¿Cómo evoluciona el grito del gol en Colombia?

¿Cómo evoluciona el grito del gol en Colombia?

Bienvenidos a La Claraboya de Pesquisa Javeriana, nuestro podcast de ciencia para personas que no son expertas en ciencia.

Después de las emociones y sentimientos que ha dejado el mundial de Rusia en los corazones colombianos y en la recta final donde los finalistas son Francia y Croacia, Pesquisa Javeriana y La Claraboya reviven las festivas y folclóricas narraciones de fútbol en la radio colombiana, esas que han acompañado a su audiencia a lo largo de la historia mientras se sufre o se goza en los partidos; voces alegres que alientan al público cuando el equipo está caído y hacen vibrar los corazones con la entonación de los goles.

El invitado en esta ocasión es William Zambrano, periodista deportivo y profesor de la Pontificia Universidad Javeriana, quien ha dedicado su vida a estudiar las transformaciones de la radio. Creador de libros resultado de sus investigaciones como Tras las barras bravas: prácticas comunicativas, identidad y cultura (2014) y Tarjeta Amarilla al periodismo colombiano (2000), Zambrano vio crecer la radio y con ella a los narradores colombianos. Hoy remueve el pasado.

Medicina e ingeniería se unen para salvar vidas

Medicina e ingeniería se unen para salvar vidas

El pecho de SimMan se mueve con el latido de su corazón, sus pupilas se contraen cuando el doctor Adalberto Amaya, especialista en educación médica, pone sobre ellas una linterna con luz blanca. Aunque su piel es pálida y tiene cejas cafés sutilmente delineadas sobre su frente, lo que realmente llama la atención de este peculiar paciente es que está hecho de plástico, caucho, cables y un software inteligente que reproduce las funciones fisiológicas del ser humano .

SimMan tiene forma de hombre. Es capaz de llorar, respirar, hablar, expulsar sangre e incluso fingir taquicardia, paros cardiacos, arritmias o hipertensión para poner a prueba a estudiantes y profesionales médicos en situaciones clínicas reales. Pero no está solo. SimMom, por ejemplo, es una tecnología que recrea el comportamiento de una mujer en condición de parto y las complicaciones obstétricas que pueden presentarse; LapSim , emula procedimientos laparoscópicos para mejorar las habilidades psicomotoras de los especialistas en quirófanos a través de realidad virtual, y SimBaby  es un dispositivo a escala diseñado para practicar procesos de entubación, desfibrilación y tratamientos intravenosos.

Estas novedosas herramientas hacen parte del Centro de Simulación Clínica  de la Pontificia Universidad Javeriana, una institución creada en el 2007 para facilitar procesos de aprendizaje y fortalecer las competencias médicas. En ese sentido, y teniendo en cuenta el interés de la comunidad académica por desarrollar instrumentos biomédicos para el trabajo hospitalario, Martha Lucía Zequera, diseñadora industrial javeriana y doctora en ingeniería biomédica, se interesó en crear un curso de verano para formar a estudiantes de posgrado y doctorado en el desarrollo de tecnologías emergentes, creadas para asistir a los adultos mayores.

Así nació el primer Summer School: “Emerging Technologies to Support Health Care and Independent Living ” en 2017, un evento diseñado por la Facultad de Ingeniería y la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, la International Federation for Medical and Biological Engineering (IFMBE ) y la Engineering in Medicine Biology Society (IEEE).

Participantes del curso de verano en la Pontificia Universidad Javeriana sobre tecnologías emergentes para atención del adulto mayor.
Participantes del curso de verano en la Pontificia Universidad Javeriana sobre tecnologías emergentes para la atención del adulto mayor.

Pesquisa Javeriana estuvo presente durante la segunda versión del encuentro, del 25 al 29 de junio, al que asistieron 12 conferencistas internacionales como: Ratko Magjarevic, profesor titular de la Facultad de Ingeniería Eléctrica y Computación de la Universidad de Zagreb, Croacia; Kang-Ping Lin  Ph.D., profesor de la Universidad Cristiana Chung-Yuan de Taiwán, y  Andrew Laine, profesor de radiología de la Universidad de Columbia en Nueva York, quien destacó el trabajo que ha venido desarrollando el Centro de Simulación Clínica con los estudiantes javerianos.

Martha Lucía Zequera, coordinadora del curso de verano, le cuenta a Pesquisa Javeriana cómo desarrolla el plan de trabajo académico que tiene con los estudiantes, de qué tratan sus investigaciones y los retos que se presentan de cara al futuro.

Pesquisa Javeriana: ¿Cómo surge esta investigación?

Martha Lucía Zequera: En Latinoamérica no teníamos un curso de alto estándar para estudiantes de posgrado y doctorado en ingeniería biomédica y para hacerlo necesitábamos tener el aval de IFMBRE, IEEE y el Consejo Regional de Ingeniería Biomédica para América Latina (CORAL). Por eso, empezamos a consolidar un grupo interdisciplinario entre estas redes en 2014 con el apoyo del vicerrector académico de la Universidad Javeriana, Luis David Prieto Martínez, y el decano de la Facultad de Ingeniería, Jorge Sánchez. A la primera reunión asistieron representantes de cada entidad, de países como México, Argentina y Ecuador. Con ellos empezamos a fortalecer la idea.

PJ: ¿Qué entender por ingeniería biomédica?

MLZ: La ingeniería biomédica es la implementación de soluciones  o invenciones de ingeniería aplicadas a la medicina para preservar la vida humana y proteger el medio ambiente. Esa es la filosofía de este concepto y su aplicación en el área de la salud.

PJ: ¿Por qué decidieron orientar esta iniciativa en torno al adulto mayor?

MLZ: Tomamos como tema emergente al adulto mayor porque es una población frágil, es una población afectada, lo cual es común en América Latina. A pesar de ser una población muchas veces despreciada por su vejez, tiene mucho por contar, mucha sabiduría, por eso queremos enseñarles a los ingenieros la importancia que tiene el ser humano y cómo las tecnologías son medios que facilitan mejores diagnósticos y su calidad de vida e independencia.

PJ: En ese sentido, ¿cuál es la metodología de trabajo con los estudiantes?

MLZ: Decidimos trabajar dos grandes temas en este summer: el primero es rehabilitación porque las personas mayores están propensas a caerse e incluso tienen muchas alteraciones del equilibrio, y por otro lado las enfermedades cardiológicas. Durante las clases les enseñamos qué es, por ejemplo, un infarto y lo que se hace cuando esto ocurre para que empiecen a construir conocimiento […] Luego, durante el cierre del evento ante el Vicerrector de Investigación de la Universidad Javeriana y el grupo de profesores invitados, los estudiantes presentan una propuesta de  investigación real, clara, a partir de una señal cuantitativa.

PJ: Explíquenos un poco sobre el concepto ‘investigación real’.

