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CuadrantePhi
No. 06
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...mejor es de risa que
de llanto escribir,
pues lo propio del
hombre es reír.
Rabelais
A ella
Treo en popa discurriendo sobre río en vientos
ineluctables, tan móviles, tan móviles. Vanando variando y ondeando
suspendidos en profusas lámparas somos. ¿Y el estar aquí ahora?
Temblar de pasión por hermosa vista ante océano donde sol moja su
carro. Irse lejos. Mañana cuando me vaya tasando el bien y el
mal, ¿qué diré de lo dejado en el mundo cuando la oscura entraña me
sorprenda? El juvenil pensamiento se sacude por sonrisa loca. ¿La
gracia? Leves vanas humeantes carnihuesudas briznas en humus
sostenidas al viento y al azar. Muerte espera. Ten presente el fin.
Derrochando mi nombre sobre temblorosa almadía que se desgaja en la
incertidumbre. ¿Qué será de mi? Ir vagando a través del mundo donde
es fácil perder el habitual sostén de la existencia. Puestas mis
manos sobre una mesa coja. Pensamientos danzando sobre el candil
carnoso empapados de ron. ¿Dónde está el que soy? Yambos en marcha:
agúzate que te están velando... ¡Me cago en la leche!: ¿es
esto filosofía? Tan de inmediato el problema se le acercó al cerebro
hambreado por saber que mudó el estilo. Su cerebro se rindió, y un
perfume de visos cognoscitivos, creación de conceptos asaltó por
entero a la filosofía. Me gusta el orden en todas las cosas.
Primero: el tema. Si el asuntico es la muerte, las palabras no
pueden ser corteses sino descompuestas untuosas lépricas. A cada
quisque lo suyo; si el olfato y la respiración se truncan a la par
con la muerte, el estilo, la filosofía, las palabras también
tienenqueser víctimas de ella para no ser como aquellos de que habla
La Escritura, que tienen ojos y no ven, oídos y no oyen.
Pedidle la llave al poeta que ayonoséhablar y mi
boca aplaude vulgaridad. ¿No la entrega? Nalgueemos, pues, cortesía
y seriedad sorbiendo con lengua tremola en babilónicas aguas.
¡Beber! Sencillo placer, veo ahora. Verter pies sobre suelo, dejando
que el iridiscente huevo homosapiense. Job arrancó tan de inmediato
lamentación al pensamiento que el rijoso homínido cayó.
Entretanto la desdentada filosofía, la jodencita abstracción quiso
reemplazar la idea de que «esoes», por el inverosímil comentario
–tras inesperado solevamiento de terreno— de que es píamente
imposible de que «esosea». Blandamente la Idea se balancea en su
pureza, bajando en Val purga noche hacia los hechosdelmundo:
réplicas de los acontecimientos reales. Con el trasero coagulado
estoy para siempre en lo negro adiáfano, a menos que alargue pie y
de la caverna salga. Vientre de pecado por los siglos de los siglos,
en este escenario aviesoymurmurante nunca puede vivirse una
experiencia verdaderamente primera. Esa filosofía niega lo quehay,
explica lo que nohay. ¡Tilintilin!, y dos calles más allá el
almaenlacárceldelcuerpo. Pero hoy, hoy al bajar la hostia y revolver
la prosa con objeto «el canuto intonso», hablo acerca de la
escriturasobreelcuerpo. Las rodillas peladas, Monserrate encima de
cabeza. Oh no, desciende, desciende huvano: nunca serás santo. El
caso es que no tenemos otra cosa que la empantanada bahía. La uca
acolinada por lo sagradodesteñido. Nosotros, los pantagruelistas, a
la lluvia gritamos: ¡mujeres desnudas! ¡Tajos comoson! ¡El
cuerpocontraelalma! En chirona esbirros verticalizan historia: el
cuerpo tintineando dolor y olor, a través de un desencajado
laberinto que nos muestra que en el ritmo orgulloso de lobueno hay
cráneos apilados. El sol está allí, y el zumo del busilis es saber
quién leche escribe la historia. Hundamos pies deslizando vista
hacia un único tema por ahora: ensabanando universo hay alguien que
tiene la llave, ¿quién la cogerá? Bien dicho: el coger.
