El otro mensaje del Génesis

El otro mensaje del Génesis

La falta de conciencia ecológica ha sido toda una bofetada a la creación, a nuestra casa común, como la identifica el Papa Francisco: “Esa que es como nuestra hermana con la cual compartimos la existencia, y como una madre que nos acoge entre sus brazos”. En tiempos donde los progresos científicos, las proezas tecnológicas y el crecimiento económico vienen acompañados del derroche desmesurado, del deterioro del planeta y una fuerte crisis ambiental, la encíclica Laudato si` (alabado seas), escrita por el pontífice y publicada en 2015, hace un llamado a la humanidad a cuidar el planeta y volver a la sabiduría de los relatos ancestrales de los pueblos y culturas, en los cuales se invita a cuidar la relación con el ser creador, el prójimo y la tierra.

Tras diferencias teológicas entre judíos y cristianos, la propuesta de regresar a las voces ancestrales llevó al docente de teología Hernán Cardona (católico-cristiano), investigador de la Pontificia Universidad Javeriana, y a su colega Memo Ánjel, rabino (judío) investigador de la Universidad Pontificia Bolivariana, a unirse en un diálogo insertado en la reflexión de las diferentes interpretaciones del Antiguo Testamento, de expresiones que no son de comprensión inmediata y que derivan en el cuidado del medio ambiente.

¿Qué dicen los grandes relatos bíblicos sobre la relación entre el ser humano con la creación, su historia y el mundo circundante? Es la pregunta de la cual parten los docentes Cardona y Ánjel en su investigación El cuidado de la casa común (una conversación con Génesis 1-4), adelantada por la Javeriana en relación con el impacto de la encíclica Laudato si`.

“Cuando apareció, dijimos: ‘Bueno, la encíclica invita a valorar la vida, los recursos naturales y, como lo llama el Papa Francisco, al cuidado de la casa común’. Ahí convergemos todos, no solo católicos y judíos sino incluso muchos movimientos religiosos”, recuerda Cardona al hablar de los comienzos de la investigación.

El proyecto tuvo sus inicios en 2016 motivado por el texto del papa Francisco, el cual imprime sus raíces en los pasos de Francisco de Asís, quien mostró especial interés por la creación de Dios e inspiró la encíclica con un mensaje que sensibiliza a todo ser humano. Esta iniciativa de diálogo, antes inimaginable entre judíos y cristianos, parte de un reto interdisciplinar e interreligioso que se despliega de una lectura cuidadosa y detallada del Génesis, y un trabajo de campo con dos grupos de jóvenes, uno de judíos en Medellín y otro encabezado por católicos en Bogotá, ambos enfocados en descifrar los criterios de vida presentados en el primer libro bíblico, y pensarlo más allá de la fe.

Cardona explica que “para los judíos, Jesús es un judío sin más; en cambio, para nosotros, los católicos, es el hijo de Dios. Esa es la única diferencia, pero en lo demás nos podemos encontrar; por ejemplo, en el sentido de que la vida es sagrada y que debemos cuidar la casa común. Tanto judíos como católicos defendemos la vida, la familia, los recursos, el hábitat. Es posible defender unos valores y es posible suscitar unas actitudes éticas independientemente de la religión”.

Y es así, pues los designios presentados en el Génesis van más allá de la fe en sí misma. El ejercicio de hermenéutica bíblica, planteado por los investigadores, se cimenta en la idea de considerar este relato del inicio de la creación como un modelo a seguir para repensar el actuar del ser humano en el hogar de todos, procurando generar espacios de reconocimiento del cuidado de la casa común. Un mandato que, sin importar credo o religión, fue dado a todos. “Nos compete el bienestar del lugar que habitamos y nos aquejan las mismas preocupaciones”, dice Cardona, afirmando también que judíos, budistas, islamitas, incluso ateos, tienen intereses comunes.

Génesis 1

El profesor Memo Ánjel añade: “El asunto, más que una cuestión de fe, es una cuestión de conciencia. Y en esta conciencia del hombre en la tierra, como hechos necesarios, el primero dando y el segundo recibiendo, se hace la sociedad, no solo de hombres entre hombres sino de hombres con la creación. La propuesta, entonces, es la de volver a la conciencia de la vida”.

En el Antiguo Testamento, seis días de creación y uno de descanso bastan para reflejar toda posibilidad de entendimiento de la relación del hombre con la tierra. En los primeros tres días se crea lo que permite la vida: la luz, el firmamento, el agua, la tierra y la hierba, eso mismo que hoy recibe el nombre de hábitat y se extingue a diario. Después, la creación del sol y de la luna, y luego la vida del ser humano. En el artículo de avance ya publicado de esta investigación, se menciona que la humanidad es lo último que Dios crea y, por lo tanto, tiene la responsabilidad de proteger y velar por la vida.

El Génesis promueve la sabiduría del saber vivir, una invitación a pensar dentro de muchas cosas, en la toma de conciencia, como lo proponen los investigadores. Pero, ¿cómo se toma conciencia? La respuesta está en el amor y respeto por la creación, dicen, que recae en cambiar estilos de vida: recuperar el día de descanso, en el que hace énfasis el rabino Ánjel apoyado por Cardona, ese día que termina por convertirse no solo en un día de acción de gracias sino de pausa para la naturaleza misma. También en el cuidado del agua y de los alimentos que consumimos, “los vegetales fueron dados para alimentar al hombre más que los animales”; así lo hace saber el Antiguo Testamento, donde se menciona que:

“No comerás carne con sangre, refiriéndose a que la sangre de un animal o de un hombre no debe estar presente en la vida. Si bien se permite la muerte de animales, se le da primacía al uso de esos animales antes que matarlos: la oveja dará la lana y la leche, la vaca la leche y su fuerza para tirar del arado, el caballo será caballo y no se podrá comer (…)” (Cardona, Hernán & Ánjel, M, 2017).

A esa búsqueda de conciencia se suma, como consenso del diálogo a dos voces del Génesis, la idoneidad del ser humano por el buen hacer y su capacidad para aceptar la diferencia, dentro de lo que se inserta el saber gobernar e implantar políticas ambientales favorables. Al respecto, Cardona afirma: “Uno de los problemas de fondo ha sido de base estructural, en el sentido de que las políticas no solamente administrativas y económicas, sino la política en general del mundo ha sido mal suministrada. Desde el momento en el cual entramos al supermercado estamos contaminando. Estamos en un modelo que nos lleva solo a consumir y no a pensar”.

En términos de la investigación, resulta difícil pensar lo teológico como un modelo de carácter científico, pero el papa Francisco asiente que “los relatos ancestrales tienen la posibilidad de dialogar con las ciencias para pensar lo humano”, según se menciona en su encíclica; a lo que Cardona se une diciendo que “si nos encontramos con el ser humano en la familia, en la defensa de la vida, en la defensa de los recursos, hay cabida para todos, incluso para la ciencia”.

Los investigadores afirman que es encontrándonos en el ser humano donde podemos empezar a formularnos preguntas por la vida y por el sentido de la vida, del sentido del hogar y de lo que se quiere entregar a los hijos. Y el papa se lo pregunta en la encíclica: qué le vamos a entregar a los otros.

El reto es grande, y el cuidado de la casa común incluye el apoyo de todo el núcleo humano trabajando por un solo propósito: el desarrollo sostenible e integral. La invitación de este diálogo es a hablar sobre el reconocimiento de la crisis que enfrenta el medio ambiente y a promover una ecología armónica; en otras palabras, un estilo de vida que ayude a la protección de la naturaleza, al respeto por la diversidad, la promoción de solidaridad y la construcción cálida de la casa común. Nuestro destino está, como lo sugieren Cardona y Ánjel, en aceptar la invitación del papa Francisco, pero también en aprender a construir ya no desde el antropocentrismo sino desde el biocentrismo, es decir, desde la vida, entendida como todo cuanto en la tierra se contiene, más que en el egoísmo del yo.

 

Videojuego contra el acoso sexual

Videojuego contra el acoso sexual

La mañana inicia para Violeta con malas noticias: al mirar su celular comprueba que olvidó poner la alarma. Se hizo tarde, justo el día de la entrevista de trabajo que había esperado por tantos días. A las carreras se baña, se viste, se arregla y come algo, lo importante es llegar a tiempo, pero las cosas se complican al entrar en la estación de Transmilenio: en medio de tanta gente que debe esquivar para tomar a tiempo el articulado, escucha todo tipo de “piropos” irrespetuosos, miradas que la recorren sin pudor de arriba a abajo, silbidos que –sabe muy bien– están dirigidos a ella, incluso la arrinconan con intenciones de tocarla abusivamente. ¿Qué puede hacer? ¿Ignorarlos? ¿Gritarles? ¿Intentar defenderse? ¿Podrá llegar a tiempo a su entrevista si se hace la de la vista gorda y lo deja como una anécdota más en un día desastroso? ¿O exige respeto buscando que la gente, y las autoridades del sistema de transporte, castiguen a los acosadores?

Todos estos dilemas son el eje de Poder Violeta, el videojuego para teléfonos móviles desarrollado por un grupo de profesores de la Pontificia Universidad Javeriana que busca generar conciencia sobre una realidad silenciosa, pero totalmente abrumadora: el acoso sexual a las mujeres dentro del sistema de transporte público. “Es un problema cotidiano en todas las megaurbes del mundo. Como investigadores, vimos que se podía representar en un videojuego, porque son artefactos culturales que permiten simulaciones de la vida real”, explica Carlos Torres, profesor asociado del Departamento de Diseño, doctor en Ciencias Sociales y Humanas, y líder de este proyecto.

La odisea trágica de Violeta nació en 2016, justo después de que Torres recibiera su título de doctorado. Su tesis se había centrado en otro videojuego, Hasta el cuello, en el cual exploraba la desigualdad contando la historia de una niña afrodescendiente que debe evitar que su codicioso contrincante le arrebate las monedas necesarias para superar una inundación que amenaza con separarla de su familia. Sin embargo, el resultado de aquella experiencia había dejado a su desarrollador con un mal sabor de boca: “No es un testimonio directo sino mi visión externa a un problema. Lo más interesante sería escuchar la voz de quien sufre el problema, pero muy rara vez una niña víctima de la desigualdad sabe diseñar videojuegos”.

