Mesa 16: Pensar la incertidumbre en la sociedad (¿de la información?)

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Naissance de la societe civile internationales au SMSI (Tunis 2005) est - ce un contre-povoir ou un alter pouvoir

 

JP Lafrance

 

 

Los procesos actuales de migración internacional plantean importantes transformaciones económicas, sociales, políticas y culturales tanto en los países emisores como receptores de migrantes. En el caso particular de El Salvador, el flujo masivo de migración internacional se ha dirigido primordialmente hacia los Estados Unidos, donde -de acuerdo a fuentes oficiales- residen alrededor de dos millones y medio de inmigrantes salvadoreños. A partir del trabajo de investigación desarrollado para la realización de mi tesis doctoral, en este artículo presento algunas consideraciones particulares sobre los procesos comunicacionales y configuración de identidades colectivas en la comunidad salvadoreña inmigrante en el área metropolitana de Washington D.C. En términos cuantitativos, esta comunidad inmigrante representa la segunda concentración de salvadoreños en Estados Unidos, y al mismo tiempo es el grupo de inmigrantes con mayor presencia en esa región metropolitana de Washington D.C.

En este contexto, este artículo plantea tres ejes de investigación y reflexión:

El desarrollo de estos tres ejes de reflexión integran algunas perspectivas teóricas de las ciencias sociales y particularmente de los estudios de comunicación y cultura, entrevistas cualitativas realizadas a salvadoreños inmigrantes que residen en esa área, y mis observaciones y valoraciones personales desarrolladas durante este estudio. Finalmente, en la conclusión, propongo algunos caminos posibles desde donde esta comunidad inmigrante parece resistir cultural y políticamente algunas dinámicas de poder. De igual manera, esbozo algunas consideraciones más generales que pueden orientar políticas culturales transnacionales que aborden las complejas transformaciones culturales, los conflictos de exclusión social y los derechos políticos de los migrantes salvadoreños que viven en los márgenes de las sociedades contemporáneas.

 

El canto de la incertidumbre del superhombre trágico

 

LF Marín

 

Existe sensus communis sobre la caracterización de la época como la de permanencia del cambio vertiginoso y la angustiante demanda de seguridad, nuestros sistemas y estructuras tecnoeconómicas son exitosas y autorreguladas y nuestro ser e identidad cultural se encuentra en el malestar de deseos realizados y por realizar. Como en el psicoanálisis --se nos advirtió tener cuidado con lo que deseabamos porque podíamos obtenerlo--, nos encontramos, aquí y ahora,  en el abotamiento de la disponibilidad, en la insatisfacción de lo satisfecho; no tenemos, principalmente, el miedo a la carencia, a la ausencia; las enfermedades que nos aterrorizan tienen que ver con la búsqueda de garantías, de fiabilidades para mantener lo que tenemos. No estamos en la empresa de  revolucionar y transformar lo que nos hace sufrir, antes queríamos la revolución ahora queremos la inclusión. En la estructura de sentimiento, en la percepción que logra un diagnóstico de psicología colectiva tenemos miedo no a lo desconocido (y por tanto atracción hacia ello) sino pavor a perder lo logrado, pavor a aligerarnos y arrojar los fardos de la comodidad material así sea ésta real o imaginaria.

 

Miedo a la libertad, paradoja de la incertidumbre moderna que se apasionó por su conquista y ahora se llena de un ánimo nihilista de vacío. Antes la libertad se entendía como un impulso antisitema, transgresor  del orden social, hoy se trata de no quedar por fuera de los poderes hegemónicos y sus lógicas de dominación. Si nos miramos desde el pasado ya no somos tan aventureros, ya no somos tan héroes, preferimos seguridad y desechamos libertad por miedo a la soledad y a la vulnerabilidad.

