Mesa 8: Narrativas sociales, narrativas mediáticas y producción simbólica del “otro”

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Arenas y tácticas de la comunicación política: el caso de la producción y circulación de la información sobre el crimen en Argentina

 

Stella Martín

 

El espacio público es el territorio de la política y de la justicia, y es tanto el territorio como el mapa de la actividad ciudadana. Lo atraviesa la comunicación.

En el mundo, la (in)seguridad y las políticas públicas que la implican son tema de las conversaciones y las acciones de la sociedad, las instituciones y los medios masivos. En la Argentina, las estadísticas oficiales informan sobre la triplicación de los números del delito en los últimos quince años y que se pueden medir subjetivamente por el incremento de  la violencia implicada en los actos criminales. Esta y toda otra información sobre el delito y su compleja relación con la sociedad se multiplica día a día. Favoreciendo una oscura (des)articulación entre los ámbitos privado y público, presiona sobre la política y sobre la misma arena de la comunicación. Entre las más diversas consecuencias, las víctimas del delito son expuestas pública y obscenamente en la privacidad de su laceración y las explicaciones del sentido común sobre los modos de ejercer justicia por mano propia son habituales y naturalizados. Esta práctica ubica al ciudadano en el peligro de destruir las instituciones – y las mismas categorías de ciudadanía y de democracia- antes que en la posibilidad de aportar a su reformulación. La crisis sustentada en la violencia delictiva ha cambiado el significado de la violencia porque ahora afecta mucho más a los sectores medios y altos de la sociedad como víctimas habituales.  Desde allí presiona sobre el campo de incumbencia de la comunicación política: se trata de los órdenes de la gobernabilidad, la ley y la justicia.

La gran pregunta es cómo se comunica y cómo se aborda científicamente el problema. Frente a los cambios en todos los órdenes, y a la actualidad representada, ¿se puede seguir pensando a la comunicación política sólo en términos de relaciones más o menos asimétricas entre sistema político y ciudadanía? O  ¿pueden los actores del sistema político y los medios insistir en viejas fórmulas de comunicación con la ciudadanía?; o ¿cómo salir del encierro en que se encuentran tanto prácticas como discursos ciudadanos cuando remiten a solidaridades sólo en casos puntuales?

Si el gran tema de la seguridad y el delito ocupa mucho espacio en los medios y altera desde el sistema clasificatorio de las noticias hasta las jerarquías de la agenda; reúne a vecinos e instituciones en instancias ad hoc; expulsa a funcionarios del área y hasta posibilita que un individuo  logre la reforma parcial del código penal (caso Blumberg, en Argentina, 2004), se hace tema de la ficción y parte de las conversaciones cotidianas la ciencia de la comunicación está ante un gran desafío.  No se trata de etiquetar un objeto de análisis, sino de entender que cada fenómeno- problema exige el marco teórico y metodológico adecuado.

Sustentándome en mis trabajos anteriores sobre el tema, me propongo estudiar los espacios y las tácticas de la información sobre el crimen en la Argentina en el marco de la comunicación política.

 

 

Jóvenes, exclusión y narrativas mediáticas: el rostro del delito

 

Eva da Porta

 

narrativa personal y producción de la identidad y la subjetividad.
h) nombre de la universidad, centro de investigación o institución a la que pertenece Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba

