
Bioética:
Primero: se ha desarrollado tan rápidamente;
Segundo: cambia tanto, en el estudioso de ella, la forma de ver
y manejar la realidad presente;
Tercero: abarca más zonas de interés, no sólo
del profesional, sino del hombre medianamente culto;
Cuarto: está llamada a ejercer un influjo de mayor importancia
en la vida pública;
Quinto : Caracteriza y refleja más fielmente la época
contemporánea.
3.2. Bio-ética.
Los dos componentes esenciales de la Bioética, Bios y Ethos,
son quizás los dos tópicos actuales frente a los cuales
se encuentra más sensibilizado el Hombre postmoderno. Veamos
:
* Bios: Algunos términos y vocablos que
se han vuelto tópicos en la vida actual: culto al cuerpo,
físico, yoga, aeróbicos, sexo, eros, vida, amor, salud,
derecho a la vida, clínicas, hospitales y centros de salud,
unidades de cuidado intensivo, célula, genoma humano, biotecnologías,
Biología, Genética, feto, turismo, viajes, placer,
felicidad, libertad, autonomía, etc. etc., se han convertido
en palabras y hechos que interesan y apasionan a todo ser humano.
* Ethos: La ética se ha convertido en los
últimos años en un término usual, interesante,
digno de entenderse y de estudiarse, en su sentido de estudio de
la conducta humana en cuanto buena o mala moralmente. Este término,
es más propio de una sociedad secular, autónoma y
pluralista, que el de ‘moral’ que era más propio
de la Edad Media
PRIMERA ETAPA DE LA BIOÉTICA
EN LATINOAMÉRICA: “EL TRASPLANTE”
1.- Antecedentes
Dado el inusitado desarrollo de la Bioética y su gran éxito
publicitario, Argentina, primero, luego, en su orden, Colombia,
Chile, México, Brasil y demás países latinoamericanos,
trasplantaron la Bioética a Iberoamérica, sin atender
a las diferencias de ‘tierras’ y sin preguntarse si
dicha ‘planta’ ‘pegaría’ en países
de tierras tan distintas, o si este ‘nuevo medicamento’
era apto para curar los males, tan diferentes, de estos pueblos.
Aquí nos ocuparemos del nacimiento y desarrollo de la Bioética
en Iberoamérica, vale decir, América Latina, además
de Brasil y las Islas del Caribe, advirtiendo que son mayores las
diferencias culturales, políticas y aun religiosas, que los
comunes denominadores de estos 25 o 30 países -pobreza, subdesarrollo,
violencia inestabilidad política, religión–
Vamos a tratar de indicar algunos datos históricos del nacimiento
y desarrollo de la Bioética en Iberoamérica, procurando
luego hacer énfasis en sus fortalezas y falencias. Nuestro
estudio, objetivo y justo en la medida de lo posible, fuera de ofrecer
una actualizada información a eruditos y no eruditos, bioeticistas
no latinoamericanos, pretende ofrecer también, a los mismos
iberoamericanos, por una parte, unos datos y unas reflexiones que
los hagan tomar conciencia de las fortalezas de la Bioética
regional, para apropiarlas y mejorarlas y, por otra parte, una breve
visión de sus falencias y deficiencias, para corregirlas
y superarlas, en la medida de lo posible.
Un antecedente de la Bioética en Iberoamérica, digno
de tenerse en cuenta, es la enseñanza de la ética
y de la deontología médicas, promovida por la Federación
Panamericana de Facultades y Escuelas de Medicina –FEPAFEM-
en las numerosas escuelas de medicina de los diferentes países.
Tal enseñanza sirvió para que luego se convirtiera
en Bioética (médica), hecho positivo, si se tiene
en cuenta la Bioética Global, no tanto la reducción
a Bioética médica, que fue la tendencia que prevaleció
en los primeros años.
La Bioética, como tal, fue desconocida en Iberoamérica
en la primera década de su aparición en los Estados
Unidos (1970-1980); fuera del desarrollo de las humanidades y de
la ética y de algunas alusiones a ella en las aulas de medicina,
tanto en la Argentina como en Colombia y Venezuela y otros países
latinoamericanos.
La primera etapa de la Bioética en Iberoamérica -1980-1990-
se caracteriza por el fenómeno de ‘trasplante’
de la Bioética de los Estados Unidos a algunos países
de Iberoamérica. De esta etapa nos ocuparemos en seguida.
