Mesa 15: Globalización, mercado e industrias culturales: ¿resistencia o simulacro?
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A industria cinematográfica no Mercosul economía, cultuira e integracao
Cesar Siqueira / J Moreno
As indústrias culturais desempenham um papel determinante na configuração dos actuais “imaginários mundializados”, o que torna a análise da cultura, inseparável daquela das políticas de comunicação. Ambas, por sua vez, não podem ser completamente entendidas sem o recurso à economia política. Nesse sentido, alguns dos novos espaços de integração, como a União Européia, o Mercosul, ou o TLC, mantém debates abertos sobre a necessidade de estabelecer vínculos mais estreitos em termos de políticas culturais, entre as quais se destacam as do audiovisual, e especialmente a do cinema, não tanto pelos aspectos simbólicos e de construção de identidades, mas principalmente porque se converteram em um importante fator econômico e social.
O setor cinematográfico do Mercosul reflete, de alguma forma, a assimetria geral da região, com as duas economias de maior porte dispondo de indústrias de cinema tradicionais e mais desenvolvidas, ao contrário daquelas bem mais incipientes dos outros dois pequenos paises que compõem o bloco. Brasil e Argentina passam, neste momento, por um processo de recuperação das suas indústrias nacionais de cinema, após um período de desestruturação anterior. Em todos os quatro países considerados, a regulamentação tem se mostrado claramente insuficiente para defender a indústria nacional, mas há uma tendência de regulamentação em todos eles, objetivando ampliar a efetividade das políticas de fomento.
O problema principal, no entanto, vinculado ao monopólio da distribuição nas mãos das majors norte-americanas, bem como a falta crônica de recursos, não permite otimismo. Da mesma forma, a construção de um espaço audiovisual latino-americano, a partir dos acordos do Mercosul na área cultural, não aparece no horizonte próximo. Estratégias mais efetivas como aquelas adotadas em outros lugares, como na União Européia e paises do Leste Asiático, ainda estão por acontecer. Iniciativas como a da Ibermedia, articulando um espaço maior, eventualmente ampliado para o conjunto da Europa e da América Latina, apresentam um potencial inegável, mas ainda se desenvolvem em ritmo lento.
De nuevo al barrio: imaginarios salseros y ciudad global
Eduardo Cataño
¿Qué pasó con la Salsa? Parece ser la pregunta obligada ante el publicitado declive de esta, hasta hace poco, célebre expresión del cancionero músico-popular del caribe latinoamericano.
Sin embargo más que una preocupación sobre la presencia del fenómeno cultural, lo que la pregunta parece indagar es la convocatoria que aún contiene el texto salsero ante creaciones musicales más estandarizadas en su producción, distribución y consumo, y mejor alineadas con los patrones de reconocimiento de los nuevos públicos.
La propuesta entonces infiere cómo, a consecuencia de este marginamiento comercial, el texto salsero abre otras posibilidades de circulación a partir de un proceso discursivo activo, conformado tras casi cuarenta años de permanencia en el imaginario caribeño-latinoamericano, que rebasa hoy el mero consumo cultural.
Es importante anotar que la dinámica salsera ha sido desde sus inicios bastante activa e irregular. Originada en el espacio marginal del barrio latino de Nueva York, prematuramente incorporada por la industria del entretenimiento y paralelamente resignificada por las culturas populares, la Salsa logró crear de manera alterna al naciente mercado de la música latina, toda una serie de imaginarios urbanos y prácticas simbólicas, que forjaron un espacio de negociación cultural entre la hegemonía de la industria y el necesario vínculo autóctono ancestral.
Este proceso se complejiza hoy al considerar cómo las dinámicas contemporáneas de transnacionalización y re-localización, han transformado tanto los imaginarios como las identidades culturales que se originaron en el espacio performativo de la ciudad, a partir del reconocimiento del texto salsero.
De lo que se trata es de comprender cómo un producto massmediático, la música Salsa, atravezado por la reconfiguración global del mercado, en este caso el de las discográficas, transforma no sólo su dinámica de producción, distribución y consumo, sino a la vez los imaginarios e identidades construidas sobre y en nuestras contemporáneas ciudades caribeñas y/o latinoamericanas, a partir de nuevas experiencias y lecturas fragmentarias, múltiples y subjetivas.
Es entonces a través de un análisis de las diversas estrategias discursivas del texto salsero, articuladas en el escenario propiciado por la explosión que ocasionan los nuevos flujos de la información y las dinámicas transnacionales de la globalización, cómo y dónde se logra un retorno al cuerpo, a la geografía caribeño-latinoamericana, al universo tradicional, ancestral, autóctono, bien sea desde los espacios próximos (la localidad) o desde los más distantes (y más mediados) de la diáspora, que evocan, por ejemplo, la patria extraviada.