Pelo en boca abofeteando aliento con amomo. Estoy
aquí, navegando a través de sábanas limpias y cuerpotibio. Bogando
en río que circunvala nuestros adioses. ¿Qué dijeron las
circunflejas cejas adámicas el día del desalojo? El cogollo del
meollo del mundo está en el acto genésico. Vomitando en el orden del
espacio y del tiempo infinitasfiguras, nos explica su naturaleza y
marcha... del mundo. Esta es la razón por la cual se le haya llamado
árboldelaciencia, pues cuando deshojado es, todo conocido es. ¿Qué
antifonó natura? Después que los gusanos hagan jaleo, cuerpo
descompuesto yacerá donde se estanca lo nonacido. Erguido es el
hombre, él solo, pero se tumba a descansar para el sueño, la
muerte y el sexo. En efecto...
La sexualidad nos iguala, mejor; nos priva de
misterio. Nada menos público que lo sexual, pero nada más público
que el acto sexual. Cuando lo practicamos refrendamos nuestra
ciudadanía en el orden de la naturaleza ¿Qué dice a viva voz la
realidad de los órganos? Despotismo de la especie. La verdadera
vida, ¡ja!, una falsedad en la materia. Hombreymujer
vadeando mundo en amoroso juego, cantando ruiseñoras notas de deseo.
Melifluo juego. Broma empalagosa. «¿Quieres cielito mío aquella
tímida estrella que atraviesa el oscuro rectángulo? ¿Sí? Bueno,
primero alfiler en zagalejo». El amor se desvanece. Golondrina de
suspiros emigra. Comienza el follacto, y la gracia suave desaparece
quedando en el espacio acoñado de su ausencia una profunda seriedad:
los animales no ríen. La pesada carga del follacto actúa seriamente
en todas partes. Si sonrientes pudiéramos saborear el sexo (y a la
muerte) únicamente en tanto voluptuosidad, entonces podríamos
despellejarnos tranquilos en tal experiencia. Pero no: al sexo (y a
la muerte) lo sentimos como otro, a un lado, indiferente a lo
que nosotros seamos. Expoliándonos de todo, nos lo ofrece todo en
ese mismo gesto. Devenir orgiástico que en tanto futuro nada nos
deja. Encaje adornado de indiferencia que pide desembuche: resumen
de lo que fuimos y del que la naturaleza se sirve para permanecer:
un brote más. Su culo es una hucha y mi erecta polla es
cómplice de sonrisa divina. A ella no la pude aconsejar, y
ofidioconmanzana en río viperino a todos nosembarcóencaída. Sobre
hégiro campo se contoneó nuestra suerte: el sexo (y la muerte) no es
otra cosa que la estrategia de nuestros adioses y la bienvenida
reiterada de esos adioses: un nuevo ser.
No hay que presionar la mente: la vida empieza en
cualquier momento como un acto de materialización. No hay más que
auscultar el tiempo y se verá como el copulativo chismorreo nos
manda hacia la sublime incubación. Vivir es la actividad que anhela
la carne. Del hambre al hombre. Por ella se vive y se suspira; por
ella se muere y se expira y el melenudo huevo no fija atención en
ella más que cuando ya no se tiene juerza para aire engullir. Viejo
mamón, cabeza de pimentón: ¡no ves más allá de tus narices! El
corazón alienta quejumbrosos coñores. Olorasal. Y la muchachita
atufando pasiones se burla del llanto de los almidones carnihuesados.
Los brincamuslos y las discurregüevos: exhibidores de núbiles
misivas. Tú, aflautado escritor, sigue aclareando y
vennopreguntestanto. En lo que IVA: las bragas restriegan las
benditas cenizas. Asícomoansaacabas. Si lo sabré yo.
El sexo enluta, pues qué más sino duelo y
larguísimas lágrimas es amor. El sexo ennegrece, y la chunga
hechapolvo. Vaya con tu sucia jeta. Pero, aguarda: ¿estuviste
forzando codo en cantina, culona? Tu hijo, el adinerado de
estupideces, puñeteramente encartado con sus manchas, ha estado
pidiendo óbolo para comprar pelotas y jugar con los ceñudos dioses.
Oh Adán y Eva: ¿aquello huele a lavanda o alabandonado a su
desgracia? Se ganaron manzana agusanada y perdieron edémico sitio.
Al arrullo de las bestias y los dioses, ruega por nosotros
salteadores. Pero, en definiticaca, ¿hacia qué meado sitio se
inclinaban las braguitas fáciles de quitar?
