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Estudiar en la montaña sin morir en el intento
Reaching the education summit alive
Etudier à la montagne sans le risque de mourir
Estudar na montanha sem morrer tentando
 
Juan Carlos Silas-Casillas, Iteso - Universidad Jesuita De Guadalajara, Guadalajara,
México
 

Introducción y contexto
Usualmente, la educación se ve como la vía segura para que individuos y grupos accedan a los beneficios de la sociedad. Esta idea, sin embargo, no coincide con la realidad de las localidades marginadas. La literatura profesional muestra cómo los sectores menos favorecidos reciben una educación de menor calidad. Jean-Pierre Terrail (2003) plantea que en países industrializados, se les da educativamente menos a los que menos tienen, mientras que Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron (1970) señalan factores estructurales que afectan las posibilidades de logro y supervivencia académica de estudiantes en circunstancias de precariedad. En México, los habitantes de zonas marginadas tienen logros académicos inferiores, ya que reciben servicios educativos insuficientes y deficientes. Sin embargo, aun en circunstancias desventajosas, hay alumnos que, dada la conjunción de factores personales, familiares, escolares y comunitarios siguen su formación básica y continúan sus estudios posobligatorios.

Factores externos e internos a la escuela influyen en el nivel de logro de los estudiantes. Entre los externos, se destacan características socioeconómicas y culturales de las familias: la ocupación del padre y la escolaridad de ambos progenitores (Clavel & Schiefelbein, 1979; Schiefelbein & Farrell, 1982), características culturales de las familias, expectativas y atribuciones de las madres (Sandoval & Muñoz, 2004). Dentro del sistema escolar se señalan: a) las instituciones escolares, la disponibilidad de textos, la asignación de tareas o el equipamiento de la escuela (Muñoz & Guzmán, 1971; Schiefelbein & Farrell, 1982; Schiefelbein & Simmons, 1979). b) Los maestros: su formación y la calidad de las interacciones entre ellos y sus alumnos (Muñoz & Guzmán, 1971; Schiefelbein & Simmons, 1979). c) Los alumnos: sus características socioeconómicas y educativas previas (Muñoz & Guzmán, 1971; Schiefelbein & Farrell, 1982).

Rubén Cervini (2002, 2003) analiza aspectos que influyen en el desempeño escolar de los estudiantes, como 1) el entorno familiar, 2) las características de los alumnos, 3) las características de las escuelas y 4) las características del proceso educativo. Por otro lado, Andrés Sánchez (2004) muestra cómo los niveles socioeconómico y cultural influyen en el logro académico de los alumnos. Sin embargo, aún no se logra un conocimiento completo acerca de qué o quiénes influyen en su determinación de cursar estudios posobligatorios (superiores al 9º grado) y la forma en que se toman decisiones al respecto. Juan Carlos Silas (2007, 2008a, 2008b) ha tratado de poner de manifiesto algunos de estos factores, al señalar cómo las relaciones entre profesor y alumno son fundamentales para la promoción de la resiliencia y el éxito académico.

El presente escrito reporta la experiencia vivida en un proyecto de investigación conducido por el autor entre 2005 y 2007, que buscaba explorar los factores que estudiantes provenientes de zonas de alta marginación perciben como intervinientes en su permanencia escolar. Este proyecto utilizó la teoría de la resiliencia como lente de enfoque para su análisis y muestra seis historias de vida dimensionadas de habitantes de Creel, Chihuahua.

Elementos conceptuales
Este texto abreva de los conceptos vertidos acerca de la resiliencia en diversos contextos y épocas. No todos los elementos conceptuales son evidentes en la sección de resultados o conclusiones; sin embargo, en el mejor interés de mostrar una imagen completa de las ideas expuestas por los autores citados, se presentan completamente. Edith Henderson Grotberg (2006) define resiliencia como la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, aprender de ellas y ser transformado por éstas. Esta capacidad evoluciona de acuerdo con las características de la persona y su entorno. Resiliencia proviene del latín resilio, que significa volver al estado original, recuperar la forma original (Cyrulnik, Tomkiewicz, Guénard, Vanistendael, Manciaux et al., 2004). En física, la resiliencia describe la cualidad de materiales que resisten los impactos y recuperan su forma original cuando son forzados a deformarse (Melillo & Suárez, 2005). Para Stefan Vanistendael y Jacques Lecomte (2002), la resiliencia es la capacidad de oponerse a las presiones del entorno e ir hacia adelante. Boris Cyrulnik (2002) refiere que la resiliencia es algo adquirido, que varía conforme va desarrollándose la existencia, que difiere de persona en persona en función de la naturaleza y fortaleza de los elementos que le producen estrés e implica un proyecto de vida que se define individualmente para seguir adelante
.
Otras definiciones señalan que la resiliencia es la capacidad de reaccionar adecuadamente a los estímulos desfavorables del entorno (Barudy & Dantagnan, 2005; Kotliarenco, Cáceres & Fontecilla, 1997); además de superar las adversidades, ser transformado (Grotberg, 2006) y salir fortalecido (Melillo, 2001, 2004). Se entiende entonces que resiliencia es la capacidad personal de superar adversidades o riesgos, mediante un proceso dinámico en el que se emplean con libertad factores internos y externos al individuo. Esto implica un manejo efectivo de la voluntad y el empleo de competencias afectivas, sociales y de comunicación, que permitan reconocer, enfrentar y modificar la circunstancia ante una adversidad.

Urie Bronfenbrenner (1979) en su modelo ecológico-transaccional indica cuatro niveles de influencia, de los que provienen los factores de riesgo y de protección: 1) El nivel individual. 2) La familia, el hogar y la escuela. 3) La comunidad y los servicios sociales para el niño y su familia. 4) Los valores culturales, como la raza y la etnicidad, lo social y sus valores. Este modelo coincide casi completamente con los hallazgos de Juan Carlos Silas (2007, 2008a, 2008b), en el sentido de que el individuo, su entorno cercano y la escuela se constituyen como los factores más importantes en la determinación de continuar la formación académica, a pesar de contar con condicionantes importantes. La escuela tiene un lugar preponderante, ya que goza del reconocimiento por parte de la comunidad. El medio escolar es la segunda fuente de seguridad después del hogar y, a veces, la única (Manciaux, 2003). Esto es relevante pues los maestros pueden detectar estudiantes en riesgo y ayudarles a explotar sus potencialidades (González, López & Valdez, 2006).

