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CuadrantePhi
No. 05
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"El trabajo del
pensamiento no es el de denunciar el mal que habitaría secretamente
en todo lo que existe, sino el de presentir el peligro que amenaza
en todo lo que es habitual, y de volver problemático todo
lo que es sólido"
Michel Foucault
Quiero esbozar en
este texto un análisis cruzado, entre una lectura histórica
de los "modelos pedagógicos" apropiados en la escuela colombiana
desde el siglo XIX hasta mediados del siglo XX, y una lectura teórica
de las "tecnologías de formación" de la escuela moderna,
con el propósito de repensar algunos de los problemas de
la llamada "crisis ética nacional". Me sitúo en un
punto de observación específico : los roles asignados
al maestro y al saber pedagógico en el proyecto de "formación
de la subjetividad" de la infancia colombiana como individualidad
moderna, rastreando los efectos éticos de una discontinuidad
estructural entre los fines formativos explícitos de tales
"modelos pedagógicos" y las lógicas de uso efectuadas
en la cotidianidad de la escuela.
1. Introducción :
las tensiones constitutivas de la "escuela moderna"
El problema
general del que quisiera partir, es el de la relación entre
los "modelos pedagógicos" y sus resultados formativos o éticos.
Las explicaciones usuales ven entre ellos una identidad, una relación
causal directa, una relación de teoría a práctica :
según ellas, la formación de los niños sería
un efecto directo del modelo pedagógico utilizado, y los
"casos de fracaso" serían causados por una mala aplicación,
a menudo, culpa de los maestros-. Al contrario, me propongo analizar
esta relación como una relación compleja, de naturaleza
no causal sino tensional. Es decir, considerar que el "modelo pedagógico"
es un compuesto de dos elementos : uno, los saberes,
los contenidos conceptuales y finalidades formativas explícitos,
y otro, las tecnologías, o técnicas y mecanismos
de organización, para efectuar en lo cotidiano de la escuela
tales fines educativos y sociales. Y, he aquí mi hipótesis,
esta relación entre el saber pedagógico y las tecnologías
de organización no es una relación de teoría
a práctica, sino una relación tensional de forma a
contenido, la cual proviene del hecho de que cada uno de estos componentes
responde, desde el nacimiento mismo de la escuela moderna, a dos
funciones divergentes e incluso antagónicas, y que además,
se formaron históricamente a partir de realidades diferentes.
Me explico : el
invento de la escuela pública moderna nace, hacia fines del
siglo XVII, forjado en el experimento de las escuelas de caridad,
ante el doble problema de cómo mantener encerrados en un
sólo espacio y durante cierto tiempo una masa de niños,
los hijos de las clases trabajadoras, y en ese ámbito, enseñarles
los rudimentos del conocimiento humano y los hábitos de trabajo,
consumo, ahorro y virtud necesarios para la vida civilizada, en
la nueva sociedad industrial capitalista:
"Lo que innova la escuela de caridad
es el reunir en el seno de una misma institución enseñanzas
que hasta entonces estaban dispersas: enseñanza religiosa,
enseñanza de la lectura y el canto propia de las pequeñas
escuelas parroquiales, enseñanza de la escritura y el cálculo
de las escuelas de los maestros escritores y educación
moral dejada a la buena voluntad de cada familia [...] y además
lo hace gratuitamente para los hijos de los pobres [...] esta
afluencia de niños obliga a los fundadores de las escuelas
de caridad a inventar nuevos métodos pedagógicos
que permitan tener ocupados un máximo de niños con
un mínimo de maestros".