 Sinopsis: La centralidad de los medios en los consumos y prácticas culturales de los jóvenes que viven en situación de exclusión social es un  interrogante complejo que exige  preguntas específicas, pues la mediatización implica problemáticas estructurales y  subjetivas que deben estudiarse en contextos particulares. Los medios argentinos y particularmente algunos géneros mediáticos televisivos cercanos a la crónica policial, son grandes productores de identidades juveniles marginadas con una fuerte carga estigmatizante. Sostenemos que estas identidades mediáticas comienzan a hacerse central en el discurso de los medios a partir del quiebre político-institucional de diciembre de 2001, cuando la pobreza y la marginación social generadas por el modelo neoliberal acceden con fuerza de acontecimiento a la visibilidad pública. Desde esa fecha y hasta la actualidad reconocemos la emergencia de dos narrativas contrapuestas y complementarias. Una de índole autoritario-represiva que deposita sobre la figura del “joven pobre” los rasgos estigmatizantes de la delincuencia, la amenaza a la seguridad privada y la peligrosidad de la violencia “gratuita” que reclama al estado acciones represivas y violentas. La otra narrativa de índole reformista-correctiva, desarrolla desde una retórica “antropologizante” un imaginario salvífico en torno a la figura del joven pobre que lo pone en el lugar de víctima/salvaje que se hace necesario “reeducar” para reinsertarlo en la sociedad. Esta doble lógica discursiva reforzada y ampliada en una discursividad política represiva y criminalizante encuentra el fundamento en los  ´90 en la Doctrina de la Tolerancia Cero del alcalde Giuliani y  llega a Argentina de la mano de las políticas de seguridad que el Manhattan Institute transmite a los gobiernos provinciales. Estas condiciones político-culturales abonan un imaginario del “miedo y el desamparo” (Hopenhayn, M,)  que deposita en los jóvenes-pobres  los temores de una sociedad insegura que se ve amenazada constantemente por el enemigo interior. El trabajo estigmatizador de los medios audiovisuales renueva en cada noticia, en cada ficción juvenil este identikit que identifica a los potenciales enemigos de la sociedad a partir de rasgos físicos, lingüísticos y culturales que encuentran en el rostro genérico de un joven-varón-pobre-moreno los signos de la amenaza. ¿Cómo conviven con estos estigmas los jóvenes pobres? ¿Cómo es vivir portando un rostro potencialmente peligroso? ¿Desde qué lugares se vinculan con estas narrativas mediáticas? ¿Cómo producen su subjetividad cuando sus identidades están preconstruidas por una cultura discriminatoria o correctiva? A partir de estos interrogantes nuestro trabajo de indagación consistió en entrevistas grupales a jóvenes varones y mujeres pobladores de una barriada urbano-marginal de la ciudad de Córdoba, con características de villa de emergencia. En las entrevistas trabajamos estas tópicas y estos interrogantes en diálogos con preguntas abiertas. Los primeros avances de esta investigación nos permiten señalar la complejidad de los procesos de subjetivación que se producen en estas circunstancias. Los jóvenes producen narrativas del yo complejas en las que oscilan entre  la adopción del lugar del estigma y la vergüenza de la mirada de los otros, la construcción de un lugar emblemático (Reguillo, R.) de resistencia y la reproducción del discurso estigmatizante en la caracterización de los otros.

 

 

El saber del miedo

 

Alivia Entel

 

Esta presentación se enmarca dentro del proyecto de investigación que dirigimos “La construcción social de los miedos en la cultura urbana...” y que hemos desarrollado en la ciudades de Buenos Aires primero y en la ciudad de Paraná recientemente con el apoyo respectivamente de la Universidad de Buenos Aires y la UNER. Se ha realizado trabajo de campo principalmente en  dos dimensiones: las representaciones actuales de los temores en contextos de riesgo y la historización para traer al presente memorias locales tanto de miedos como de imaginarios de su superación. Jóvenes, marginales, niños en situación de calle eran estigmatizados por parte de algunos entrevistados así como las fuerzas policiales y políticas eran frontalmente rechazadas por otros. Por su parte, la evocación traía al presente los modos de protección históricos vinculados al clientelismo, a la sospecha , a la apelación romántica a ladrones “con reglas” presentes antaño y hoy inexistentes. En mucha menor medida ha aparecido como valor positivo la idea de solidaridad y trabajo en redes vecinales, territoriales,etc. salvo y como excepción especialmente en Buenos Aires durante la crisis del 2001 y sus presencias residuales actuales (asambleas barriales, grupos piqueteros).Ya se ha teorizado al respecto de cómo la falta de normas y reglas claras en los más diversos niveles  estimula la inseguridad, y la vulnerabilidad de los ciudadanos (los trabajos de Richard Sennett  en torno a la “corrosión del carácter”, los de Roberto Espósito en relación con la noción de “communitas”  y, en particular, los de R.Reguillo en América Latina específicamente sobre los miedos ) .A ello se agregaba, en el caso argentino, una fuerte crisis económica que ponía al fantasma de la falta de trabajo como el principal miedo y, por otra parte, en el marco de la lenta superación, se reflotaban memorias de supervivencia muy antiguas y conservadoras así como el duelo por una cultura laboral y los imaginarios de contención perdidos.

En  la investigación nos ha interesado también la relación entre las representaciónes generales y lo aparecido en los medios de televisión abierta así como los modos de saber y decir los miedos, la puesta del cuerpo y la gestualidad, e incluso el humor – especialmente   en los jóvenes-. 