Muchos maestros sin proponérselo son los principales promotores de la resiliencia en sus alumnos. La influencia de éstos es duradera y se da en un período de desarrollo clave para su futuro; dicha influencia los lleva a proyectarse más allá de una educación básica (Grotberg, 2006). Con sus actitudes, los maestros motivan a sus alumnos y son una gran influencia en las decisiones que sus pupilos van tomando.

Metodología
Se partió de un enfoque cualitativo que, más que dimensionar el asunto en cuestión, buscó comprender los motivos y creencias detrás de las acciones de las personas (Berg, 1995; Marshall & Rossman, 1995). Para lograr una mejor comprensión de los factores que los estudiantes que viven en zonas de alta marginación perciben como intervinientes en su permanencia escolar, se eligió el método de historias de vida dimensionadas pues aporta información rica y detallada sobre la persona inserta en un fenómeno, al tiempo que permite enfocar la atención en una parte acotada o dimensionada de la experiencia. No se tomaron en cuenta factores como ingresos familiares o escolaridad de los padres (por poner un ejemplo), pues se trata de conocer el asunto en cuestión, a partir de la vivencia y no de factores preestablecidos. La técnica para recoger la información fue la entrevista no estructurada a profundidad. Las entrevistas se condujeron con base en temas y no en preguntas preestablecidas. Esto permitió obtener mucha información en dos dimensiones: a) la individual y b) la de la localidad. Dicho de otra forma: a) la experiencia directa de la persona en relación con su permanencia escolar y b) la interpretación que hace la persona acerca de los factores de la comunidad en su conjunto, que incluyen instituciones como la escuela, la iglesia, el gobierno y otros que ellos juzgaron como relevantes. Los sujetos participantes se eligieron con base en tres criterios: a) haber culminado su educación obligatoria (secundaria) y haber continuado sus estudios, b) haber vivido en la comunidad durante la etapa de sus estudios y c) tener menos de 30 años. Estos tres criterios permitieron tener elementos comparables en todas las comunidades que se visitaron.

La recolección y análisis de la información se estructuró con base en una versión modificada del modelo ecológico de Urie Bronfenbrenner (1979). Las variables, como las llama Bronfenbrenner, se denominaron “actores” en este estudio, ya que se asumió que tanto individuos como instituciones actúan, es decir, tienen un nivel de acción en la persona. Los que se determinaron fueron: a) el individuo, b) su entorno inmediato (familia nuclear y extensa), c) la escuela y d) la comunidad. Se pidió a las personas identificadas como actores que hablasen sobre sí mismas y las demás.

La información se sistematizó inicialmente con base en las categorías de análisis previstas: a) el individuo, b) su entorno inmediato (familia nuclear y extensa), c) la escuela y d) la comunidad. Para el procesamiento de los datos, de acuerdo con los conceptos de Sharan B. Merriam (1998), se estudió cada caso de manera individual para construir y diagramar su historia de vida con base en la información aportada por los actores. Posteriormente, se analizaron en conjunto esas categorías, para comparar las historias e identificar los patrones existentes. En este sentido, cada historia de vida se analizó con base en lo que cada actor (el individuo mismo, su familia, su escuela y su comunidad) dijeron de él o ella.

El contexto: Creel, Bocoyna, Chihuahua
En el año 2008, el poblado de Creel, Chihuahua, saltó a la notoriedad pública de la forma menos afortunada posible. El 16 de agosto de 2008, un grupo de matones abrió fuego contra personas inocentes, cuyo pecado consistió en estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Las trece víctimas tenían entre 16 meses y 36 años y la mitad eran estudiantes de entre 17 y 22 años. El hecho, relatado por el párroco del lugar, para los medios de comunicación, hizo evidente la descomposición social que ha venido teniendo esta hermosa localidad y cómo los ciudadanos de ésta y otras pequeñas comunidades vecinas han debido amoldar su comportamiento al miedo que genera la vida cotidiana en la sierra de Chihuahua.

El estado de Chihuahua está localizado al norte del país, es el más extenso en la república mexicana y se divide en 67 municipios. El estado de Chihuahua es la quinta economía nacional. Su desarrollo está basado en la maquila electrónica y automotriz (ubicada en la ciudad capital y en la franja fronteriza), confección, agroindustria, forestal, materiales para la construcción y minería. La población de 15 años y más, en promedio tiene una escolaridad de 8,3 grados.

El municipio de Bocoyna, donde se ubica la población de Creel, fue fundado en 1702 por los misioneros de la Compañía de Jesús con el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe de Bocoyna. Se localiza a 2.348 metros sobre el nivel del mar. Datos de 2005 muestran que Bocoyna posee una población de 29.907 habitantes. Dada la accidentada orografía, la siembra es de autoconsumo. El bosque es de clima frío y produce buena madera que fue explotada intensivamente durante las décadas de 1980 y 1990. Algunos viejos aserraderos muestran que la explotación lucrativa ya es historia, en parte porque el pueblo de Creel se integró al programa Pueblos Mágicos y se canalizaron recursos para explotar sus características como imán turístico.

Bocoyna está comunicado por servicio de autobuses y por el tren Chihuahua-Pacífico, conocido como CHEPE, que hace una parada en Creel, lo que ha traído un importante movimiento de turistas a la zona y ha reforzado los servicios de comunicación. Sus atractivos naturales y una pequeña pero constante inversión gubernamental han hecho que Creel y sus alrededores se adecúen al flujo de visitantes, que admiran su bello y agreste entorno caracterizado por barrancas, cascadas y peculiares formaciones rocosas.

Creel, un pueblo mágico visto por sus habitantes(1)

Creel ha cambiado muchísimo”, dijo la señora Leticia Cruz-Valois, trabajadora administrativa de la única escuela secundaria privada de la localidad. Para la señora Cruz, el nivel de bienestar de los pobladores no ha tenido un cambio notable. “Yo tengo aquí desde 1993. Con las hermanas religiosas, me tocó iniciar los programas nuevos de educación… El hecho de que no haya fuentes de trabajo hace que los papás no apoyen, porque están mortificados en conseguir qué comer hoy y qué pasará mañana… Tenemos mucha delincuencia”. Sobre los jóvenes, comentó: “Terminamos los exámenes [de la escuela en que trabaja] y los jóvenes se van a dar la vuelta y no hay nada qué hacer, porque no tenemos más… El turismo viene y ocupan unos cuartos de hotel, pero comidas y todo lo demás no, ellos nada más llegan a hospedarse”.