Se trataba de resolver
los problemas de organización del encierro de los niños
fuera del hogar : cuánto espacio requiere un niño,
a cuántos niños puede enseñar un sólo
maestro, y cómo distribuir a todos en el espacio y en el
tiempo para tratar con eficiencia y economía a la masa de
infantes, sabiendo que se trata de vigilar y ocuparse de todos y
cada uno de ellos a la vez. Lo que en principio parece un problema
técnico de apariencia inocua, elaborar un Reglamento Escolar,
diseñar las formas de "gobierno de la escuela", se revela
como otro -y no el menor- campo de aplicación de las tecnologías
disciplinarias inventadas para el convento, el cuartel, la prisión,
y la fábrica . El descubrimiento de M. Foucault
que utilizo acá, es el haber sacado a la luz esta conexión
entre el régimen de organización escolar y las tecnologías
disciplinarias perfeccionadas en esas otras instituciones que debían
gestionar masas de población con fines productivos, científicos,
médicos, rehabilitadores o moralizadores : en una palabra,
la invención moderna de las instituciones de normalización,
es decir, aquellas que a la vez que adiestran los cuerpos, forman
individualidades a partir de una "medida normal" : "Decimos
que una cosa es normal si puede asimilarse al término medio
de los otros objetos pertenecientes a la misma clase. Pero a causa
del "gran número", lo "normal" se hace normativo : esa
regla que nos empuja a hacer las cosas o a pensar como "todo
el mundo"[...] "La norma es una medida, una manera de producir la
medida común. Es aquello que a la vez hace comparable e individualiza"
. De allí la pervivencia en la escuela de sus formas
arquitecturales, de las formas de examen y/o autoexamen, y de los
instrumentos de vigilancia y/o observación ; presencias
que hoy nos parecen chocantes y que tendemos a no ver, pues no se
sabe muy bien qué hacer con ellas.
Ahora bien, si de un
lado la escuela asume las tecnologías de normalización
genéricas a múltiples instituciones, de otro lado,
en ella se producen los saberes específicos sobre el enseñar :
pero aquí hallamos que las preguntas sobre la enseñanza
empezaron a ser sistematizadas por los eruditos humanistas del Renacimiento,
a partir de la experiencia de las Universidades medievales y los
colegios de nobles, ocupados en los problemas específicos
de la enseñanza de las "altas ciencias", preguntas recogidas
en un saber recién bautizado : la Didáctica.
Preguntas como ¿cuál es la naturaleza del conocimiento y
cómo debe ser comunicado ? ¿Cuál es el mejor
método para la enseñanza, y cómo ha
de adaptarse según las ciencias, edades y condiciones ?
¿Es posible un método universal para todos los saberes, o
cada uno de ellos requiere su propio método ? Interrogaciones
modernas, que encontraron su nudo en la pregunta mayor de la Didáctica
Magna formulada por J. Amos Comenio : "¿es posible fundar un
método general que permita enseñar todo a todos ?".
Y aquí topamos de nuevo el problema de lo normal (de ahí
se origina el nombre de Escuela Normal), pero en el sentido de "ciencia
normal", saber normal, lengua normal, métodos normales, aprendizaje
normal...
La escuela moderna
va integrando pues, los mecanismos organizativos (tecnologías
disciplinarias) procedentes sobre todo de las escuelas para pobres,
con las innovaciones teóricas provenientes de las "altas
escuelas". El proceso ha sido complejo y no tan esquemático
como lo acabo de describir, parafraseando a Canguilhem diríamos
que la escuela moderna es "el mejor compromiso buscado entre muchas
exigencias que en un principio no eran convergentes, de orden mecánico,
energético, económico, [científico, didáctico,
religioso], militar y político". Pero lo que me interesa
destacar ahora, es que si hoy vemos coexistiendo estos dos elementos
en una engañosa unidad, las historias y ritmos de formación
de cada uno de los componentes no ha sido la misma, su finalidad
es diversa, y su refinamiento ha atravesado por procesos que hay
que diferenciar para poder entender su dinámica conjunta.
