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Jaime Alejandro Rodríguez
Posmodernidad en la novela colombiana. Narrativa colombiana de fin de siglo - Metaficción en la novela colombiana

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Luz Mery Giraldo B.
Narrativa colombiana: búsqueda de un nuevo canon

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Alvaro Pineda Botero
Del mito a la posmodernidad - La fábula y el desastre. Estudios críticos sobre la novela colombiana. [1605-1931]

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Raymond L. Williams
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Bodgan Piotrowsky
La realidad nacional colombiana en su narrativa contemporánea

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Carmenza Kline
Apuntes sobre literatura colombiana -comp.-

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Peter G. Earle
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Angel Rama
La narrativa de Gabriel García Márquez. Edificación de un arte nacional y popular

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William Rowe
García Márquez: La máquina de la Historia

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Rubén Jaramillo Vélez
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Treinta años después
Ponencias del IX Congreso Nacional de Literatura, Linguística y Semiótica

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Héctor H. Orjuela
El desierto prodigioso y prodigio del desierto" de Pedro Solís y Valenzuela. Primera novela hispanoamericana.

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María Elvira Villamil
La narrativa colombiana reciente

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La violencia desde la palabra


Alvaro Pineda Botero: La fábula y el desastre. Estudios críticos sobre la novela colombiana. (1605-1931)


El caballero de Rauzán (1887)

Felipe Pérez (1836 - 1891), quien llegó a ser presidente de la República, fue un novelista fecundo, entre su producción cuenta por lo menos con veintidós novelas, algunas de las cuales - por su estilo y su temática - contrastan de manera notable con las que escriban por aquella época sus conciudadanos.

El Caballero de Rauzán es un delicioso e imaginativo relato que combina la frivolidad con la erudición, la nostalgia romántica con el horror de la novela negra. Su protagonista, José Hugo de Rauzán, se presenta como un expatriado que ha recorrido todos los continentes: «me he nacionalizado en los países en donde he vivido y he sido persa con la misma facilidad que turco, inglés, tártaro, español y griego» (p.392)1, con lo cual demuestra su desdén por las ideas de nación y patria. Su comportamiento fluctúa entre lo noble y lo plebeyo; entre la farsa, el valor y la fortuna. En el mundo creado por Pérez, las personas practican todas las religiones o ninguna, actúan a la manera de Fausto; hablan muchos idiomas y pertenecen a cualquier grupo e étnico, incluyendo los africanos, todo dentro de un ambiente de exotismo y modernidad. Por tales razones, esta novela cosmopolita brilla en una época en la cual la literatura colombiana se movía en el espacio estrecho de la provincia, y muchos intelectuales «avanzados» seguían aferrados a modelos españoles de] siglo de oro y del costumbrismo, preocupándose por establecer una identidad nacional, defender una ideología de partido y reseñar las fiestas de San Juan.

La novela, de un poco mas de cuatrocientas páginas en formatopequeño, se divide en tres partes. La primera y la tercera transcurren en la década de 1880, en una ciudad cuyo nombre, siguiendo cierta costumbre europea, se sustituye por asteriscos. Su ambiente es moderno y no fácil ubicarla en un continente específico. Rauzán tiene unos cuarenta años de edad. Es un ser excepcional por su presencia física, su nobleza, inteligencia, fortuna material, por sus conocimientos científicos y filosófico, por sus viajes y por la categoría de las personas con quienes se relaciona. Al comienzo poco se sabe de su origen y de su pasado, pero al avanzar la tercera parte llegamos a conocerlos, aunque algunos elementos permanecen rodeados de misterio. En algún lugar se dice que tenía el título de «barón» (p. 141). Al Parlamento inglés asistió con el nombre de «Lord Douglas», en España fue el «Conde de Fuentes», en un país africano se presentó como el «Emir Abassy». En este mismo continente peleó contra el gran Ab-del Kader en una guerra santa. Rauzán puede expresarse en muchos idiomas, en especial en inglés, español, francés y árabe (p.352). Desconcierta a sus enemigos y rivales con un servicio inesperado, con una galantería de alto tono o con una confidencia (p.85). Es una especie de Fausto: «He estudiado la ciencia de los hombres y de las cosas, he sondeado el espíritu de las criaturas y del siglo (... ) he recorrido todas las partes del mundo (... ) he leído marcho y no he escrito nada. No tengo ilusiones pero tengo fe. La enemiga de ésta, la duda, nunca ha roído mi corazón» (p.387).