2.- Contraste entre dos culturas
(6)
La problemática típica de Iberoamérica, a
través de los siglos XIX y XX, difería no poco de
la de Estados Unidos. Se trataba de 25 o 30 Estados que acababan
de estrenar su independencia de España o Portugal, con el
lastre de la pobreza, el subdesarrollo y la dominación de
minorías políticas y económicas que explotaban
a los individuos y a las etnias indígenas, impidiendo el
establecimiento de verdaderas democracias. El desarrollo científico
y tecnológico, por otra parte, era escaso por falta de recursos
humanos y financieros.
La moral católica (fuente de la ética médica)
dirigía la vida privada y pública de casi todos los
Estados de Iberoamérica. La secularización, lenta
en algunos países, acelerada o tardía en otros, trajo
la disminución de la autoridad pública y privada de
la Iglesia Católica y de la moral que ella predicaba, sin
que dicha moral fuera sustituida por una ética civil (De
Roux, 1992) capaz de frenar los abusos de los políticos de
turno y de los ricos terratenientes y la dilapidación de
las riquezas naturales y recursos del medio ambiente.
La Revolución Bioética del BIOS, o tecnificación
de la Vida, y del ETHOS, secularización de la moral, es decir,
el cambio histórico que resulta del progreso biotecnológico
en USA y allí mismo, del carácter liberal y secular
de la ética protestante, contrastaba no poco con la cultura
“pretécnica” y la moral cerrada de los países
iberoamericanos. No sobra advertir que al hacer el ‘trasplante’
de la Bioética norteamericana -médica, principialista,
utilitarista- a los países iberoamericanos no se tuvo en
cuenta este contraste, desconocimiento que puede explicar las muchas
dificultades que se experimentaron en esta primera etapa, para la
aceptación, estudio y difusión de la Bioética
en Iberoamérica. Más concretamente, trasplantar la
Bioética norteamericana, ocupada en una biotecnología
de avanzada e inspirada en una ética anglosajona, a estos
países poco desarrollados tecnológicamente, y culturalmente
influenciados por una moral heterónoma católica, con
una tradición médica, hipocrática y paternalista,
no podía menos de encontrar serias dificultades, por citar
algunas:
* que no despertara interés, en un comienzo
* que no se la entendiera cuando se empezó a estudiar
* que no se supiera utilizarla, cuando se trató de aplicar
* que se empezara a conocerla y estudiarla sólo como una
nueva ética médica, como fue el caso de Argentina
y otros países, gracias, probablemente, al creciente desarrollo
tecnológico de la medicina en clínicas y hospitales,
después de la Segunda Guerra Mundial.
* que la desconocieran los Estados, y otras más.
No es raro entonces que Mainetti escribiera, refiriéndose
a esta primera etapa: “La institucionalización de la
Bioética, la creación de centros de investigación,
cátedras universitarias, comités de ética en
los hospitales, comisiones nacionales de Bioética, etc. es
hasta el momento -1990- poco significativo, y desde luego tampoco
se cumplen programáticamente las tres funciones principales
de los estudios bioéticos: educativa, asistencial y política.”
(7)
3.- Trasplante y Desarrollo de la
Bioética en Iberoamérica
3.1 Argentina. Instituto de Humanidades Médicas
y ELABE.
El médico argentino y gran humanista José Alberto
Mainetti, de la Fundación José María Mainetti,
radicada en la localidad de Gonnet, cerca de la ciudad de La Plata,
Argentina, tiene el mérito de haber iniciado el movimiento
de la humanización de la medicina, que precedió al
‘trasplante’ de la Bioética, de USA a Iberoamérica,
en la década del 70. Mainetti, inspirado en otro gran humanista,
el Dr. Pedro Laín Entralgo, fundó allí en Gonnet,
en 1972 el Instituto de Humanidades Médicas, que pronto difundió
sus ideales humanísticos en el Cono Sur de Latino América,
a través de la revista Quirón. A principios de la
década del 80 Mainetti visitó el Kennedy Institute
of Ethics de la Universidad de Georgetown, en Washington, y empezó
a invitar a notables bioeticistas de dicho Instituto para que dictaran
conferencias en su Instituto de Humanidades, concretamente, a Edmund
Pellegrino, Tristram Engelhardt, James Drane y otros. Más
adelante, a finales de los ochenta, Juan Carlos Tealdi, con el respaldo
de Mainetti, fundó la Escuela Latinoamericana de Bioética
-ELABE-, la cual organizó y dictó durante unos diez
años un Programa de Enseñanza de la Bioética,
de dos meses de duración cada año con la colaboración
de notables bioeticistas del Kennedy Institute of Ethics, que contribuyó
mucho a dar a conocer la Bioética (médica) en los
países del Cono Sur.
