sep 11

Por: Augusto Ibáñez Guzmán
Director Departamento de Derecho Penal

En estos días en que, por la llegada del papa Francisco a nuestro país, se está en la idea de alcanzar la reconciliación, por su sola presencia, sería un milagro. Ojalá.

La polarización es la norma de normas, más respetada que la propia Constitución a la cual, dicho sea de paso, se le han realizado (entre otros motivos, por el de acabar con tanto conflicto y, la polarización que ello produce) tantos remiendos que, si se mirará en un espejo no se reconocería ni ella misma.

En suma: polarización y milagro son los referentes.

Señoras y señores, aquí en nuestro medio, en donde todo es discutible y en donde a todo se le pone de presente lo malo, lo feo y lo poco ortodoxo, no puede existir cosa diferente a la polarización; miren ustedes, hasta cuando alguien se gana una lotería, en lo primero que piensa no es en reclamarla, en recibir el premio, sino en cuánto, según su gusto, debe ‘perder’ en el pago de impuesto; en donde la gente aplaude los reinados de belleza y quien queda en segundo lugar, siempre, buenooo…. casi siempre, acude a la genial expiación comunicante[1], que es no aceptar la decisión, sino expresar cómo y de qué manera se ‘robaron’ el reinado; todo está en duda existencial. Ello se reproduce en la vida social, política y hasta judicial.

LEER MÁS

https://www.las2orillas.co/milagro/

“La copia y difusión del artículo completo está permitida siempre y cuando se haga sin ánimo de lucro y se reconozca la autoría y la fuente”  

Share

Deje su comentario

*

*