 

Estos rasgos de la época y de los individuos abordados desde los discursos de la modernidad compleja y reflexiva y desde el discurso de la sociedad del riesgo y la incertidumbre, nos permiten señalar que no son una sumatoria de estados de ánimo de determinados grupos sociales o un mero efecto de coyuntura o  una constatación más o menos psicologizante de una supuesta crisis del sentido (iniciada en Occidente y extendida por el planeta) que nos ha arrojado en la era presentista, en la era de la comunicación, la subjetividad y la voluntad de poder.

 

En este punto se nos impone la necesidad de distinguir entre el tono de algunos discursos postmodernos de crisis, decadencia, vacío, ennui y el de una ciencia y ética jovial (Nietzsche) que asuma que nuestra relación con el mundo, con los otros y con nosotros mismos no es monopolio de la certitudo y que nuestra referencia vital puede ser con una época post-axial en el que los referentes no están preconstituidos sino en emergencia procesual.

 

La filosofía de Heidegger había elaborado un lenguaje en el que se constataba que ante el hombre contemporáneo se erigía predominantemente la angustia y no el miedo, siendo este último producto de una violencia o amenaza de violencia determinada, tangible. La angusta, en cambio, es el miedo ante lo indeterminado y abstracto, que no se realiza pero, no obstante, pende como una espada de Damocles sobre nuestras cabezas. Estos miedos abstractos, pero reales (el terrorismo , las pandemias, las catástrofes de la naturaleza, el desempleo, la inestabilidad social, laboral) y no gestos y bostezos superficialmente existencialista es a los que podemos llamar ciudadanías inciertas o de la incertidumbre.

 

Es precisamente este otro tono que ve en el sujeto, la comunicación y el poder los núcleos de cristalización de nuevos sentidos y que se alejan de las civilizaciones en las que la reducción de contingencia estaba a cargo de los Dioses, del Estado, de la Ciencia, del Progreso, de la Historia (las denominadas por Jaspers y Beriain, civilizaciones pre-axiales y axiales). La heteronomía (la regulación del orden social a través de los miedos trascendentes o externos al accionar humano) ha dado paso a la autonomía (la secularización de los trascendentes) y, a su vez, ésta a la autorreferencialidad del sujeto, la comunicación y el poder (el riesgo y el peligros inmanentes a nuestras decisiones y a la configuración de nuestro mundo a través del conocimiento) La ciudadanía de la incertidumbre no es un performativo que hable de nostalgias, de patologías, de catastrofismos, la ciudadanía de la incertidumbre habla del destino manufacturado (Giddens), es decir, de los valores no otorgados o transmitidos, sino de los valores producidos en las encrucijadas de una modernidad que tendrá que practicar la democracia, hacerla una democracia radical, una democracia no como forma de gobierno sino como forma de vida, es decir, como cultura. El asunto es que ni siquiera podemos pensar que la democracia es un modelo por imitar; no, en la civilización post-axial, la democracia es un proceso que se auto-constituye, que se autodiseña. Esta democracia que empieza por cuestionar las concepciones y a los actores que se abrogan el poder de definición, cuestiona entonces también a los poderes discursivos que la han revestido de una aureola para hacerla inalcanzable.

 

Las ciudadanías de la incertidumbre no son un atributo que engrose el pathos de la decadencia, no podríamos ser dicotómicos como en la modernidad simple: optimistas o pesimistas. La vida humana es trágica –como nos lo enseñaron los griegos de la antigüedad— es decir, que no cesarán las desigualdades, los dolores, los enfermedades , las guerras, los miedos, lo que se ha transformado es la forma en que los enfrentamos; ahora, los sujetos, la comunicación y los poderes se ven de frente con ellos, al decir de Nietzche, todo se ha acercado a nosotros mismos, nuestro destino está en nuestras manos, y esto no lo hace menos opaco.