Violeta 1
Varios escenarios de Transmilenio son mostrados en cada nivel del juego.

Para paliar ese sentimiento se puso manos a la obra. Aprovechando la convocatoria de apoyos a proyectos de creación artística de la Vicerrectoría de Investigación de la Javeriana, se unió con María Juliana Flórez, doctora en Psicología Social y profesora asociada del Instituto Pensar; Ómar Ramírez, magister en Diseño, profesor del Departamento de Diseño de la Javeriana y encargado del diseño metodológico de la investigación; y Roberto Cuervo, doctor en Diseño y Creación, investigador javeriano experto en paisajes sonoros, con quienes concluyó que la respuesta era facilitarle a las mujeres contar su experiencia a través del co-diseño, la modalidad colaborativa que permite concretar proyectos de diseño a través del trabajo progresivo en equipo. Un primer acercamiento con la Secretaría Distrital de la Mujer los convenció de que el día a día de las mujeres en el transporte público era la realidad indicada para contar en su videojuego.

“No hay cifras concretas, es un fenómeno subregistrado: las mujeres no denunciamos porque tenemos que ir al trabajo: o paras y denuncias el abuso, o sigues para tu sitio de trabajo”, explica Flórez, asesora del proyecto y mediadora de grupos focales y talleres de trabajo con diversas organizaciones feministas: Polifonía, Observatorio Contra el Abuso Sexual Callejero, Degénero, Mujeres Gordas sin Chaqueta y Rosario sin Bragas.

Aunque las cifras pueden ser esquivas, la Fiscalía General de la Nación ha registrado más de 11.000 casos de acoso sexual en Colombia desde 2008, año en que comenzó a considerarse como delito; asimismo, señaló que, entre 2016 y 2017, el 88% de las víctimas que entablaron denuncias por este crimen fueron mujeres. Asimismo, la organización internacional Oxfam asegura que, en el mundo, el 35% de las mujeres han experimentado la violencia sexual, y que en el 90% de los países con ingresos bajos y medios, el 90% de ellas ha sufrido el acoso sexual en el transporte público.


El reto de empoderar al jugador

A lo largo de 2017, la realidad que encierra a Poder Violeta se fue concretando en las instalaciones de la Javeriana. En cada taller de diseño coordinado por Torres, las activistas de las diferentes organizaciones feministas fueron traduciendo sus amargas experiencias en Transmilenio en la historia de Violeta. “Los talleres implicaron discusión y debate de la situación, y una validación de los avances del juego”, cuenta Flórez, y explica que en ellos también identificaron los distintos escenarios del sistema de transporte masivo bogotano en el que las mujeres habían sido víctimas de las diferentes modalidades de acoso.

Así, en la travesía de Violeta, desde el primer nivel, que narra el camino por una estación hasta el vagón donde parte el bus, se pueden experimentar acosos de tipo verbal: frases irrespetuosas, o silbidos y ruidos ofensivos; en otros, como en el que transcurre al interior de un articulado, se experimenta el acoso visual: aquellas miradas intimidantes que invaden el espacio  mínimo vital (aquel círculo que se abarca con los brazos extendidos) de una mujer; o también puede darse el acoso físico: cuando el acosador se acomoda de tal forma que la mujer solo puede pasar frente a él, tocando su ingle, o, incluso, cuando se toca abusivamente ciertas partes del cuerpo (senos, cola o la entrepierna). En todos ellos, el teléfono vibra y la pantalla se tiñe de color verde.

¿Qué hacer ante el acosador? La interfaz del juego propone tres opciones: se ignora la afrenta o se reacciona por medio de un grito o una táctica de defensa (en espacios cerrados, suele ser un codazo). El resultado de cada decisión es una fidedigna copia de la realidad: a veces, a pesar de que se alerte a los pasajeros, no pasa nada (entonces, se experimenta la frustración personificada en una frase victoriosa del antagonista, del tipo “entre más bravita, más bonita”); en otras, puede aparecer un policía que salve el día. Pero más allá de las experiencias del acoso, siempre se debe luchar contra el reloj: no se debe olvidar que el personaje principal va tarde para una entrevista laboral.

La pantalla se tiñe de verde cuando Violeta es acosada; al defenderse, se vuelve violeta (color del movimiento feminista)
La pantalla se tiñe de verde cuando Violeta es acosada; al defenderse, se vuelve violeta (color del movimiento feminista)

Poder Violeta hace parte de la tendencia de videojuegos con un objetivo social, la cual apareció en el siglo XXI buscando resaltar problemáticas de la vida real para que el jugador se concientice de ellas y, desde la reflexión, impulsarlo a generar cambios. Uno de los más famosos es el reconocido Papers Please, desarrollado en 2013 por Lucas Pope, que se centra en la inmigración desde el punto de vista de un agente inmigratorio que sella los pasaportes en la frontera de una ficticia exrepública soviética.

Fue, precisamente, en la etapa de talleres de co-diseño, que Torres se dio cuenta de que su proyecto podía generar un cambio dependiendo de quién lo jugara. “Las políticas que tienen que ver con el tema se dirigen a las mujeres, pero muy pocas se centran en el acosador. Lo ideal de nuestra apuesta es que los hombres lo juguemos y nos sintamos, de una manera simbólica, en los zapatos de una mujer usando el transporte público”, resalta.

Para generar esa conciencia, es necesario visibilizar el problema. De allí que el grupo de desarrolladores (conformado, además, por Jorge Iglesias, artista reconocido por sus trazos inusuales y sus dibujos eróticos, y por la firma de programación digital Cocodrilo Dog) busque fomentar el poder violeta: cada vez que una persona comparte en Facebook su experiencia dentro del juego, puede ganar un superpoder para defenderse de mejor manera en la próxima partida. “Ese es el poder violeta: propagar el mensaje”, insiste Torres.

Una apuesta que, desde ya, está generando réditos. El juego se lanzará este 13 de marzo en el Centro Ático, de la Universidad Javeriana, a las 5:00 p.m., y los usuarios de Andriod e iOS (el sistema operativo de los iPhone) podrán descargarlo sin costo alguno; sin embargo, desde inicios de este año, cuando los desarrolladores publicaron avances del videojuego en Facebook, recibieron la atención de múltiples jugadores y de trolls (agitadores digitales). “El gremio de los jugadores es muy machista, es supremamente hostil”, explica Torres ante las amenazas de algunos internautas de torpedear el lanzamiento.

Sin embargo, las críticas también vienen de quienes consideran los videojuegos como una invención del patriarcado. Una respuesta que se venía venir, de acuerdo con Flórez: “Hay diferentes perspectivas de feminismo y el juego no las abarca a todas ni necesariamente va a cumplir a cabalidad las aspiraciones de todos los grupos. De hecho, su objetivo no es representarlas sino suscitar debate”.

Positivo o no, lo cierto es que Poder Violeta está logrando, desde ya, su objetivo de promover la acción de sus posibles usuarios, tal y como lo resalta Torres: “El proyecto ha tenido mucha resonancia y ha sido un experimento maravilloso, ojalá en el futuro veamos más videojuegos desarrollados por mujeres”.

Violeta 3

Elecciones Presidenciales 2018: candidaturas sin partidos y partidos sin candidatos

Elecciones Presidenciales 2018: candidaturas sin partidos y partidos sin candidatos

El 2018, año de elecciones en Colombia, inició sin ningún candidato presidencial definido. Una multiplicidad de nombres han puntuado en las encuestas, recogido firmas para avalar su aspiración y propuesto alianzas que apenas hasta ahora, en marzo, se habrán definido, pero lo cierto es que no hay claridad sobre quiénes integrarán el tarjetón final para elegir el próximo presidente.

Es un panorama totalmente atípico con respecto al de décadas atrás, cuando, con extensos meses de anticipación, los candidatos oficiales de los partidos viajaban por todo el país exponiendo los diferentes puntos de su programa de gobierno, convenciendo a los indecisos y aceitando sus maquinarias electorales de cara al gran día. El de hoy, con partidos fracturados y múltiples candidatos independientes, es un escenario producto de las reformas electorales del siglo XXI, en las cuales, entre otras disposiciones, se impuso un umbral mínimo de votos para alcanzar curules en el Congreso y se permitió a los políticos cambiar de partido, práctica conocida como transfuguismo.

Si bien con ellas se pretendía una competencia más justa, el resultado ha sido contraproducente. “Se pensó que la reforma volvía a abrir el espectro político, tal como sucedió en 1991 con la Constitución Política, y aunque llegaron muchos independientes, los políticos tradicionales lo aprovecharon para cambiarse de camiseta”, asegura Fabián Acuña, profesor asistente de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana e investigador de los procesos de selección de candidatos en los partidos políticos.

Pesquisa Javeriana lo consultó para analizar cómo han funcionado estas prácticas en el actual proceso electoral colombiano y qué nos depara hasta el día de la primera vuelta presidencial, el próximo 27 de mayo.


Pesquisa Javeriana: ¿Qué tan conveniente es para el proceso electoral iniciar el año hablando de precandidatos y no de candidatos presidenciales definidos?
Fabián Acuña:
En los procesos electorales los tiempos son muy importantes; por ejemplo, el electorado generalmente define sus preferencias semanas antes de la elección; entonces, si bien para la democracia puede ser deseable tener claridad acerca de las candidaturas muy temprano en el proceso, porque permitiría una amplia socialización de las propuestas y mayor información para el electorado, en ocasiones esa anticipación puede jugar en contra de los candidatos. Tenemos muchos ejemplos de postulantes que manifiestan su aspiración con bastante anticipación, y aunque presenten programas de gobierno construidos seriamente –no improvisados–, ello puede convertirlos en objeto de críticas prolongadas que desgastan candidaturas ante la opinión pública. Por esta razón, optan por campañas cortas. Además, el mismo proceso político se encarga de filtrar alianzas y candidaturas más estables.

Por otra parte, todo está establecido para que hoy, marzo 11, estrenemos una figura consignada en la Reforma Política de 2009, que son las consultas interpartidistas para selección de candidatos. Esto presenta diferentes aristas, pues los mecanismos de selección son distintos y cumplen diferentes funciones. No hay uno que sea mejor y otro peor. Con uno se ganan unas cosas y se pierden otras (ver recuadro).


