sep 24

Por Andrés Téllez Núñez

Cuando se discute qué es el derecho en los primeros semestres de universidad casi siempre surgen las divisiones tradicionales para tratar de dilucidar su significado y con mayor razón las preguntas típicas: ¿cuál es la diferencia entre derecho positivo y derecho natural? ¿Cuál es la diferencia entre derecho objetivo y derecho subjetivo? ¿Cuál es la diferencia entre derecho público y derecho privado?

Los temas no son nuevos pero siempre generan inquietud entre los profesores y los estudiantes y por lo menos en el ámbito académico las respuestas son más fácilmente proporcionables que en la realidad profesional.

En las facultades de derecho típicas las áreas de conocimiento se dividen según esos esquemas y esas divisiones que las más de las veces corresponden a razones de tipo administrativo prueban que el derecho como ciencia que lidia con la conducta humana tiene siempre un sustrato económico, es decir, cómo puede aprovecharse de mejor forma el recurso escaso dentro de un ámbito de justicia y orden, valores jurídicos fundamentales. Lo mismo podría afirmarse del derecho público: todo derecho es público.

Aproximarse al derecho desde una perspectiva económica, no importa el ordenamiento jurídico de que se trate (si civil, penal o administrativo) entiendo su última razón como la averiguación de la justicia en la asignación del recurso escaso permitiría no solo desde el punto de vista académico, sino también desde el punto de vista profesional, abordar la creación, la interpretación y la aplicación de las normas jurídicas de manera mucho más eficiente.

La pregunta sobre el porqué y el para qué del derecho económico entonces parece tener no solo relevancia en un salón de clases.

Debiera tenerla siempre en el ámbito de cualquiera que sea la entidad que haga las leyes.

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jun 4

Por Ildiko Szegedy
(Profesora de Derecho)

La Unión Europea está en el proceso de negociar un tratado de comercio internacional -  el Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) – con los Estados Unidos. La Unión Europea es el inversionista extranjero más grande en los Estados Unidos (en 2010), el segundo más importante destino para los productos exportados de los Estados Unidos (en 2012) y el mercado más importante para los servicios exportados por los Estados Unidos (en 2010). El tema central de las negociaciones no es la disminución de las tasas aduaneras que ya hoy en día son considerablemente bajos. Sin embargo, para algunos sectores por ejemplo alimentos transformados, productos agrícolas y el sector del automóvil las tasas aduaneras siguen siendo una importante barrera al comercio bilateral. La preocupación central de las negociaciones es las barreras no arancelarias al comercio que son típicamente barreras regulatorias como las especificaciones técnicas o la regulación sanitaria/fitosanitaria. Hay un entendimiento común sobre la necesidad de armonizar estas regulaciones. Por otro lado, y especialmente en la Unión Europea, ciertos grupos de interés abogan por la protección de los derechos de los consumidores, y temen la degradación de la calidad de los productos ofrecidos en el mercado de la Unión. El tema no es ajeno en Colombia que a través de la implementación de sus tratados de libre comercio sufre, especialmente en relación con las economías desarrolladas, el impacto de estas barreras regulatorias. Para ampliar la información: http://ec.europa.eu/trade/policy/in-focus/ttip/

“La copia y difusión del artículo completo está permitida siempre y cuando se haga sin ánimo de lucro y se reconozca la autoría y la fuente”  

 

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may 26

Por Andrés Téllez Núñez

La situación de seguridad internacional actualmente exige que los mecanismos del derecho internacional en materia de aseguramiento del orden y la paz internacionales que es un mandato contenido en la Carta de la Organización de Naciones Unidas se implemente de manera coordinada y diferente a como ocurrió a fines de los años noventa y principios de este siglo: es decir, si a inicios de 1999 con la crisis en la antigua Yugoslavia y a en 2002 y 2003 con la intervención de Estados Unidos en Afganistán e Irak respectivamente la opción fue claramente el uso de la fuerza física y militar, hoy ante la tensa situación que se vive en Irán, Siria y ahora, Rusia con su invasión y anexión de Crimea, la alternativa que se tiene en la mesa no es la del uso de la fuerza militar y física, sino la adopción de medidas sancionatorias que en conjunto pueden denominarse “guerra económica”.

Estas sanciones económicas previstas no solo dentro del ordenamiento internacional, sino también muy propias de los países y de organizaciones internacionales han probado ser supremamente efectivas para lograr objetivos de política exterior.

Aunque el resultado a lo largo de la historia no ha sido siempre exitoso, y en particular, en el caso de Crimea ahora anexada ilegalmente por Rusia, los economistas prevén que luego de sancionar a algunos bancos, congelar activos y hacer eficaces otros instrumentos sancionatorios, la economía rusa se contraerá en aproximadamente 1.8%.

Esto tiene que ver directamente con otra noción que ya no es difícil de entender desde el punto de vista del derecho económico internacional: que la fuerza militar y física poco a poco será usada más por los agentes débiles y la fuerza económica, es decir, la adopción de sanciones económicas por democracias y economías robustas, como ocurre con Estados Unidos y la Unión Europea.

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