 

 

Certidumbres hegemónicas racismo, fundamentalismo cultural y restricción de la ciudadanía como gestión política del miedo

 

Sergio Caggiano

 

Las migraciones internacionales configuran actualmente un campo propicio para estudiar nuevas formas (y viejas, remozadas) de regulación social. Al lado del fomento de la circulación global de capitales, la circulación de personas es presentada como amenaza y peligro. El racismo, el fundamentalismo cultural y la restricción formal de la ciudadanía constituyen tres formas alternativas (eventualmente articuladas) con que las instituciones políticas y culturales hegemónicas ejercen el control sobre estos flujos. Organismos gubernamentales y medios masivos de comunicación ofrecen como “salida” a la incertidumbre social (en cuya definición ellos mismos colaboran) estos tres caminos de jerarquización social, exclusión y rechazo del “otro” que se combinan y potencian.

Por un lado, existe racismo en un sentido estricto. En ocasiones, los inmigrantes son más o menos directamente “animalizados” (sus atributos morales van atados a sus rasgos físicos); otras veces, se manifiesta el rechazo “in-mediato” frente al cuerpo del “otro”, lo cual da cuenta de la fuerza imaginaria del fenotipo. Por otro lado, se comprueba fundamentalismo cultural allí donde la “diversidad” es asumida como un dato fijo que amerita la separación: “ellos son así, y es mejor que permanezcan donde pertenecen”. La diferencia, esencializada, amenazaría “nuestra integridad” e introduciría el peligro de la disgregación y la pérdida de los valores “propios”. Por último, hay restricción formal de la ciudadanía cuando, muchas veces por insuficiencia de los mecanismos anteriores, se ponen trabas (normas legales o subterfugios administrativos) al acceso de los inmigrantes a derechos (empezando por el derecho a la identidad jurídica, garantizada por la documentación personal). El instrumental de ciudadanía produce sujetos sociales, da o niega existencia a determinados actores, los legitima (y legaliza), o no.

Estas tres formas específicas de regulación, que pueden articularse entre sí, vulneran derechos de los migrantes y recortan para ellos un territorio subordinado, segregado, clandestino. En términos más generales, puede decirse que se trata de tres tipos de operaciones hegemónicas que buscan detener, inmovilizar o condenar todo aquello que desafía el orden conocido; operaciones que buscan fijar y regular aquello que se mueve a través de las fronteras (físicas y simbólicas) aceptadas.

La ponencia es resultado de una investigación sobre comunicación intercultural e inmigración boliviana a la Argentina, más precisamente a la región del Río de La Plata, por un lado, y a la provincia de Jujuy, en la frontera con Bolivia, por otro. El trabajo analiza contrastativamente discursos gubernamentales y de la prensa escrita de cada región, desde la década del noventa hasta la actualidad. Asimismo, contrasta la forma que toman, en cada uno de estos dos contextos, las fricciones interculturales y las prácticas discriminatorias locales en torno a la documentación personal y a la atención pública en salud de los inmigrantes. Procuro mostrar cómo se presentan de modo particular los tres tipos de control de los flujos migratorios (racismo, fundamentalismo cultural y restricción formal de la ciudadanía) y su relación con determinadas condiciones sociohistóricas, cómo se vinculan y refuerzan entre sí, y cómo se consolidan como mecanismos de regulación hegemónica de los “peligros sociales” en general.

 

 

 

¿Cuál sociedad de la información construir?

 

Adriana Cely

 

El estudio es una reflexión teórico crítico del modelo de sociedad que se construye hoy día, que ha trascendido a la discusión internacional institucionalizada con la celebración de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, convocada por las Naciones Unidas y que fue realizada en dos fases (Ginebra 2004 y Túnez 2005). En esta cumbre mundial, a diferencia de las anteriores, además de contar con  la intervención de los gobiernos miembros, participaron el sector privado y organizaciones no gubernamentales. Se presenta una discusión teórica crítica de la visión del modelo de sociedad de la Información a partir de teóricos  como Alain Touraine, Manuel Castells, Anthony Giddens, Dominique Wolton, Armand Mattelart, Scott Lash y Daniel Bell. Posteriormente se analizan los principales documentos generados en la cumbre, partiendo de la premisa de que dentro del discurso que plantea construir una sociedad más humana y equitativa, coexiste un discurso mercantil y comercial que se contradice y que refleja la presencia de nuevas estrategias de poder y nuevas configuraciones hegemónicas que se centran en la tecnología, las redes y el comercio.