Es, además, un ser irresistible para las mujeres. En su presencia padecen «las reputaciones de alguna matrona y de más de una doncella». Se habla entonces de «citas escandalosas, de obsequios de príncipe, embozados de media noche, escaleras de seda pendientes de los balcones» (p.45). Al comienzo se ignora si es casado o soltero y él se cuida bien de mantener el secreto. Se lo disputan, en especial, Eva y Laís, dos jóvenes ricas de la nobleza de la ciudad. La indecisión y el filtreo con ambas se extiende por varios capítulos. Rauzán explica: «por un capricho cruel de mi suerte, sé inspirar pasiones que yo no siento, soy un hombre de hielo, tengo un alma insensible a los halagos y seducciones del sexo bello» (p.152). Él rnismo intenta disuadir a sus amigas de sus pretensiones amorosas. En una ocasión les dice: «Todas las mujeres que me han amado han sido desgraciadas (... ) yo no sé corresponder a ninguna». Y a continuación les hace una terrible revelación: «Llevo la muerte conmigo» (p.132-134). Como a pesar de estas advertencias sus amigas insisten, Rauzán se decide por Laís; a Eva le vaticina: «pronto estaréis con los ángeles, no olvidéis que llevo la muerte conmigo».

La segunda parte de la novela es un extenso relato intercalado, tan extraño al resto del material que por muchas páginas desorienta al lector. Comienza con una leyenda escandinava, que se desarrolla en Islandia. Allí, en el fondo de una cueva alejada de la ciudad, un pirata entierra un valioso tesoro. Muchos años después Erico, un enano del lugar, lo encuentra y, desde ese día, se transforma en su vigilante, apartándose de todo tipo de comercio humano. Después de una noche de tempestad, al descender a la playa, encuentra entre los restos de un naufragio el cuerpo de una mujer que aún aprieta fuertemente entre sus brazos a una niña de aproximadamente ocho años. Erico la adopta y la educa a su manera. La niña crece y Erico llega a enamorarse de ella, aunque no es correspondido. Para seducirla le enseña el tesoro. Las descripciones son minuciosas y llenas de colorido, y la historia del enano enamorado alcanza momentos conmovedores.

En el comienzo de la tercera parte descubrimos que la niña criada por el enano se llama Edda, que es ilegítima de Rauzán, y que la noche del naufragio viajaba con su madre Sulima a su encuentro. Después de muchos años de indagar inútilmente, el padre Miguel, confesor y amigo de Rauzán, averigua el paradero de Edda y le avisa al padre, quien logra rescatarla. Cuando ella le menciona el tesoro escondido inician su búsqueda, pero tienen que abandonarla al extraviarse en los caminos de la agreste Islandia. Entretanto, el matrimonio con Laís ha fracasado. Ésta se suicida y Edda ingresa en un convento, con lo cual finaliza la trama.