Podríamos pues pensar en una relación de forma a contenido,
donde cada una afecta al otro, sin que los requerimientos de la
forma organizativa coincidan punto a punto con las bondades y exigencias
del contenido pedagógico, y a la inversa. Lo que ocurre con
frecuencia es que la proclamación de los nobles fines formadores
y la búsqueda afanosa de innovaciones pedagógicas,
hace olvidar que la estructura de los edificios, salones, patios,
ventanas, rejas y muros donde se encarnan es aún aquella
carcaza arcaica cuya forma no es muy diferente a la de un reformatorio,
un cuartel o un manicomio. He aquí la fuente permanente de
incoherencias y tensiones que agotan a la escuela y al oficio de
maestro en múltiples callejones sin salida, pero es así
mismo la fuente constante de soluciones creativas, de riqueza de
sentidos y posibilidades de fluidez. No estoy pues, planteando un
nuevo análisis negativo que aumentaría las culpas
cargadas sobre el maestro y la escuela ; opto por proponer
una rejilla de análisis que permita hacer visibles esas tensiones
constitutivas y sus transformaciones históricas, para señalar
sus peligrosidades pero también sus fisuras y puntos de fuga,
de modo que puedan ser reutilizadas en las luchas actuales alrededor
de la condición subalterna de las subjetividades del maestro
y de la infancia escolar. Y ello comienza por reconocer que lo que
parece una unidad, englobada bajo el término equívoco
de "modelo pedagógico", es la existencia de dos tipos de
funciones estratégicas para la escuela :
Funciones Globalizantes :
pues busca ejercer cierto tipo de gestión sobre la población
a nivel masivo o colectivo ; según los fines sociales
que se pongan en juego en cada situación histórica
para cada formación social. Fines de orden social como :
moralizar, higienizar, examinar, rehabilitar, seleccionar o excluir
lo "anormal", formar comportamientos de buen ciudadano, formar consumidores
de objetos y de símbolos, capacitar para el mercado laboral,
...etc.
Funciones Individualizantes :
dado que busca, al mismo tiempo, producir individuos
que posean un gobierno de sí mismos, según los tipos
de sujeto (subjetividad) o de individualidad que se pretenda formar,
asimismo en cada contexto histórico : formar un individuo
virtuoso, moral, dócil, silencioso, piadoso, activo, espontáneo,
competidor, sano, alegre, racional, autónomo, crítico,
solidario,... etc.
Propongo entonces
ver la escuela moderna como un dispositivo que se constituye tratando
de armonizar dos tipos de funciones estratégicas, (sobre
la masa y el individuo) y dos tipos de tecnologías (organizativas
y pedagógicas) ; que se expresan en la paradoja de
la pedagogía : ella es la encargada de encauzar y
corregir las naturalezas infantiles, para producir sujetos libres
pero responsables, y hacerlo a la vez, operando sobre colectividades
o grupos de población para formar individuos e
identidades. (Ver grafo nº 1). Drama vivido alrededor de los
efectos éticos buscados por la escuela moderna : formar
individuos "autogobernados" (una de cuyas formas, entre otras, es
la llamada autonomía) pero a la vez sometidos o respetuosos
del orden social y la normalidad, la conducta normal (una de cuyas
formas, entre otras, es la llamada heteronomía). Drama
en cual las tecnologías disciplinarias tienden a producir
"fines heteronómicos" y los saberes pedagógicos tienden
hacia los "fines autonómicos".
En realidad, el proceso
es más complejo, pues combina los cuatro elementos. Lo que
busco con este esquema sobre "los componentes de las Tecnologías
de Formación" (Ver grafo nº 2), es superar los análisis
maniqueos que han opuesto los sistemas pedagógicos de acuerdo
a sus efectos éticos, entre aquellos (malos) que buscan o
producen la "heteronomía" y aquellos (buenos) que producen
o buscan la "autonomía". De acuerdo con esto, hay que describir
los sentidos diversos que estos dos conceptos han adoptado en cada
uno de los diferentes "modelos pedagógicos", como quiero
mostrarlo luego ; y en segundo lugar, hay que analizar, también
históricamente, cómo se combinan los componentes autonomía/heteronomía
para cada "modelo pedagógico", dado que según lo ha
mostrado la Teoría de Sistemas, ya no es válido pensar
que a mayor autonomía disminuye la heteronomía y viceversa,
sino que por el contrario, a mayor autonomía (auto-organización)
se hacen más complejas las relaciones de dependencia con
el exterior. Como dice Edgar Morin :
"Al mismo tiempo que
el sistema auto-organizador se desprende del ambiente y se distingue
de él, y de allí su autonomía y su individualidad,
se liga tanto más a ese ambiente al incrementar la apertura
y el intercambio que acompañan a todo progreso de la complejidad :
es auto-eco-organizador. Mientras que el sistema cerrado no tiene
nada de individualidad ni de intercambios con el exterior, y establece
relaciones muy pobres con el ambiente, el sistema auto-eco-organizador
tiene su individualidad misma ligada a relaciones muy ricas, aunque
dependientes, con el ambiente. Necesita alimentos, materia/energía,
pero también información, orden. Si bien más
autónomo, está menos aislado". .