 

 

Palabras Claves: Sociedad de la Información, Nuevas estrategias de poder, Nuevas configuraciones hegemónicas, Tecnología y redes.

 

 

 

Dinámicas de poder en el campo simbólico transnacional: identidades y procesos comunicacionales de los inmigrantes salvadoreños en los estados Unidos

 

JL Benítez

 

Los procesos actuales de migración internacional plantean importantes transformaciones económicas, sociales, políticas y culturales tanto en los países emisores como receptores de migrantes. En el caso particular de El Salvador, el flujo masivo de migración internacional se ha dirigido primordialmente hacia los Estados Unidos, donde -de acuerdo a fuentes oficiales- residen alrededor de dos millones y medio de inmigrantes salvadoreños. A partir del trabajo de investigación desarrollado para la realización de mi tesis doctoral, en este artículo presento algunas consideraciones particulares sobre los procesos comunicacionales y configuración de identidades colectivas en la comunidad salvadoreña inmigrante en el área metropolitana de Washington D.C. En términos cuantitativos, esta comunidad inmigrante representa la segunda concentración de salvadoreños en Estados Unidos, y al mismo tiempo es el grupo de inmigrantes con mayor presencia en esa región metropolitana de Washington D.C.

En este contexto, este artículo plantea tres ejes de investigación y reflexión

 

El desarrollo de estos tres ejes de reflexión integran algunas perspectivas teóricas de las ciencias sociales y particularmente de los estudios de comunicación y cultura, entrevistas cualitativas realizadas a salvadoreños inmigrantes que residen en esa área, y mis observaciones y valoraciones personales desarrolladas durante este estudio. Finalmente, en la conclusión, propongo algunos caminos posibles desde donde esta comunidad inmigrante parece resistir cultural y políticamente algunas dinámicas de poder. De igual manera, esbozo algunas consideraciones más generales que pueden orientar políticas culturales transnacionales que aborden las complejas transformaciones culturales, los conflictos de exclusión social y los derechos políticos de los migrantes salvadoreños que viven en los márgenes de las sociedades contemporáneas.

 

 

El idioma minoritario entre los hispanos. La radiodifusión en portugués en EEUU

 

K Wilkinson

 

Este trabajo examina el caso de la radiodifusión en portugués dentro de los Estados Unidos y propone un modelo teórico para entender las complejas relaciones entre la radiodifusión y las audiencias en tres idiomas: el portugués, el español y el inglés.  Los ciudadanos y residentes de habla portuguesa constituyen una minoría creciente en los EEUU.  Muchos no manejan el inglés--ni tienen contacto frecuente con hablantes de inglés--hablan español o un dialecto híbrido <<portuñol>> con otros latinos.  Aunque esta situación ofrece una buena oportunidad para promover el conocimiento étnico y la unidad a través de la comunicación intercultural, al mismo tiempo amenaza la identidad lingüística de los hablantes de la lengua portuguesa.  Existe una situación semejante con la televisión: hay pocas estaciones que transmiten programas en portugués y por eso muchos hablantes de ese idioma sintonizan la televisión de habla hispana que tiene una presencia fuerte en muchas areas donde viven altos porcentages de latinos. 

