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1.
Presentación
El pasado 6 de Abril de 2001 el Colegio San Bartolomé
La Merced de Bogotá realizó su foro intercolegiado
de filosofía, al que asistieron los Colegios Santa Francisca
Romana, Tilatá, de María, y Trinidad del Monte. La
novedad del evento fue el desarrollo de un programa de foro en primaria,
que convierte al Colegio San Bartolomé La Merced en pionero
de la difusión del programa de Filosofía para Niños
en Colombia. Por esta razón, estuvo como asistente y participante
en el trabajo con los niños el Dr. Diego Antonio Pineda R.,
director del Centro Colombiano de Filosofía para Niños.
El evento tuvo como tema los posibles sentidos o sin sentidos de
la vida, y se desarrolló en dos grandes bloques paralelos,
primaria y bachillerato, cada uno dividido en tres pequeños
bloques.
2.
Tema
Después de algunas indagaciones con los estudiantes,
los organizadores decidieron dedicar el foro a pensar los posibles
sentidos, o sin sentidos, de la vida, pues este tema posibilitaría
el desarrollo de habilidades cognitivas, morales y socio-políticas
de los estudiantes propias del pensamiento filosófico, pues
se entiende que éste, a pesar de la enorme dificultad que
encierra su caracterización, es por lo menos crítico
y reflexivo respecto a su entorno propio, y a partir de su ejercicio
una dimensión ética del ser humano se va sensibilizando
y educando.
3.
Primaria
El trabajo del foro en primaria fue desarrollado
por las niñas del Colegio Santa Francisca Romana, los niños
y niñas del Colegio Tilatá, y los niños y niñas
del Colegio San Bartolomé La Merced. En primer lugar hubo
una reunión general en la que la coordinadora del evento,
la profesora Nancy A. González, presentó el foro y
se hizo una exposición representativa de los trabajos preparatorios
realizados por los niños y niñas de los diversos colegios.
Seguidamente, se repartieron tres grupos de trabajo por grados quienes,
en dos bloques de tiempo, discutieron en comunidades de indagación
breves ponencias, cuentos, poesías, representaciones, etc.,
que ellos mismos habían preparado; los niños pensaron
reflexivamente a partir de su propio pensamiento. Al final
de la jornada se volvió a reunir el grupo completo para hacer
presentaciones del trabajo del día, y para la clausura del
evento con la entrega de memorias a los representantes de cada colegio.
Durante el día hubo exposición permanente de maquetas
y trabajos de plastilina y pintura que los niños y niñas
de los distintos colegios realizaron como preparación para
el foro.
Cabe destacar que los maestros de los colegios invitados
fueron participantes activos en el desarrollo de las actividades
del día, lo que sirvió para compartir la experiencia
de las distintas formas de implementación del programa de
Filosofía para Niños en la ciudad. Por esta razón,
el foro realizado por el Colegio San Bartolomé la Merced
ha sido un evento central en el desarrollo del Programa en Colombia,
y se convierte en modelo a seguir en los distintos Colegios de Bogotá.
4.
Bachillerato
La jornada de reflexión filosófica
en la sección de bachillerato inició con la presentación
que del Dr. Alejandro Sanz Santamaría hiciese el Padre José
Guillermo Martínez, S. J., quien también invitó
a participar activamente en el foro.