MLZ: Esto significa que cada grupo de estudiantes tiene un padrino profesor de las organizaciones invitadas, quienes conforman el comité académico. Primero les presentamos a médicos quienes les cuentan sobre las características del adulto mayor, lo que en términos clínicos es normalidad y anormalidad, para que luego ellos apliquen esos conocimientos en su ingeniería a través del procesamiento de señales biológicas. Así, el ingeniero empieza a entender la fisiología desde la óptica médica y no solo desde la ingeniería para hacer un trabajo de investigación más sólido.

Ahora tenemos cuatro grupos de investigación que van a trabajar en problemas específicos; nosotros les enseñamos a manejar ‘key words’ en los cuatro casos para que ellos desarrollen la bibliografía, el estado del arte y entiendan desde la ingeniería qué es la fisiología, qué es normal y qué no lo es.

PJ: ¿Cuáles son esos problemas?

MLZ: Sus investigaciones surgen de los talleres que les presentamos. Por ejemplo, uno es sobre el análisis de la huella plantal. Allí los estudiantes deben descubrir con las técnicas de ingeniería y con los algoritmos cómo caracterizar las diferencias entre las morfologías de los pies para que un médico, en este caso, pueda diagnosticar el equilibrio de un paciente y predecir caídas a partir de sus patrones de presión.

También les presentamos talleres sobre exoesqueletos: estos son dispositivos para asistir a las personas que tienen problemas músculoesqueléticos como en el caso de los adultos mayores que tienen problemas de desviación de columna, de cadera, desgaste de meniscos o que requieren trasplante de rodilla.

Con esta información y sus inquietudes, un estudiante de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Javeriana propuso mostrar cómo un atleta de alto rendimiento puede variar su capacidad de respiración o de movilidad de acuerdo con la ubicación del sillín de su bicicleta.

PJ: ¿Qué diferencia a este encuentro de otros cursos sobre ingeniería biomédica?

MLZ: Nuestro interés es que este summer sea una red para desarrollar, innovar y hacer investigación y docencia en grupo; la diferencia es que formamos una red de ingenieros humanizados por las tecnologías, es decir que no desarrollan tecnología per se, sino una que sea incluyente y que pueda ser activa en el adulto mayor para que le garantice una mejor calidad de vida.

PJ: Una vez finalizado este encuentro, ¿cuáles son sus metas a corto plazo?

MLZ: Esperamos hacer un tercer summer. Cuando este esté maduro esperamos publicarlo en una revista especializada en ciencia, tecnología e innovación como Springer  y luego rotarlo por toda Latinoamérica. Esta es la idea, que salga de la Javeriana, que empiece a rodar y que se implementen todas las metodologías que trabajamos aquí.

También quiero decir que la oficina de Innovación de la Universidad Javeriana nos ha propuesto para el próximo año hacer un workshop de nuevas prácticas de transferencia de tecnología e innovación. Paralelamente, con IBM nos propuso hacer una maratón de nuevas ideas usando las técnicas que dimos en este encuentro.

El maestro, el centro del sistema educativo

El maestro, el centro del sistema educativo

El mes de mayo es crucial para la educación colombiana: por quinta vez, los estudiantes de 15 años de colegios públicos y privados representarán al país en las pruebas PISA. Este se ha convertido en un medidor de gran importancia para entender qué tan alta es la calidad del sistema educativo del país, pues sus resultados se comparan con los 35 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, su impulsor) y los demás que, como Colombia, lo presentan.

Los resultados en esta materia no han sido del todo satisfactorios. Aunque en su sumario de 2015 –último año en que se realizó la prueba– la OCDE reconoció que el colombiano fue el segundo mejor avance desde 2006 en materia de resultados, es cierto que el país se ubica por debajo del promedio de los países miembros de la organización, considerada como ‘el Club de países con las mejores prácticas’.

En esa ocasión, diversos debates se suscitaron por cuenta de los resultados: las críticas sobre la preparación de los profesores abundaron, al igual que las propuestas de copiar los sistemas educativos de países con mejores puntajes, como los nórdicos o, concretamente, el de Singapur. Sin embargo, esta ha sido una discusión sin mayores avances.

Para entender la importancia de estas pruebas en el actual sistema de educación y los cambios que deberían darse, Pesquisa Javeriana consultó a Félix Antonio Gómez, magister en educación, candidato a doctor en ciencias sociales y, desde enero de 2018, decano de la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Javeriana. En su concepto, más allá de implantar los modelos de otros países, es necesario que el país reivindique a todo nivel la figura del maestro en el aula de clase.


Pesquisa Javeriana: ¿Por qué es vital para Colombia medir su modelo de educación a través de las pruebas PISA?
Félix Antonio Gómez: Se podrían mencionar varios factores, entre los principales: los de orden económico, educativo y político.  En lo económico, las pruebas pueden ser un indicador de la manera en que un país puede encauzar sus modelos de educación para ser competitivo en el mercado internacional; pero, también, para definir prioridades que vayan más allá de este.  En lo educativo, pueden convertirse en tema de debate para determinar si lo que se mide en las pruebas concuerda o no con las necesidades formativas más urgentes del país, para entonces, tomar decisiones informadas y consensuadas.

Finamente, en lo político, las pruebas deberían ayudar a establecer políticas educativas de Estado y no, como hasta ahora ha sucedido, políticas de gobierno acomodaticias y de muy cortos alcances.


PJ: Colombia ha participado desde 2006 en las pruebas PISA. ¿Qué tal han sido los resultados?
FAG:
No nos ha ido muy bien, varios países nos llevan una gran ventaja. ¿Qué se ha hecho? De manera efectiva, muy poco en realidad; ha sido más el escándalo, pues los resultados han servido más para la demagogia política que para obtener resultados educativos reales. El debate se ha concentrado en si las pruebas son deseables o no, si son pertinentes, sobre su carácter político internacional, pero nunca se llega a acuerdos o claridades sustanciales. Ha habido demasiado debate estéril. Los docentes, que deberían estar participando en la discusión, configuran sus posiciones a través de otras voces que los median, tales como representantes políticos y directivos, pero el maestro “de a pie”, de aula, es quien termina estando menos informado sobre todo lo que gira en torno a la prueba y sus resultados, y se queda repitiendo lo que escucha del dirigente sindical, del político de turno o de la figura de moda en la pedagogía.

Si habláramos de lo que PISA ha producido, tendríamos que señalar que ha aumentado la brecha entre unas personas que discuten y toman las decisiones, y el maestro, que es quien finalmente se juega su trabajo en el aula. Es una especie de taylorismo educativo: a un lado los que discuten y diseñan políticas, y al otro el maestro que aplica, algunas veces sin saber muy bien por qué lo hace.


PJ: A nivel de política, ¿qué esfuerzos se han intentado a partir de estos resultados?
FAG: Podríamos mencionar en los últimos años la promulgación de los Derechos básicos de aprendizaje como una forma de que los niños adquieran aquellos saberes considerados fundantes en las principales disciplinas, pero, curiosamente, no han tenido una buena recepción entre los maestros.