PJ: ¿Pero cuánto gana la democracia con tantas propuestas y tan poco tiempo para socializarlas?
FA:
Definitivamente el escenario ideal para la democracia sería tener propuestas más claras y mayor tiempo para debatirlas, pero en la práctica este escenario ideal es el menos frecuente; al contrario, los tiempos electorales tienden a ser cortos, lo cual afecta principalmente al electorado, por la poca información que tiene de las diferentes opciones y propuestas a elegir, más en elecciones con amplia oferta de candidatos con diversas posiciones programáticas e ideológicas. Algo que nos ayudaría a reducir y hacer más clara la información para el electorado es tener partidos y/o movimientos más consolidados, evitando así candidaturas volátiles y personalistas, antes que programáticas. Pero definitivamente ese no es nuestro caso, al contrario, en esta elección –como en otras– campea la dispersión de propuestas que hace más compleja la decisión del votante promedio.

Esto es un fenómeno latinoamericano. Los partidos han perdido el monopolio de la representación, porque, si alguien quiere ser candidato, ya no necesita un partido, acude a recolectar firmas o se promueve a través de grupos significativos de ciudadanos. Esta es una figura con un espíritu democratizador, busca darle libertad y liderazgos alternativos a una persona que no tenga la maquinaria dentro de un partido para hacerse elegir, pero, como suele ocurrir en la región, con ella muchos políticos tradicionales se reinventaron, transformaron y convirtieron en independientes. Estar en un partido y en un colectivo los obliga a amarrarse a unas reglas y a un proyecto de grupo, pero es positivo que existan, porque no pasa lo mismo con una iniciativa individual. ¿A quién le rinde cuentas un independiente? A él mismo.


PJ: En ese aspecto, ¿es negativo ver que los candidatos de partidos tradicionales, que definieron nuestra política y nuestra vida en los siglos XIX y XX, hoy pidan que los dejen participar en coaliciones?
FA:
La respuesta se ha de dar en dos direcciones: por un lado, no me parece malo que estén buscando participar en coaliciones, pues este hecho evidencia que nuestro sistema político definitivamente se abrió. Décadas atrás se atribuía al cerramiento del sistema parte de la explicación del conflicto armado, vía exclusión de sectores alternativos al bipartidismo, y si hoy los partidos tradicionales están buscando alianzas y coaliciones es porque ya no son las únicas fuerzas en competencia o, como se asumía otrora, “las dos mitades de Colombia”. Por otro lado, en democracia ganan las opciones que logren agregar mayor cantidad de votos. La dificultad real es cómo y con quién se suman esos votos, y en Colombia es sabido que algunas alianzas con organizaciones o liderazgos políticos han estado condicionadas por acuerdos clientelistas y burocráticos o, en el peor de los casos –y con frecuencia–, se buscan alianzas con actores ilegales y armados para sumar esos votos.

Fabián Acuña, profesor asistente de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana
Fabián Acuña, profesor asistente de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana

En Colombia hemos pasado de la exclusión democrática, por ejemplo, en los años del Frente Nacional, a la inclusión total, como ocurrió con la Constitución de 1991, que dio paso a más de 70 partidos. Ambos casos son buenos y malos, porque, aunque con más partidos se da una mayor democracia, se obtiene menor gobernabilidad. Con la reforma política de 2003 se buscó tener partidos más grandes con propuestas serias, de largo plazo, pero hay que decir que las reformas toman tiempo en afincarse. Lo decía Jon Elster: “En política no es racional autoamarrarse, sino amarrar a otros”. Afiliarse a un partido obliga al candidato a cumplir con sus reglas y a seguir su ideología, pero en política todo el mundo quiere ser protagonista, lo cual nos lleva a que se abran válvulas de escape. En 2009 se dio un parágrafo transitorio que permitió el transfuguismo, para permitir la afiliación a otros partidos.


PJ: ¿Habría que realizar una nueva reforma política para corregir estas fallas?
FA:
La tentación de formular reformas políticas para solucionar fallas del sistema político siempre está latente. En Colombia no se han escatimado esfuerzos en esta dirección y propuestas se encuentran en diferentes direcciones, según las preferencias. Estoy de acuerdo con la necesidad de algunas reformas, pero entre cambiar las reglas de juego y profundizar la estabilidad de las actuales, en mi opinión es preferible la segunda opción.

A modo de aclaración, no estoy diciendo que sistema electoral tal y como está es perfecto, porque no lo es y tiene muchas dificultades, pero es más nocivo para el sistema político cambiar permanente las reglas de juego. Desde la Constitución de 1991, cada gobierno ha pretendido cambiar las condiciones electorales y esto genera inestabilidad. En todas las elecciones siguientes a la reforma política de 2003 se procuró alguna modificación. Y, como las reformas, las reglas de juego necesitan tiempo para que se afinquen, porque dan estabilidad. La democracia necesita reglas de juego claras y resultados inciertos. Lo mismo ocurre dentro de los partidos, pero una iniciativa independiente se las puede saltar, porque le interesa más hacer coaliciones. Yo creo que hay que apostar por los partidos. Muchas veces los vemos como focos de corrupción y clientelismo, y eso es verdad, pero son mejores las iniciativas colectivas que las individuales. América Latina ha padecido de populismos, caudillismos, que han venido por iniciativas individuales, que son solo nombres y no programas de partido.


PJ: Uno de sus temas de investigación es el de la consulta abierta para la selección de candidatos. ¿Qué tan conveniente es realizarlas en tiempos, como los actuales, de crisis económica, teniendo en cuenta la baja participación electoral que convocan?
FA:
La democracia es compleja, los procesos democrático-electorales son costosos, toman tiempo, en ocasiones se caracterizan por el inmovilismo, hasta que se logren consensos. Seguramente sistemas menos democráticos –o dictaduras– sean más “efectivos” y los procesos sean más expeditos, pero los costos suelen ser más altos en términos de restricciones a libertades, exclusión de sectores de la población o vulneraciones de derechos humanos. Generalmente, si combinamos argumentos de austeridad económica con los de la mala imagen del Congreso y los partidos políticos, podemos fácilmente proponer y justificar instituciones antidemocráticas.

Frente a las consultas partidistas abiertas, desde luego, el alto costo y la logística que se debe desplegar para garantizar requieren esfuerzos muy grandes, considerada baja participación que las ha caracterizado, pero, en lugar de eliminar este recurso democrático, se deberían establecer mecanismos que permitan responsabilizar a las organizaciones políticas para promover mayores niveles de participación. La alternativa sería volver a partidos autistas, antidemocráticos, que no consultan a sus militantes, ni al electorado, sobre sus decisiones internas, que terminan siendo tomadas, como siempre, en pequeños círculos de poder partidista. Creo que este sería un escenario peor. Finalmente, algunos que criticaron como inconveniente el alto costo de la consulta liberal en noviembre de 2017, decidieron optar por este recurso en marzo, creyendo que sería más austero, por tratarse de consultas junto a las elecciones de Congreso, y el valor terminó siendo cercano.


PJ: ¿Qué tan a conciencia puede votar un elector cuando, a dos meses de la elección, aún no hay candidatos definitivos?
FA:
Es normal que puntúen los candidatos independientes en las encuestas, pero el electorado va definiendo su voto cuando está más cercano el día de elección. Nosotros ya tuvimos un primer filtro: pasamos de alrededor de 50 candidatos en noviembre a poco más de 30 después de que se cerraran las inscripciones de listas al Congreso, y enero finalizó casi con diez candidatos, algunos de los que estaban a la espera del resultado de consulta interpartidista en marzo, porque la elección del legislativo siempre es un buen factor de medición: los partidos tendrán una muestra real de cuántos votos pueden lograr, mientras que los candidatos independientes deberán apelar a su imagen y al voto de opinión, que es bastante volátil, y los partidos con votos y congresistas elegidos tienen a favor un factor importante y tangible de negociación ante una eventual alianza o postulación de candidato a la presidencia.

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Los métodos de selección electoral partidista
Según la investigación de Acuña, en Colombia existen dos escenarios para que los partidos políticos elijan su candidato.

SELECCIÓN INTERNA

  • A puerta cerrada: El director o la Junta Directiva escoge al mejor candidato, una apuesta “dictatorial”, que prioriza la disciplina interna del partido.
  • Selección de congresistas: Con base en sus resultados electorales, el partido pide a los parlamentarios que avalen candidatos para ser considerados.


SELECCIÓN EXTERNA

  • Congresos y convenciones: El partido selecciona delegados en todas sus estructuras, que deciden tanto los candidatos a las elecciones como los cambios en política interna.
  • Encuestas o sondeos de opinión: El partido contrata a una firma encuestadora para medir el nivel de aceptación de sus candidatos; el ganador es ungido oficialmente.
  • Consulta cerrada: El partido hace una preselección de candidatos y les pide a sus afiliados que escojan al oficial que los representará en las elecciones.
  • Consulta abierta: Procede igual que la anterior modalidad, con la diferencia de que se le consulta a todo el electorado por una decisión. Es el mecanismo más democrático, pero el que fomenta menor disciplina de partido.

 

Un cubrimiento electoral aún por mejorar

Un cubrimiento electoral aún por mejorar

La elección de Donald Trump como presidente en 2016 cambió la forma en que se pensaba la política en Estados Unidos. Que un candidato polémico, sin experiencia en cargos públicos, con una retórica sin límites y que acusara a sus adversarios sin reserva alguna ocupara la Oficina Oval puso de manifiesto no solo el descontento del electorado con la política tradicional en el país del norte, también que algo había cambiado para siempre en su cultura electoral.

A tal punto se llegó que los académicos comenzaron a estudiar si los medios sociales y el exceso de las llamadas fake news (noticias falsas) en internet tuvieron que ver en el resultado electoral. Sin embargo, una investigación publicada en el Columbia Journalism Review, la publicación indexada de esa universidad especializada en temas periodísticos, encontró todo lo contrario: fueron los reportajes de campaña de los considerados medios serios (The New York Times, The Washington Post, The Chicago Tribune, entre otros), centrados más en las acusaciones y rumores de campaña, al igual que las historias personales de los candidatos, y no en sus propuestas programáticas de gobierno, los que incidieron en la decisión de los votantes.