En otras palabras un retorno al barrio, formado por múltiples y constantes reenvíos que remiten al origen de los afectos, a la familia y a los amigos, a la ciudad imaginada que a partir del baile y del goce reclamaba su inclusión, tan válida hoy cómo ayer ante la homogenización que propone la lógica mercantil de la globalización.
Medios de comunicación: reconfiguración de lo sagrado en la sociedad actual
Roberto Sancho
El lugar de lo sagrado ha sido históricamente zona de vínculos sociales y espacio acogedor de las esperanzas y seguridades; así como generador de discursos de miedo, desasosiegos y desvínculos humanos. Esta ponencia pretende reflexionar sobre ¿qué papel ocupan las industrias de comunicación en la re-configuración del espacio de lo sagrado en la sociedad actual?
Pretendemos seguir la estela dejada por Durkheim cuando nos advirtió que lo religioso/sagrado no desaparecería sino que se transformaría. ¿En qué se transformó? ¿cuáles pueden ser las instituciones encargadas de gestionar lo sagrado y los mitos de la sociedad? ¿qué papel cumplen las industrias de la comunicación en este fenómeno? Podemos constatar que pese al esfuerzo por disipar la “pesadilla mítica”, los individuos quedan atrapados, una y otra vez en la telaraña del mito. Los mitos tienen la capacidad de naturalizar lo social, de convertir lo contingente en trascendente, lo virtual en real. ¿Somos conscientes en la actualidad de nuestro aparato trascendental, de nuestras esferas de sacralidad? ¿dónde surgen nuestras certezas y certidumbres? ¿y nuestros miedos e incertidumbres? ¿cuáles son los mecanismos de sacralización de realidades profanas inmanentes?
Todas las sociedades se han sustentado sobre aparatos trascendentales, religiones y creencias, que permiten el acceso a las verdades y certezas últimas; éstas dotan a los individuos de seguridades ontológicas que ayudan a dar sentido a situaciones caóticas. Asimismo se han creado instituciones encargadas de estructurar un orden basado en universos de sentido y se han legitimado y protegido a los sacerdotes y chamanes, que velaban por romper la pesadumbre de construirse en sociedad desde la incertidumbre, el miedo y el caos. Esta encrucijada sagrada de mediación alimentaba discursos de verdad y certidumbre que encontraban sentido al sinsentido, y que realizaban una hermeneútica de la vida. Certezas que evitan dudar de “nuestra realidad”, pero ¿qué tan certeras son estas certezas? ¿nuestras certidumbres surgen de un narcisismo colectivo, que busca un mundo que se acomode a nuestro deseo de controlar el caos y la incertidumbre? ¿asistimos a un fenómeno de encantamiento de la realidad? ¿qué papel cumplen las industrias de comunicación en el ensoñamiento de la sociedad? ¿pueden éstas exorcizar a los individuos? ¿existen unas políticas de lo sagrado en las industrias mediáticas?
Los medios de comunicación tienen una centralidad social porque se convierten en uno de los principales dispositivos de gestión/administración de los universos de sentido. Este espacio de mediación es una especie de economía global de bienes simbólico-sagrados y, por ello, las industrias de comunicación tienen, en gran medida, el monopolio sobre las verdades, las cosas del creer y el lugar organizador del sentido. Por eso mantienen grandes paralelismos con dispositivos de poder de otros momentos históricos: la fetichización de las verdades, del lenguaje, el dominio de subjetividades, el uso de discursos del miedo –terrorismo- como factor integrador/disgregador de las colectividades,... Este “semionismo y semiocracia contemporánea” realiza una amplia intervención social, administra “la realidad”, pues es el productor de los mayores efectos de realidad, por eso la realidad más real es la realidad mediática. Este ámbito de creación de certidumbres es el centro del “revival” religioso al que asistimos en la actualidad; por ello defendemos la metáfora de que los Medios se han convertido en MiDios de Comunicación.
Producao cultural para criancas e a construcao de subjetividades
Monica Fantin
Considerar a experiência de crianças com as diferentes produções culturais é fundamental para pensar as mediações de tal relação na construção de subjetividades. A partir de uma fundamentação teórica da relação educação e cultura que considera a pesquisa com crianças uma forma de compreender criticamente a produção cultural de nossa época, o trabalho busca refletir sobre o conceito de produção cultural, cultura de mídias e as formas de apropriação das crianças na construção de subejtividades. Problematizando alguns aspectos do consumo e da homologação cultural, o texto discute algumas questões a fim de pensar as qualidades das produções culturais, as formas de interpretação e participação da criança na cultura e as mediações necessárias para redimensionar os espaços potenciais de mudança na construção de significados que as experiências com as culturas das mídias propiciam.