El profesor Rigoberto Rodríguez, empleado de la Coordinación Educativa de la Sierra, refirió que se necesitan más opciones y dijo: “Hemos pedido que se abra algo de turismo. Nuestros chavos no están preparados, viene gente de fuera y es la que ocupa los hoteles, porque son los que saben inglés, saben algo de turismo”.

Jesús Elías Días-Mendoza, alumno de la única preparatoria particular de la localidad, comentó que en la comunidad hay desánimo en relación con el estudio. “Nada más los que quieren estudiar le echan ganas… la gente no les sigue a los estudios, si pregunta aquí en la escuela son pocos los que hay de aquí, casi siempre vienen de otros lados, aquí la gente estudia bachiller y ya le dejan, aquí no hay mucho chance”.

En general, los padres de familia manifiestan una retórica positiva sobre el estudio; sin embargo, hay historias que dan fe de lo contrario. La maestra Araceli Espinoza comentó que en comunidades pequeñas, los alumnos son “administrados” por los padres de familia y que “están en el Programa Oportunidades para que les den dinero” y comentó: “…Incluso, los papás de repente hablaban con nosotras para que no les marcáramos muchas faltas, porque los retiraban del programa”. Añadió: “Puedo decir que aquí, con este tipo de programas ha subido más el problema del alcoholismo y drogadicción, porque hay papás que tienen hijos en la escuela y les llega un dineral por mes, entonces ya no quieren trabajar, al muchachito no le dan ni para zapatos, ni nada… En una ocasión, un alumno me dijo: maestra, ¿le pueden quitar el programa a mi mamá y dármelo a mí?, cada vez que se lo dan, dura tomando tres días”.

Personas de la comunidad y los mismos alumnos comentaron que los principales elementos distractores en Creel y las zonas aledañas son el turismo, el narcotráfico y la migración. Señalaron que el ecoturismo y el turismo de aventura han tenido un importante auge en los últimos 10 años, lo que atrae a jóvenes en edad escolar tanto para practicarlo como para ser guías de los turistas estadounidenses y europeos que visitan el lugar.

El cultivo de marihuana es un problema importante en la comunidad, pues el flujo de dinero y la capacidad de gastar recursos a la vista de todos hacen que los jóvenes lo vean atractivo, sin reparar en los peligros que representa o los problemas legales que conlleva. La maestra Araceli Espinoza comentó: “Está uno diciéndoles que sembrar marihuana está mal, consumirla es peor, y luego resulta que salen de la escuela y todo se les antoja, pues mucha gente de su pueblo está metida en eso… Estás en contra del ambiente en que está viviendo el chavo”. Adicionalmente, comentó que, a pesar de ser un “secreto a voces”, es un tema delicado por lo que “ya mejor no te metes en ese aspecto, porque es peligroso y arriesga una su vida al tratar de cambiar ideologías. Una opina, pero a veces es mejor escuchar y callar”.

Por último, se mencionó el factor de la migración dentro del estado, la frontera Norte o Estados Unidos, pues regresar con más pesos o dólares parece conferir un estatus especial a los migrantes. La maestra Araceli comentó que sus alumnos han sido claros en sus argumentaciones, cuando ella intenta orientarlos hacia el estudio: “Me dicen: mire, aquel que se fue, vino con su troca del año y trae dólares… yo me voy a ir a Estados Unidos”. El alumno de preparatoria Jesús Elías Días-Mendoza comentó al respecto: “Se va mucha gente, pero la gente que se va, ya no vuelve; manda dinero, pero no vuelve”.

La maestra Araceli
La maestra Araceli Espinoza es, a decir de los alumnos, un ejemplo y apoyo constante en la localidad. Ella nació en la comunidad de San Juanito, cerca de Creel. Es la menor de 5 hijos, 4 mujeres y un hombre. Todas las mujeres son profesionales (enfermera general, contadora, maestra y ella, quien es ingeniero forestal), mientras que el hermano sólo llegó hasta segundo de secundaria y se fue a Estados Unidos, “trabaja 12 horas diarias y sí, trae sus dólares y todo, pero viene flaco, ojeroso y sin ilusiones”, bromea Araceli.

En distintos momentos, imparte o ha impartido clase en casi todas las instituciones educativas de Creel: a) en la secundaria pública, b) la preparatoria pública, c) la secundaria privada, d) la preparatoria privada y e) la normal privada. Esto lo hace muy temprano por las mañanas o por las tardes, pues en los horarios regulares de oficina trabaja como secretaria de la Coordinadora de Educación de la Región Serrana. De acuerdo con Araceli, sus papás valoran mucho los estudios (fundamentalmente la mamá) y apoyaron que sus hijas tuvieran estudios profesionales para “poder defenderse en la vida”. La mamá de Araceli trabajó en radio educación en el estado de Chihuahua hasta que se casó y se dedicó al hogar, a partir de entonces. Su papá llegó hasta cuarto grado de primaria, lo que no le impidió ser un convencido de las virtudes de la escolarización.

Relató que durante su formación académica sortearon limitaciones y que la familia se mudó a la ciudad de Chihuahua, para aumentar las oportunidades de estudio de sus hijos. Ahí estudió la secundaria, la preparatoria y la licenciatura y conoció dificultades derivadas de una baja preparación académica, el racismo y la minusvaloración personal. Narró: “Yo lo veía hasta con mis mismos compañeros en la universidad. Ahí entraron varios de la sierra y fuimos poquitos los que nos graduamos”. Señaló que en las escuelas ubicadas en comunidades serranas hay una especie de “racismo bondadoso” hacia los alumnos pobres o provenientes de comunidades indígenas. Los maestros tienden a ser poco estrictos y ligeros con la asignación de calificaciones: “Yo creo que ya no van a seguir estudiando; voy a pasarlo, es la mentalidad que tienen muchos maestros” y continúa: “Cuando llegué al rancho a dar clases en la secundaria y empecé a reprobar a la gente, estaban enojados conmigo; creo que sí han entendido que no lo hago por molestarlos, sino para que sientan el reto”.