Guardadas las proporciones, Colombia parece estar viviendo una situación similar. La actual campaña presidencial se ha centrado en las acusaciones de uno u otro candidato hacia sus contrincantes, en pronunciamientos salidos de la diplomacia que marcaba este tipo de procesos décadas atrás y en una exacerbación de los ánimos gracias a las redes sociales, los cuales han llevado a seguidores de uno u otro partido a protagonizar ataques contra contendientes políticos.

Ante esta situación, Pesquisa Javeriana habló con Mario Morales, profesor asociado del Departamento de Comunicación de la Pontificia Universidad Javeriana y Director del Observatorio de Medios –adscrito a la Facultad de Comunicación y Lenguaje–, sobre cómo los medios de comunicación están cubriendo la actual campaña presidencial, los temas que están privilegiando en la contienda y aquellos a los que deberían darle un mayor despliegue periodístico.

La disyuntiva del gasto en tiempos de paz

La disyuntiva del gasto en tiempos de paz

El de Ministro de Hacienda ha sido un cargo de renombre en la historia de Colombia, con decisiones que han contribuido a darle forma a la economía local. Sobresalen nombres como los de Esteban Jaramillo, quien a inicios del siglo XX lideró la misión de expertos que modernizó la banca, fundó el Banco de la República y, más tarde, con una convocatoria nacional, reunió los recursos para armar las tropas que iban a enfrentar la invasión peruana a Leticia (solo una escaramuza aislada); o el de Rudolf Hommes, que con su ‘apertura económica’ inscribió al país en la nueva oleada neoliberal impulsada por el Consenso de Washington; también está el hoy presidente Juan Manuel Santos, que a principios del siglo XXI capoteó la peor recesión económica en la historia del país y la quiebra del sector bancario renovando el impopular impuesto del, entonces, dos por mil; o, más recientemente, Juan Carlos Echeverri, quien, pregonando “el ahorro en época de vacas gordas”, transformó el modelo de regalías e impulsó la regla fiscal, las medidas macroeconómicas para impedir que el país gastara de más y pusiera en riesgo sus ahorros futuros.

Sin embargo, para el investigador y académico Andrés Felipe Mora Cortés el papel de un Ministro de Hacienda es mucho más limitado de lo que parece. “Pierde muchos grados de libertad y se pierde la idea contable del cargo, que simplemente está para elevar los ingresos y disminuir el gasto, porque está respondiendo a un problema político”, asegura este politólogo, magister en Economía, doctor en Desarrollo de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, y docente de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana.

Aquel problema político ha atado la voluntad de todos los que lideraron el Ministerio de Hacienda desde la aprobación de la Constitución Política de 1991, y se debe a que el país ha asumido diferentes compromisos, tanto nacionales como internacionales, que siempre lo han llevado a estirar de más los recursos que percibe. Técnicamente, el Gobierno se ve abocado a afrontar un déficit fiscal, es decir, que gasta mucho más que el dinero que cada año tiene para operar. “Se trata de factores estructurales que difícilmente puede controlar el Ministro”, insiste Mora, quien en 2012 inició una investigación para evaluar el avance de la política fiscal en el país desde los años 90 a la actualidad.

Estudiando las cifras oficiales aportadas por el mismo Ministerio y el DANE, al igual que los reportes de la OCDE, el ‘club de buenas prácticas’ del que Colombia aspira a ser miembro, encontró que, desde entonces, las decisiones de gasto han estado sujetas a tres grandes compromisos que el país siempre ha honrado desde la puesta en marcha de las reformas neoliberales, siendo el primero de ellos el servicio de deuda: los pagos que año a año debe realizar para pagar los créditos internacionales y nacionales con los que el Gobierno financia buena parte de sus presupuestos anuales.

“La deuda, más o menos, siempre ha sido creciente, es muy elevada y difícilmente el Gobierno puede disminuirla, porque ya tiene compromisos adquiridos de pago”, explica Mora. De estas amortizaciones se desprende una especie de círculo vicioso, pues el país recibe mejores calificaciones por parte de las agencias crediticias como Moody’s, Fitch o Standard & Poor’s (que dan una mejor nota si el país cumple siempre con sus cuotas de pago) que le permiten acceder a préstamos más baratos en el mercado.

Desde hace 25 años, según el análisis de Mora, esa deuda se ha quintuplicado a pesar de la estrategia de remplazar el crédito externo, considerado como caro, por el interno; se calcula que, entre 1990 y 2013, el país pagó un sobrecosto de intereses del 61%. Según cifras del Ministerio de Hacienda, al tercer trimestre de 2017 la deuda neta del Gobierno Nacional Central ascendía a $394,13 billones, que equivalen al 43% del PIB nacional.

Lo más preocupante es que muchas veces se ha pedido prestado para cancelar obligaciones contraídas, generando así un círculo vicioso aún peor. ¿Y por qué el país ha escogido convertirse en un ‘buen deudor’? Para Mora, se debe a que el Estado se ha trazado como gran objetivo la generación de confianza inversionista, muchas veces para atraer capitales externos y, así, subir sus ingresos que se redondean por el dinero que se percibe de exportaciones y de los impuestos recaudados. “Detrás de esa idea hay actores sociales como el capital financiero internacional, conformado por los organismos multilaterales de crédito, las calificadoras de riesgo, etc., que presionan para que las decisiones en materia fiscal, por lo menos en el servicio de deuda, sean estrictamente cumplidas”.

El segundo compromiso es más complejo: el gasto militar. Debido al conflicto armado que el país ha sostenido por más de 60 años, este rubro casi que se ha convertido en una obligación para garantizar el funcionamiento del Gobierno, el Estado y la democracia. Por esa razón, y debido a la violencia desatada por el narcotráfico y los grupos armados irregulares desde los años 80, el gasto en seguridad y defensa pasó de menos de un billón de pesos en 1990 (2,2% del PIB) a $27 billones en 2014 (5,9% del PIB).

Esa tendencia se mantiene hoy en día. A pesar de haberse implementado el año pasado el acuerdo de paz con las FARC, y de que sus miembros abandonaron la lucha armada, para el Presupuesto General de la Nación de 2018 se dispuso una asignación de $32,7 billones para el sector de defensa, un incremento del 8,9% frente a los $29,9 billones que había recibido el año anterior. Si bien puede considerarse contradictorio que, sin la que ha sido su principal amenaza, la Fuerza Pública aumente sus partidas, la respuesta obedece a una razón administrativa: “Más del 80% del gasto militar es de funcionamiento, lo que quiere decir que un recorte en ese aspecto es muy complicado de hacer”, explica Mora.

La última obligación que ata el actuar del Ministro de Hacienda viene por cuenta de los programas de inversión social, de naturaleza puramente discrecional del Gobierno, que se han constituido en una herramienta para revertir los efectos nocivos que el actual modelo económico ha causado sobre grupos específicos de la población; en otras palabras, se trata de un presupuesto de libre asignación para eliminar las brechas de desigualdad social que se presentan en el país.

En su investigación, Mora encontró que este gasto –diferente al que la Constitución, vía transferencias, asigna a sectores sensibles como el de educación o salud– pasó de $13 billones en 2000 a $83 billones en 2016; para 2017, las cifras oficiales preveían un desembolso de $118,4 billones para este rubro (incluido el gasto en transferencias). Aunque a primera vista puede ser positivo este incremento, el análisis del investigador muestra que su alcance puede no ser determinante: “Es más remedial y no está orientado a resolver las causas profundas de esa pobreza, de esa desigualdad”.

Para 2018, el presupuesto colombiano contempla un gasto de $32,7 billones en defensa. /Pixabay
Para 2018, el presupuesto colombiano contempla un gasto de $32,7 billones en defensa. /Pixabay


Ampliar el déficit fiscal

Tras dos años de análisis a las cifras oficiales y sus implicaciones, las conclusiones de Mora se consignaron en el artículo Veinticinco años de crisis fiscal en Colombia (1990-2014): Acumulación, confianza y legitimidad en el orden neoliberal, publicado en 2015 por la revista Papel Político, de la Javeriana.

Allí acuña el término ‘Estado bélico-asistencial’ para definir el funcionamiento de Colombia a partir de la forma cómo emplea su gasto para garantizar las tres condiciones básicas de su funcionamiento: la acumulación de capital para ciertos sectores locales, la confianza inversionista para el capital financiero foráneo y la legitimidad dentro de las clases menos favorecidas, para lo cual debe realizar enormes gastos en el pago de su deuda, la inversión en seguridad y el gasto social que, irremediablemente, lo llevan a permanecer en un constante déficit fiscal.

La fórmula para solventarlo ha sido el aumento de impuestos, lo cual explica que entre 1990 y 2003 se aprobaran ocho reformas tributarias para mejorar los fondos recaudados. La más reciente fue aprobada por el Congreso en 2016 y, según cifras de la DIAN, contribuyó a recaudar $136,5 billones en 2017, un incremento de 7,6% comparado con el ejercicio anterior.

Sin embargo, esta práctica ha contribuido a crear grandes desigualdades en el país. Autores como Guillermo Perry, exministro de Hacienda, aseguran que la política tributaria está plagada de inequidades (por ejemplo, no es activa al gravar los grandes capitales), estimula la informalidad, tiene una capacidad de recaudo muy baja y, entre otros problemas, dificulta la debida redistribución de recursos entre sectores. De hecho, buena parte de las medidas recaen sobre la clase media, reconocida por ser el sector de la población que jalona la economía mediante el consumo, y que, ante un panorama impositivo más elevado, debe apoyarse en los créditos bancarios.

“Colombia pierde anualmente cerca de $70 billones asociados con todas estas prebendas fiscales que se les otorgan a ciertos sectores”, asegura Mora, quien opina que el país debe reformar su estructura tributaria para fortalecer la capacidad adquisitiva de la clase media, lo cual permitiría, en el largo plazo, garantizar un crecimiento económico sostenible.

Se trata, ante todo, de una necesidad urgente, en especial en momentos en los que el país se comprometió a construir una paz estable y duradera. Con la salida de la ecuación de la guerra de uno de los principales actores del conflicto armado, se prevé que otros conflictos que habían permanecido opacados, como los reclamos salariales de los profesores públicos, las demandas de los transportadores, las protestas de los campesinos, las reivindicaciones de las minorías étnicas, entre otras, cobren importancia, por lo que el Gobierno tendría que invertir en medidas que garanticen soluciones estructurales.