Al tratar de equilibrar
en su interior estos cuatro puntos de tensión (tecnologías
disciplinarias/tecnologías pedagógicas, y fines globalizantes/fines
individualizantes), la escuela se debate de modo dramático
o conflictivo para maestros y alumnos, alrededor de cuestiones que
nunca hallarán una respuesta acabada sino soluciones híbridas
y en permanente reconstrucción . Veamos algunas de ellas :
a) La cantidad de niños
que pueden ponerse a cargo de un maestro será una fuente
constante de tensión, pues el carácter masivo de la
escuela buscará siempre aumentar este número en busca
de "cubrimiento", mientras que su carácter pedagógico
tenderá a buscar las mejores condiciones de una relación
"individualizada" entre el maestro y cada uno de sus alumnos. La
tensión se manifestará en las luchas gremiales del
magisterio por evitar la sobrecarga de trabajo por aumento del número
de educandos, pero a su vez generará innovaciones pedagógicas
para intensificar la productividad del tiempo y del espacio escolar.
Sólo que la complejización de los métodos genera
a su turno el aumento de trabajo del lado del uso de libros de registro,
parceladores, cuadernos de observación y evaluación;
etc. ¿Cuál es pues, el umbral que permite fijar la intensidad
mínima de la jornada laboral de un maestro ?
b) Frente a la exigencia
de intensificar la economía y eficiencia de la enseñanza
en términos masivos y garantizar la reproducción del
orden y la jerarquía social, y a la vez formar individuos
capaces y autogobernados, cómo hacer para que lo "colectivo"
no borre el proceso de cada individuo, pero a la vez hacer que aquel
sea la medida (la media normal) del individuo ? ¿Cuál
es el umbral, la medida que sea a la vez uniforme pero no masificadora ?
c) Para el maestro,
ante la exigencia de unificar los métodos y los conocimientos,
pero a la vez intensificar la participación y la creatividad
personal, nos hallamos ante las discusiones que han escindido a
los partidarios de un "maestro artesano", aplicador del método,
de "un método a prueba de maestros" ; frente a quienes
reivindican su figura como intelectual de la pedagogía o
como artista creativo. ¿Cuál es el umbral mínimo aceptable
entre la mecanicidad (automatismo) del método y la capacidad
de innovación del maestro ?
d) Ante la tensión
entre la función de autoridad y control del maestro, frente
a su función de guía y acompañamiento personal,
¿cuál es el umbral tolerable de relación interpersonal
entre el maestro y el alumno, cómo equilibrar el contacto
intersubjetivo y el principio de autoridad ? ¿Cuál es
nivel tolerable de respeto a la intimidad y a la libertad individual
y cuál el de intervención de los saberes e instrumentos
sobre la interioridad, las emociones y las sensibilidades ?
e) En la dimensión
cultural, hasta hace poco excluida de los análisis pedagógicos,
pero a la cual el impacto de los medios de comunicación de
masas, las industrias culturales y la emergencia de las culturas
juveniles urbanas hace hoy visible y urgente; la tensión
que aparece puede expresarse diciendo que si la función clásica
de la escuela ha sido la de unificar las diferentes matrices culturales
populares bajo la matriz unidireccional de la cultura ilustrada,
tecno-científica, racional y letrada, ¿cuál es el
umbral mínimo de permeabilidad de la escuela a las subjetividades
juveniles locales y globales, a las identidades colectivas de los
diversos grupos sociales, a las matrices estéticas y éticas
provenientes de la multiculturalidad y la etnodiversidad, en un
país de la periferia occidental y en tiempos de globalización
económica y mundialización cultural ? .