Platicó su historia personal como estudiante, señalando: “Claro que hay discriminación cuando vas de un lugar serrano; a mí en la secundaria, la prepa y, a veces, en la carrera me decían: india, la india piojosa, la tarahumara(2) o la sanjuanita(4) … Te estereotipan y eso es difícil para la gente de acá”. Profundizó señalando: “Me da mucho gusto ver a la gente de la sierra en la escuela… el problema es que cuando llegan allá, rebotan, porque no llevan las bases necesarias”.

Adicionalmente, la cultura de la localidad privilegia al hombre sobre la mujer, tanto en lo académico como en lo laboral. “En mi caso, al ser ingeniero forestal, a los hombres no les gustaba que yo opinara; pero, como era la única persona calificada para firmar los dictámenes de coeficientes madereros, me necesitaban… hacían que firmara, porque estaba calificada y ellos tenían que ofrecerme la mitad de la chamba… me decían: mitad y mitad, te doy un porcentaje y tú nada más firmas… y pues, bueno… no me queda de otra”.

Comentó que los jóvenes que se han ido a estudiar y quieren regresar a sus comunidades, enfrentan problemas de adaptación cultural a su regreso. Los jóvenes se desaniman, pues han sorteado muchas dificultades y esperan ser recibidos con los brazos abiertos; sin embargo, la comunidad no lo hace y comienzan a perderle el respeto a su tierra de origen y a darle menos valor. “Ya no regresan, se quedan en la ciudad y su formación le sirve a la ciudad y no a los pueblos de la sierra”.

Araceli Espinoza comentó que ella habla mucho con sus alumnos fuera de clase, “sé que lo necesitan, sé que en su casa no va a pasar, que sus familiares no van a echarles porras… y no porque sean malos ni porque no quieran a sus hijos, es porque en la sierra te crían con la mentalidad de trabajar y obedecer y la escuela no les importa mucho”. A este respecto, Mario, quien fue alumno de Araceli en la preparatoria particular, comentó: “A mí, la maestra me dijo algo que me gustó mucho: los estudios es algo que nadie te puede quitar, algo que es tuyo, ni modo que te quiten lo que sabes, pero eso no nadie te lo va a ganar”.

Yareli Caraveo
Yareli trabaja y estudia en Creel. Es la tercera de 5 hermanos, la única que ha querido estudiar licenciatura. Su mamá no estudió y su papá es maestro de primaria; sin embargo, él abandonó a la familia hace 20 años. Yareli estudia la modalidad intensiva de la Licenciatura en Educación Básica en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN). Asiste a clases los sábados y domingos todo el día cada dos semanas en las instalaciones de la Secundaria Pública local, que se las presta a la UPN para impartir las clases.

Yareli se describe como una persona con mucho empuje y que “no se deja vencer por nada”. Trabaja como mesera en el Hotel Best Western de la localidad en un turno discontinuo que regularmente comienza a las 10 de la mañana y debe acabar a las 6 de la tarde; sin embargo, en ocasiones, dado el flujo turístico, puede recorrerse hasta las 9 de la noche. El ingreso que le da el hotel es una ventaja importante para sus planes, pues le permite tener “una base mínima”; sin embargo, asegura que al no buscar una beca, en ocasiones, tiene que pedir prestado para seguir estudiando. Al tiempo que sí reconoce su tesón, piensa que tiene lógica no estudiar más allá del bachillerato, “…porque la comunidad no lo reconoce ni lo premia… Los empleos que hay no son profesionales, sino para atención a los turistas y te piden hablar inglés, conocer el lugar y ser amable”.

Comenta que en Creel hay una deserción muy grande en todos los niveles, que repercute en la educación superior y fundamenta su observación en su experiencia personal diciendo: “de todos los 100 ó 200 compañeros que he tenido, seremos 10 los que seguimos estudiando… Hay muchas razones, unos porque aquí nada más hay una normal, hicimos el examen varios y sólo 12 quedaron y los demás, porque no tienen las posibilidades de salir por ejemplo a Chihuahua a estudiar lo que a ellos les gusta”. Adicionalmente, comentó: “Aquí en la sierra, los papás sólo ayudan con el bachillerato, porque la licenciatura es muy cara y ya no cuentan con los recursos y a la persona se le hace muy pesado trabajar y estar estudiando… o a la mejor dice es mucho invertirle tiempo, para que no sirva mucho”.

En la zona serrana no se cuenta con escuelas de todos los niveles, por lo cual los habitantes de las comunidades circunvecinas deben recurrir a internados y otros mecanismos educativos. Yareli comentó que los niños en comunidades lejanas “tienen que venirse a las escuelas hasta Creel o San Juanito y estar toda la semana en internados y el fin de semana regresarse… es por eso que en los ranchitos se quedan muchas personas que no tienen la manera de salir cada semana”. Refirió un caso triste: “A veces, los papás no pueden venir por ellos… hace poquito, sucedió un caso de una niña de un ranchito como a una hora de aquí que estaba internada en la secundaria y sus papás no pudieron venir por ella, se desesperó, se fue caminando y en el camino se encontró a una persona que estaba tomada y la violó”. Yareli se tornó seria y señaló: “Ésos son casos que se dan en las personas que tienen que salir a buscar la educación en otras partes… me tocó estar allá y cuando nos dijeron fue muy triste y… pobre, ella quería salir adelante”.

Respecto a sus estudios para ser docente, comentó que no fue su primera opción. “Yo quería estudiar doctorado (medicina). De hecho, tuve una beca para Sinaloa, pero como yo estaba acostumbrada a [estar] aquí, se me hizo demasiado drástico el cambio y no aguanté… yo siempre aquí, no aguanté el clima y separarme de la familia… Aunque yo prefería doctorado (medicina), ya ahorita que estoy haciendo la carrera, sí me gusta y todo. Yo no voy a decir que estoy estudiando por estudiar, sino que a mí sí me gusta y me nace y cuando estoy con los niños es diferente”.

Para perseverar, Yareli piensa que lo principal es: “la voluntad de uno y el apoyo de la familia, sí puede uno hacer las cosas solo, pero de todas maneras necesita el apoyo”. Para salir adelante, se requiere “la confianza en uno, una motivación muy buena… yo creo que si uno quiere algo, lo logra”.