Para ello sería necesario que el país invirtiera gruesas sumas en infraestructura, transformación tecnológica y, entre otros, en impulsar sectores sensibles de la economía, como el agro; sin embargo, el diseño del actual presupuesto nacional da a entender que se ha escogido otro camino. “Con los recortes en ciencia tecnología e innovación, se puede ver que no hay un compromiso en transformar el aparato productivo del país hacia bienes más complejos tecnológicamente, sino que se plantea generar cambios marginales sobre la estructura productiva actual”, advierte Mora.

En últimas, la solución que el Gobierno tiene a mano en este momento es ampliar su déficit fiscal, que, según cálculos de Mauricio Cárdenas, actual ministro de Hacienda, rondaría el 3,6% del PIB. Pero una dificultad adicional se manifiesta en la regla fiscal, la ley que obliga al Gobierno a reducir este desbalance. Voces como la del exministro Hommes han llamado a la necesidad de reenfocar la dirección económica del país en momentos tan cruciales: “Es necesario y urgente que el Gobierno recupere flexibilidad fiscal para responder a las exigencias del posconflicto, entre las que se destacan la necesidad de hacer crecer la economía, impulsar el campo y obtener cohesión social”, señala en su columna habitual de El Tiempo.

En ese mismo sentido se pronuncia Mora, quien cree que las necesidades inmediatas de desarrollo deben primar por encima de las recomendaciones del capital financiero internacional: “La regla fiscal le quita margen de maniobra al Gobierno para que regule esa nueva conflictividad social a través del gasto público. No hay nada más prioritario en este momento en Colombia que la construcción de paz, y el déficit fiscal debe apuntar hacia ese objetivo”.

Fusionar las fronteras legales entre el comercio y el ambiente

Fusionar las fronteras legales entre el comercio y el ambiente

Cuando una empresa cualquiera incide en el ambiente durante el proceso de producción de sus mercancías, ¿qué debe primar: la legislación comercial o la ambiental? “Indudablemente es un tema complejo”, afirma el abogado javeriano Rafael Wilches Durán, magíster en derecho económico, quien adelanta su doctorado en la relación entre estas dos especialidades jurídicas.

En la teoría hay estantes completos en las bibliotecas universitarias, donde las publicaciones de derecho comercial están al lado de las de derecho ambiental. En la práctica, estos dos lenguajes no se comunican de manera tan evidente, y eso fue lo que lo motivó a dedicar más de cinco años de su vida académica a estudiar el tema y tratar de proponer caminos concretos para lograr una armonía, donde los empresarios puedan continuar con su actividad de manera responsable con el ambiente.

“La cercanía física no necesariamente implica cercanía de discursos”, dice, lo que se explica en primer lugar porque los orígenes históricos no coinciden, ni tampoco “los sustratos filosófico-científicos de cada una de dichas ramas”.

Dedicarse a ese tema les causó sorpresa a sus colegas dedicados al derecho comercial, quienes no entendían para qué pensar en ponerle más trabas al quehacer de los comerciantes si ya con las que tienen es suficiente. Así piensan los ‘iusprivatistas tradicionales’, como los denomina, “pero yo sí creo que es urgente e importante empezar a mirar y trabajar el tema”. Así que buscó autores internacionales que abordaran la protección del ambiente desde los contratos, como la profesora Mathilde Hautereau-Boutonnet, con quien desarrolló una estancia de investigación en Francia, y terminó encontrándose con los trabajos de Niklas Luhmann y Gunther Teubner, defensores de la existencia de diferentes sistemas sociales, cada uno con un discurso igualmente respetable; también se concentró en buscar formas para que esos discursos continúen evolucionando y así encuentren elementos de contacto y convivan de manera armónica.

A partir de ahí, su premisa, que se convierte en su trabajo de doctorado es: “si queremos que se siga respetando al derecho comercial como una disciplina con un discurso propio, hoy en día tiene necesariamente que tenerse en cuenta el derecho ambiental, y ver qué es lo que hay allá que pueda incorporarse, porque si el primero sigue solo fomentando la seguridad y rentabilidad económica en las operaciones entre los comerciantes, sin pensar que también hay que proteger el ambiente, lo más seguro es que el derecho administrativo ambiental y el constitucional ambiental lo modifiquen tal vez no por las buenas sino por las malas, para ponerlo en términos coloquiales”.

Y no se trata de abogar por lo que se conoce actualmente como ‘responsabilidad social empresarial’, que, aunque es un tema clave porque busca que las empresas protejan el ambiente, “bajo ese esquema dependemos solo de la buena voluntad de los empresarios, y el derecho no es un discurso que pueda quedar sujeto  a ello”.

/Guillermo Santos
/Guillermo Santos


Su propuesta doctoral

En primer lugar, Wilches encuentra que la situación actual de la contratación verde entre comerciantes en Colombia es precaria, lo que se refleja en que el sector empresarial aún no se ha apropiado adecuadamente del tema. “Necesitamos que el derecho comercial colombiano incorpore nuevas figuras como, por ejemplo, una función ecológica de los contratos, el concepto de orden público ecológico o una obligación ambiental general en materia contractual. La clave es que, poco a poco, se vayan identificado los sectores en donde mayor contaminación se produce para que las regulaciones se establezcan de manera gradual, dependiendo de cada sector”.

Parte de una realidad y es que hay muchas especialidades jurídicas, cada una con su propia lógica, y los abogados no pueden dominarlas todas así lo pretendan, por lo que la propuesta es que “el derecho funcione bajo la idea de unitas multiplex o unidad en la diversidad y multiplicidad en la unidad, como forma de entender que distintos discursos pueden coexistir sin que se pierda la unidad como sistema”, explica.  “Los ciudadanos necesitan que el derecho les dé respuesta y soluciones a sus problemas, y no que los juristas se dediquen a discutir sobre cuál disciplina o cuál de los derechos que reconoce el ordenamiento jurídico es más importante”, afirma.

Y hace énfasis en el principio de precaución y el de prevención, propios del derecho ambiental, como elementos que sirven para entender la disparidad de criterios frente a la seguridad jurídica y agilidad en las transacciones que defiende el derecho comercial.  Por eso, dice Wilches, “si nos interesa seguir siendo comerciantes, seguir haciendo negocios y tener rendimientos económicos, debemos tener claro que la riqueza hoy en día ya no se puede medir solo en términos monetarios, sino que, si yo acabo con el planeta, no voy a poder continuar con mis negocios, además de que los consumidores están cambiando y cada vez son más conscientes de la importancia del tema ambiental al momento de consumir”.

La propuesta se concreta, entonces, en abogar por la necesidad de apertura del derecho comercial a recibir contenidos de protección del ambiente, así como por reconocer y defender su autonomía como discurso frente a una supuesta supremacía que algunos parecerían encontrar en el derecho ambiental, principalmente a través del derecho constitucional. Para ello, aborda los conceptos de colisión de discursos y de regímenes legales, así como la teoría del derecho reflexivo y la propuesta de los fragmentos constitucionales, de los que habla uno de sus inspiradores, el profesor alemán Gunther Teubner –con quien tuvo la oportunidad de discutir personalmente su trabajo– para empezar a ‘aterrizar’ el tema en Colombia a través de normas jurídicas claras.

“Los comerciantes necesitan tenerlas para saber cómo pueden funcionar; entonces, necesitamos que la protección del ambiente en el derecho comercial se dé de manera clara y transparente, para que el asunto no se perciba como una intromisión indebida de los jueces en casos concretos. El punto más difícil reside en ver si eso logra calar en nuestros políticos”, concluye.

La infancia en la pintura histórica

La infancia en la pintura histórica

¿Qué es la infancia? Esta fue la pregunta que se planteó el doctor Gabriel Lago Barney cuando asumió un proyecto convocado por la Presidencia de la República a inicios de los años 90. En aquel tiempo Colombia vivía momentos difíciles, con el protagonismo violento de Pablo Escobar, el desarrollo de la epidemia del VIH, la catástrofe de Armero, la toma del Palacio de Justicia y, posteriormente, los asesinatos de candidatos presidenciales, algunos llevados a cabo por menores de edad. Ante este contexto y con la iniciativa de una nueva Constitución Política, Lago, junto a un grupo de profesionales, llevó a cabo aquel proyecto con el fin de abordar el tema del maltrato infantil desde una perspectiva científica.

Gabriel Lago estudió medicina, se especializó en pediatría, hizo maestría en Administración en Salud y Seguridad Social en la Pontificia Universidad Javeriana, y posteriormente su doctorado en Ciencias de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid. Si bien en su formación académica no encontramos estudios relacionados con el arte, ha hecho un recorrido exhaustivo por esta área, especialmente a partir de la pintura, con el fin de entender cómo se ha representado la infancia a lo largo de la historia.

Sobre el proceso de rastreo de la infancia, en el proyecto de la Presidencia de la República, Lago recuerda: “Cuando pidieron las estadísticas a distintas áreas para construir los denominadores y los índices de maltrato infantil en el país, el área de salud reportaba datos referenciando a los menores de 15 años; el área de justicia, a los menores de 18; el área trabajo, a los menores de 12; y el área de bienestar, a los menores de 7. En conclusión, no había un parámetro general que definiera el concepto de niño”. Un dato esencial, pues los expertos, considerando que su trabajo debería centrarse en la alta mortalidad infantil y los procesos judiciales que se acumulaban por cuenta de la violencia al interior de las familias, dieron con el concepto de ‘menor de edad’.

“En aquel momento se estaba desarrollando la nueva Constitución, la cual contempla los artículos 42 y 44 que hablan de la familia, los hijos y los derechos fundamentales de los niños, lo cual dio bases para que se generara el actual Código de Infancia”, agrega Lago, quien, al notar que existía cierta ambigüedad en la conceptualización de la niñez, optó por investigar el tema históricamente. Al buscar en la bibliografía se dio cuenta de que el concepto de infancia no estaba bien construido desde la antigüedad, lo que explica que, por ejemplo, Puyi -el último emperador chino- fuera proclamado como tal a los dos años de edad. Sin embargo, el pediatra encontró que la literatura no abarca este tema con la suficiente profundidad y, de hecho, son muy pocos los autores que hablan de manera conceptual del tema.