Que somos ganado, no hay que olvidarlo. Todos
morimos; casi nadie vive realmente. El asunto aquel del nacimiento
–en levante de nombre ante note río y aguillotinamiento de cordón
umbilical— de que senacevivo es un cuentazo. No hay de otra:
senacearrumado. ¿Y las esperanzas y sueños, logros y expectativas?
Oquedades. Suciedad contraída. ¿Por qué los ambages? Un tiempo sin
cabeza antes de que naciéramos; habrá otro, una eternidad que se
muerde la cola, después que, presa de los verdaderos sabios nos
pudramos. Todas las míseras miserias tocando una misma puerta para
darle asueto al averno en tierra: instante enceguecedor de la pasión
que no sabe de vergüenzas. ¿Y el sexo? Viento de aúpa que cachetea
barca huvana. ¡Paint it black! El tiempo que todo lo arrea
prosigue. El hombre rodando de aquíparaallá con sarracinoso
escándalo: Imperativo hético que viene donde no se le quiere. ¿Eh?
¿Loco? Servilismo y truhanería: precisas palabras que alumbran
faroles morales. ¡Qué leche!: allí donde arrojado por el destino he
sido, vistos por mis ojos monstruos con el mismo aspecto que cuando
me miro al espejo visviseando desgracias en boca helada. Esquejes de
escuálida raíz huvana, hablando comiendo vistiendo lo mismo que uno
y nos persiguen como perros en feoménico mundo. «¡Soy menos que
uno!», dice Jean Valjean. Brote ic(s)térico del presuroso paso del
homínido: sifilización. Sigamos. Retiro ahora almadura, y retorno al
callejón de lo hablado.
Frente a ramillete de doncellas nohayque bajar
laguardia. Con instructiva inocencia nos instriñen sobre nuestros
asuntos. Agrandecida imagen en el espejo. Dadme un coño de apoyo y
abarcaré la humaespecie. Toda forma y poder, toda configuración
vital proviene y sumerge sus raíces en el prurito terrenal.
¿Podremos mencionar algún placer más fuerte y más vivo que el placer
sexual? No, ni tampoco alguno más próximo a la locura. El amor en el
mundo real constituye uno de los más fuertes y siempreenmente
resortes. De hecho, el garbeo definitivo de toda empresa
amorosa, lo mismo si se inclina a la romeojulietada que a lo
comijocosóño es, en realidad, entre los diversos fines de la vida
huvana el más grave e importante mereciendo un calordistinto. Aquel
tremoloso instinto llamado amor repletando pecho con profundos
ardores y sospiros, alimentando con melosa aguadepanela
innumerables maniobras, rodeos y esjuerzos que comunican importancia
a los más ligeros incidentes, y de esos tormentos infinitos para
conseguir el ser amado, ahínca sus raíces en la constitución de un
nuevo ser. Romo y Judienda. Tristón e Isolfa. El sexo con su
determinación absolutamente individual, empuja nuestra
existencia mediante la persecución de tantos trabajos y esjuerzos
para la constitución de una nueva generación. Ese acaramelado rostro
que tú tienes se com penetra con el tímido miembro lactoso. Ese es
si se quiere nuestro «deber metafísico»: repetirnos. La historia
real es nominalista, pues no existe presencia que pueda constituirse
en ella. A cada instante el mundo se arruina.
He aquí como vamos. Bailando y bebiendo sobre
agua amniótica la sexualidad se ha convertido en objeto de sospecha,
cuando en rubórica comparsa atraviesa nuestra conducta marcándole el
paso a nuestra existencia. El devenir primaveral de tus botones
aviva y abreva todos los instantes anímicos de vida. Irme quiero,
pero el himieneo inminente de natura acecha: todo yacer para el
amor es siempre también un yacer para la muerte. Nacer para
entalamarse, sencillo y tosco argumento de la bostezona y llorosa
noverla de la vida. La muerte es la contraparte del nacimiento. Así
son las cosas y nunca másnunca serán de otromodo desde que el abuelo
adámico sacó culo de paraíso. Sin la muerte (y el sexo) difícilmente
podríamos pensar la vida tal como y la conocemos entre aflorado
mundo de percances. Himentrastanto, el pizarrín se ayunta con
querida mientras reluce la dorada juventud. Pero, ¡salve, oh María!,
¡llena!: si los jódenes supieran lo que ancianos no pueden, pues
Chochilia: tienes las notas. Para aplacar el dolor del mero celo el
sexo está agraciado en los hombres con el amor, y aquél que toca
esa gracia ve la realidad: belleza, amor y procreación son una
misma cosa con la realidad. El árbol de la ciencia ha sido
desvirgado; todo es conocido.