Uno podría pensar que el programa “Ser Pilo Paga” tiende a eso también, a brindar oportunidades para que los muchachos que no tienen los recursos puedan acceder a las universidades que ofrecen una mejor calidad, pero todo eso se ve enturbiado por intereses de grupo político, ideológico. Se han hecho diferentes intentos, pero uno de fondo, con el que se busque repensar los fundamentos curriculares en las áreas esenciales, en el que se modele la educación sobre el trabajo interdisciplinario, o una educación más acorde a las exigencias de una sociedad que está cambiando muy rápidamente y donde el conocimiento se ha convertido en la moneda de cambio, esas transformaciones de fondo no se han dado.


PJ: Entre las propuestas formuladas por el Ministerio de Educación Nacional, se ha hablado de copiar el modelo educativo de países como Singapur o los escandinavos. ¿Eso le sirve a un país como Colombia?
FAG: Las influencias culturales y educativas entre naciones no son nuevas. Hoy, debido a los avances de las tecnologías en comunicación, es más fácil conocer y seguir otros modelos educativos, pero trasplantarlos a otra nación solo porque funcionó en el país de origen no es acertado. Hay que tener en cuenta que cualquier mecanismo de mejoramiento del conocimiento o de las habilidades de la persona debe tener en cuenta el contexto en el que se va a aplicar; no podemos copiar otro modelo de manera exacta, pero sí hay generalidades que se pueden adaptar. En ese aspecto, hay cosas interesantes en el modelo matemático de Singapur, también en lo que está aplicando Finlandia y otros países, y otras que no serían deseables ni aplicables para Colombia.

Por otra parte, tenemos una realidad que, por exagerarla, se nos está convirtiendo en un mito: como somos un país de regiones, debemos tener modelos diferentes para cada región. Eso también, llevado al extremo, es peligroso. Por ejemplo, hubo un caso de una capacitación de maestros por medio de un juego con figuras de animales y un maestro se negó a aplicarlo en su escuela porque uno de los animales representados no existía en su región. Hasta esos extremos hemos llegado.


PJ: Por los resultados obtenidos en las pruebas PISA, se puede concluir que los estudiantes colombianos salen muy mal formados de los colegios y es responsabilidad de las universidades nivelarlos. ¿Qué tan cierto es esto?
FAG: La Javeriana tiene un programa para acoger estudiantes que cursan último año de bachillerato para que vean algunas materias, permitiéndoles ver cómo es el ambiente universitario y validándoles esos créditos si las aprueban y se inscriben en la carrera. Es un ejemplo para decir que se necesita ese puente entre el bachillerato y la universidad. Seguimos teniendo un número amplio de áreas del conocimiento que el alumno tiene que ver en el colegio y pasa a una institución que restringe, en el sentido epistemológico del conocimiento, todos esos saberes, volviéndose una persona mucho más específica: de ver 11 asignaturas en la educación básica, más las electivas ofrecidas en el colegio y las actividades extracurriculares programadas por los papás, se pasa a ver siete materias en el primer semestre universitario.

En ese caso se necesita este puente, pero también es necesaria una revisión a profundidad de estos lineamientos curriculares en el país. Si no los tenemos ni los empatamos con la transformación que están viviendo las universidades, esa brecha no solo será de formación, en el sentido estrictamente académico, sino que lo será en otros sentidos: de orden social, relacional, etc. Pensemos en un joven que venga de un colegio de un solo género a una universidad y ahora deba relacionarse con personas de distinto sexo, estudiantes que vienen de colegios con una disciplina bastante rígida y entran a una universidad donde el grado de libertad es amplio, sin mayores restricciones, ahí tenemos brechas de otro tipo. En esos casos, el puente está roto. Por eso no solo necesitamos una reforma curricular que acerque la universidad al colegio sino que permita también una dimensión nueva del aprendizaje curricular, centrado en cómo aprenden los estudiantes y no en cómo enseñamos.


PJ: Otros países resaltan que el rol del maestro es un eje central para el sistema educativo, pero en Colombia la formación de profesores está en crisis, cada vez son menos los inscritos a licenciaturas por factores como los salarios bajos, la altísima carga laboral o los desplazamientos exagerados para ir a dictar clase. ¿Cómo puede hacer Colombia para convertirlo en una pieza fundamental?
FAG: Hoy tenemos en el país un desconocimiento de la labor del maestro. Se han dado algunos pasos para corregir este problema pero son más demagógicos, ligados a políticas momentáneas. Se habla mucho de la importancia del maestro en el sistema pero eso no se ve reflejado en lo que se le debe retribuir por su trabajo y sus condiciones laborales siguen siendo terribles.


PJ: Pero cuando el Magisterio intenta visibilizarlas, el discurso desde el Gobierno es que los maestros no se están esforzando lo suficiente. ¿Es una confrontación que puede superarse?
FAG: Es un diálogo donde hay verdades a medias de ambos lados. Una de parte del Estado es que se están mejorando las condiciones laborales a nivel de aulas e infraestructura, pero solo pasa en las grandes ciudades –tal vez se haya mejorado un poco la relación maestro-número de estudiantes en ciertas regiones–. Otra verdad a medias de parte de los gremios de docentes es que sí están haciendo todo lo que tienen que hacer, ¿pero cómo va a hacerlo alguien cuando escogió ser maestro porque no podía escoger otra profesión?

Tenemos que regresarnos unos años atrás cuando, según creo recordar, la Universidad del Valle realizó un estudio donde mostraba que quienes llegaban a la profesión docente lo hacían por razones que no tenían que ver directamente con su pasión o su deseo de enseñar. Estaba un gran grupo que entraba porque no había pasado el examen de admisión de otras carreras, otros la elegían por una cuestión de menores costos, pero el porcentaje de quienes habían elegido la licenciatura de manera consciente, que sabía de antemano las condiciones a las que se exponía, era el menor. Aunque suene políticamente incorrecto, debemos mirar las condiciones de los aspirantes a las facultades de Educación, si llegan a la carrera convencidos y si saben de las condiciones duras a las que se van a enfrentar para que no tengamos deserción ni tampoco docentes que califican la profesión como un “escampadero”.

Otro problema con la docencia es que las universidades están entrando en una competencia por producir patentes, escritos publicables en revistas indexadas, investigación, y la labor del docente en el aula cada vez es menos visible y menos importante. Es una cuestión que han señalado los medios de comunicación: el maestro tiene que estar produciendo, escribiendo, investigando, ¿pero dónde está el tiempo para la docencia?


PJ: ¿Qué ajustes tiene que hacer Colombia para superar estas fallas estructurales de su sistema de educación, y cuánto tiempo puede tardarse en resolverlas?
FAG: Es un problema macro, que requiere múltiples actores participando en su resolución, pero el primer paso tiene que girar en torno a los profesores. Creo que la formación docente en el país tiene que seguirse fortaleciendo unida a las condiciones laborales. Necesitamos, tal como sucede en Finlandia y otros países, atraer a los mejores egresados de los colegios para que ellos se formen y se conviertan en formadores, pero tenemos que volver ésta una profesión atractiva, no solamente desde lo académico –porque hay personas que quieren ser docentes, porque ven en ello una forma de crecer en la Academia, en lo humano, en lo personal–, sino también desde las condiciones económicas.