Yareli reflexionó sobre las características del profesional que ella quiere ser y comentó que desea tener un perfil como el de su maestra Socorro Díaz y algunos otros que le han tocado, pues valora mucho la actitud vital que presentan y la motivación que brindan. En relación con la maestra Socorro, señaló que es un ejemplo para ella. “Especialmente, por su manera de expresarse y compartir sus conocimientos con nosotros”, comentó. Señaló que admira a su mamá, pues a pesar de las dificultades enfrentadas por la situación económica en que viven y el abandono de su padre, ha podido ayudar a sus hijos; sin embargo, comentó que la mamá tuvo más una actitud de “resistencia abnegada” que de “combatividad”, cosa que ella no ve bien. “Debemos tener una actitud de más lucha en la vida y no tanto aguantar con lo que nos tocó… yo me esfuerzo y me cuesta trabajo y, a veces, lágrimas”.

Los seis jóvenes alumnos
Durante la primera de las dos visitas a Creel, se tuvo contacto con cuatro alumnos de la secundaria federal local, que fueron referidos por el director del plantel como casos de éxito. El funcionario señaló que eran cuatro casos interesantes y que dos eran de buen promedio, mientras que los otros dos eran “normalitos”, pero con altas posibilidades de éxito académico. Los cuatro alumnos nominados estaban a punto de concluir la secundaria y realizaban los trámites para el bachillerato. Sus perfiles individuales correspondían grosso modo con los criterios de elección de sujetos para la muestra: a) haber concluido la educación obligatoria y haber continuado en la posobligatoria, b) haber crecido en la localidad y c) tener menos de 30 años. Se sostuvo una entrevista larga con ellos con la incertidumbre en mente de volverlos a encontrar. Para la segunda visita, se tuvo la grata sorpresa de que los cuatro estaban estudiando el bachillerato.

América Yajaira Armendáriz-González
América, nativa de Creel, es la más pequeña de los dos hijos del matrimonio Armendáriz-González. Su mamá se dedica al hogar y su papá es mecánico. Ambos llegaron hasta la secundaria. América se asume como un caso de éxito académico y afirma que le pone muchas ganas para salir adelante. Se considera una buena estudiante y disfruta de las materias como historia, geografía y temas afines. Durante sus estudios en secundaria y el inicio de la preparatoria, ha participado en atletismo y basquetbol, al tiempo que participa en actividades culturales y sociales que organiza la escuela. Cree que su relación con sus compañeros es muy buena, “soy muy aceptada, no tengo ningún problema; por los comentarios que me han hecho veo que les caigo bien, y con todos me llevo bien”.

Cree que estudiar sirve para desarrollar las habilidades individuales, porque “si está uno ahí encerrado, esperando que caiga algo del cielo o quién nos proteja, pues no va a ser nadie, no va a aprovechar todas las oportunidades que tiene de la vida”. Comentó que sus papás la motivan constantemente a continuar sus estudios: “me dicen que lo mejor que nos pueden dejar es el estudio, es lo único que me van a dejar de herencia, y que si quiero salir adelante, tengo que aprovechar el estudio”. Comentó que: “es un orgullo, después de tanto que te dieron que ya sepan que eres alguien de bien y ser algo importante”. Adicionalmente, en un tono que ella describió como más realista, señaló que la educación es la vía más segura para la mejora económica y espera que en su caso se dé. Afirmó que la educación sirve para “tener un salario seguro, un buen salario… cuando uno crezca tener seguro el salario que les pueda dar algo a sus hijos”.

América quiere estudiar derecho y está segura de que tendría que irse a Chihuahua, porque los jóvenes en Creel que quieren continuar sus estudios “mejor se van a otra parte, porque aquí nada más hay la licenciatura en educación con las monjitas y muchos no tienen los recursos para esa escuela que es cara porque es particular”. Justifica su interés por estudiar derecho al señalar: “Me gusta derecho, porque soy muy buena para abogar por los demás… en el salón, siempre ando defendiendo a los demás, por eso me gusta derecho… de repente, cuando alguien tiene alguna injusticia o no se atreve a decirlo y yo sí, y a veces termino teniendo la razón… y entonces me dicen que soy buena para defender”.

Sobre sus planes futuros, comentó: “Yo digo que lo tengo claro, me gustaría estudiar la carrera de derecho y luego no casarme ni tener hijos, dedicarme a trabajar, a ganar dinero y ya cuando tenga mucho dinero, me pongo a viajar a pasármela a gusto o pensar en mi familia, pero mi mentalidad no es casarme”. Algo particularmente llamativo en el caso de América fue que no comentó sobre personas a quienes ella admira o respeta. De sus padres, sólo comentó que eran buenos con ella y de sus maestros no hizo mención alguna. Aseguró que está consciente de que dadas las circunstancias de precariedad en Creel, ella entiende que la educación se convierte en un medio efectivo para prepararse y tener más elementos para superar su situación económica.

Joel Armando Cordero-Hernández
Joel, nativo de Creel, es el mayor de los tres hijos del matrimonio Cordero-Hernández. Ambos padres trabajan, el papá tiene una tortillería y la mamá es estilista. En relación con su escolaridad, el señor Cordero terminó el bachillerato(4); mientras que la señora Hernández, la secundaria. Joel nació en Creel y ahí ha crecido, comentó que siempre ha estado cerca de su familia. Joel fue enfático en señalar que se debe respetar el esfuerzo familiar, al comentar: “si los papás nos están dando los estudios, tienes que aprovecharlos, poner todo de tu parte”. Además de la influencia de sus padres, su familia extensa lo motiva mucho a ser el primer profesional de la familia.

Joel piensa que estudiar más allá de la educación obligatoria y perseverar para lograr una escolarización superior tiene dos funciones, “sirve para superarte y para ganar más… si no estudias, es muy difícil que consigas trabajo”. Quiere acabar la preparatoria y estudiar ingeniería en sistemas computacionales, probablemente en Chihuahua. Le llama la atención la computación, aunque también considera positiva la idea de estudiar contaduría pues se considera “bueno para los números”. Sostiene buenas relaciones de amistad y ayuda con sus compañeros. Comentó: “en química y matemáticas soy muy bueno, cuando necesitan que les ayude, yo les ayudo. En historia, soy muy malo y ahí me ayudan ellos”. Piensa que no hay una vía específica para tener éxito académico en Creel (entendido como lograr una escolarización superior a la obligatoria: pasar de 9º grado). Dijo: “Aquí sería, echarle ganas para estudiar… y trabajar para tener dinero”.