En esta reseña sólo he presentado los personajes mejor definidos y algunas peripecias. La forma como está construido el relato permite alargarlo indefinidamente, a la manera de las novelas de caballerías. El autor logra que muchos temas y situaciones giren alrededor del multifacético y ambiguo Rauzán, aunque en algunos casos la ilación es poco convincente. Por ejemplo, en una especie de lance contra el embajador ruso, quien se siente ofendido por los avances de Rauzán con su esposa, éste hace gala de extensos conocimientos en frenología, una rama de la ciencia que tuvo especial desarrollo durante el siglo XIX. Explica Rauzán que a cada facultad de la mente humana corresponde un espacio definido en el cerebro. El tamaño de los varios órganos cerebrales nos da una idea del carácter de la persona, lo cual permite interpretar la configuración de la superficie externa del cráneo. Habla de los fundadores de esta ciencia, Gall, Spurzheim, Lavater, cita una larga lista de científicos y acentúa el hecho, demostrado por un tal Tiederman, de la igualdad entre el cerebro de un negro africano y el de un blanco europeo (p.67). Al hacer énfasis en esta teoría, Rauzán impugna una postura ideológica, propia de la época, que consideraba a los negros como inferiores a los blancos. Otros temas manejados más o menos con cierta extensión y vinculados con la vida del personaje son los de la catalepsia y el mesmerismo, que, como es sabido, pertenecen también al ámbito intelectual europeo del siglo XIX y que fueron poco frecuentados por los novelistas colombianos.

En otro lugar aparece otra extensa historia intercalada: se trata de Burke y Haré, famosos asesinos de Edimburgo, quienes, en el año de 1826, ahogaban a pasantes y personas solitarias para vender los cadáveres el cirujano Knox2. Alcides, hermano gemelo de Rauzán, fue una de sus víctimas.

A pesar de ciertos problemas de estructura e inverosimilitud, la incursión en los temas reseñados y ciertos detalles de estilo otorgan a esta novela un lugar importante en la evolución del genero en Colombia: anuncia de manera clara lo que pocos años después será conocido como Modernismo. El lenguaje que utiliza Pérez es directo y sin rasgos dialectales; las frases son cortas y están llenas de tristeza y paradoja; los hechos más sorprendentes se cuentan de una manera sencilla, inclusive aquéllos llenos de exotismo. Hay un fondo religioso expresado, sobre todo, en una sutil dialéctica entre los anhelos de espiritualidad y el materialismo rampante. Se usan palabras y expresiones como «demente», «tedio brutal», «misántropo». Cuando muere Eva no hay lamentos ni suspiros, en contraste con otras novelas de la época llenas de escenas lacrimosas. De igual forma se relata el matrimonio de Rauzán y Laís. Otro rasgo de modernismo es el hecho de que los matrimonios se arreglan directamente por los contrayentes, sin la intervención de padres o tutores. Al referirse a Laís, afirma el narrador que «no era una mujer de hogar sino de mundo (... ) tenia imaginación pero carecía de talento» (p.161), presentando una nueva tipologia de mujer. También se habla libremente del divorcio, lo cual era escandaloso en la sociedad pacata de aquellas décadas (p. 171). Rauzán, el más noble, rico, bello, sabio, inteligente, quien ha viajado por todo el planeta y amado a las más bellas, descubre que su vida sólo ha sido de infelicidad y frustración. Con estos rasgos penetra en la novela colombiana un nuevo tipo de héroe para configurar una narrativa desesperanzado sobre la vida y el amor3.


1. Cito por la primera edición: Imprenta de Echeverría, Bogotá, 1887, 416 págs.
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2. El caso es histórico. El juicio se abrió en el tribunal superior de justicia de Edimburgo el 24 de diciembre de 1828, (Encyclopaedia of Murder, 1961, p.133-136). Es interesante notar que este tipo de sucesos alimentaron la imaginación de los escritores a todo lo largo del siglo XIX, conformándose así el género gótico o de terror. Por la época de la publicación de El caballero de Rauzán el tema estaba de moda. Hacía furor en el mundo de habla inglesa; cfr. Tlie Stranqe Case of Dr Jeyyll and Mr Hyde (1 886) de Robert Louis Stevenson.
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3. Esta tipología de héroe prefigura, con cien años de anticipación, a Maqroll el Gaviero, el personaje central de las novelas de Alvaro Mutis
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