Por otra parte, tenemos que invitar al maestro de aula a la discusión sobre el sistema educativo; porque nos sobran “los expertos de escritorio”, y me parece terrible que muchas de las políticas en formación docente estén en manos de personas que nunca pisaron un salón de clase más allá de la universidad; es decir, no puedo formar al profesor de primaria sin nunca haberme desempeñado como profesor de primaria, jugándome un poco el prestigio con todo lo que significa estar allí. Hay que escuchar a los profesores bajo la condición de que su voz no esté mediada por lo político-estatal ni por lo político-gremial, sino por lo político-pedagógico –si puede denominársele así– por su voz como pedagogos.


PJ: Usted se posesionó en enero como decano de la Facultad de Educación de la Javeriana. ¿Cómo debe moverse la Universidad hacia ese norte ideal que acaba de ilustrar?
FAG: En varios niveles. En uno micro, cercano, la Facultad tiene que volver relevante la función de la docencia dentro de la universidad. Yo creo que la Javeriana sí reivindica al docente, pero tenemos que dar la pelea para que su figura no termine convirtiéndose en la de escritor de papers o solo investigador, sino que se reivindique su trabajo de aula: porque tiene que recibir en primer semestre a 20 jóvenes que aún no saben si ésa es realmente la carrera que quieren estudiar, porque debe recibir al alumno con grandes problemas en su casa y en su vida personal, y estar atento a su desempeño, etc.

A nivel de la ciudad, tenemos que participar más de las políticas distritales, y a nivel nacional, ser parte del diálogo educativo dando a conocer la tradición de la Facultad y de la Javeriana como tal, que es muy larga, muy fuerte, que se puede resumir en los valores de las cuatro C: ser educadores Competentes, Conscientes, Compasivos (solidarios) y Comprometidos, porque es un trabajo a largo plazo y debemos jugárnosla toda, porque nuestra profesión va a estar comprometida con nuestro proyecto de vida. Esas cuatro C, que fueron formuladas por el padre Kolvenbach, S.J., son nuestro aporte a un modelo pedagógico nacional.


PJ: A nivel personal, ¿cuál es su gran objetivo como Decano?
FAG:
Está ligado esencialmente a reivindicar la figura y la labor del docente. En tal sentido, como Facultad buscamos ampliar y consolidar nuestra oferta académica; asegurar la calidad de nuestros programas; gestionar el talento de nuestra comunidad; modernizarnos administrativamente, e incidir a nivel regional, nacional e internacional.  Otro de mis grandes objetivos es continuar con la labor de mi antecesor, el padre José Leonardo Rincón, quien inició un proyecto de facultad muy interesante, comprometido con los estudiantes, los exalumnos, los docentes, la  universidad y la sociedad.

El padre dejó un proyecto al que quiero darle continuidad, llevarlo hasta el final. Y, después de eso, nos pararemos en los hombros del gigante y seguiremos mirando hacia el horizonte. Por ahora tenemos puntos cruciales: ampliar la oferta académica, mejorar la calidad de nuestros egresados y docentes, y contribuir en la política pública del país.

Javeriana da la bienvenida a nueva rectora de la Nacional

Javeriana da la bienvenida a nueva rectora de la Nacional

El próximo miércoles 2 de mayo se posesiona la investigadora Dolly Montoya Castaño como nueva rectora de la Universidad Nacional de Colombia. Es la primera mujer que llega a ese cargo en los 150 años de esta institución pública colombiana.

Cuando termine su mandato, o sea, en 2021, Montoya espera dejar “una universidad que haya rescatado nuestra cultura institucional de trabajo colectivo”, y consolidar una Red de cultura, ciencia y tecnología para la paz activa “porque hay que bajar [la paz]de los escritorios a los territorios”, dice.

Trabajará por erradicar la corrupción del ADN de muchos colombianos, para lo cual propone una red que piense y proponga una educación centrada en el estudiante más que en el maestro desde los primeros años escolares. Una red que trabaje para “desarrollar en todos los estudiantes del país actitudes ciudadanas en un medio de innovación, siempre cambiando y transformando”.

En diálogo con Pesquisa Javeriana, dijo que asume “una responsabilidad enorme no solo con la universidad sino con el país y con el mundo. Somos un proyecto cultural de Nación”.

Montoya ha estado en la Nacional durante 35 años. Creó y dirigió el Instituto de Biotecnología (IBUN), tema al que ha dedicado su quehacer profesional. Esa iniciativa implicó aprender a conseguir fondos de cooperación internacional, crear grupos interdisciplinarios e interfacultades, diseñar y armar más de 16 laboratorios, entre otras labores. También ha ocupado cargos administrativos como Vicerrectora de Investigación, donde se dedicó a armonizar las tres funciones misionales de la Universidad –investigación, docencia y extensión–, lo que ella denomina “arquitectura organizacional”, y buscó hacerlo no solamente desde el nivel central sino con el aporte y la actividad de las sedes en todo el país. Uno de los logros que destaca es la gestión para crear el Centro de Excelencia en Geociencias, en colaboración con el Servicio Geológico Colombiano (SGC) y la creación de “25 centros de pensamiento donde se reúnen profesores para pensar problemas nacionales y hacer política pública”.

Como buena investigadora, cree en la investigación científica. Propone “soportar la investigación básica de manera fuerte porque de ahí sale la innovación disruptiva; los grandes descubrimientos se hacen en los laboratorios, los que cambian los paradigmas de la sociedad”, y menciona el diseño de hamacas y carpas contra rayos, una innovación reciente de la Nacional que obtuvo dos patentes por los dispositivos insertados en su tejido con el fin de desviar las corrientes eléctricas y proteger a quienes las usan.

“Si no hacemos investigación básica no podemos hacer desarrollo tecnológico ni podemos hacer innovación”. Reforzó su respuesta así:

El Congreso de la República inicia el próximo jueves 3 de mayo un debate sobre la propuesta de Iván Darío Agudelo Zapata, representante a la Cámara por el Partido Liberal, de crear el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

La profesora Montoya no está muy convencida de la necesidad de crearlo: “¿Qué ganaríamos? Lo primero es ponernos de acuerdo en lo que queremos hacer. Yo creo que es la voluntad de los pueblos la que define qué hacer, la voluntad de los equipos y actores para construir. Primero saber qué hacer y luego qué estructura montar”.

Esa respuesta llevó a a la pregunta: ¿Cómo convencer a los tomadores de decisión de la importancia de la ciencia, la tecnología y la innovación?

Y remata: “Convencer a los tomadores de decisión a través de proyectos, no de carreta ni de críticas. Tenemos tantos y diversos problemas de acuerdo con la región que, por lo menos, debemos establecer unos con fuerza nacional para poder hacer desarrollo económico también”.