 

 

Lendo a metropoli comunicacional culturas juvenis, esteticas e prácticas politicas

 

Rita Alves

 

As últimas décadas têm sido marcadas pela revalorização cognitiva da imagem e pelo aumento do interesse pelo estudo das imagens e dos processos ligados a elas. O desenvolvimento de técnicas de reprodução gráfica marcou a emergência de uma iconografia destinada às camadas populares. Com a metrópole do século XIX esse homem vê-se imerso num labirinto de imagens que passa a organizar a paisagem urbana: cartazes, homens-sanduíche, cartões de visitas e os emergentes campos da publicidade e do mercado editorial passam a fazer parte das escrituras da cidade desse cotidiano moderno.

Durante a segunda metade do século XX as intervenções urbanas juvenis trazem o mais recente capítulo dessa grafologia humana: recheados dos imaginários desses jovens, os grafites, stickers, lambe-lambes e as pixações que cobrem os muros, postes e o mobiliário urbano das grandes cidades apontam técnicas e estéticas emergentes que se concretizam por meio das sociabilidades, pertencimentos e identidades juvenis, assim como seus nomadismos e articulações políticas e ideológicas.

Trata-se, assim, de perceber a produção dessas imagens urbanas como práticas cotidianas; afinal, nas técnicas e estéticas há também novos modos de perceber, ver, ouvir, ler, aprender, novas linguagens, novas formas de expressão, de disputas simbólicas, de textualidade e escritura; pode-se aí perceber as significativas alterações na experiência cultural, na forma de vivenciar e perceber a realidade e na forma de expressar esta realidade sensível.

Esse trabalho propõe uma reflexão sobre estas intervenções urbanas juvenis em sua articulação com o campo da comunicação e do design aqui entendido como produto cultural inserido na complexa rede de produções e apropriações simbólicas. Essas intervenções juvenis retratam a história visual da sociedade, documentam situações, estilos de vida, apontam atores sociais e rituais, revelam e alimentam imaginários, afetos, relações, medos, desejos, frustrações.

Produtos de estruturadas organizações juvenis, essas intervenções urbanas apontam a emergência de práticas e ações políticas características dessas metrópoles contemporâneas. O grafite, especialmente aquele ligado ao hip-hop, apresenta-se desde o seu início com a intenção subversiva (e irônica às vezes) de grupos sociais específicos; outras formas de grafite, os lambe-lambes e os stickers ligam-se às artes gráficas e trazem o incorformismo juvenil com relação ao consumismo, à política institucionalizada, às questões ecológicas e à especulação imobiliária; os pixadores articulam as periferias às regiões centrais das cidades apresentando, tal qual nos movimentos de sem-terra e sem-teto, intenso questionamento sobre a propriedade privada e os espaços públicos em seus nomadismos juvenis. De qualquer forma, está dada aí uma silenciosa e constante disputa simbólica e estética que envolve questões geracionais, classistas e políticas.

 

 

El yo publicitario en la era digital: nuevos discursos para nuevos estilos de vida

 

Cristina González

 

Nos encontramos inmersos en un momento en el que el impacto de las nuevas tecnologías está cambiando los hábitos de los consumidores, telespectadores y usuarios. Hemos pasado, por tanto, de la cultura de los media, caracterizada por la transmisión e intercambio de información, a la cultura de la tecnología de la comunicación, donde el usuario ha adaptado el rol de protagonista dentro de la cadena de la información, ha adquirido nuevos hábitos en el uso de las nuevas tecnologías y, como consecuencia de este conocimiento adquirido, se ha vuelto mucho más exigente de cara a los medios.

 

              Esta nueva cultura propicia nuevas formas de llegar al consumidor desde el punto de vista publicitario: con el fin de obtener una mejora de la eficacia publicitaria, creativos, investigadores, profesionales y teóricos del mundo de la comunicación, ha puesto en marcha nuevos formatos, técnicas, estilos y discursos publicitarios con el fin de obtener una respuesta por parte del usuario.

 

              Con la llegada y el impacto de las nuevas tecnologías, el consumidor ha ido asimilando una nueva identidad que ha provocado que la publicidad tradicional haya tenido que modificar sus discursos, para adecuarse al estilo de vida que este nuevo consumidor tiene en la actualidad.

 

              La publicidad ha tenido que modificar su narratividad creando nuevos lenguajes de expresión para configurar el nuevo YO existente en la sociedad actual.

 

              Después de estas reflexiones, con esta comunicación pretendemos investigar qué papel cumple la publicidad como discurso comercial que ocupa en la nueva reconfiguración del estilo de vida del consumidor del siglo XXI. Es decir, por un lado, pretendemos observar las modificaciones que el discurso publicitario ha llevado a cabo para adecuarse al lenguaje y al estilo de vida de la sociedad actual y, por otro, ver la contribución que dicho discurso publicitario ha aportado en la nueva reconfiguración de la identidad del ser humano.