Palavras-chave: produção cultural, crianças, construção de significados
Globalización e industrias culturales Hacia una economía política de la cultura en los procesos de liberalización comercial
Alejandro Sánchez
La ponencia encara la pregunta por el impacto de la Globalización sobre la producción, distribución, promoción y consumo de bienes culturales. Antes que abordarla en su complejísima amplitud, el argumento propone un hilo conductor que vincula tres problemáticas: la necesidad de cuestionar los conceptos de identidad y cultura presentes en interpretaciones comunes sobre la globalización, un suscito repaso a las características del proceso de concentración en las industrias culturales y una valoración sobre el lugar de la Cultura en las negociaciones recientes de Tratados de Libre Comercio.
Es claro que el campo de producción de bienes culturales experimenta en la actualidad transformaciones significativas. La progresiva integración de las artes a los circuitos industriales de producción, circulación y consumo de bienes y servicios ha venido acompañada por una multiplicación impresionante de los canales y de los flujos. Al tiempo que se consolida un férreo control oligopólico de las redes y canales de distribución, aparecen nuevos ámbitos creativos y lugares, discursos y retóricas desde donde intenta fundarse la resistencia.
La globalización en el campo cultural, como en otros campos, produce nuevas formas de centralización de los procesos de creación, circulación y consumo en organizaciones cuya gestión cotidiana y procesos productivos, se descentralizan. Este proceso da lugar a que se configuren nuevos sistemas de coordinación (propios de sociedades post–industriales) a partir del desarrollo de polos de control particulares. Los derechos de propiedad sobre los bienes simbólicos y el conocimiento, y la capacidad de administrar las redes por donde circulan flujos comunicativos y de información son los elementos a partir de los que se produce esta progresiva centralización.
Pese a que el entramado institucional multilateral ha encontrado enormes dificultades para apropiarse de los temas culturales y dar forma a una normatividad comprensiva de carácter vinculante, son el foro donde se discuten aspectos centrales relativos al acceso y las condiciones de circulación de bienes y servicios culturales. Los procesos de liberalización comercial son así mismo escenarios privilegiados donde se avanza en el diseño de la estructura de las redes por donde circularán los flujos comunicativos y de información. En la actualidad, se avanza de manera simultánea y con gran dificultad, en los ámbitos bilateral, regional y global.
Si bien se aborda el análisis del tratado suscrito recientemente por los gobiernos de Colombia y Estados Unidos, el texto propone un marco general para entender cuál ha sido el lugar de la cultura en el marco de los procesos de liberalización comercial, expone algunas de las consideraciones estratégicas de Estados Unidos e intenta un balance sucinto de los resultados del proceso.
A juicio de quien escribe, es fundamental que comprendamos el proceso por medio del cual se establecen los parámetros generales que organizarán el entramado mediático en el futuro próximo, si queremos valorar las estructuras de oportunidad que habrán de enfrentar los actores sociales en su afán por lograr visibilidad y reconocimiento.
Apuntes para la identidad de un periodismo global
Juan G Arias
Este trabajo tiene el propósito de argumentar, primero, que el periodismo especializado es una de las formas de disolución de la identidad profesional del periodismo, dado que, segundo, aliena al periodista tanto como a los individuos que consumen información especializada.
Tercero, que esa modalidad de periodismo temáticamente especializado tiende a acentuarse con la emergencia de públicos y medios de comunicación globales. Para los efectos, se procederá a proponer un conjunto de conceptos teóricos a partir de los cuales el problema planteado pueda ser posteriormente abordado en forma más amplia.
El cine en la encrucijada digital
Carlos Malave
El cine fue el primero de los medios de comunicación audiovisual y su impacto ha transformado la cultura, economía y sociedad desde su invención a finales del siglo XIX. En el presente, el cine se ha convertido en una poderosa industria cultural global controlada por corporaciones multinacionales e instituciones financieras cuyo eje está en los Estados Unidos. El modelo actual de la industria cultural del cine establecido por Hollywood se basa en “su control de los mercados del trabajo cultural, la coproducción internacional, la propiedad intelectual, la mercadotecnia, la distribución y la exhibición” (Miller et al., 2005:32). El surgimiento de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación ha representado tanto una oportunidad de fortalecimiento como un reto al dominio del modelo hollywoodense, ya que el nuevo entorno digital de los ordenadores, la televisión y el Internet implican transformaciones en la producción, distribución y consumo de las películas que a su vez plantean situaciones inéditas que no necesariamente están bajo el control de los que ostentan el poder económico en la industria global del cine. Desde la pasada década, la incertidumbre se ha apoderado de todos los sectores vinculados a la producción cultural cinematográfica como consecuencia de la convergencia de las tecnologías cinematográficas, electrónicas e informáticas que ha hecho obsoletos muchos de los modos en que se hacían las películas.