Suponiendo que la verdad fuese mujer, nada
cambiaría el estremecimiento que vive desde que los hombres tienen
calzas. El sexo es el gran ausente del dischorro filosófico. Los
momentos singulares del mundo bajo una filosorda teoría de lo real
son bagatelas: nimiedades retrasadas de argumento que se congelan en
el concepto. El filosordo nada atiende al bemol coñoncierto. Las
flautoras notas de un quejido no van con él. La vulvanidad cara de
arrebato no es percatada por la impasiblecara. En lugar de una
edulcoñada carcajada a punto de tragar capullito, uncaradura que lo
quiere todo saber pero hacemutis cuando la carretilla subefaldas.
Él, el filosordo amigodeloimperecedero encaramándose en espejo ve
avestruz. Esa tierna criatura idearlista que piensa: ejem, ejem,
cerrando yo lo ojos cazador desaparece. Pero aún el tensaescrotos
continúa, y la boca que no muy a menudo habla aquestas tierras pide
espacio. Pero basta: forma lisa tu aplicación, coño. El amor y la
muerte. Peloenpecho, velloprivado. ¡Qué sencillo! Ay, muchas
gracias. Pero, un momenticoplis. Coged este libro y mirad si
tienefondo y suberficie profundidad. ¿Ya? ¿Qué dice? Cogido, ergo
Jodido sum. Oh, quéybien: os deseo unos felices coñores y una
prosmuertosa nabívida. Loado sea nuestro calvo padre y nuestra
peluda madre, y que bienalto el gallo cante para que la
pollaselevante. ¡Firmes! ¡Firmes!
Las armas han cedido el puesto a la toga.
Virginal cara perfilando en ruborosa mejilla el candor y la
simpatía, bajo monjil rasgo que ajunta a la vez el amor y las
debidasgracias. En términos cambiados al do menor: muchacha de
bermejos colores cuando cuerpo apena la pena de entro meterse. La
filosofía ardiendo en deseos cognovisitivos, se mantiene a raya en
la observación pura cual garbeo angelical en terrenomundoinmundo.
Todo ello en bienclasificada e impoluta caja abstractivayprecisa,
para no desfallecer y malquedar a la hora de explicar ante inocentes
e ino culiantes alumnos. Se saca el tomo grueso de biblioterca, y de
manera más o menos cientificticia, más o menos ortocojóndoxa, el
culo, coño, falo son presentados en coetánea casilla discursiva.
Resultado: un objetodesaber inocuo y miope que no nos pueda
sorprender y hacernos ¡nunca! daño. Así: ...y en arrebato
cognovisitivo mordió labioenclave el joven filosordo de
veintidósaños sin sonrisaenboca desbridando el untuoso frenillo de
novia, despojándola de metafísica enagua en presencia de proxeneta
cual pavo real sabioído. ¡Cucurrucucu, paloma! Y en fin, del
inaneyo complicado en el mismísimo miesterio eleusino, pudriéndose.
La hembrina nariz se percató, y en defensa de la exuberancia
corruptora de su sexo, promotora de crímenes y robaestrellas
abofeteó al carilargoytieso filosordo. Yes: ¡I love you! ¡ I love
you!, ya estoy amamamada. De los excesos carnales niputaidea. La
profilaxia por ataxia. La rubigazmoña señorona fisga
conclusiabstractiva mirada en cosas recipiendarias, formando tumulto
con Teoría de la Reslidad Hegelral: esto es esto y no aquello,
señores doctos. Pareciese que el despecho por la representación de
la cosa antes que por la cosa, es impulso inhibitorio de exponer el
pecho a la carga trágica o jubilatoria del momento particularizado
del mundo. Y en eso se basa toda filosofía del infierno, caso de una
falsificación constante, pues conozco a uno que esyalaveznoes. ¡Bienvenidoido!:
el moribundo. Respiro y hecho atrás muerte. Leo y anda con cuidado
tedio. Nazco y muero para el mundo. Intento recomponerme y me
descompongo. Todoyacerparaelamorestambiénunyacerparalamuerte. Casi
se saborea: un ser que es, siempre es otro ser. El moribundo. Pero
sigamos chequeando mamancona.
