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Foto: AFP
En Irak hay cerca de cuatro millones de desplazados por la guerra, que ya cumplió de cinco años.
Cinco años después de que las tropas lideradas por E.U. invadieran Irak y le pusieran fin a 25 años del régimen de Saddam Hussein, muchos se preguntan si la cura no será peor que la enfermedad.
El presidente George W. Bush no sólo deja la Casa Blanca en enero del 2009, también deja en manos de su sucesor el destino de los cerca de 146.000 soldados que están en el país árabe.
(Vea la audiogalería con el perfil del conflicto)Pero los dos candidatos son irreconciliables frente al tema. El senador republicano Jhon McCain cree que las tropas deben permanecer en territorio iraquí de modo indefinido.
"Entiendo la frustración causada por nuestros errores en esta guerra y lamento los sacrificios adicionales de los valientes americanos que nos defienden. Pero también sé las consecuencias que una guerra perdida lleva sobre un ejército y sobre la seguridad de un país", dice el senador de Arizona.
Para McCain, la estrategia de la intervención ha funcionado. Según su campaña, desde junio del 2007 hasta marzo del 2008 la violencia étnica y sectaria se ha reducido en un 90 por ciento, y las muertes de civiles y de las fuerza de la coalición cayeron un 70 por ciento.
Pero para organismos que vigilan los derechos humanos, como Amnistía Internacional (AI) estas cifras son poco probables y, de hecho, "es imposible calcular un porcentaje. Sí hay una reducción, pero lo queramos o no sigue habiendo violencia y no en pequeña escala. Por lo menos hay uno o dos ataques suicidas casi todos los días", asevera Said Bouedouha, investigador del reporte de AI 'Matanza y desesperanza, Irak cinco años después', publicada en marzo de este año.
(Escuche el testimonio completo con Said Bouedouha) El director de la maestría en Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana, Benjamín Herrera, dice que "tiene razón en el sentido de que se ha logrado un relativo mejoramiento con el aumento de las tropas, pero el hecho mismo de su presencia es un factor para una posible retaliación de la población que siente que su territorio está invadido. Lo que históricamente ha pasado en todas partes".El demócrata Barack Obama, por su parte, prometió acabar con la guerra. Propuso que si llega a la Casa Blanca retirará en 16 meses a la mayoría de las unidades militares y dejaría una pequeña unidad en Irak para dirigir operaciones antiterroristas y proteger a los estadounidenses en el territorio.
El 14 de julio el senador de Illinois escribió en el diario The New York Times: "Me opuse a la guerra en Irak desde sus inicios. Creo que fue un gran error dejarnos distraer de la lucha contra Al Qaeda y los talibanes invadiendo un país que no representaba ninguna amenaza y no tenía nada que ver con los ataques del 11 de septiembre".
A pesar de que Obama reconoció en una entrevista de la cadena Fox que la escalada militar "ha funcionado como nadie podía esperar", criticó la decisión de Bush, de retirar 8.000 soldados y dijo que es necesario sacar a más soldados de Irak para llevarlos a Afganistán, donde el movimiento talibán está fortalecido.
"El ofrecimiento que hace Barack Obama no busca satisfacer a los iraquíes, sino al electorado norteamericano que tiene una profunda decpeción. Así que no responde a una realidad sobre el terreno sino a la realidad política y doméstica de los E.U.", dice Herrera.
(Escuche toda la reflexión del analista)Para el experto, ninguna de las iniciativas de ambos candidatos son realistas y "así planteadas no generan expectativas positivas".
Muchos pacifistas como la actriz y activista estadounidense Jane Fonda, creen que su gobierno está repitiendo los mismos errores de guerras como la Vietnam. Además, dice la celebridad, el caso de la ocupación de Irak es "un patrón continuo de parte de nuestros líderes hombres: miedo a la evacuación prematura".
¿Quién atrapará a Ben Laden?
El enemigo número uno de E.U., la barbuda imagen que encarna todos los males en la mente de los estadounidenses, el mismo responsable de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 en los que murieron unas 3.000 personas, está libre.
No han servido los miles de millones de dólares que la Casa Blanca invierte para encontrar a Osama Ben Laden.
Este objetivo militar es también polémica entre los dos candidatos que dicen ser lo suficientemente capaces de capturarlo.
La captura del jefe de Al Qaeda "vivo o muerto" es, según el presidente Bush solo una parte de la "guerra contra el terrorismo".
Pero los demócratas culpan al actual gobierno de desviar la atención hacia Irak, en lugar de haber estabilizado Afganistán para evitar su fuga.
"A Jhon McCain le gusta decir que perseguirá a Ben Laden hasta la puertas del infierno, pero no es capaz de llegar a la gruta donde vive", criticó Obama.
Sin embargo, McCain, a sus 71 años y con experiencia militar, replicó: "El expresidente Bill Clinton tuvo oportunidades para atrapar a Ben Laden, el presidente Bush también tuvo ocasiones para capturarlo. Yo sé como hacerlo y lo haré. Sé como funciona el mundo".
REBECA LUCÍA GALINDO*
Para EL TIEMPO
* Con información de agencias
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