Para organizar estas
ideas, propongo en el grafo nº 2 un útil de trabajo que se
puede leer así : en el cruce entre Tecnologías
Disciplinarias y Fines de Heteronomía, se producen los procesos
de disciplinamiento, en sentido estricto : aprendizajes
de uso del tiempo, del espacio, del ocio y el trabajo, del silencio
y la palabra, del gesto y del cuerpo, de los adiestramientos o disciplinas
que supone la cultura letrada, etc. En el cruce de las Tecnologías
con los Fines de Autonomía, se producen lo que hemos llamado
procesos de individualización, para designar "las
diversas modalidades con que una sociedad reconoce, identifica,
o ‘recorta’ sobre la masa de población a sus unidades componentes",
allí transcurre el aprendizaje de los roles sociales. En
el cruce entre Saberes Pedagógicos y Fines de Heteronomía
se producen los procesos de normalización, donde se
efectúan aprendizajes de "paradigmas" de inclusión
o exclusión según criterios de éxito/fracaso
escolar, desarrollo/subdesarrollo moral ; valores/antivalores
ciudadanos ; salud/enfermedad ; normalidad/anormalidad;
verdad/falsedad ; legalidad/ilegalidad, belleza/fealdad, etc.
Y en el cruce entre Saberes Pedagógicos y Fines de Autonomía,
ocurren lo que llamaremos procesos de subjetivación, donde
el individuo define las relaciones consigo mismo, a partir de lo
que Foucault llama "tecnologías del yo" : las tecnologías
que "permiten a los individuos efectuar, por cuenta propia o con
ayuda de otros, cierto número de operaciones sobre su cuerpo
y su alma, pensamientos, conducta o cualquier forma de ser, obteniendo
así una transformación de sí mismo con el fin
de alcanzar cierto grado de felicidad, pureza, sabiduría
o inmortalidad", en pocas palabras, "la historia del modo en que
un individuo actúa sobre sí mismo" .
Pero además,
otra de las utilidades de este análisis tensional es también
mostrar la existencia de un punto que es a la vez un "punto ciego"
y un "punto de fuga" en estos cruces, pues es el espacio donde la
"insondable naturaleza humana", la "inasible subjetividad", la complejidad
de cada persona real, escapa siempre a las estratagemas del orden
y a las clasificaciones de la norma. Pero al mismo tiempo y por
la misma razón, ese punto ciego es donde se viven las tensiones
en su expresión más dramática, pues mientras
más se acentúe la originalidad individual o colectiva,
se expresan con mayor fuerza, las sensibilidades exacerbadas, las
conductas atípicas, las complejidades psicológicas,
las resistencias culturales, y en fin, las estrategias sutiles y
cotidianas de los individuos que siempre pondrán a prueba
el "umbral de educabilidad" de todo "modelo pedagógico",
ese límite a partir del cual cada sistema de tecnologías
de formación se declara impotente para gobernar ciertos tipos
de actos, para "educar" a un cierto tipo de individuo, para integrar
otras matrices culturales, y a partir de allí trata a la
persona como "caso especial", o bien la aísla, la expulsa
o la remite a otras instituciones (psiquiátricas, de rehabilitación
o de justicia).
En fin, y para terminar
esta ya pesada introducción, propongo entender pues, bajo
el concepto de "Tecnologías de formación", este juego
de relaciones cambiantes entre los "modelos pedagógicos"
(cuyos componentes son las tecnologías disciplinares y los
saberes pedagógicos) y los "fines éticos" (cuyos
componentes son las finalidades de "autonomía" y de "heteronomía").
Y en consecuencia la "formación de la subjetividad" en
el sistema escolar moderno, se comprenderá como la resultante
compleja de los tipos de disciplinamiento, de individualización,
de normalización y de subjetivación por los que puede
pasar un individuo hasta donde los umbrales de educabilidad escolar
lo admitan. Lo más importante de este definición es
que no debe ser entendida sólo en el sentido tradicional
pasivo, que busca aquellos mecanismos a través de los cuales
una "interioridad" es modelada desde fuera, sino también
en un sentido activo, como la "interioridad" que se produce a sí
misma articulando los distintos "modos de hacerse sujeto" que la
escuela (y las culturas) le proponen a los individuos. Así,
la Formación de la Subjetividad comprende a la vez el cómo
se forman roles, dispositivos y estrategias que hacen sujetos a
los individuos, y el cómo los individuos se hacen
a sí mismos sujetos jugando múltiples roles, estrategias
y tácticas.
Continua
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