En la actualidad surgen nuevos actores sociales a nivel local e internacional que desafían a las multinacionales del cine hollywoodense al proponer formas más abiertas de producción, distribución y consumo a través del Internet y de otros medios digitales interactivos. Mi objetivo es analizar el modo en que la aparición de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han redefinido la relación entre la producción, la distribución, la creación y el consumo del cine, con especial interés en identificar las oportunidades y estrategias que han surgido para el desarrollo de un nuevo cine. Mi hipótesis es que un cine verdaderamente independiente que promueva la diversidad de productos culturales audiovisuales es posible en el nuevo contexto digital como alternativa al modelo de industria de cine que propone Hollywood en el que el mundo se divide entre unos pocos países productores de películas y el resto que desempeña el rol de consumidores de los productos cinematográficos homogéneos que los primeros producen.
Las preguntas que espero responder en mi ponencia son las siguientes: ¿Cuál es el modelo industrial de Hollywood? ¿Cómo las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han transformado la producción, la distribución, la creación y el consumo del cine? ¿Cómo los cambios tecnológicos han sido un reto al dominio del modelo industrial de Hollywood? ¿Qué estrategias ha adoptado Hollywood para contrarrestar los retos a su dominio? ¿Cuáles son las oportunidades y estrategias que han surgido con las tecnologías digitales y el Internet para el desarrollo de un nuevo cine alternativo e independiente del modelo industrial de Hollywood? ¿Qué conflictos económicos, legales y políticos están por resolverse para lograr un cine verdaderamente independiente que promueva la diversidad cultural y artística en el nuevo contexto digital?
Políticas de comunicación y cultura de las instituciones a las empresas
Ancísar Narváez
Este documento se inscribe dentro de la línea de reflexión sobre políticas de comunicación y cultura en América Latina. La reflexión partirá del concepto tradicional de poder político como la capacidad de tomar decisiones vinculantes dentro de una sociedad.
A partir de este concepto se intenta demostrar que el Estado sigue siendo la principal institución política de las sociedades contemporáneas. Como institución política, organiza y controla la población en un territorio, para constituirlos en Estado-nación, cualquiera que sea el grado de cohesión e identidad que hayan alcanzado en América Latina.
¿Cómo se convierte el territorio en país y cómo se convierten los pueblos en nación? ¿Cuál es papel de las políticas de comunicación en ese proceso? Estas son las preguntas que se pretende resolver esquemáticamente de la siguiente manera:
El Estado es la institucionalidad política de unas poblaciones en un territorio. La población se compone de todos los grupos humanos que por fuerza o de grado están sometidos a dicha institucionalidad. El territorio se compone de todos los recursos físicos dados por la naturaleza, es decir, territorio continental e insular, subsuelo, áreas marinas y submarinas, espacio aéreo, espectro electromagnético y órbita geoestacionaria. Elementos naturales, que serían en principio inenajenables.
¿Cómo se convierte el territorio en país? A través de tres tipos de infraestructura: de transportes (puertos, aeropuertos, canales navegables, carreteras, ferrocarriles, correos); de energía (oleoductos, gasoductos, poliductos y redes eléctricas); y de telecomunicaciones (satélites, estaciones satelitales terrestres, estaciones de microondas, redes de fibra óptica, cableados en general).
¿Cómo se convierte la población en nación? Desde el punto de vista político, mediante lo que pretende ser una cultura nacional, a través de dos clases de bienes públicos con sus respectivas infraestructuras, pero sobre todo con sus contenidos culturales: la escuela, es decir, el sistema educativo formal, por un lado, y por otro, los medios audiovisuales (cine, radio, televisión, internet), cada uno de los cuales provee un cierto tipo de relato nacional.
Con la privatización de las infraestructuras se produce una suerte de privatización del país y con la privatización de la producción de mensajes se produce la privatización del proyecto de nación. Las instituciones encargadas de proveer tales bienes públicos se convierten en empresas y por tanto dejan de cumplir funciones en nombre de la sociedad para pasar a cumplir objetivos corporativos.
La discusión sobre las políticas de comunicación cultura se centrará entonces en cuáles son los sectores verdaderamente estratégicos para una nación, si los de infraestructura o los de contenido; sobre cuál es la significación de cada uno de ellos en el proyecto de nación y, por tanto, sobre cuáles hay que fijar posiciones más claras cuando se habla de resistencias.
Al respecto se adelantan dos hipótesis: la primera, que la infraestructura de telecomunicaciones es un monopolio natural y, en tanto que prácticamente todos los productos mediáticos la necesitan, debe haber un control absoluto del Estado; la segunda, que desde el punto de vista del consumo cultural, cuanto más masivo es un medio, menos democrático es en su control, por lo que la discusión sobre políticas de resistencia no pasa principalmente por el consumo y la circulación sino por la producción y la distribución
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