Inicia pues una nueva era en la Universidad Nacional de Colombia con visión femenina. Es la segunda vez que Montoya participa en las elecciones para Rector y pasará a la historia como la primera mujer elegida para el cargo. “Serán tres años como rectora, pero lo importante es sembrar semillas y que ellas vayan germinando”.

Pasos hacia la investigación científica de punta

Pasos hacia la investigación científica de punta

Mercè Crosas, doctora en astrofísica y directora del Instituto de Ciencias Sociales Cuantitativas de la Universidad de Harvard, compartió con Pesquisa Javeriana algunos consejos para alcanzar los modelos de investigación de alta calidad y las estrategias para el manejo de grandes cantidades de información en áreas del conocimiento que aún no han sido exploradas.

La académica participó en el evento ‘Construcción de capacidades para la investigación internacional – Building Capacities for International Research’, realizado en marzo en las instalaciones de la Pontificia Universidad Javeriana, un conversatorio impulsado por la Vicerrectoría de Investigación de la institución para actualizar los estándares científicos de investigación y conocer las experiencias en la materia de uno de los centros académicos más reputados del mundo.

Durante la entrevista, Crosas ofreció recomendaciones sobre el uso datos en la era del internet y los retos que tiene la comunidad científica en el manejo de fuentes de información durante procesos de investigación. “Es fundamental saber si se tiene la infraestructura necesaria para administrar los datos, tener herramientas que les permitan a los científicos organizar la información y crear un plan con los investigadores para saber qué datos se piensan colectar y cuáles no”, resaltó.

Además, señaló que uno de los retos más importantes actualmente respecto al manejo de la información tiene que ver con “la transparencia de los datos y el uso que se les da a estos, ya que se trabaja con seres humanos y es necesario hacer estudios de cómo preservar su privacidad”.

Pesquisa Javeriana conversó con ella sobre otros temas de interés durante su estadía en Colombia. Esta es nuestra entrevista:

La confianza en la ciencia

La confianza en la ciencia

“La confianza es el principio fundamental de la comunidad científica”, le dijo Ara Tahmassian, doctor en radiología, a un auditorio de investigadores javerianos que participaron en el evento ‘Construcción de capacidades para la investigación internacional’.

Responsable de la supervisión, el desarrollo y la implementación de políticas relacionadas con el cumplimiento de regulaciones para actividades de investigación en la Universidad de Harvard, Tahmassian recalca: no es solamente la confianza entre la comunidad científica, sino también porque el público general confía en los científicos y en la ciencia.

Insiste que es necesario promover “la cultura de la responsabilidad”, donde la confianza desempeña un papel crucial: “La conducta responsable en ciencia es una responsabilidad compartida que debe convertirse en un pilar valioso de la comunidad científica”.

De acuerdo con encuestas realizadas entre 1986 y 2005, la frecuencia en fabricación o falsificación de datos en la investigación científica varía entre dos y 10 por ciento. “Una vez todos practican la cultura de la responsabilidad, esta se convierte en ‘la cultura’”, dijo.

Pesquisa Javeriana habló con Ara Tahmassian durante su estadía en Colombia. Así fue el diálogo:

Elecciones Presidenciales 2018: candidaturas sin partidos y partidos sin candidatos

Elecciones Presidenciales 2018: candidaturas sin partidos y partidos sin candidatos

El 2018, año de elecciones en Colombia, inició sin ningún candidato presidencial definido. Una multiplicidad de nombres han puntuado en las encuestas, recogido firmas para avalar su aspiración y propuesto alianzas que apenas hasta ahora, en marzo, se habrán definido, pero lo cierto es que no hay claridad sobre quiénes integrarán el tarjetón final para elegir el próximo presidente.

Es un panorama totalmente atípico con respecto al de décadas atrás, cuando, con extensos meses de anticipación, los candidatos oficiales de los partidos viajaban por todo el país exponiendo los diferentes puntos de su programa de gobierno, convenciendo a los indecisos y aceitando sus maquinarias electorales de cara al gran día. El de hoy, con partidos fracturados y múltiples candidatos independientes, es un escenario producto de las reformas electorales del siglo XXI, en las cuales, entre otras disposiciones, se impuso un umbral mínimo de votos para alcanzar curules en el Congreso y se permitió a los políticos cambiar de partido, práctica conocida como transfuguismo.

Si bien con ellas se pretendía una competencia más justa, el resultado ha sido contraproducente. “Se pensó que la reforma volvía a abrir el espectro político, tal como sucedió en 1991 con la Constitución Política, y aunque llegaron muchos independientes, los políticos tradicionales lo aprovecharon para cambiarse de camiseta”, asegura Fabián Acuña, profesor asistente de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana e investigador de los procesos de selección de candidatos en los partidos políticos.

Pesquisa Javeriana lo consultó para analizar cómo han funcionado estas prácticas en el actual proceso electoral colombiano y qué nos depara hasta el día de la primera vuelta presidencial, el próximo 27 de mayo.


Pesquisa Javeriana: ¿Qué tan conveniente es para el proceso electoral iniciar el año hablando de precandidatos y no de candidatos presidenciales definidos?
Fabián Acuña:
En los procesos electorales los tiempos son muy importantes; por ejemplo, el electorado generalmente define sus preferencias semanas antes de la elección; entonces, si bien para la democracia puede ser deseable tener claridad acerca de las candidaturas muy temprano en el proceso, porque permitiría una amplia socialización de las propuestas y mayor información para el electorado, en ocasiones esa anticipación puede jugar en contra de los candidatos. Tenemos muchos ejemplos de postulantes que manifiestan su aspiración con bastante anticipación, y aunque presenten programas de gobierno construidos seriamente –no improvisados–, ello puede convertirlos en objeto de críticas prolongadas que desgastan candidaturas ante la opinión pública. Por esta razón, optan por campañas cortas. Además, el mismo proceso político se encarga de filtrar alianzas y candidaturas más estables.

Por otra parte, todo está establecido para que hoy, marzo 11, estrenemos una figura consignada en la Reforma Política de 2009, que son las consultas interpartidistas para selección de candidatos. Esto presenta diferentes aristas, pues los mecanismos de selección son distintos y cumplen diferentes funciones. No hay uno que sea mejor y otro peor. Con uno se ganan unas cosas y se pierden otras (ver recuadro).


PJ: ¿Pero cuánto gana la democracia con tantas propuestas y tan poco tiempo para socializarlas?
FA:
Definitivamente el escenario ideal para la democracia sería tener propuestas más claras y mayor tiempo para debatirlas, pero en la práctica este escenario ideal es el menos frecuente; al contrario, los tiempos electorales tienden a ser cortos, lo cual afecta principalmente al electorado, por la poca información que tiene de las diferentes opciones y propuestas a elegir, más en elecciones con amplia oferta de candidatos con diversas posiciones programáticas e ideológicas. Algo que nos ayudaría a reducir y hacer más clara la información para el electorado es tener partidos y/o movimientos más consolidados, evitando así candidaturas volátiles y personalistas, antes que programáticas. Pero definitivamente ese no es nuestro caso, al contrario, en esta elección –como en otras– campea la dispersión de propuestas que hace más compleja la decisión del votante promedio.