3.2.- Colombia entra en acción
En la década 1970-80, sin que se conociera públicamente
la Bioética, comenzó un movimiento de humanización
de la Medicina, propiciado por grandes humanistas de Bogotá,
Medellín y Cali, que dieron comienzo a nuevas Escuelas de
Medicina, para superar los desmanes de los estudiantes de las Escuelas
públicas de Medicina, eco de las célebres revueltas
universitarias de Europa. Estos humanistas, al fundar estas Escuelas
de Medicina, se esforzaron por ir más allá de la ciencia,
para contribuir a la formación integral del futuro galeno.
Vale la pena mencionar a personalidades de la talla de Fernando
Sánchez Torres, Jaime Escobar Triana, Pablo Arango, y otros
muchos.
En este proceso de humanización de la Medicina la Asociación
Colombiana de Facultades de Medicina, más conocida en Colombia
por su sigla ASCOFAME, filial de la federación Panamericana
de Facultades de Medicina –FEPAFEM-, contribuyó notablemente
no solo con el diseño e implantación de un Programa
de Enseñanza de la Ética Médica en todas ellas,
sino a través del énfasis en la formación integral
que debía darse a todos los estudiantes de medicina. En esta
contribución, su Director por muchos años, el Dr.
Abel Dueñas Padrón, merece una mención honorífica.
Ya en la década del 80 y sin especial conexión con
Argentina, el profesor Fernando Sánchez Torres, quien había
sido Decano de Medicina y Rector de la Universidad Nacional de Colombia,
fundó en diciembre de 1985, con un grupo de profesionales
de diversas ramas, el Instituto Colombiano de Estudios Bioéticos
(ICEB), el cual ha mantenido desde entonces un seminario de estudios
bioéticos, que perdura hasta la fecha (2002).
SEGUNDA ETAPA (De la Bioética
en Iberoamérica): CONSOLIDACIÓN
La segunda etapa –1990-2000- se caracteriza por un intenso
desarrollo de la Bioética en todos los países Iberoamericanos,
debida, a nuestro juicio, a tres hechos:
Primero la publicación de un número del Boletín
de la OPS, que luego apareció en libro, todo dedicado a la
Bioética, a principios de la década del noventa, que
le dio presencia ‘formal’ a la Bioética en estos
países iberoamericanos.
Segundo la fundación de la Federación Latinoamericana
de Instituciones de Bioética -FELAIBE- que ayudó a
organizar los primeros centros de Bioética en varios países
de Iberoamérica e identificó a un líder de
la Bioética que la promoviera en su país.
Tercero la fundación en Santiago de Chile, por parte de la
OPS, del Programa Regional de Bioética. Digamos dos palabras
sobre cada hecho.
1.- Boletín de la OPS
En 1991, Susan Scholle Connor y Hernán Fuenzalida-Puelma,
de la OPS, publicaron un número del Boletín de la
Organización Panamericana de la Salud, con una serie de artículos,
que aparecieron primero en revista, y luego en libro, sobre diversos
tópicos de Bioética, escritos por verdaderas autoridades
en la materia, con cuya importancia y amplia difusión, prácticamente
se introdujo oficialmente la Bioética en Iberoamérica.
2.- Felaibe
En 1990, el Padre Alfonso Llano Escobar, S.J., mientras trabajaba
en la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina -ASCOFAME-
fundó el Centro Nacional de Bioética -Cenalbe-, que
se ha preocupado, desde su fundación, por el estudio y difusión
de la Bioética dentro y fuera de Colombia. Recientemente
Cenalbe, vinculado al Instituto de Bioética de la Pontificia
Universidad Javeriana, contribuyó con eficacia a la fundación
de la Asociación Nacional Colombiana de Bioética,
-ANALBE- y al establecimiento de la Comisión Intersectorial
de Bioética, creada por Decreto Presidencial, en junio de
2001.