Acto seguido, el Dr. Sanz Santamaría presentó
una reflexión a partir de un caso que tuvo la oportunidad
de vivir como profesor de la Universidad de los Andes. En el caso
expuesto, un estudiante reflexionaba sobre el problema de la copia
y, a partir de ello, ejecutaba un ejercicio crítico sobre
sus actos y sus consecuencias, sobre el ambiente que lo rodeaba,
sobre el peso de ese ambiente en sus decisiones, y, en suma, sobre
el sentido de todo ello. Esta presentación logró despertar
el interés de los estudiantes, quienes no dejaron de sentir,
como yo, que la discusión que seguía a la presentación
de los trabajos de los ponentes tuviera que terminar para continuar
con el programa; este hecho se repitió en varias ocasiones
a lo largo del mismo. En subsiguientes eventos hay que tener esto
en cuenta para ampliar el tiempo de discusión con y entre
el público. También es una lástima que tan
pocos estudiantes hubieran podido participar. Estos dos motivos
me llevan a sugerir una ampliación de la jornada para la
que sin lugar a dudas tiene que ser la próxima ocasión;
sería también de lamentar que estos espacios que fomentan
el espíritu racional y democrático se limitaran a
una única ocasión. Hay pues, que buscar la continuidad
de este tipo de trabajo; después de todo, la Filosofía
se funda en la firme creencia de que los argumentos son siempre
preferibles a la fuerza, y de ésta ya tenemos suficiente.
En cuanto a algunas particularidades del programa,
que incluyo más abajo, las ponencias de los estudiantes de
noveno, décimo, y undécimo grado se caracterizaron
por una fuerte tendencia al relativismo moral y cultural, cuando
no al escepticismo y la desesperanza frente a los frutos de una
reflexión filosófica alrededor del sentido de la vida.
Éste parece ser, en efecto, el sino de nuestro tiempo. Y
sin embargo se argumentó para mostrar esas posiciones...
¿Contradicción performativa? No lo creo. La reflexión
filosófica ha de ser capaz de entrar en diálogo incluso
con argumentos que niegan la posibilidad misma de argumentar, un
foro de Filosofía sobre el sentido de la vida tenía
que contemplar el sinsentido y ésta fue la mayor enseñanza
que dejó el evento: mostrar la efectiva realización
de un espacio en el que el ejercicio crítico fuera sincero
y lo menos dogmático posible, aún a pesar de llevarse
a cabo en el contexto de algo tan marcadamente institucional como
un colegio. Un claro ejemplo de ello fue el que los autores de noveno
grado de Las divinas alas de la ironía pudieran presentar
un video que cuestionara el sentido mismo de preguntarse por el
sentido y discutir con sus compañeros a partir de él.
Esto, además, me sirve para señalar lo sorprendido
que me encontré al entrar en contacto con formas de hacer
o presentar la Filosofía que hasta ahora no se me habían
ocurrido: además de los videos, de por sí radicalmente
distintos al usual trajinar de los textos, se exhibieron trabajos
de arte como pinturas, collage, esculturas y otras obras
de las artes plásticas, productos todos ellos del pensamiento
en torno al tema del foro.
Para terminar llego a algunos puntos muy delicados
pero que, en este juego de la Filosofía, no pueden dejarse
escapar: el de la precisión conceptual, el orden argumentativo,
la claridad mental, y la correcta expresión de las ideas.
Estos fueron puntos que fallaron en algunas de las ponencias y que
no pueden pasarse por alto si queremos que ejercicios como este
foro sean realmente fructíferos. En este sentido, hubo trabajos
que lanzaban conceptos e ideas como ráfagas de ametralladora,
estrellándose sin piedad, sino con la mente de otros asistentes,
al menos sí con la mía; las conexiones entre conceptos
e ideas y entre ellos mismos tampoco aparecían claras, de
lo contrario no se habría tratado de ráfagas de ametralladora
sino de, al menos, redes de confusión para atrapar al auditor
atento; por esta clase de descuidos intelectuales, algunos trabajos
presentaban, en el mejor de los casos, contradicciones internas,
y en el peor de ellos alcanzaban la sublime ininteligibilidad. Pero
también hubo trabajos que dieron muestra de un esfuerzo supremo
por alcanzar lo que en otros faltó, y para mí fue
muy notable encontrar en El sentido de la vida y la necesidad
de recuperarlo en Colombia, preparado por un alumno de sexto
grado, un ejemplo de ello.
Como balance general, creo que el Foro de Ética
y Filosofía: Sentido y sinsentido como máximas vitales,
una apuesta por la reflexión, fue una tarea fructífera
que, con algunos cambios, no puede quedarse como el único
miembro de su clase.
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