Comentó que en Creel y la zona serrana, el narcotráfico es un problema grande y que las tentaciones para caer al “dinero fácil” son aún más grandes, por lo cual las familias y las escuelas deben trabajar en reforzar las convicciones de los alumnos de las bondades de seguir estudiando y “estar consciente de que al tener una carrera, estarías trabajando en algo legal, sin riesgos y, si consigues un buen trabajo, podrías ganar más dinero honradamente”.

Cordero divide su tiempo entre los estudios y ser guía de turistas de ecoaventura. Maneja una cuatrimoto de la empresa que lo emplea y dirige a los visitantes entre las cañadas para que conozcan la agreste belleza de la región. Afirma que hasta el momento ha podido balancear ambas actividades y que, a veces, sí se siente “tentado” por el dinero que representa ese ingreso. “Lo bueno es que la mayor parte de ese trabajo es en el verano, cuando no tengo escuela y cuando ya me voy acostumbrando, se acaba y empiezan las clases”.

Raquel Adriana Noris-García
Raquel es la mayor de los 4 hijos del matrimonio Noris-García. Su padre es velador y conductor de camión y su mamá es ama de casa. El señor Noris terminó la primaria, ya que se dedicó desde muy chico a “andar en las trocas” y su mamá terminó la secundaria. Raquel nació en Creel, donde ha hecho toda su vida escolar, sobre lo que comentó: “Tengo muchos amigos, muchos familiares, tengo prácticamente todo y si necesito ir a estudiar para psicóloga, sería un gran sacrificio porque a mí no me gusta la ciudad”. Para Raquel, la educación sirve para “tener mejores oportunidades de trabajo… si uno no se casa, tener cómo salir adelante y no estar esperando a ver de dónde sale dinero o estar esperando a casarse para que alguien la mantenga. Mejor ser uno, poder mantenerse sola y tener un trabajo”.

Raquel piensa que ella misma es un caso de éxito. Mencionó en repetidas ocasiones la importancia del apoyo materno en su éxito académico y señaló que siente un gran respeto y admiración por su madre. Comentó que percibe que el apoyo de los padres es fundamental, porque “nos dan el estudio para que sigamos adelante y ya después, pensamos en otra cosa, pero primero antes que nada está el estudio y una carrera segura”. Señaló también que en su familia se marca mucho el mensaje de que estudiar es algo útil y positivo y comentó: “mis tíos y mis abuelitos también me dicen que le eche ganas”.

Esta joven se inclina por la psicología y explica: “Me gusta ayudar a las demás personas y me gustaría también ser maestra de niños especiales, porque me gustan mucho los niños especiales”. Cuando se le preguntó acerca de las razones tras su interés por estudiar esa licenciatura, platicó una anécdota: “Siempre me ha gustado atender a niños con síndrome de Down, pero, hace poco, estuve en la casa-escuela con los niños especiales y el chofer del camión me dijo: tú vas directo para ser maestra de niños especiales. Me sorprendió que me lo dijera, no sé qué me vio, pero creo que tiene razón”. Abundó: “Tengo una amiga con parálisis cerebral muy leve, me la llevo muy bien con ella… me llama mucho la atención dedicarme a eso”.

Ella se reconoce como buena estudiante, que obtiene calificaciones superiores al promedio y que disfruta del estudio, especialmente de historia, y comenta que desde la secundaria ha sido la que ayuda a sus compañeros en esta materia. “Es la que más me gusta y es en la que voy mejor y pues todos aquí me preguntan algo, pues ahí les digo y trato de explicarles bien, y ya cuando necesito ayuda como en química, que no le entiendo nada, me ayudan a mí”. Comentó que se involucra en actividades escolares. En la secundaria, solía estar en la escolta (tutores y acompañantes). Para Raquel, la clave del éxito académico (entendido como lograr una escolarización superior a la obligatoria: pasar de 9º grado) reside en el apoyo de los padres, aunque resaltó que lo más importante es el individuo mismo: “Lo más importante es uno mismo, porque si la demás gente no te apoya, tienes que darte ánimos para seguir adelante; al fin y al cabo es para nuestro bien, no para los demás”. Reconoce el valor del esfuerzo académico para “tener con qué pelear una beca… si no tengo buen promedio, no me dan nada, ni me abren la puerta”, bromeó Raquel.

Justo al momento en que Raquel terminaba la secundaria, en el verano de 2006, la familia Noris-García enfrentó problemas económicos, lo que la llevó a contemplar la idea de dejar de estudiar. “Ese semestre (agosto de 2006), tenía pensado dejar de estudiar, pensé: les ayudo a mis papas, trabajo y voy a dejar de estudiar para ayudarlos”. Relató que la maestra Sonia, quien trabaja en la secundaria y en la preparatoria públicas de la localidad, fue un elemento muy importante para perseverar: “Me ayudó a reflexionar que si no estudio, no voy a conseguir trabajo; estudiando, puedo ser maestra de niños especiales y lo que yo quiera, la maestra Sonia fue la que me hizo ver de seguir estudiando”.

Raquel comentó que está rodeada de mensajes positivos acerca del estudio y el trabajo: “Pues en mi caso, mi mamá me dice que todo lo que tengo es con esfuerzo, que lo aproveche, que lo cuide y lo valore, porque algún día, yo voy a tener que esforzarme para tener lo mismo, o si puedo más con mis estudios”. Relató que tiene un ejemplo en su madre, pues ella es el factor principal de que estén en mejor situación que muchos de sus vecinos. “Mi mamá pasó muchas cosas feas, batalló mucho para llegar a donde estamos; mi papa se separó cuando yo estaba chiquita; muchas cosas nos han ido marcando. Mi mamá ha luchado mucho para sacarnos adelante, gracias a mi mamá estamos acá abajo (en la ciudad), antes vivíamos más arriba y hacía mucho frío… me acuerdo que a veces se metía la nieve por los hoyitos en las paredes… por el esfuerzo de ella, hemos mejorado”.

Considera que tener una relación armónica y constante con los miembros de la comunidad es algo muy necesario, “creo que es fundamental convivir con las personas, como dicen: al que no habla, Dios no lo oye, o sea que debes moverte como puedas, con quien puedas, tal vez te pueden ayudar, si no, ni modo, para la otra… y también si necesitan de uno, ayudarles; mi mamá es muy amante de andar haciendo amigos y yo lo he aprendido”.