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‘Baco’, de Pieter Paul Rubens (hacia 1640). /Pinterest


Una percepción de los niños no muy acertada

Cuando Lago inició su búsqueda en el arte, se dio cuenta de que en la Grecia antigua se les daba mayor importancia a los amigos por encima de la familia, lo cual daba la posibilidad de que se dieran amistades entre los adultos y los adolescentes, muchas veces retratadas en pinturas de bacanales. “En el arte de Grecia y Roma se aprecia la desnudez de los niños como un signo de pureza”, comenta.

Posteriormente, durante un largo periodo, se percibe la ausencia de niños en el arte y vuelven a aparecer con la representación de tres personajes clave. La primera es en la Edad Media en la representación de la Virgen María con el niño Jesús; en esta primera imagen, Lago resalta que los niños “tienen corporalidad de adultos, es decir, son adultos miniatura y adicionalmente se muestran inexpresivos”. Posteriormente se representa a María siendo niña y, en varias pinturas, siendo educada en la lectura de los evangelios; al igual que en la primer imagen, la representación es de una mujer en miniatura. La tercera es la representación de San Juan Bautista jugando con Jesús.

Santa Ana y la Virgen niña, de castillo (siglo XVII). /Pinterest
‘Santa Ana y la Virgen niña’, de Castillo (siglo XVII). /Pinterest


Los niños protagonizando pinturas

'Niña pelando papas', de Albert Anker (1886). /Wikimedia
‘Niña pelando papas’, de Albert Anker (1886). /Wikimedia

En el Renacimiento empieza a quedar en un segundo plano la importancia de representar lo divino y se le da mayor foco a retratar a las personas. El condado de Holanda (actualmente Holanda) y España fueron los primeros en representar en la pintura a los niños con su corporalidad, la imagen retratada se acerca mucho más a la real. Posteriormente se empiezan a hacer mucho más notables pinturas de niños y niñas. Pintores como Bartolomé Esteban Murillo y Francisco de Goya retratan paisajes con niños y familias; a su vez, se hacen notables sus roles en las pinturas, como en el caso de las realizadas por Pieter Brueghel el Viejo en 1560 con más de 230 niños en escena jugando.

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‘Niño durmiendo en el heno’, de Albert Anker (1897). /Kunstkopie

“Los niños son representados en el medio externo acompañados de medios de transporte como caballos y vehículos, mientras que las niñas son retratadas en roles maternos u hogareños, acompañadas de muñecas”, comenta Lago. Estos elementos característicos van definiendo poco a poco ciertos roles sociales que se empiezan a atribuir según el género: por ejemplo, al retratar las actividades de la infancia, se muestra a las niñas al interior del hogar dedicadas al aseo, la cocción de alimentos, el cuidado de la casa y de otros niños, a aprender de la mano de otra mujer cómo leer, bailar y tocar instrumentos musicales o a acicalarse. Muy pocas veces se retratan niñas en el exterior de su hogar y, cuando sucede, no están solas sino en compañía de adultos realizando actividades como recogiendo flores o leña, mercando o lavando la ropa, mientras que, en el caso de los niños, se retratan generalmente fuera del hogar jugando en la calle, hablando con sus amigos o, simplemente, descansando.

Al retratar el contexto escolar de los niños, en primera estancia, se hacen visibles escuelas masculinas y, a medida que pasa el tiempo, las niñas van apareciendo de manera marginal, sentadas en la parte de atrás del salón de clases o en bancas laterales. “Es hasta el siglo XIX que aparecen retratos de escuelas femeninas y mujeres enseñando en el aula; sin embargo, la representación de los profesores hombres es mucho más rígida y estricta en comparación de la representación de profesoras, en donde se ve perdido ese rigor”, explica el doctor Lago.

'Escuela de pueblo', de Morgan Weistling (1857). /Pinterest
‘Escuela de pueblo’, de Morgan Weistling (1857). /Pinterest


La infancia como un tema importante

Fotografía de Mary Ellen Wilson (1874). /Wikimedia
Fotografía de Mary Ellen Wilson (1874). /Wikimedia

El arte pasó por distintas corrientes, como el Romanticismo y el Impresionismo, hasta surgir el abstracto. Al aparecer la fotografía, se retoma el registro de lo que está sucediendo socialmente con la infancia para capturar fielmente el contexto, y solo a partir del siglo XIX surge una oleada de sucesos que marcan la historia de la infancia. Lago resalta el ejemplo de Mary Ellen Wilson, la niña que protagonizó el primer rescate por una asociación protectora de animales (en la época no existía el concepto de maltrato infantil ni la sociedad se movilizaba a favor de los infantes) que sufrió por sus padres adoptivos. Con este tipo de historias se alzó la voz para hacer realidad la adopción de la Declaración de Ginebra por parte de la Sociedad de Naciones en 1924, donde por primera vez se reconoce el hecho de que los niños tienen derechos y los adultos una responsabilidad sobre esta población vulnerable.

“Todo lo que abarca el término de infancia es una construcción social con una trayectoria histórica”, concluye Lago. Aspectos como la nutrición, la higiene, la educación, la apariencia, la obediencia y la familia son parámetros que se fueron estableciendo a lo largo del tiempo como condiciones necesarias que debían tener los niños. “Pero, -dice- en el análisis situacional del proyecto de la Presidencia de la República surgió un punto de discordancia: los adolescentes”.

Ellos eran los tristes protagonistas de la violencia en Medellín, considerada a inicios de los años 90 como la ciudad más violenta del mundo por cuenta del narcoterrorismo y el sicariato. “En un mes se llegó a registrar que el 90% de homicidas y el 95% de víctimas eran menores de edad. Era casi lógico pensar en que no se podía tratar a los adolescentes como niños, por esto el Código de Infancia contempla un manejo jurídico diferente sin dejar de reconocer su condición de menor de edad. Por ello su articulado contempla conceptos como ´menor maduro´ o ´menor emancipado´, teniendo en cuenta aquellos menores en capacidad de hacer ciertas cosas que, de pronto, no todos los demás tenían la madurez de hacer. Al final, las dos variables trazadoras que pueden definir la infancia en Colombia son la reproducción de la niña y la posibilidad de fuerza laboral del niño”, reflexiona Lago.

Eso sí, resalta que, ante todo, deben ser protegidos por la ley ya que son personas en proceso de desarrollo, pero, al fin y al cabo, personas: “No podemos permitir que los niños solo tengan derechos y no deberes porque, en últimas, lo que se busca es formar personas autónomas. La autonomía conlleva responsabilidad, entonces se debe volver a los niños responsables”.

Gabriel Lago, médico pediatra e investigador de la Facultad de Medicina en la Pontificia Universidad Javeriana. /Felipe Abondano
Gabriel Lago, médico pediatra e investigador de la Facultad de Medicina en la Pontificia Universidad Javeriana. /Felipe Abondano
El huésped tiene la palabra: ¿conforme con la calidad del servicio hotelero?

El huésped tiene la palabra: ¿conforme con la calidad del servicio hotelero?

La seguridad en su hotel fue el factor más valorado entre 180 huéspedes consultados en establecimientos de alojamiento bogotanos, de acuerdo con una encuesta sobre servicios turísticos que buscaba medir cómo ellos perciben la calidad de los servicios que ofrecen. Pero más allá de este resultado preliminar, el aporte fundamental de esta investigación sobre medición de calidad del servicio es el diseño de un modelo de percepción que puede ser aplicado en diferentes escenarios, con una óptica localizada exclusivamente en el cliente.

El modelo es resultado de una serie de adaptaciones –introducidas en proyectos sucesivos a lo largo de varios años– a la matriz Servqual, conocida ampliamente en los estudios de calidad del sector hotelero. A la investigación, que está en desarrollo, se incorporaron profesionales de un conjunto de universidades de la región iberoamericana, unidos por un convenio de colaboración, lo que permitió ampliar el universo de la exploración en 2017.

Y a pesar de que el trabajo no ha concluido, resultados preliminares obtenidos en la capital colombiana y en los demás centros urbanos analizados llevan a los autores a lanzar una hipótesis: así la ciudad objeto de análisis no tenga una historia de inseguridad –como sí la tiene Bogotá–, el huésped de la región basa gran parte de su satisfacción en la seguridad.

Las ciudades que se integraron al estudio este año son Cartagena, en Colombia; San Sebastián y Bilbao, en España; y Montevideo, en Uruguay, en las que se destaca el turismo de ocio; Temuco, en Chile, en la que predomina el turismo ecológico; y Tijuana en México, donde ha proliferado el turismo de salud. Entre julio y septiembre se realizó allí el trabajo de campo y en este momento se están tabulando las encuestas para, posteriormente, realizar el análisis estadístico.

El propósito es buscar el perfil de los clientes hoteleros en cada una de ellas y evaluar las variables externas que puedan influir en la percepción de calidad, para luego hallar los elementos comunes que permitirán confirmar la hipótesis.

La identificación del factor seguridad como principal determinador de la calidad hotelera para los huéspedes, al menos en Bogotá, desvirtúa la idea preconcebida de los autores en el sentido de que las TIC serían el elemento de mayor peso al determinar la calidad hotelera.

Gilmer Yovanni Castro, doctor en economía y dirección de empresas, del grupo CINNCO de la Pontificia Universidad Javeriana, y uno de los autores del estudio, explica que este sector ha llegado a un punto en que la presencia de estos recursos se da por sentada.


Las virtudes de un modelo

El modelo Servqual, que da origen al Caltic (que reúne los términos Calidad y TIC porque, en ese momento, las TIC se consideraban determinantes en la percepción de la calidad), fue diseñado en 2011 por la coinvestigadora Andreina Moros, de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, y comprende cinco criterios: elementos tangibles (apariencia de los recursos físicos y humanos), capacidad de respuesta (prestación de un servicio ágil), empatía (conexión entre el cliente y el personal), seguridad (tranquilidad y cortesía) y confiabilidad (habilidad de prestar el servicio prometido), de los que se derivan 22 variables. A partir de ahí se ha esculpido el modelo actual, capaz de reflejar tantas complejidades como sectores de la economía de servicios existan, y de garantizar cantidad y calidad de información.