Ya en 1991 CENALBE decidió fundar
una Federación Latinoamericana de Instituciones de Bioética,
cuyas siglas son FELAIBE, más para promover la fundación
de Institutos y centros de Bioética en todos los países
de Iberoamérica, que para federar lo que todavía no
existía. FELAIBE organizó, a partir de su fundación,
foros y asambleas en diversos países de Iberoamérica.
Dado el rápido crecimiento de la Bioética en estos
países, FELAIBE empezó ya en 1995 a organizar Congresos
Latinoamericanos de Bioética, con mucho éxito, en
orden a promover el conocimiento y difusión de la Bioética.
El primero se tuvo en Sao Paulo, Brasil, en 1995 el segundo en Bogotá,
Colombia, en 1998, con la asistencia de mil quinientas personas,
y el tercero en la ciudad de Panamá, el año 2000.
FELAIBE publica cuatro veces al año un Boletín, con
el nombre de BIO-VINCULO, que da a conocer las diversas actividades
de la Bioética en Latino América.
Cenalbe cuenta también con el mérito de haber iniciado
en 1995 los Programas de Postgrado en Bioética, el primero
de los cuales lo dictó en la Universidad de El Bosque, en
Bogotá. Para la fecha se dictan diplomados y postgrados de
Especialización y Maestría en las ciudades de Bogotá,
Cali y Medellín, siendo, hoy por hoy, el país donde
se dictan más cursos de postgrado en Biética en toda
Latinoamérica.
3.- Programa Regional de Bioética, de la OPS
Otro hecho decisivo que ha contribuido notablemente para el desarrollo
de la Bioética en Iberoamérica ha sido la fundación,
a finales de 1994, en la ciudad de Santiago de Chile, del Programa
Regional de Bioética, de la Organización Panamericana
de la Salud -OPS- en estrecha colaboración con la Universidad
de Chile.
Registramos con complacencia que el Programa Regional de Bioética
ha contribuido sobre manera a una sólida difusión
de la Bioética en todos los países de Hispanoamérica.
Fuera del apoyo conceptual y económico a múltiples
actividades organizadas por los diversos países hispanoamericanos,
el Programa Regional de Bioética viene ofreciendo a profesionales
de toda hispanoamérica, a partir de 1996, una Maestría
en Bioética, bajo la dirección del Profesor Diego
Gracia Guillén. Esta Maestría, hoy día en su
cuarta presentación, marca un verdadero hito en el sólido
estudio y profundización de la Bioética en Iberoamérica.
En la fecha (2002) el Programa Regional de Bioética de la
OPS, se encuentra bajo la acertada dirección de un verdadero
‘scholar’, el profesor Fernando Lolas Stepke.
Resumiendo lo dicho hasta aquí. Dos hechos esporádicos
e independientes, aunque muy valiosos, jalonaron la primera etapa
-1980-1990- del ‘trasplante’ de la Bioética de
USA a Iberoamérica:
* la Escuela Latinoamericana de Bioética, ELABE, en La Plata,
Argentina
* y el Instituto Colombiano de Estudios Bioéticos, ICEB,
en Bogotá, Colombia.
La segunda etapa de arraigue y amplia difusión de la Bioética
en casi todos los países de Iberoamerica, se debió,
según dijimos a tres hechos notables:
* El Boletín de la OPS sobre Bioética, ampliamente
difundido en toda Latino América en forma de revista, luego
de libro en 1990 y actualmente a través de l internet.
* La fundación de la Federación Latinoamericana de
Instituciones de Bioética -FELAIBE-
* El Establecimiento del Programa Regional de Bioética, de
la OPS, con sede en Santiago de Chile.
RÁPIDA DIFUSIÓN DE
LA BIOÉTICA EN IBEROAMÉRICA
Veamos, así sea a vuelo de pájaro, la notable respuesta
que dieron algunos países de Iberoamérica, a estos
tres hechos que acabamos de mencionar.
A partir de 1991, año en que se fundó la FELAIBE,
el presidente de ella recorrió, en los siguientes años,
los principales países de Iberoamerica, dando a conocer la
Bioética e invitando a fundar centros e institutos de Bioética.
En cada país que visitó, identificó a un líder
que se hiciera cargo del estudio y difusión de la Bioética
en su respectivo país y que asistiera a los foros y asambleas
anuales de FELAIBE. El primero se tuvo en Gonnet, Argentina; el
segundo el Villa de Leyva, Colombia; el tercero en Lima, Perú.
