sep 24

Por Andrés Téllez Núñez

Cuando se discute qué es el derecho en los primeros semestres de universidad casi siempre surgen las divisiones tradicionales para tratar de dilucidar su significado y con mayor razón las preguntas típicas: ¿cuál es la diferencia entre derecho positivo y derecho natural? ¿Cuál es la diferencia entre derecho objetivo y derecho subjetivo? ¿Cuál es la diferencia entre derecho público y derecho privado?

Los temas no son nuevos pero siempre generan inquietud entre los profesores y los estudiantes y por lo menos en el ámbito académico las respuestas son más fácilmente proporcionables que en la realidad profesional.

En las facultades de derecho típicas las áreas de conocimiento se dividen según esos esquemas y esas divisiones que las más de las veces corresponden a razones de tipo administrativo prueban que el derecho como ciencia que lidia con la conducta humana tiene siempre un sustrato económico, es decir, cómo puede aprovecharse de mejor forma el recurso escaso dentro de un ámbito de justicia y orden, valores jurídicos fundamentales. Lo mismo podría afirmarse del derecho público: todo derecho es público.

Aproximarse al derecho desde una perspectiva económica, no importa el ordenamiento jurídico de que se trate (si civil, penal o administrativo) entiendo su última razón como la averiguación de la justicia en la asignación del recurso escaso permitiría no solo desde el punto de vista académico, sino también desde el punto de vista profesional, abordar la creación, la interpretación y la aplicación de las normas jurídicas de manera mucho más eficiente.

La pregunta sobre el porqué y el para qué del derecho económico entonces parece tener no solo relevancia en un salón de clases.

Debiera tenerla siempre en el ámbito de cualquiera que sea la entidad que haga las leyes.

Share