El trabajo empieza con una breve historia de la inmigración de portugueses a los EEUU y el establecimiento y crecimiento de los medios de comunicación en portugués.  El primer grupo de inmigrantes llegó desde Portugal y las Islas Azores entre 1870 y 1920.  El siguiente grupo llegó entre 1957 y los 1980 después de unos varios terremotos en las Islas Azores.  La inmigración más reciente fue de los brasileños quienes, hasta los 1970 habían migrado a áreas donde ya vivía otros hablantes de la lengua postuguesa o hispanoparlantes.  Después de relatar ésta historia—que ha recibido poca atención en los EEUU—el presente trabajo ofrece un modelo teórico enfocado en el idioma, el poder y la identidad étnica entre los latinos en los EEUU.  El argumento básico es que en la radiodifusión norteamericana el portugués ocupa un espacio pequeño--con poca audiencia y poca influencia--en comparación con los medios en español.  Por su parte, los medios hipanohablantes alcazan al grupo minoritario más grande de los EEUU y están creciendo a un ritmo impresionante.  No obstante, el alcance de la industria en español todavía es limitado en comparación con los medios en inglés.  El presente trabajo considera las consecuencias de ésta emergente dinamica lingüística.

 

 

 

Incertidumbre y comunicación los dominios de la supervivencia

 

C Lozano  / JL Piñuel

 

La incertidumbre es una situación (individual y/o social en la que la única certeza posible es la percepción de la fragilidad a padecer un trastorno. La incertidumbre no es algo tangible y material, sino la apreciación (sensitiva y/o cognitiva) de que un cambio perjudicial, además de estar cerca, es inevitable. La percepción de incertidumbre es un estado de propensión no deseado que ocasiona un clima de actitudes y comentarios que anticipa un escenario inconcluso, pero muy influyente en el devenir normal de cualquier trayectoria humana y/o social en el espacio y el tiempo.

 

La incertidumbre, aunque siempre existente y abundante en los entornos circundantes, no se configura como un peligro o amenaza por sí sola, requiere del trabajo cognitivo (percepción e interpretación) de los sujetos que habitan los entornos con una alta probabilidad de ser afectados por una variación destructiva. Bio-psicológicamente los sujetos son incapaces de percibir la suma total de incertidumbre existente en dichos entornos, más bien los sujetos sólo perciben del entorno una mínima parte de lo que les produce perplejidad. Ese aspecto tan reducido del entorno afectado, básicamente, tiene que ver con lo que más le concierne porque les afecta directa o indirectamente. De queí que podamos hablar ya no de entornos (naturales y/o sociales) circundantes sino más bien de “entornos concernientes”, es decir, de ámbitos o “dominios de supervivencia” demarcados no sólo por lo que al sujeto le interesa saber del entorno afectado, sino sobre todo por lo que le atañe interpretar. La noción de dominios de supervivencia alude a un “caparazón” o “escudo protector” que los seres humanos han ido construyendo a lo largo del tiempo (con ingentes repertorios de experiencias, información, mitología, rituales, conocimiento, tecnología, educación, política, etc.) no sólo para defenderse frente a los trastornos de los entornos, sino sobre todo para saber reconocerlos, anticiparse a sus afectaciones mortales y, en la medida de lo posible, cuando el conocimiento socialmente disponible no los ha podido neutralizar, atenuar o gestionar, contar con la posibilidad, por lo menos, de poder evadirlos para sobrevivir.

La noción de incertidumbre (percibida, hoy día, como un estado de perplejidad social) tiene un gran interés, sobre todo, por los altos índices de vulnerabilidad que padecen las sociedades contemporáneas para padecer trastornos destructivos. No hablamos precisamente de “riesgos” o cálculos para medir las probabilidades del trastorno, sino de indeterminación en estado puro que sólo permite significar subjetivamente lo que con mucha probabilidad nos afectará. La incertidumbre, pues, más que una “variable” en el devenir social, debería entenderse como una “constante” que ha estado presente en todos los cambios históricos: desde que la humanidad comenzó a penar y a intentar dominar la realidad externa y concerniente en pro de su estabilidad; hasta el momento actual, en el que al intentar controlar los riesgos naturales y/o sociales (atentados, accidentes, guerras, catástrofes autógenas) no hemos podido evitar la elaboración y proliferación de un mayor número de situaciones de incertidumbre.

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Hernando Cruz

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