Guadalupe Beltrán-Amador
Guadalupe es el mayor de los tres hermanos producto del matrimonio Beltrán-Amador. Ambos progenitores trabajan, el papá como albañil y la mamá es empleada en un pequeño supermercado local. La señora Amador terminó la secundaria, mientras que el señor Beltrán no culminó la primaria. Guadalupe nació en Parral, Chihuahua; posteriormente su familia se fue a vivir a Chihuahua, en donde estudió hasta sexto de primaria.

Guadalupe está seguro de que la escuela sirve “para desarrollarse como persona y económicamente, porque si no tiene uno escuela, va a andar consiguiendo trabajo de los que pagan muy poquito y son muy pesados… estudiando tiene la oportunidad de agarrar un trabajo que sea fácil, y buen sueldo, porque de la escuela sale uno preparado para ser alguien en la vida; sin la escuela, no”. Comentó que trabaja en un supermercado por las tardes y abundó: “Sí, yo quiero tener dinero… aparte de la escuela, trabajo en las tardes y los fines de semana, así ya todo el dinero es para mí, ya no le doy tantas molestias a mi mamá de pedirle dinero”. Guadalupe comentó que actualmente está en el Programa Oportunidades, “cada dos meses me dan como novecientos ochenta pesos… con eso, me compran ropa, zapatos, lo que necesite de la escuela”.

Guadalupe piensa que lo esencial es no darse por vencido, “es que si a uno le gusta algo debe luchar por eso; si le gusta, tiene que luchar hasta conseguirlo, no ser conformista” y reflexionando acerca de sus compañeros que han dejado la escuela: “Los que se han quedado es porque no le han echado tantas ganas… no tienen ganas de superarse, se conforman con lo que saben ya, y ya no les importa, les gusta más trabajar que la escuela”. La mamá de Guadalupe le ha dicho que si quiere estudiar, lo aproveche, porque “hay muchas personas que no lo van a hacer, por ejemplo, yo tengo un hermano que no le gusta la escuela y como tengo unos tíos que trabajan en eso (narcotráfico) y traen carros buenos, ya él también quiere entrarle y traer carro”.

Le gustan las asignaturas de historia y geografía y dice ayudar a sus compañeros, igual que ellos lo ayudan. Guadalupe quiere ser maestro de preescolar y explicó que este interés se debe a dos razones: “A mí en las clases, no me da vergüenza que me pasen a leer o a explicar… y además me gustan mucho los niños chiquitos. Allá, en el rancho donde viven mis abuelitos, había una niña que no tiene papá y a mí me gusta mucho cuidarla, y una vez le dijo a su mamá que quería que yo fuera su papá y eso me dio mucha ternura… hay muchos niños chiquitos y, a veces, me los encargan, yo no batallo con los niños chiquitos”.

Comentó que su familia –en especial su mamá tiene una buena relación en la comunidad y relató el ejemplo de la gestión de su beca: “Cuando dieron las becas de oportunidades, mi mamá fue la que investigó y llevó al señor a la casa. Ella lo convenció y sí nos llevó la beca”. Guadalupe no encontró un ejemplo de alguien que admire. Señaló que siente un gran cariño y respeto por su mamá y que su ejemplo lo invita a seguir adelante, pero comentó que no hay alguien “que sea como mi héroe”.

Resultados principales
Los hallazgos más significativos están en consonancia de los que tuvo el proyecto macro (Silas, 2007), en el sentido de que es evidente cómo el individuo, el entorno cercano y la escuela son fundamentales. Estos hallazgos particulares se presentan a continuación.

El individuo mismo
En términos generales, los seis sujetos participantes muestran autoafirmación significativa. Se presentan de una forma sencilla (y hasta humilde); sin embargo, es evidente que tienen un alto concepto de sí mismos, notorio en la confianza de lograr los resultados esperados.
Los individuos encuentran satisfacción en lograr lo que otros no, lo que se convierte en un diferenciador social y reforzador de la conducta. Los participantes construyen su autoconcepto con términos como “perseverante”, “terco” o “firme”. Esto les permite asumir un papel de personas que no se dejan vencer y con el tiempo, se convierte en su cara evidente ante la familia, la escuela y la comunidad.

El entorno inmediato
Dentro del entorno inmediato, se encuentran usualmente la familia nuclear y miembros de la familia extensa. Detrás de los alumnos “exitosos”, hay personas cercanas que juegan papeles determinantes (Silas, 2007). El primero es el de apoyo verbal y logístico, que es regularmente asumido por la madre. Esta persona es al mismo tiempo un soporte afectivo y un elemento afirmador de convicciones. Ofrece auxilio logístico para gestionar apoyos o becas (hace los trámites, lleva los papeles, obtiene las firmas de autorización, etc.), al tiempo que, en ocasiones, excusa la participación de los estudiantes en labores del hogar o de participar en un empleo remunerado para permitirles enfocarse en los estudios. La persona que desempeña este papel está al tanto de fechas, eventos y lugares. Este papel de gestor de información es vital en comunidades marginadas, a las que los apoyos y la información sobre éstos llegan tarde.

Otro papel evidente es el desempeñado por una “persona significativa en resiliencia”. Esta persona regularmente se ubica en el núcleo familiar o en el entorno escolar y es alguien cuya trayectoria o actualidad resulta atractiva a la persona y que tiene un papel vital en las aspiraciones del sujeto. Mantiene una interacción constante con el sujeto y le ayuda a construir su propia ruta de resiliencia o éxito. Mediante la interacción, se construye una serie de significativos mensajes orientados a fortalecer la perseverancia de los estudiantes (Silas, 2007). Estos mensajes se dividen en tres grupos: a) la permanencia del conocimiento en contraste con las posesiones físicas o económicas, b) la necesidad del uso parsimonioso de los recursos y c) la ampliación de oportunidades que da el conocimiento escolarizado. En el primero de los grupos, se encuentran frases como: “los estudios es algo que nadie te puede quitar, algo que es tuyo, ni modo que te quiten lo que sabes”, reportado por el alumno de preparatoria en Creel. En el segundo grupo, es frecuente que se resalte la necesidad del uso efectivo del esfuerzo personal y el sacrificio económico. En el tercer grupo de mensajes, es frecuente encontrar ideas acerca de lograr lo que sus padres no lograron y con ello evitar las limitaciones de sus progenitores.