 

              Para ello vincularemos el perfil de investigación perteneciente a la comunidad científica de la universidad, junto con la experiencia profesional de agencias de publicidad y de medios con las que colaboramos de forma asidua, con el objetivo de proyectar, de forma conjunta, un panorama sobre el discurso publicitario dentro del nuevo estilo de vida del consumidor del siglo XXI.

 

Incertidumbre y comunicación: a la espera del desastre

 

Ana Ma Miralles

 

Este trabajo se basa en un analisis desde el campo de la comunicación politica acerca de cómo la estrategia de comunicación del gobierno del presidente Alvaro Uribe, por medio de la figura de la seguridad democratica ha puesto en primer plano la necesidad ciudadana de proteccion. El temor, el miedo, el terror de la ciudadania estimulado no solo por las acciones de los grupos guerrilleros y paramilitares, sino por el contexto mundial después del 11 de septiembre y el discurso contra el terrorismo, con la consecuente sensación generalizada de la indefinición, han contribuido a crear un ambiente que ha llevado a formas de privatizacion de un  bien colectivo hacia las ciudades por la via de la creciente presencia del paramilitaris y guerrilla, directamente vinculados a nuevas formas de inseguridad ciudadana.

 

Lo que la estrategia de comunicación recoge es la percepción de ciudadana cuyo origen esta en la decada de los 90’s, la cual gira entorno al derecho a la defensa y que en años muy recientes ha derrivado en la idea de que para defender los bienes privados se justifica una proteccion que esta por fuera del ambito de lo publico. Detrás de esto se agazapan numerosos tipos de miedo: a perder la vida, a ser dezplazados, a perder las propiedades… el candidato, presidente y hoy de nuevo candidato, presidente y hoy de ser nuevo candidato, apoya la contruccion comunicativa de su imagen en la figura del padre protector mediante el aprovechamiento del miedo y la inseguridad de los ciudadanos. “Uribe es mi papa” o “mi papa Uribe” son expresiones ya incorporadas y popularizadas entre personas de diferentes capas sociales.

 

En la estrategia del equipo de Alvaro Uribe, el papel de la comunicación es medular. En este analisis sostengo que en el gobierno del presidente Alvaro Uribe, la comunicación ha llegado a sustituir a la politica. La contruccion de legitimidad politica por medio de una estrategia comunicativa  envolvente en medio de las necesidades de seguridad de la población civil, ha permitido que mediante un regimen de propaganda ocurra la destrucción simbolica del enemigo y la personificación del poder democráticamente elegido.

 

El hecho mismo de que esta campaña electoral del año 2002 los sondeos de popularidad sean el punto de referencia de evaluacion de la gestion, en lugar del analisis sobre la gobernabilidad democratica, demuestra hasta que punto se ha consolidado el reinado de la comunicación. Esta faltade distinción entre lo popular y el buen gobierno constituye el gran fracaso de la opinión publica y la confirmacion de que la gente necesita no solamente interpretes sino que requiere de construcciones simbolicas que reduscan la realidad a operaciones simples y entendibles para enfrentar el caos.

 

Uno de los apoyos mas relevantes ha sido la paitalizacion del apoyo popular/ mediatico que lo llevo a la presidencia de la republica. Desde aquel sandeo que lo mostro con el 52% de popularidad luego de la ruptura frl porceso de paz de Andres Pastrana el 20 de enero de 2000, el gobierno conto con el unanimismo de gran parte de los mediosde comunicación y eso marco el comienzo de la construccion  del andiamiaje simbolico que ha llegado a superar el nivel de lo factico para constituirse en el eje estructurante de la visibilidad gubernamental.

 

La euforia politico / periodistica permitio crear un ambiaente favorable a la construccion del resto de las piezas del discurso, re-definir la lectura de la realidad con rol central del gobierno  imponiendo la agenda de temas.

 

 

Biopolítica: miedo y subversión, las políticas de control social en Chile de la postdictaduira

Ivan Pincheira

 

«Los gobiernos del mundo están siguiendo una nueva y peligrosa agenda en la que se utiliza el

lenguaje de la libertad y la justicia para aplicar políticas de miedo e inseguridad»

 

Como bien se indica en la convocatoria al XII Encuentro Latinoamericano de Facultades de Comunicación Social, ni la civilización técnico-científica, ni la sociedad industrial, ni el Estado-nación moderno, como parte de ese proyecto emancipador que buscaba “anticiparse” al futuro, asegurar la integración simbólica de la sociedad y conjurar los miedos a una vida sin sentido, han garantizado estos objetivos. Por el contrario, han generado nuevos escenarios, agentes y representaciones saturados de miedos, riesgos e inseguridades que ponen en tensión las modernas instituciones de la sociedad.