Esto es un fenómeno latinoamericano. Los partidos han perdido el monopolio de la representación, porque, si alguien quiere ser candidato, ya no necesita un partido, acude a recolectar firmas o se promueve a través de grupos significativos de ciudadanos. Esta es una figura con un espíritu democratizador, busca darle libertad y liderazgos alternativos a una persona que no tenga la maquinaria dentro de un partido para hacerse elegir, pero, como suele ocurrir en la región, con ella muchos políticos tradicionales se reinventaron, transformaron y convirtieron en independientes. Estar en un partido y en un colectivo los obliga a amarrarse a unas reglas y a un proyecto de grupo, pero es positivo que existan, porque no pasa lo mismo con una iniciativa individual. ¿A quién le rinde cuentas un independiente? A él mismo.


PJ: En ese aspecto, ¿es negativo ver que los candidatos de partidos tradicionales, que definieron nuestra política y nuestra vida en los siglos XIX y XX, hoy pidan que los dejen participar en coaliciones?
FA:
La respuesta se ha de dar en dos direcciones: por un lado, no me parece malo que estén buscando participar en coaliciones, pues este hecho evidencia que nuestro sistema político definitivamente se abrió. Décadas atrás se atribuía al cerramiento del sistema parte de la explicación del conflicto armado, vía exclusión de sectores alternativos al bipartidismo, y si hoy los partidos tradicionales están buscando alianzas y coaliciones es porque ya no son las únicas fuerzas en competencia o, como se asumía otrora, “las dos mitades de Colombia”. Por otro lado, en democracia ganan las opciones que logren agregar mayor cantidad de votos. La dificultad real es cómo y con quién se suman esos votos, y en Colombia es sabido que algunas alianzas con organizaciones o liderazgos políticos han estado condicionadas por acuerdos clientelistas y burocráticos o, en el peor de los casos –y con frecuencia–, se buscan alianzas con actores ilegales y armados para sumar esos votos.

Fabián Acuña, profesor asistente de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana
Fabián Acuña, profesor asistente de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana

En Colombia hemos pasado de la exclusión democrática, por ejemplo, en los años del Frente Nacional, a la inclusión total, como ocurrió con la Constitución de 1991, que dio paso a más de 70 partidos. Ambos casos son buenos y malos, porque, aunque con más partidos se da una mayor democracia, se obtiene menor gobernabilidad. Con la reforma política de 2003 se buscó tener partidos más grandes con propuestas serias, de largo plazo, pero hay que decir que las reformas toman tiempo en afincarse. Lo decía Jon Elster: “En política no es racional autoamarrarse, sino amarrar a otros”. Afiliarse a un partido obliga al candidato a cumplir con sus reglas y a seguir su ideología, pero en política todo el mundo quiere ser protagonista, lo cual nos lleva a que se abran válvulas de escape. En 2009 se dio un parágrafo transitorio que permitió el transfuguismo, para permitir la afiliación a otros partidos.


PJ: ¿Habría que realizar una nueva reforma política para corregir estas fallas?
FA:
La tentación de formular reformas políticas para solucionar fallas del sistema político siempre está latente. En Colombia no se han escatimado esfuerzos en esta dirección y propuestas se encuentran en diferentes direcciones, según las preferencias. Estoy de acuerdo con la necesidad de algunas reformas, pero entre cambiar las reglas de juego y profundizar la estabilidad de las actuales, en mi opinión es preferible la segunda opción.

A modo de aclaración, no estoy diciendo que sistema electoral tal y como está es perfecto, porque no lo es y tiene muchas dificultades, pero es más nocivo para el sistema político cambiar permanente las reglas de juego. Desde la Constitución de 1991, cada gobierno ha pretendido cambiar las condiciones electorales y esto genera inestabilidad. En todas las elecciones siguientes a la reforma política de 2003 se procuró alguna modificación. Y, como las reformas, las reglas de juego necesitan tiempo para que se afinquen, porque dan estabilidad. La democracia necesita reglas de juego claras y resultados inciertos. Lo mismo ocurre dentro de los partidos, pero una iniciativa independiente se las puede saltar, porque le interesa más hacer coaliciones. Yo creo que hay que apostar por los partidos. Muchas veces los vemos como focos de corrupción y clientelismo, y eso es verdad, pero son mejores las iniciativas colectivas que las individuales. América Latina ha padecido de populismos, caudillismos, que han venido por iniciativas individuales, que son solo nombres y no programas de partido.


PJ: Uno de sus temas de investigación es el de la consulta abierta para la selección de candidatos. ¿Qué tan conveniente es realizarlas en tiempos, como los actuales, de crisis económica, teniendo en cuenta la baja participación electoral que convocan?
FA:
La democracia es compleja, los procesos democrático-electorales son costosos, toman tiempo, en ocasiones se caracterizan por el inmovilismo, hasta que se logren consensos. Seguramente sistemas menos democráticos –o dictaduras– sean más “efectivos” y los procesos sean más expeditos, pero los costos suelen ser más altos en términos de restricciones a libertades, exclusión de sectores de la población o vulneraciones de derechos humanos. Generalmente, si combinamos argumentos de austeridad económica con los de la mala imagen del Congreso y los partidos políticos, podemos fácilmente proponer y justificar instituciones antidemocráticas.

Frente a las consultas partidistas abiertas, desde luego, el alto costo y la logística que se debe desplegar para garantizar requieren esfuerzos muy grandes, considerada baja participación que las ha caracterizado, pero, en lugar de eliminar este recurso democrático, se deberían establecer mecanismos que permitan responsabilizar a las organizaciones políticas para promover mayores niveles de participación. La alternativa sería volver a partidos autistas, antidemocráticos, que no consultan a sus militantes, ni al electorado, sobre sus decisiones internas, que terminan siendo tomadas, como siempre, en pequeños círculos de poder partidista. Creo que este sería un escenario peor. Finalmente, algunos que criticaron como inconveniente el alto costo de la consulta liberal en noviembre de 2017, decidieron optar por este recurso en marzo, creyendo que sería más austero, por tratarse de consultas junto a las elecciones de Congreso, y el valor terminó siendo cercano.


PJ: ¿Qué tan a conciencia puede votar un elector cuando, a dos meses de la elección, aún no hay candidatos definitivos?
FA:
Es normal que puntúen los candidatos independientes en las encuestas, pero el electorado va definiendo su voto cuando está más cercano el día de elección. Nosotros ya tuvimos un primer filtro: pasamos de alrededor de 50 candidatos en noviembre a poco más de 30 después de que se cerraran las inscripciones de listas al Congreso, y enero finalizó casi con diez candidatos, algunos de los que estaban a la espera del resultado de consulta interpartidista en marzo, porque la elección del legislativo siempre es un buen factor de medición: los partidos tendrán una muestra real de cuántos votos pueden lograr, mientras que los candidatos independientes deberán apelar a su imagen y al voto de opinión, que es bastante volátil, y los partidos con votos y congresistas elegidos tienen a favor un factor importante y tangible de negociación ante una eventual alianza o postulación de candidato a la presidencia.