Es cierto que entidades oficiales, gremios y empresas, entre otros, han desarrollado propuestas para medir la satisfacción con respecto al servicio por parte del cliente hotelero. No obstante, este modelo implica escudriñar la percepción hasta zonas muy profundas. Mientras una encuesta cualquiera formula preguntas dicotómicas como ‘¿Se sintió satisfecho en el hotel? Responda sí o no’, en este esquema se incluye la medición de diferentes variables que, en su conjunto, al procesar cada uno de los criterios y luego el modelo en general, permiten hallar conclusiones importantes para el sector.

Con el procesamiento de los datos en las diferentes ciudades que participan en el estudio se pretende realizar una ‘minería de datos’, lo que permitirá realizar un análisis big data “para que nuestros resultados, con datos cada día más sofisticados, puedan orientar políticas públicas y privadas de manera más certera”, explica Castro.


La encuesta en Bogotá

Los resultados se obtuvieron de la aplicación de la encuesta a 180 clientes que hicieron uso de establecimientos en Bogotá con más de tres estrellas, para contrastar las expectativas, por un lado, y las percepciones por el otro, lo que conduce a obtener un índice que ilustra la manera como los huéspedes hoteleros califican su experiencia: aceptable, buena o deficiente.

Del ejercicio resultó que el 63,9% de los clientes percibió una calidad deficiente; el 23,3% la calificó como aceptable y el 12,8%, como buena, cifras que invitan a repensar la estrategia de servicios para mejorar la calidad ofrecida.

 

Y así, el rigor de un modelo creado a lo largo del tiempo, con criterios científicos, garantizará su credibilidad al ser aplicado en diferentes áreas de la economía actual, que, aunque no pueden sustraerse jamás a la feroz dictadura de la competencia, contarán con un arma valiosa para enfrentarla.


Para leer más:

  • Análisis de las dimensiones de la calidad del servicio en la satisfacción de los clientes mediante la metodología PLS-PM. Caso de estudio: clientes hoteleros de Bogotá. Memorias del VII Congreso Internacional de Productividad, competitividad y capital humano en las organizaciones: turismo y mercadotecnia para un México competitivo. 2017. Universidad de Baja California. Facultad de Turismo y Mercadotecnia; Facultad de Contaduría y Administración (coordinadores María Virginia Flores Ortiz, Alfonso Vega López, Edgar Armando Chávez Moreno, Marisol Cruz Bonilla).

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Adaptación del modelo de calidad Caltic al sector turístico para medir la calidad del servicio de los hoteles de Bogotá
INVESTIGADORES PRINCIPALES: Gilmer Yovanni Castro, Pontificia
Universidad Javeriana; Andreina Moros Ochoa, Fundación Konrad Lorenz
Grupo de investigación CINNCO, Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, Pontificia Universidad Javeriana
Grupo de investigación CIEN-K, Escuela de Negocios, Fundación Universitaria Konrad Lorenz
Universidad de Carolina del Norte (EEUU)
Universidad de Deusto (España)
Universidad Autónoma de Baja California (México)
Universidad Católica de Uruguay
Gestiona Consultores (Chile)
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2016 – actualmente

Capillas doctrineras: a prueba del tiempo y de la historia

Capillas doctrineras: a prueba del tiempo y de la historia

Hoy en día, en la zona cundiboyacense, existen 125 capillas doctrineras, muchas construidas entre los siglos XVI y XVIII. De acuerdo con los relatos de los cronistas, numerosas capillas erigidas en esta época desaparecieron o se vieron seriamente afectadas por movimientos telúricos. A pesar de este riesgo, apenas 14 han sido declaradas como monumentos nacionales y cuentan con medidas de protección y preservación.

La mayor parte de estas construcciones fueron edificadas con las técnicas de la época, entre las cuales, como es de imaginar, no se tenía en cuenta la sismorresistencia, lo que significa que los templos, testimonio vivo de nuestra historia, están en riesgo.

Conscientes del reto que implica la conservación de este patrimonio a nivel técnico, la arquitecta Cecilia López y el ingeniero Daniel Ruiz, de la Pontifica Universidad Javeriana, desarrollaron una investigación en la que dialogan las dos disciplinas y cuyos resultados plantean estrategias para que estos tesoros históricos sobrevivan al paso del tiempo y a la fuerza de la naturaleza.


Tesoros hechos de tierra

Con la llegada de los españoles a nuestro territorio, la vida de los indígenas cambió de manera radical: se instauró un nuevo orden social, político y cultural de la mano del adoctrinamiento en la fe cristiana. Entre los años 1500 y 1800 las iglesias fueron las construcciones más importantes de los nuevos pueblos; constituían uno de los ingredientes fundamentales del corazón de los territorios y fueron claves en la transformación que dio paso a una fusión cultural, de la cual somos fruto como nación.

Estos templos son vestigios en los que es posible escrutar la transformación de buena parte del territorio colombiano. La capilla doctrinera y la plaza central formaban un eje a partir del cual se desarrollaba la disposición de las calles y manzanas. “Las capillas eran lugares de encuentro social, puntos de referencia urbana, lugares de eventos culturales y de participación en actividades religiosas. Adicionalmente, eran el punto de partida de los misioneros para extender las actividades de adoctrinamiento en los nuevos territorios conquistados”, explica Cecilia López.

Según las Leyes de Indias, las capillas doctrineras Para la cubierta se usaba el sistema de par y nudillo, es decir, eran cubiertas a dos aguas, soportadas sobre estructuras de madera que, a su vez, sostenían un tendido hecho con cañas, cubierto con barro y tejas.
Según las Leyes de Indias, las capillas doctrineras se soportaban sobre estructuras de madera que, a su vez, sostenían un tendido hecho con cañas, cubierto con barro y tejas.

De acuerdo con lo establecido en las Leyes de Indias y en los contratos de construcción, los colonos tenían instrucciones claras sobre cómo debían edificarlas: tener entre 8,4 y 10,1 m de ancho, entre 42 y 45 m de largo y una altura aproximada de 5 m. Para la cubierta se usaba el sistema de par y nudillo, es decir, eran cubiertas a dos aguas, soportadas sobre estructuras de madera que, a su vez, sostenían un tendido hecho con cañas, cubierto con barro y tejas. La capilla mayor debía ser cuadrada u ochavada (que formaba un polígono de ocho ángulos). En cuanto a la iluminación, debían tener diez ventanas: seis para el cuerpo de la iglesia y cuatro para el presbiterio.

“Las capillas eran lugares de encuentro social, puntos de referencia urbano, lugares de eventos culturales y de participación en actividades religiosas. Adicionalmente, eran el punto de partida de los misioneros para extender las actividades de adoctrinamiento en los nuevos territorios conquistados”.

Cecilia López
Arquitecta y docente, Universidad Javeriana

Aunque no todas cumplían al pie de la letra con estas reglas, en lo que sí coincidían era en que todas estaban construidas en adobe y tapia pisada, lo que hoy se conoce como ‘construcción en tierra’. Significa que se levantaban a partir de adobes o segmentos de muros hechos de una mezcla de tierra y otros materiales sin cocer, es decir, secados al sol. “Hoy en día esta técnica está prohibida en la construcción, pues se ha demostrado que es poco segura, especialmente en caso de que ocurran sismos y terremotos”, explica Ruiz.

Sorprendentemente, muchas de nuestras capillas doctrineras aún se encuentran en pie; sin embargo, son vulnerables a los terremotos, sucesos en los que estarían en peligro no solo los inmuebles, sino, sobre todo, las vidas humanas. Por este motivo, los investigadores se dieron a la tarea de poner a prueba versiones a escala de 1:50 de las iglesias reales utilizando técnicas descritas en otros estudios, como recubrir los muros con estructuras de mallas de acero o de madera. Cada una de estas técnicas fue probada en dos condiciones: por la cara interna y externa de los muros y solo por la cara externa.

En la mesa vibratoria del Laboratorio de Pruebas y Ensayos de la Javeriana se puso a prueba la sismorresistencia de las pequeñas capillas; allí fueron sometidas a un movimiento equivalente al de un sismo de 7,6 de magnitud y con epicentro a 40 km, acorde con la amenaza sísmica real de Bogotá.

Se constató que, tanto si el refuerzo estaba por dentro y por fuera o solo por fuera, la mejor técnica para preservar la construcción es el refuerzo en madera. Ruiz explica que esta técnica de maderas de confinamiento logró que los muros reforzados por una sola cara tuvieran un nivel de desplazamiento menor a la mitad del desplazamiento frente al de los modelos sin refuerzo.

Por su parte, cuando se reforzaron con madera ambas caras de los muros, los niveles de desplazamiento se redujeron a la séptima parte de los movimientos de los muros sin refuerzo. “Así, ante un sismo con una magnitud mayor a 7,0 en la escala de Richter, el movimiento de las capillas reforzadas se reduce en al menos el 50 %, y en ninguno de los casos la estructura reforzada colapsaría”.

En la mesa vibratoria del Laboratorio de Pruebas y Ensayos se probó la sismorresistencia de las capillas construidas a escala, una vez los investigadores aplicaron técnicas de recubrimiento en sus muros.
En la mesa vibratoria del Laboratorio de Pruebas y Ensayos se probó la sismorresistencia de las capillas construidas a escala, una vez los investigadores aplicaron técnicas de recubrimiento en sus muros.

Esta investigación es el culmen de 15 años de trabajo en aspectos históricos, arquitectónicos, de análisis del material y comportamiento estructural. “Todos estos años hemos trabajado juntos de forma continua y aunque estos son los resultados de la última investigación, no se habría podido llegar al conocimiento tan preciso que ahora tenemos si no hubiéramos realizado todas las investigaciones previas”, expone López.

Este trabajo conjunto es un buen ejemplo de cómo, al tender puentes entre disciplinas, se pueden hallar respuestas a problemas cotidianos, como preservar la memoria arquitectónica y cultural, sintetizada en las capillas doctrineras, así como en otras edificaciones patrimoniales construidas en tierra que deben ser protegidas. “Con la información obtenida se pretende implementar estos sistemas de refuerzo en distintas tipologías que igualmente tiene gran valor arquitectónico y cultural para nuestra nación”, concluye López.


