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Resumen
Este libro indaga
por la autonomía de lo que significan los mundos virtuales, los
cuales emergen dentro de sus propias leyes, e independientemente se diferencian
del mundo real. Nos introduce en un campo de significados estéticos
sobre el espacio de las imágenes y las tecnologías, con
las cuales se inaugura un amplio, complejo y fascinante espectro de relaciones
entre las arquitecturas reales de un mundo construido y la dimensión
creativa por la que deviene otro mundo de imágenes electrónicas
que comienzan a habitar el espacio cognitivo de nuestras mentes.
Respecto a lo virtual, la autora da cuenta de una noción de mundo
en movimiento, creado a partir de las imágenes como el caso del
cine, el video y la imagen por computador, experiencia novedosa en la
que no solamente se construyen nuevas subjetividades sobre la noción
de mundo, sino que el espacio habitual comienza a ser recreado imaginariamente
por las interfaces tecnológicas y los sentidos creativos que proporcionan
las tecnologías de imagen e información. A partir de las
obras de artistas y arquitectos referenciados y analizados con su producción
artística y electrónica en el texto, se tiene la oportunidad
científica de abordar una nueva concepción de dimensiones
presentes en el espacio de las habitabilidades diversas por las que atraviesa
la experiencia humana.
Mundos habitados desde y por la imagen que ya no solamente están
en el simple plano de la representación, sino que inaugura una
concepción de amplias dimensiones para el espacio, de una manera
simbólica. Se refiere a tiempos distintos a lo matérico,
son espacios ligados al tiempo que se relativiza con los sentidos creativos
y la experiencia social en donde el imaginario del mundo se traslada a
otros ejes de relaciones, como el de las sensaciones sobre el espacio,
la simultaneidad de sentidos que adquiere la arquitectura una vez es percibida
o explorada creativamente por los recursos tecnológicos que ayudan
a comprender otras formas de habitabilidad, sino a la posibilidad de vivir
en espacios más creativos, mas lúdicos como experiencia
estética.
Espacios Electrónicos Interactivos, es la interrelación
entre arquitectura y arquitecturas electrónicas. Esta coexistencia
no solamente está planteada como simbólica, sino que también
es funcional a través de las interfaces tecnológicas, mediante
las cuales son convocados los sentidos del cuerpo y sus sensoriums, propiciando
la experimentación de un espacio-tiempo configurado sintéticamente.
Dicha interactividad es posible gracias al empleo de algoritmos genéticos
y autómatas celulares –entre otros recursos- provenientes
de ciencias como la vida artificial, las ciencias cognitivas, la física
cuántica y la de procesos disipativos.
Los orígenes de la relación entre artes, arquitectura, ciencias
y tecnologías de imagen se remontan a finales del siglo XIX, en
particular con la llegada del cine y luego con las vanguardias de los
veintes, pero es en los años sesentas -como lo resalta la autora-
cuando se produce un salto sin precedentes. Este se consolida en los años
setentas después de haberse originado el performance, la instalación
y el videoarte, pasando por el cine expandido; desde los sesentas y hasta
la fecha se han venido identificando obras mayores, altamente complejas,
pilares del video, la videoinstalación, así como de las
instalaciones interactivas de los noventas, generadas empleando sistemas
de realidad virtual, hasta las obras de telepresencia y biotelemática
que funcionan por conexión en red e ingeniería genética.
Con ellas la arquitectura establece una relación de integración
para ampliar las condiciones del espacio, el tiempo, el evento y la experiencia,
y es de lo cual da cuenta esta publicación. |