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Los métodos de selección electoral partidista
Según la investigación de Acuña, en Colombia existen dos escenarios para que los partidos políticos elijan su candidato.

SELECCIÓN INTERNA

  • A puerta cerrada: El director o la Junta Directiva escoge al mejor candidato, una apuesta “dictatorial”, que prioriza la disciplina interna del partido.
  • Selección de congresistas: Con base en sus resultados electorales, el partido pide a los parlamentarios que avalen candidatos para ser considerados.


SELECCIÓN EXTERNA

  • Congresos y convenciones: El partido selecciona delegados en todas sus estructuras, que deciden tanto los candidatos a las elecciones como los cambios en política interna.
  • Encuestas o sondeos de opinión: El partido contrata a una firma encuestadora para medir el nivel de aceptación de sus candidatos; el ganador es ungido oficialmente.
  • Consulta cerrada: El partido hace una preselección de candidatos y les pide a sus afiliados que escojan al oficial que los representará en las elecciones.
  • Consulta abierta: Procede igual que la anterior modalidad, con la diferencia de que se le consulta a todo el electorado por una decisión. Es el mecanismo más democrático, pero el que fomenta menor disciplina de partido.

 

Javier Santaolalla: los desafíos de divulgar ciencia en la era digital

Javier Santaolalla: los desafíos de divulgar ciencia en la era digital

Javier Santaolalla ha dedicado su trayectoria al estudio y divulgación de la física. En el campo académico es doctor en física de partículas y fue investigador en el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia (proyecto GALILEO), ganó una beca pre doctoral del CIEMAT para investigar en el CERN (experimento CMS) y realizó un posdoctorado en la Universidad del Estado de Rio de Janeiro, conjuntamente con el CERN.

Si bien son logros notables, ejecutados en “apenas nueve años”, como él mismo indica, la relevancia de su trabajo la ha conseguido a través de su labor como divulgador científico al trasladar nociones de la física fuera del laboratorio y llevarlos a las plataformas digitales. Con un estilo ameno y cercano, Santaolalla se ha convertido en una personalidad digital a través de sus canales de YouTube donde suele abordar temas que van desde explicar qué es la teoría de cuerdas hasta si es posible viajar en el tiempo o cómo funciona el GPS de los celulares.

Santaolalla, además de cofundador del grupo de científicos Big Van, es presentador del Telecienciario para el diario español El Mundo y cuenta con dos canales de Física en YouTube: “Date un voltio” y “Date un vlog”, que cuentan con cerca de 400.000 suscriptores.

En su tarea como divulgador científico ha escrito cuatro libros, entre ellos: Si tú me dices gen lo dejo todo, ¿Si venimos del mono por qué somos tan cerdos? e Inteligencia física. Su más reciente libro, El bosón de Higgs no te va a hacer la cama, le ha permitido dar charlas y monólogos en diferentes lugares del mundo, como Colombia, donde Pesquisa Javeriana tuvo la oportunidad de charlar con él.

Innovaciones javerianas, soluciones para los empresarios de la región

Innovaciones javerianas, soluciones para los empresarios de la región

El Open Innovation Summit se realiza esta semana por primera vez en Colombia para generar conexiones estratégicas entre empresas, universidades y emprendedores. Cientos de diálogos uno a uno de carácter académico, otros comerciales y unos más inspiradores: todos con el fin último de conocer la oferta de la academia para brindar solución a las necesidades del país. Este encuentro, que se realiza por diferentes lugares del mundo, llegó en 2017 a Colombia y reúne la Quinta Rueda de Innovación y 100 Open Startups para estar al día con las tendencias de innovación empresarial. Tendrá, entre otras actividades, la exhibición de tecnologías de punta, charlas que inspiran, citas con empresas, universidades y emprendimientos emergentes, y la presencia de los 100 mejores emprendedores de la Alianza del Pacífico.

La Pontificia Universidad Javeriana participa con 19 grupos de investigación bajo el liderazgo de la Dirección de Innovación de la Vicerrectoría de Investigación, con una oferta de proyectos que comprende desde alternativas para atender integralmente al adulto mayor hasta una tecnología de punta para mejorar los OLED. Pesquisa Javeriana entrevistó a Fanny Almario, directora de esta oficina, con el propósito de conocer la importancia de este evento y conversar sobre su percepción frente a cómo avanza el ecosistema de la innovación en Colombia.

Pesquisa Javeriana: ¿Cuál es la particularidad del Open Innovation Summit frente a otros espacios de encuentro universidad-empresa?
Fanny Almario: No será solamente el tradicional encuentro uno a uno para conversar sobre necesidades individuales de las empresas, como ocurre en este tipo de eventos, sino que se han establecido tres espacios importantes. El primero es el más familiar, que llamamos citas o rueda de negocios, en el cual empresarios establecen retos y la academia presenta sus capacidades o soluciones a esos desafíos. Cuentan con 20 minutos para plantear una alternativa y, ojalá, dejar la puerta abierta para la construcción de proyectos de consultoría o de Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+i). El segundo espacio es Galería de Innovación, una exposición de las tecnologías más representativas y en estado avanzado de transferencia, con el fin de que puedan utilizarse en la solución de requerimientos nacionales e internacionales. El último espacio es una estrategia que ha venido liderando Connect Bogotá que se llama ConnecTechs: allí participa un panel de expertos, quienes escuchan las propuestas tecnológicas universitarias más maduras e identifican posibles aliados estratégicos interesados en adoptarlas.

PJ: ¿Cuáles son las necesidades del sector industrial que han identificado desde la Dirección de Innovación?
FA: La necesidad de tener una visión integral de las problemáticas. Para la empresa es importante encontrar una solución que implique trabajo conjunto de los grupos de investigación; por ejemplo, buscan alternativas que suplan las necesidades de compañía y de comunicación de las personas mayores. Allí, ingeniería podría hacer el software, pero se necesita comprender desde la psicología qué entiende una persona mayor por compañía; también se requiere saber desde la educación cómo podemos enseñarle a utilizar la aplicación en un smartphone, es decir, hay que mirar cómo y dónde se va a instalar esa aplicación y cómo le enseñamos a este público a usar la plataforma. Nos ha llamado la atención que los empresarios de la región busquen adaptar y adoptar tecnologías de la información y soluciones para el manejo logístico que brinden soluciones eficaces y rápidas a sus clientes.

“Para la empresa es importante encontrar una solución que implique trabajo conjunto de los grupos de investigación”.