El cuarto en Guanajuato, México. El quinto se tuvo en Sao
Paulo, Brasil, pero el foro se convirtió ya en el Primer
Congreso Latinoamericano de Bioética. Se han seguido organizando,
a partir de esa fecha, Congresos Latinoamericanos de Bioética
en diversos países y ciudades del Continente.
Quisiéramos destacar el hecho de la presencia en cada país
de Iberoamérica de un notable líder que viene promoviendo
la Bioética en forma de foros, cursos, publicaciones, etc.
Citemos algunos de los más destacados:
Argentina: José Alberto Mainetti
Bolivia: Miguel Manzanera
Brasil: Volnei Garrafa, Leo Pessini, Marco Segre,
Joaquin Clotet y Eduardo de Siqueira
Colombia: Jaime Escobar Triana, Fernando Sánchez
Torres, Alfonso Llano Escobar.
Cuba: José Acosta y Daniel Piedra
Chile: Fernando Lolas y Alejandro Serani
Costa Rica: Hernán Collado
Ecuador: Emilio Cerezo y Mary de Martínez
Guatemala: Carlos Lara Roche
México: Manuel Velasco Suárez +,
recientemente fallecido y Fernando Cano Valle
Panamá: Eduardo Sousa-Lennox, Luis Picard-Ami.
Paraguay: Alberto León
Perú: Roberto Llanos
Puerto Rico: Jorge Ferrer, Helena Lugo y Sandra
Fábregas
Uruguay: Omar França
Venezuela: Alfredo Castillo Vallery
Para finales de la década, prácticamente todos los
países de iberoamérica vienen
organizando diversas actividades de Bioética, por citar algunas,
comités hospitalarios, centros, foros, jornadas, cursos de
pre y posgrado, y de manera especial, Asociaciones Nacionales de
Bioética, hasta el punto de que para la fecha, prácticamente
todos los países de latinoamérica cuentan con todas
o casi todas estas actividades que acabamos de enumerar.
Muchas Gracias!
Notas
1.-Que sepamos, por
razones históricas, existen, por lo menos, cuatro Américas,
bien distintas en extensión y cultura, fuera del común
denominador de llamarse América. A esta conclusión
llega Florencio Galindo quien dice así: “La realidad
es que existen cuatro Américas, cada una de las cuales representa
históricamente un territorio, una experiencia, un estilo,
un modo de ser propios; cuatro Américas, que buscan, por
diversos caminos, su forma propia de expresión, su cultura:
la América indohispana, con una superficie de 14.000.000
Km2; la América portuguesa (Brasil) con 8.500.000 Km2, la
América inglesa o anglosajona (USA) con 9.300.000 Km2, y
la América anglofrancesa (Canadá) con 9.000.000 Km2.
Sólo la primera tiene que ver con Colón; la historia
de las demás comenzó años, aun siglos más
tarde”. El nombre de América “se aplica por primera
vez al Nuevo Mundo en la ‘Cosmographiae Introductio’
en Saint-Dieu (Los Vosgos, Lorena) el 25 de abril de 1507 por exagerada
gratitud al cartógrafo italiano Américo Vespucci:
texto del poeta Matthias Ringmann; mapa adjunto, del cartógrafo
lorenés Martin Waldseemüller”. Nota tomada de
la p. 95 de la Obra “El Fenómeno de las Sectas”
Fundamentalistas, de Florencio Galindo, Editorial Verbo Divino,
Avda. De Pamplona, 41 Navarra, España, 1994.
2.-Potter, Van Rensselaer
“Bioethics, Bridge to the Future”, Prentice Hall, 1971
3.-En el McArdle Laboratory
Department of Oncology, de la Universidad de Wisconsin.
4.-El ambiente secular,
vale decir, no confesional, quiere poner de relieve el hecho de
que esta nueva ética no está elaborada por representantes
de alguna religión. Más aún: no se puede decir
siquiera que esté elaborada, ya que una de las características
de la nueva ética o Bioética consiste en que no está
elaborada, sino que hace valoraciones interdisciplinarias de las
nuevas tecnologías.
5.-Cf “The Patient
as Person” de Paul Ramsey, pastor metodista, 1971, obra que
marca todo un hito en la aparición de esta nueva disciplina.
6.-Este enfoque está
inspirado en la introducción que le pone el Dr. José
Alberto Mainetti a su artículo publicado en la segunda edición
de la Enciclopedia de Bioética, editada por W. Reich, con
el título “Bioética en América Latina”.
7.-Ibidem p. 4
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