El entorno escolar
En la institución educativa, sobresalen dos elementos: a) la relación maestro-alumno y b) las prácticas institucionales para apoyar a los alumnos (Silas, 2007). El primero se da en el nivel individual y recae en la persona de maestros que tienen la sensibilidad de detectar alguna habilidad especial en los alumnos y la capacidad de establecer una relación constructiva. Esta acción está basada en la capacidad de alumnos y maestros de relacionarse en torno a actividades académicas que evidencian las habilidades del alumno. Con frecuencia, los maestros son casos de resiliencia y éxito en sí mismos, provienen de comunidades y familias en alto estado de marginación, han superado adversidades y son capaces de reconocer en sus alumnos algunas cualidades que les ayudarán a perseverar en su formación. Esto no parece ser un esfuerzo sistematizado ni planeado de las instituciones educativas.

El segundo de los elementos es más estructural y tiene qué ver con becas, campañas de apoyo a los alumnos u otros mecanismos con que cuenta la institución educativa para vincularse con su comunidad y sus alumnos.

Es trascendente resaltar el valor de la institución educativa como un elemento de reconocimiento social para los alumnos que sí continúan su formación (Duschatzky, 1999). Los jóvenes participantes parecen entender la escolarización como mecanismo de reconocimiento social en dos ámbitos: a) como distinción dentro de la propia comunidad pues se convierten en las personas que han logrado lo que los demás no y, b) como evidencia de que son ellos (y no otros miembros de la localidad) quienes, tras asistir a la enseñanza escolarizada, tienen herramientas conceptuales manejarse con soltura en su relación con el mundo extracomunitario.

La escuela da a los habitantes de las comunidades marginadas una herramienta para establecer nuevos parámetros de relación entre los géneros (Duschatzky, 1999). Esto se refleja en que los estudiantes varones que quieren seguir su ruta de escolarización en estas localidades, deben de alejarse de la expectativa de la comunidad de que su futuro está en el trabajo rural o la migración y, en cambio, centrarse en los estudios. Esto reposiciona al joven en su comunidad. En el caso femenino, asistir a la escuela trae una revaloración de su papel en la sociedad/comunidad, se aleja de la expectativa de sumisión y dependencia. Esto genera una revaloración individual, señalada por algunas de las participantes quienes resaltaron su interés por demostrar que las mujeres y pueden valerse por sí mismas.

La comunidad
La comunidad de Creel se encuentra fuertemente presionada por varios problemas entre los que fueron notorios: a) la descomposición del tejido social, b) la nociva influencia del narcotráfico y c) la falta de oportunidades económicas que, aunadas a la creciente dependencia del turismo, han hecho que los jóvenes vean cada vez menos claramente las ventajas del estudio. Los participantes en el estudio contaron con la influencia de personas significativas en resiliencia y la consejería de algunos profesores. Esta red de relaciones es fundamental para contrarrestar los mensajes prevalentes en la comunidad.

En este sentido, la información recabada en el campo permitió conocer que la forma de ver el mundo que tienen los miembros de las comunidades actúa en contra de los esfuerzos de promoción de la escolarización. La comunidad no les premia alejarse de los estereotipos o las conductas esperadas. Los jóvenes tienen una relación ambivalente hacia su comunidad, porque sienten un fuerte arraigo hacia su localidad al tiempo que ven que les reconoce su perseverancia académica sólo de manera retórica pues en la práctica no les brinda las oportunidades para desarrollarse en actividades de mayor complejidad derivadas de una mayor escolaridad.

A manera de conclusiones
Estas historias ponen de manifiesto las dificultades que representa continuar la formación académica en localidades que enfrentan altos niveles de marginación. Adicionalmente, se ve cómo los jóvenes que desean continuar su formación requieren apoyo que se identifica en la influencia que tienen las interacciones del estudiante con dos figuras clave y que fueron llamados “motores” (Silas, 2007) en analogía con su capacidad de mover al sujeto. Estos dos “motores”, uno que empuja con su apoyo y otro que jala con su ejemplo, han demostrado ser un factor crucial en la persistencia escolar de los jóvenes. Estos motores, en especial “el que jala”, corresponden con la figura que se llamó persona significativa en resiliencia.

Un punto importante que se identifica “entre líneas” en las expresiones de los participantes es la necesidad de que, en las escuelas, se integren redes de interacción centradas en la promoción del logro y el reconocimiento de las habilidades de los alumnos. Estas redes al estar ubicadas en el entorno escolar pueden funcionar como catalizadoras de las expectativas que tienen los maestros sobre los jóvenes y potenciar las creencias de sus familias en relación con la posibilidad de que lleguen a niveles superiores de formación. Por último, servirían para dar fuerza a las convicciones de los jóvenes en relación con su capacidad de vencer adversidades. Este tipo de apoyos pueden contribuir aunque sea un poco a mejorar las condiciones de la población en general y aunque no generarán empleos ni limitarán el crecimiento del narcotráfico, sí proveerán a los jóvenes nuevos marcos de referencia para su toma de decisiones.

Notas

    1. Nota del editor. En este estudio se respetó la fidelidad del discurso oral de los entrevistados.
    2. Los tarahumaras son un pueblo nativo de México, asentado en territorio del estado de Chihuahua; ellos se llaman a sí mismos “rarámuri”. Tarahumara también es como se conoce en castellano a la lengua de este pueblo. Los españoles los denominaron tarahumaras, una castellanización de la palabra rarámuri.
    3. Gentilicio de San Juanito, población del estado mexicano de Chihuahua, situada en el punto más elevado de la Sierra Madre Occidental en el estado, en el municipio de Bocoyna.
    4. n México, el bachillerato, conocido como preparatoria, es un período de estudio de 3 años. Hay preparatorias de 2 y 4 años. Algunas se dividen en áreas de especialidad con conocimientos básicos para ingresar a la Universidad. También hay preparatorias técnicas y abiertas. Todas deben estar incorporadas directa o indirectamente a la SEP (Secretaría de Educación Pública) y algunas dependen de la Universidad Autónoma de su región

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Número 3
Julio - diciembre de 2009
ISSN versión electrónica 2027-1182
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Silas-Casillas, J. C. (2009). Estudiar en la montaña sin morir en el intento. magis, Revista Internacional de Investigación en Educación, 2 (3), 211-226.
 
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