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Ensayos en mesa vibratoria de capillas doctrineras a escala, con o sin refuerzo
INVESTIGADORES PRINCIPALES: Cecilia López Pérez y Daniel Ruiz Valencia
Grupo de investigación Materiales y Estructuras
Departamentos de Arquitectura y de Ingeniería Civil
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2014-2015

Imagen de mujer en la prensa caleña del siglo XX

Imagen de mujer en la prensa caleña del siglo XX

Pasando una a una las páginas del periódico quincenal caleño El Correo del Valle, la socióloga Alexandra Martínez fue descubriendo lo que había detrás de cada uno de los retratos de damas de la élite caleña, casadas y solteras, publicados bajo el título Belleza colombiana.

Al analizar no solamente la serie fotográfica sino algunos de los textos publicados en el periódico, ella y sus colaboradores fueron evidenciando los posibles significados de las imágenes, el papel de la mujer de la primera década del siglo XX y el concepto de belleza que priorizaba sus cualidades morales, estéticas e intelectuales de sus personalidades. Luego la imagen física empieza a tener importancia.

En artículo publicado en la revista Maguaré de la Universidad Nacional de Colombia y titulado Retratos de mujer: imágenes en la prensa caleña a comienzos del siglo XX (1907 y 1908), la investigadora javeriana explica cómo la imagen de la belleza femenina representa a una ciudadanía con necesidades sociales, el auge de la industrialización y la modernización, y cómo se va fundiendo con la publicidad.

Fuente: El Correo del Valle.
/Fuente: El Correo del Valle.

“La intención era darle identidad a la región, aportar a la construcción de región que en ese entonces buscaba constituir a Cali como la ciudad capital”, explica Martínez, mostrando algunas de las imágenes en la pantalla de su computador.

Esta indagación forma parte de una base de datos más amplia, elaborada como parte de la investigación Imágenes e impresos. Los usos y la circulación de las imágenes en la construcción de ciudadanía y de la diferencia. Colombia, 1900-1930, realizada en nueve ciudades del país, que compiló más de 14.000 fotografías, grabados, fotograbados y dibujos publicitarios. El álbum Belleza colombiana publica 53 fotografías, de las cuales 39 son de mujeres de las familias acomodadas de la ciudad.

En el cambio de siglo (XIX a XX), las fotografías femeninas pasan de un ámbito local, íntimo, de los álbumes familiares, a un espacio regional que sugiere posicionar una identidad local en un entorno de progreso. El sentido social de lo femenino representa a la esposa y madre, bella en su interior, símbolo de una ciudadanía pujante.

Los retratos, dice el artículo, “demuestran una tensión visual entre las características que mantienen a la mujer en la austeridad, la espiritualidad, la ausencia de lo terrenal, provista de su belleza interior, vocacionalmente dada al servicio, y la nueva figura emergente de la mujer joven, como una figura pública femenina, burguesa, cuya belleza, protegida por el mundo masculino, garantiza su lugar socialmente reconocido, y el lujo proporciona marcas de prestigio familiar y económico. Este último aspecto delimita una frontera que diferencia el mundo femenino que hace a la mujer de la élite, visible en un mundo social, abierto al público y con condiciones claramente establecidas de inclusión”.

El retrato fotográfico expresa tres aspectos significativos de interés para pensar los retratos de las mujeres de la élite caleña, de acuerdo con Martínez:

  1. Las relaciones domésticas y cotidianas como una forma de fortalecer los lazos emocionales, en especial los familiares, donde se destaca el lugar de la tradición, el apellido heredado y el reconocimiento social.
  2. La profesionalización, que se fue definiendo con el dominio de la técnica fotográfica y, con ello, la firma del fotógrafo comienza a constituirse en garante de la calidad del retrato.
  3. El álbum que aparece como lugar en el que se representa esta doble exhibición: la intimidad de la vida privada, un poco amenazada por su exposición al público.

El tema de la inclusión femenina está presente desde la inauguración de El Correo del Valle, cuya publicación incluía poesía, cuentos cortos, breves ensayos, crónicas, noticias locales, crítica literaria, biografías de hombres notables, consejos para las mujeres, informes de interés municipal y departamental, concursos y publicidad. Además, la imagen fotográfica y grabada constituyó un aspecto interesante para el periódico.

Señora Susana Palau de Velásquez. / Fuente: 'El Correo del Valle', 2 de julio de 1907.
Señora Susana Palau de Velásquez. / Fuente: ‘El Correo del Valle’, 2 de julio de 1907.

Las imágenes publicadas de mujeres representan una serie de valores de la mujer perteneciente a una élite social. Susana Palau de Velásquez, cuyo retrato fue publicado el 2 de julio de 1907, pertenecía a una familia que hizo parte de la clase industrial y política de Cali. “El retrato de esta mujer la presenta reclinada en el espaldar de una silla, en un plano entero, posando de perfil. Por la proporción de su cuerpo parece de rodillas, y la silla aparece sobre una línea de horizonte más elevada. Lleva un vestido dividido en dos partes, la superior es un corpiño que cierra en un cuello alto con encaje, de mangas largas, y la inferior es una falda con enagua al estilo de la moda burguesa del siglo XIX. El marco es rectangular, ornamentado a cada lado. La imagen va acompañada, en la parte inferior, por el poema Pétalos de Ezequiel Gamboa (seudónimo Mario del Mar), quien fue alcalde municipal del Distrito de Cali en 1907; además de la referencia a las flores en el título del breve poema, la referencia a la blancura tanto en la imagen saturada por el velo de su vestido blanco (¿de novia?) que se proyecta por todo el espacio como en las líneas del poema, “De todo lo blanco, de todo lo tenue, de todo lo suave / En vuestra belleza, señora, palpita un resumen […]”.

La escuela, el hogar y la prensa configuran el lugar social de la mujer como educadora moral y cuidadora. “La belleza de la mujer que aparece en los retratos indica la presencia de la familia como elemento central que permite la visibilidad de lo femenino en el mundo de las imágenes, y lo ensancha a una serie de virtudes que deben cultivarse en las mujeres jóvenes que serán preparadas para el matrimonio”.

Las fotografías, en blanco y negro, aparecen en la portada y en las páginas interiores del periódico, generalmente acompañadas de un verso o poema corto.

Señorita Leonor López. /Fuente: 'El Correo del Valle', 30 de mayo de 1907.
Señorita Leonor López. /Fuente: ‘El Correo del Valle’, 30 de mayo de 1907.

El retrato de la señorita Leonor López, del 30 de mayo de 1907, muestra una imagen austera en su composición, de una mujer que posa de pie en un plano americano, el cabello recogido por una cinta que se anuda en la parte posterior de su cuello, luciendo un vestido de media manga que deja al descubierto uno de los brazos. La expresión de su rostro y su mirada son de apariencia relajada, pero la imagen en general tiene una expresión menos pasiva que las del siglo anterior. El marco de la foto es rectangular y está adornado a ambos lados con diseños heráldicos que se proyectan hacia arriba, terminando en flor de lis. La imagen va acompañada con un verso anónimo titulado Ofrenda: “Ornada con las galas de noble gentileza / Te aprestas a la vida. Tus ojos, la alegría / Serán de muchas almas. (Tú ignoras todavía / Que hay almas ¡pobres almas! Enfermas de tristeza)”.

Señorita Mercedes Navia. /Fuente: 'El Correo del Valle', 20 de junio de 1907.
Señorita Mercedes Navia. /Fuente: ‘El Correo del Valle’, 20 de junio de 1907.

El retrato de la señorita Mercedes Navia muestra a una mujer joven de pie al lado de un arreglo floral. El vestido le cubre completamente los brazos y el cuello; lleva el cabello recogido y dirige su mirada a la cámara directamente, aunque en una expresión reposada. El óvalo dentro del marco rectangular ya es usual en el siglo XIX. La mujer tiene un aspecto sutil, provocado por un mayor movimiento en la posición de los brazos y las manos, la coquetería inocente en el gesto del cuerpo, la mirada enigmática hacia la cámara y las orquídeas. Una pose que sugiere una composición intencional –probablemente del fotógrafo– evoca la imagen de la belleza como ausencia. En los cuadros literarios que aparecen en el periódico podríamos usar las palabras de Alberto Carvajal en su composición sobre las muchachas del Valle del Cauca: “¿En qué pensará esa muchacha? –me he preguntado muchas veces mientras seguía mi camino silencioso pensando en la vida” (pp. 3624).

El 11 de junio de 1908 se publican los resultados del Concurso de bellezas, realizado un año y medio después de la publicación de los retratos de bellezas colombianas. El jurado seleccionó a cinco señoritas. “Reconocidas como dotadas de gracia y distinción, fueron publicados los resultados en una página completa del periódico”.

Las señoritas Emma Giraldo (izq.) y Leonor Navia (der.). /Fuente: 'El Correo del Valle', octubre de 1907 y diciembre de 1908.
Las señoritas Emma Giraldo (izq.) y Leonor Navia (der.). /Fuente: ‘El Correo del Valle’, octubre de 1907 y diciembre de 1908.

Emma Giraldo, hija de Julio Giraldo, cofundador del Banco Giraldo & Cía., y Leonor Navia fueron unas de las ganadoras. La primera aparece en la imagen fotográfica con un movimiento de los brazos que expresa cierta sensualidad y gracia. La imagen está representada en un espacio íntimo, donde la presencia de la silla le da un ambiente familiar, tal vez destinado a la alimentación. Vestida de blanco y adornada con pulseras y un anillo en su mano izquierda, significaría un compromiso matrimonial. Es una imagen urbana y burguesa de una futura ama de casa.

En la imagen de Leonor Navia su nombre aparece escrito en el centro y en tamaño mayor que el nombre del resto de las cinco ganadoras. Se diferencia por el efecto que causa la técnica fotográfica de oscurecer el fondo. Es una imagen que flota en el espacio, más cercana a la representación de la ausencia, tanto por su mirada como porque no se ubica en un lugar determinado. Esta ausencia, tal vez dolorosa y, por ello, sublime, se ve neutralizada por la opulencia de las joyas, la belleza y el prestigio que ellas exhiben; es también una novedad que contrasta con la austeridad decimonónica.

Martínez concluye que las imágenes de mujer publicadas en la prensa implica que “la ciudadanía ya no es entendida simplemente como ciudadanía política y como forma de participación política, sino que se convierte en un plural: en ciudadanías, y en distintas formas de ciudadanías. Las mujeres, de alguna manera, asumen un rol activo en la medida que permiten ser fotografiadas y aparecen en un escenario, tienen un nombre”.