En las sociedades modernas, la búsqueda de la certidumbre como respuesta a la inseguridad producida por la guerra, el desarraigo y la indefensión a las fuerzas de la naturaleza implicó la creación de instituciones sociales (la ciencia, la política, la democracia, la sociedad del trabajo, entre otras) como proyectos emancipadores para “anticiparse” al futuro, asegurar la integración simbólica de la sociedad y conjurar los miedos a una vida sin sentido, es decir, como formas de imaginación e intervención para responder a la violencia, los dogmas, las supersticiones y la naturaleza, de modo que los hombres y las mujeres no sólo pudieran convertirse en los propios “amos” de la sociedad, sino elegir, por su cuenta y riesgo, distintos horizontes de lo posible, de ser, hacer, sentir y pensar.
Sin embargo, ni la civilización técnico-científica, la sociedad industrial y el Estado-nación moderno nos han preparado suficientemente para vivir creativa y productivamente con la incertidumbre como tampoco han sido capaces de mantener a raya la amenaza de vivir una vida sin sentido. Antes, por el contrario, han generado nuevos escenarios, agentes y representaciones –locales y globales– de miedos, riesgos e inseguridades que, como diría el sociólogo alemán, Ulrich Beck, tienden a escapar a las instituciones tradicionales de control y protección de la sociedad.
Vivimos tiempos de inestabilidad, que para el estudio de la comunicación obliga a detenerse en varias consideraciones:
[CAMPO DE FORMACIÓN] En los retos que este ambiente de incertidumbre le plantea a la academia-universidad en la formación de comunicadores sociales, en una época caracterizada por la internacionalización de los miedos y la flexibilización laboral que, por lo mismo, requiere imaginar “nuevos” horizontes de interpretación/acción para dar cuenta de las demandas de certidumbre ocupacional y actuación social de la comunicación.
[MEDIOS DE COMUNICACIÓN] En el lugar que ocupan en estos procesos de incertidumbre los medios de comunicación y sus agendas de información y ficción, agentes, redes, formatos y discursos. Hablamos de la capacidad de las industrias mediáticas no sólo para hacer visibles o invisibles nuestras demandas de seguridad, sino para gestionar la incertidumbre y (re)producir experiencias de subjetividad y sentimientos de comunidad que proporcionan vínculos imaginarios entre las personas y la sociedad, y entre los dominios de lo doméstico y lo público.
[AGENDAS DE INVESTIGACIÓN] En las propias agendas e itinerarios de investigación que este contexto de incertidumbre le obliga a formular a un campo que, como el de la comunicación, no es ajeno a las demandas de certidumbre, en la medida en que allí también están en juego dinámicas concernientes a la opinión pública, el vínculo social y la producción de sentido.
[POLÍTICAS DEL SENTIDO] En el papel que en este contexto de incertidumbre cumplen no sólo los agentes del poder y las “políticas del miedo” con sus retóricas globales sobre la seguridad, la exclusión y la sospecha, sino los movimientos sociales y culturales, los actores políticos y diversos grupos de la sociedad en sus luchas por construir un futuro humanamente digno y por responder creativa y democráticamente a las demandas de certidumbre. |