Mi mal es ir a tientas, ciego, sin lazarillo. Mi
pena, percibir acertadamente, y el peor de mis males, eludir las
consecuencias... parece decir el filosordo que queriéndolo todo
saber, nada quiere saber del espasmo que le pone en situación
supina o prona. El orgasmo jamás ha sido un acontecimiento
filosófico. En el pequeñísimo diccionario Larousse de la
filosofía palabras tales como vulva falo coño tajo culo picha pilila
furor uterino etc., no existen. No oscurante: la filosofía no es
teneduría de libros. Bueno, es mi teoría. Pero deja que te enmiele
la luna, mi amor. Ven conmigo soñadora, y te mostraré el
origen del borboteo del amor y los poemas. Ya estoy que (me) corro.
You really got me, girl
Escondido el habrasevisto cinismo tras bragas
camina hacia poniente. Escuchad. El arte de la vergüenza virginal
que las mujeres ocultan con sus faldas. La frialdosaindiferencia, el
rostro severo, el unosecree que ellas no saben de eso –lo cierto es
que lo saben mejor que nosotros. Todo eso, digo, ¿merced de qué
viene? Es menester creer que el cajón de su pecho les tiembla de
espanto aullando de desconocimiento decausa, que el son de nuestras
palabras hieren la purísima pureza de sus oídos –María llena eres de
grasa— que ellas fruncen ceño buscando con sus centelleantes
hoyuelos guerra, accediendo sólo por fuerza en demanda de lanza y
espuela a nuestros importunos deseos. Parece que no; parece que de
ese modo las almas despiertan del sueño y ociosidad en que tan larga
tranquilidad el olvido y el silencio las había sumido. Esto no es
otra cosa sino la prueba más contundente de lo siguiente: lo ilícito
es ingrato, lo ilícito nos espolea. Los ojos de los amantes –cada
uno lleva el deseo del otro en el reflejo de las miradas. La
flavescente cabellera enredada en los brazos del jodencito: algo
deberías hacer con esa boca mujer, pues mi sexo está seco en mi
entrepierna. ¡Ay, azacada!: desgraciado es aquel del que sus goces
tiene por delitos.
Lo que ocurre en la noche entre los amantes es
oscuro reflejo partícipe de una oscuridad aun mayor, trasunto de
turbulentas tempestades. Implacable sigue el afán terrenal,
inextinguible el fuego, fuego. El amor sigue expansivo y
caprichosamente entregado con total desprecio de todoloterreno al
almenado arco de la nada. Nada más que un pensamiento se agita sobre
la bóveda en la que se entregan los amamantes: fuera del tiempo
zurea la tempestad. ¿Qué va ser de ti hombrezuelo en tálamo
concebido y en yacija llorado? Animal afligido con rabo entre las
patas es el hombre, pues después de cumplido aquello que el apetito
quiso, el mayor gusto que puede venir es apartarse de donde
le alcanzaron. Después de la cópula todo animal siente una dejadez y
un relajamiento momentáneo de todas sus juerzas. En algunos insectos
tal relajación es lo último. Furricoso y el sudor anda
perlando frente, hombre que la fuerza de la polla novacontigo, esto
es, que hacia fin caminas. Estas consideraciones demuestran que en
el fondo la vida del individuo está tomada de la especie —
todosmorimos;casinadieviverealmente—, y que toda fuerza vital no es
más que un dospordossoncuatro de la corriente principal genésica. La
conciencia viva de lo que acecha a la carne debería cansarnos tanto
del amor como del odio. Oh, chufreteiro destino. Veamos.
¿De qué sitio proviene la fibrosa figura esbelta
rellenando espectacular canesú? De la misma parte de nuestras
delicias, esto es, de nuestros excrementos. Relación extraña entre
el Príncipe Pipí y la Reina Semeinal. Pipa llena, corazón recoqueto.
Voluptuosidad suprema en besorelamido. Uno, el beso: en sedosa
figura –ella se paseaba por los campos arrebatando los vientos y
arrebolando y dejando intranquilos antílopes con su caminar. Dos, el
lamido: en moñón alimento para cría de moscas. Puff, puff, puff. Un
hombre y una mujer forman el espectáculo de los dioses juguete suyo.
Don’t speak!.
