En general el estudio de
enfermedades genéticas de tipo metabólico está
indicado en los siguientes casos:
- Cuando hay historia familiar de enfermedades
metabólicas o consanguinidad.
- Cuando hay retardo o detención
del desarrollo psicomotor y/o pondoestatural.
- Cuando la sintomatología está
relacionada con el consumo de cierto tipo de alimentos o de drogas
específicas.
- En pacientes con problemas neurológicos,
retardo mental o del desarrollo a los cuales no se les halla determinado
un síndrome genético específico.
- En pacientes con dismorfias o fenotipos
sugestivos de desorden metabólico.
Tratamiento
Hasta el momento no existe un tratamiento
definitivo para la corrección de un problema genético.
El manejo de los EIM se hace en forma sintomática por medio
de cirugías reparativas, dietas que tienden a limitar la
ingesta de precursores de productos tóxicos o fármacos
para facilitar la excreción de los mismos. En unos pocos
casos como en el hipotiroidismo congénito, se remplaza el
producto faltante: la hormona de crecimiento.
Actualmente se ha avanzado mucho en el tratamiento
de estas enfermedades, un ejemplo de esto ha sido el desarrollo
de la terapia de reemplazo enzimático que actualmente se
encuentra disponible para la enfermedad de Gaucher, la enfermedad
de depósito lisosomal más frecuente, caracterizada
por acumulación de glucocerebrosido, una sustancia derivada
del catabolismo de membranas celulares. Esta enfermedad presenta
compromiso hematológico, visceral y esquelético en
el tipo I, y compromiso neurológico asociado en los tipos
II y III.
El tratamiento definitivo para estas enfermedades
se lograría reparando el gen mediante la terapia génica.
Es de anotar que en el caso de las enfermedades no existiría
cuestionamientos éticos pues se trata de reparar un gene
defectuoso como el de la insulina, o el de la hemoglobina, cosa
que hoy en día se hace a través de los transplantes
de tejidos, órganos o de médula ósea. A pesar
de los enormes esfuerzos que se hacen en esa dirección sólo
se ha aplicado a pacientes que sufren dos o tres de estos desórdenes.
Nuestra intención es avanzar en la experiencia in vitro,
hasta poner a punto la tecnología, para que cuando se resuelvan
los problemas técnicos, se comiencen a usar con fines terapéuticos
en condiciones altamente favorables para el paciente.
|