 

Ahora bien, si la puesta entre dicho de los soportes mismos del proyecto modernizador se evidencia a partir si la generalización del pánico, la inseguridad y el miedo: a continuación vamos a plantear que, y poniendo nuevamente en cuestión el carácter supuestamente emancipador de la modernidad, será sobre ese mismo flujo del temor que se inscriben la nuevas prácticas del control social. Es así como aparecen los dispositivos del miedo a la base de los actuales mecanismos de control social.

 

No es que el miedo no haya sido utilizado anteriormente como dispositivo de control social, sin embargo el carácter que hoy día adquiere lo hacen aparecer como un fenómeno totalmente distinto de versiones anteriores. Si en la ciudad medieval amurallada el peligro se encontraba extramuros, en las ciudades modernas lo peligroso se halla en la propia urbe. Según Foucault en el siglo XIX se refuerza aún más este cambio. La multitud es vista como potencialmente peligrosa: surge la idea de la masa como problema que hay que dominar. Es entonces cuando las instancias informales de control social de la sociedades preindustriales son sustituidas por las agencias de control disciplinar: la policía, los juzgados, las cárceles.

 

Sin embargo, nos vamos a encontrar que, según Gilles Deleuze, se estarían engendrando formas de control social distintas a las disciplinarias, las que aún subsistirían pero que ya no explican la totalidad de la normalización ni el control. Estamos hablando de la sociedad del control. Es en esta sociedad de control donde las políticas del miedo aparecen como la forma predominante. Es aquí donde hacen sentido los conceptos de biopolítica de Michel Foucault, estado de excepción de Giorgo Agamben, ciudad pánico de Paul Virilio, y un conjunto de otras lecturas a través de las cuales intentarán abordar los actuales mecanismos de control social existentes en Chile, fundamentalmente en lo que compete al rol que los medios de comunicación han desempeñado.

 

Por último recordar que Robert Lechner entendía que los miedos son fuerzas peligrosas, las cuales no pueden producir parálisis, pueden inducir al sometimiento y ser presa fácil de la manipulación. Sin embargo, podríamos sostener que los miedos también son una motivación poderosa de la actividad humana y, en particular de la acción política. En ese sentido vamos a constatar que el poder siempre se ejerce en condiciones de resistencia, desencanto y subversión. Y será acerca d estas posibilidades que nos concentraremos sobre el final.

 

 

La construcción del miedo y la incertidumbre en los discursos de G Buch sobre la guerra contra Irak

 

Silvia Gutiérrez

 

En la actualidad los discursos participan en la modelación y construcción social del miedo de forma sistemática y permanente. Investigaciones recientes ubican a los medios de comunicación masiva como los principales contribuyentes en la construcción y circulación  del discurso del miedo que permea la cultura popular hoy en día.

Tomando como caso de estudio los discursos de George Bush sobre la necesidad de la vía bélica contra Irak, el propósito de esta ponencia es mostrar cómo fue construyendo discursivamente la representación de esta nación como un peligro creciente que tenía que ser enfrentado.

Este tema forma parte de una investigación en curso sobre las estrategias retóricas y argumentativas utilizadas por George Bush en sus discursos sobre la guerra contra Irak. Una de las interrogantes fundamentales que guían la investigación es ¿por qué la gente cree las explicaciones que se suele dar el gobernante estadounidense en sus discursos públicos? Uno de los objetivos de esta investigación  es identificar  y hacer patentes los mecanismos y procedimientos que utiliza Bush en la construcción de la realidad social.  El análisis está orientado a la identificación de la construcción de la credibilidad en los discursos de Bush, el tipo de elementos en los que dicha construcción está apoyada y las diversas estrategias retórico-argumentativas utilizadas.

Lo que se presentará en esta comunicación es una parte del  análisis que tiene como propósito mostrar que existe, en la producción discursiva de Bush, una construcción deliberada de una imagen de Irak, y más específicamente de Saddam Hussein, como la encarnación del terrorismo, para atemorizar a los estadounidenses y así justificar las acciones que llevó a cabo contra este país. Son varias las estrategias retórico-argumentativas que utiliza Bush para lograr lo anterior, por ejemplo, la construcción ideológica de su referente, el uso de palabras de choque, dicotomías, preguntas retóricas. Todo ello con la finalidad de presentar a Irak y a Hussein como el símbolo del mal y por lo tanto del terrorismo.

 

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Omar Rincón

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