PJ: Luego de participar en estos eventos, ¿qué queda para la investigación y desarrollo de conocimiento en las universidades?
FA: Yo creo que su importancia radica en varios aspectos. El primero, porque son eventos en los cuales uno siembra. Cuando empezamos estas actividades hace varios años, el público que asistía, tanto los profesores como las empresas, no era amplio porque consideraban que no se daban diálogos constructivos, pero en la medida en que hemos madurado estos espacios encontramos que las empresas están mucho más animadas a participar, definen mejor su necesidad y se comunican con la academia de manera más cualificada. Segundo, permite mostrar lo que se tiene en las universidades en cuanto a capacidades artísticas, científicas y tecnológicas para brindar respuestas a las necesidades locales. Por último, la posibilidad de generar trabajo en red entre grupos de investigación de la Javeriana y entre otras universidades. Sobre este último punto se destaca nuestra universidad, ya que fomentamos el trabajo interdisciplinario y multidisciplinario al presentar a profesores de diferentes áreas del saber en una misma reunión con empresarios para dar una solución integral. Creo fundamental trabajar de manera colaborativa y considerar que todos tenemos que sumar. Si tenemos un proyecto donde a mí me falta una capacidad que tiene la otra universidad, hay que tener la flexibilidad de vincularla y hacer proyectos colaborativos.

PJ: ¿Las ruedas de innovación son un espacio para abrir puertas?
FA: El trabajo fuerte viene después de estos encuentros. Los diálogos en las ruedas entre profesores y empresarios son una posibilidad para que se conozcan mutuamente e identificar posibilidades de resolver necesidades. Luego, comienza la Dirección de Innovación a apoyar a los profesores en el proceso de interlocución, de generación de confianza y respaldo al empresario, enviando el mensaje de que hay una unidad al interior de la Universidad para estructurar un proyecto, negociar cuidando el manejo de propiedad intelectual y buscando beneficios y relaciones de suma cero.

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Profesores javerianos en charla uno a uno durante el Open Innovation Summit 2017. / Foto: Carolina Gómez

PJ: ¿Cuáles son las diferencias entre el ecosistema de innovación nacional y el de otros países? ¿Qué tenemos para aprender en esta relación Universidad-Empresa?
FA: Obviamente las diferencias son abismales. No podemos hacer una comparación frente a países como Estados Unidos o, por ejemplo, la Universidad de Utah, con la que tenemos constante diálogo, que está inserta en un ecosistema de innovación regional muy dinámico y activo. En esa experiencia lo que se evidencia es el rol que puede jugar una universidad para dinamizar este tipo de ecosistemas. La Universidad de Utah hace varios años empezó a construir su ecosistema de innovación con la participación de inversionistas y filántropos que pusieron recursos para refinarlo. Ese tipo de articulación es el que debemos aprender acá, unirnos entre diferentes actores para jalonar nuestro ecosistema. En Colombia existe un caldo de cultivo interesante de tecnologías y soluciones innovadoras, lo que nos falta es hacernos visibles y que los empresarios reconozcan nuestras capacidades.

PJ: ¿Y el Estado cómo participa en esta dinámica del ecosistema de innovación?
FA: Creo que ha habido buenas intenciones, pero hace falta la visión a largo plazo. Me explico mejor: si hablamos de procesos de innovación desde la academia, hay que tener en cuenta que no significa que la investigación se hace en un año y queda lista para llevar un producto al mercado. La innovación requiere procesos investigativos de calidad, rigurosos y dispendiosos que implican una financiación importante desde sus primeras exploraciones. En este punto estamos fallando porque no hay recursos para fortalecer la investigación básica, y allí está la génesis de la tecnología de punta y la innovación real. Si yo produzco un desarrollo tecnológico y no tengo capacidad para mejorarlo con procesos de investigación, difícilmente seguiré aportándole al mercado mejoras para que ese producto sea más competitivo. Colciencias ha creado convocatorias para proseguir en esos procesos de avance tecnológico, desafortunadamente no ha habido continuidad en estas oportunidades de financiación. En algún momento fuimos beneficiados con una de esas convocatorias y nos sirvió bastante para madurar unas tecnologías que sabemos que, el año entrante, estarán en un nivel adecuado para ser aceptadas por una empresa o el mercado.

 “La innovación requiere procesos investigativos de calidad, rigurosos y dispendiosos que implican una financiación importante desde sus primeras exploraciones”.

PJ: Entonces, ¿falta tener una perspectiva de largo aliento?
FA: Estas son actividades de muy largo plazo. Un proceso de investigación, dependiendo la tecnología, puede demorar de dos a diez años y su proceso de trasferencia puede ser igualmente largo. Ahí es donde necesitamos herramientas e instrumentos de financiación que apoyen a los grupos de investigación para lograr ese match entre ciencia y el mercado.

PJ: ¿La innovación tiene sintonía con el posconflicto colombiano? ¿Tiene algo para aportar en este proceso de transición?
FA: Es muy importante porque hay que hacer una claridad: la innovación no son equipos, no son máquinas ni aplica solamente a empresas para hacerlas más competitivas. La innovación impacta en el día a día de cualquier organización, en la forma de hacer las cosas para convertirlas en más efectivas. Entonces, si hablamos de innovación y posconflicto, su rol es muy importante ya que aporta la creatividad y la posibilidad de tener una perspectiva diferente. Si nos basamos en nuestro conocimiento, será mejor moldeada la forma en que brindaremos soluciones para generar nuevos tipos de empresa y alternativas para trabajar con comunidades. Sin duda, esto ayudará al proceso de perdón, paz y reconciliación. Será necesaria una serie de metodologías, de procesos y de formatos que hagan que este tránsito hacia la paz sea mucho más efectivo y eficiente. Hay muchos retos que nos atañen en este momento y donde el conocimiento de las ciencias sociales, aplicados con administración y con tecnología –llámese ingeniería, ciencias u otras áreas del saber–, tiene que trabajar mancomunadamente para dar solución y respuestas a diferentes retos que nos genera este proceso de construcción de paz en el país.

Roberto Kolter: la estética y la poesía para comunicar la ciencia

Roberto Kolter: la estética y la poesía para comunicar la ciencia

Desde siempre, al microbiólogo Roberto Kolter le ha interesado no solo publicar para sus colegas, sino contar las historias de la ciencia a diferentes públicos. Quiere emocionarlos y generarles “más y más curiosidad”, como él mismo lo expresa.

Este profesor titular de microbiología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, que estará dictando este viernes una conferencia en el marco del XIV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana, asegura que el momento por el que atraviesa el país –el posconflicto– es una oportunidad magnífica para promover la comunicación de la ciencia.

“Lo esencial en la construcción de nación es la educación a todos los niveles y, dentro de esa educación, está la comunicación de la ciencia hacia todas las edades”, dijo a Pesquisa Javeriana. “Realmente es una gran oportunidad utilizar la reconstrucción como plataforma para educar a todo mundo”.

Puede inscribirse aquí para asistir a esta conferencia.