El sexo (y la muerte) es el dueño legítimo del
universo. Con él nos tropezamos omnipotente. Y como dueño absoluto,
se mofa de los esjuerzos intentados para sacudir su dominio.
El mundo y sus necesidades son todo ello el comentario y la
paráfrasis del acto de generación igualmente degenerativo, y lo que
nos hace dignos de burla es que, siendo negocio capital para todos,
es conducido con el mayor misterio y aparente mente parece que nadie
piensa en él. El propio acto mediante el cual se da origen al hombre
se realiza en cuarto oscuro, pues si fuésemos sorprendidos
experimentaríamos igual vergüenza que si nos hubieran cogido
cometiendo un crimen. Y, sin embargo, la huvanidad existe a
condición de perpetrar incesantemente un acto de esta índole. En
síntesis, el sexo (y la muerte) es desde el comienzo un momento
configurador de nuestro transcurso vital al estar ligado con la
unidad abarcadora de la vida. Sin su existencia, sin su función
inmanente la vida sería inimaginablemente otra.
El círculo se ha cerrado; la vida vuelve a
empezar. ¿He de morir?: gime el labio al repetirlo, duda el alma al
pensarlo, tiembla el cuerpo al decirlo, se pega la voz a la
garganta. Sexo: no hay camino que no dé en tu mano. Vida: ¿es
verdad lo que ves?
¿Quién lo diría? El amor es asunto de imbéciles e
incluso de insensibles. Trátese de distinguir el rostro de uno
arrebatao’ por dedodo, dedadada amor del de un idiota.
Imposible. Eso de estar enamorados casi siempre es una pura
canitaalaire, si es que intuyéndonos por introspección nos
descubrirnos depravados en esencia. Para no perder la fe en nosotros
(como reproductores) y en los demás (como reproductores), la
naturaleza nos ha hecho opacos a nosotros mismos precisamente allí
donde más nos importa. ¿Qué es el mundo y qué tipo de gobierno
tiene? Una ceguera; un simple y llano carácter ilusorio. ¿Qué sería
entonces un ver claramente? Dos posibilidades. La única manera de
escapar al yugo de la especie es una «malversación de fondos»:
perversión. De este modo: ... y en lascivo vaivén de caderas
flotantes, aquel ser del que de la costilla se sacó cuanto al género
huvano en suspiros se permite, en uno y otro lado del cuartucho, un
pufff qué loca salido de mi boca, forzó a los vecinos a quincalleros
aguacates, llamar, pues en este paísdecabeza lo primero es la
yousticia. ¿Otra? bien:... batiendo mantecas remangó su falda y al
recoñocido mono le dio su parte. Del ojo airoso propulsó
hombrecillos con estrepitosa derrama. Mucho sollozaron cual gamberro
pasando lengua. La ventana ululó. Recostada en alfeizar la negra
tormenta susurró: ¡habrase visto cosa semejante!
Gózala, gózala
La segunda, la de los reidores: aquellos que
tienen en las verrugas de su frente este lema: hasta que no perdí la
esperanza no supe lo que era la felicidad. Un renacimiento por el
amor. La dialéctica de la especie cede el lugar a la vida, y la
conciencia elabora algo completamente distinto, algo que no se
desgasta ni se oxida nunca, algo a lo que no le salen cascajos: un
«te quiero, te quiero» Quizá, entonces, suene un «Si nos dejan»
que relaje nuestros oídos. Oh sí, saca tu guitarra de besos y
requiebros que yo te acompaño con el pum pum de mí pecho ahejorrado
por tu mano enguantada. ¿Estás dispuesta a compartir mi suerte,
cualquiera que sea? ¿Te hallas pronta a seguirme donde yo vaya?...
etc. ¿Queréis otra educanción? Ritmo enloquecido de querubines
alumbrando camino Apple íneo:
There’s nothing you cant do
that can’t be done. Nothing you can sing that
can’t be sung. Nothing you can say, but you can
learn how to play the game, it’s easy …etc.
Ding, dong, ding, dong, son las cosas del amor
Ya para llegar al Finn thisistheend de
este escrito péptico pelético pelempenpéptico, lanudo peludo
pelempen pudo, digodigo lo siguiente dos puntos así, toda carne
despierta sed, epulónica costumbre desde la raja a la mortaja hasta
que la muerte nosepare.
Hebicho
Dado en Repúbica
cafetera.
Pogotá en lontananza
Babalú conmigo anda
Este es un adiós.
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